Pero no eres un niño pequeño. Debes analizarte a ti mismo y tu meta con precisión. Cuanto más elevado, eterno y perfecto sea tu objetivo, más se desvinculará de la mera existencia animal y más humano te volverás.
Necesitas fijarte una meta y desearla genuinamente. ¿De qué otra manera? Si me despierto por la mañana y no quiero nada, ¿qué clase de persona soy? Por eso tengo un horario para el día y debo cumplirlo todo: responder preguntas en mi blog, preparar materiales, participar en un programa, dar una lección, etc. Este es mi deber y no puedo eludirlo.
Pero más allá de eso, hay otro programa interno que debo cumplir: trabajar en algunas cualidades, algunos valores, realizar aclaraciones y alcanzar cierto estado interior. ¡Es una necesidad! Sin esto, el día está perdido.