Pero cuando llama rutina al trabajo espiritual y se queja de que está cansado de la vida cotidiana, entonces, no hay que escuchar esto ni a alguna otra declaración negativa sobre la espiritualidad. Puede hablar consigo mismo, cualquier cosa puede suceder, ¡pero no tiene el derecho de decírselo a los demás!
Con respecto a las otras personas, tiene que actuar como en un teatro, mostrarse inspirado y extasiado. ¡Es la única forma!