No es fácil comprender que existe un método para alcanzar la plenitud, no por medio de la recepción, sino por el otorgamiento. Esto parece ilógico y no recibe el apoyo del medio ambiente.
Pero está dispuesto de este modo con un propósito: para que la posibilidad de alcanzar satisfacción mediante el otorgamiento, alcanzar el infinito y sentir la vida eterna, esté oculta para nosotros.
De otro modo, nuestro deseo egoísta correría rápidamente hacia el deleite del otorgamiento, ya que lo más importante para él es gozar. Como un ladrón, que corre delante de toda la muchedumbre y grita: «¡Detengan el ladrón!»
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