Cuando había una gran depresión en América, entre los años 20 y 30, se estrenó la primera película musical “El Cantor de Jazz», y el padre de una familia cogió el último dólar y se lo dio para sentarse con la familia y ver esta película. Es decir, ahí afuera hay horror y oscuridad, gente saltando por las ventanas, y aquí tengo esta película proyectándose, y estoy sentado y viéndola.