En general no es complicado. Al menos no es difícil entender de qué se trata. No entendemos ni sentimos lo que una persona o toda la humanidad debería lograr.
Por lo tanto, debemos imaginarnos a nosotros mismos como una sola persona con un solo corazón y un mismo deseo; imaginarnos a nosotros mismos y a toda la gente del mundo viviendo juntos y sintiendo deseos comunes que todos dirigimos al Creador. Se llama «estar en un solo corazón».