Este es un nivel completamente diferente que hay que alcanzar.
Para ello necesitamos elevarnos por encima de nuestra naturaleza y entrar en el ámbito de la naturaleza espiritual, la más elevada, cuando sentimos la vida en la que existe nuestra materia no corpórea. Si lo corpóreo existe en la propiedad de recibir, lo no corpóreo existe en la propiedad de dar; si alcanzamos este estado, sentiremos en qué consiste esa vida.