Cada vez que una persona pasa por los cuatro exilios, corrige la adición del deseo de recibir. Y hoy, como en todas las etapas anteriores durante las cuales el alma de Adam HaRishon pasó por correcciones, opera el mismo sistema. La fuerza de Abraham se rebeló frente a todas las fuerzas que pueden ser corregidas, pero que aún no lo han sido. Estas se llaman «el pueblo de Israel».
Es similar a la primera liberación de Egipto. Ahora se producirá la clarificación hasta que los mismos deseos presentes en el pueblo de Israel se revelen gradualmente por todo el mundo. Ocurrirá después de que el pueblo de Israel se separe, es decir, después de que todas las almas aíslen en su interior esos deseos y pensamientos que puedan aferrarse al Uno, Único y Unificado, pues no hay nada más que Él.
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Los deseos que logran aislar pueden pasar a través de una corrección llamada Arvut (garantía mutua), y de esta manera comienzan a trabajar en corregir los pensamientos e introducirlos en la idea de que en la realidad opera una fuerza, no muchas.
Todos los demás pensamientos, llamados “naciones del mundo”, que por ahora no pueden participar, deben sufrir una restricción total y no ser utilizados.
Aunque suene ilógico, cuanto más separado esté el pueblo de Israel de todas las demás naciones, mejor será para ellos: en la vida, en la política, en todo.
Esto contradice la lógica de que apoyándose mutuamente se puede vivir y sostener la existencia. Pero aquí, al mezclarse con otros, por el contrario, se adopta su cosmovisión, su Aviut (grosor) y sus normas; se retrasa la corrección y, una vez más, se integra la categoría de Israel con la de las naciones del mundo.
Puede corregirse escapando, como de Egipto, alejándose con pensamientos dirigidos únicamente a la cercanía al Creador y a la unidad con Él.
Así que el sistema sigue siendo el mismo. Es necesario integrarse en la idea de que no hay nada más que Él, que Él es Uno, Único y Unificado, y el bueno que beneficia tanto a los malvados como a los justos, es decir, a los buenos e incluso a los malos deseos. No importa lo que sientan, ya sean buenos o malos, pues Él les trae bondad en todo momento y en cada estado específico.
Es necesario separar todos los deseos con los que uno puede alcanzar la adhesión al Creador. Primero, las correcciones las llevan a cabo los cabalistas, luego se les unen otros deseos (a estos se les llama «el pueblo de Israel»), y después, las naciones del mundo. Esto sucede en cada persona, en la nación y en el mundo con todas las naciones.
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El propósito de los exiliados
La corrección de las almas procede de las vasijas sutiles a las gruesas. Primero, la parte sutil del alma, llamada “Israel”, recibe la Torá, y luego, a través de la conexión e inclusión mutua con ella, todas las almas, sin excepción, con gran Aviut, se unen a la condición de garantía mutua y alcanzan el estado de “como un solo hombre con un solo corazón.”
Para pasar de padres a hijos, se necesitaba Aviut adicional, que adquirieron durante el exilio egipcio mezclándose con los egipcios y tomando Kelim de ellos. Además, algunos de los egipcios se unieron a Israel.
Esto significa que, debido a su estancia en Egipto, se multiplicaron, se transformaron de una familia en una nación y recibieron Aviut adicional a través de la mezcla y la inclusión mutua.
Lo mismo se aplica al último exilio. Se dice: “Israel fue al exilio solo para añadir las almas de las naciones a sí mismos”. El último exilio entre las naciones del mundo tuvo el propósito de añadir las vasijas gruesas a las sutiles. Por supuesto, las vasijas sutiles también están en descenso, en decadencia; de lo contrario, no se llamaría “exilio».
Sin embargo, tras el último exilio, vuelve a darse la misma condición que al salir de Egipto. Aquellos que están listos para salir del exilio pueden alcanzar la condición de “como un solo hombre con un solo corazón”; y entonces, la condición de garantía mutua y de recibir la Torá puede realizarse también en ellos.

