No creo que siempre nos reunamos en la forma en que lo hacemos hoy. Al fin y al cabo, no se reunirán todos los días las decenas como nos reunimos en la convención de hoy, porque la próxima vez vendrán otros y luego otros más. Por eso tenemos que hacer algo para que todo esto no se desmorone.
El problema es que la gente está acostumbrada a trabajar en su lugar, desde su ciudad, y su país. Y aquí todo el mundo se mezcla. Hubo un tiempo, hace muchos años, en que esto era bueno. Y ahora tenemos que pensar muy bien qué hacer con las convenciones en el futuro.