De aquél que es ahora. Ahora, el individuo es solo una bestia que piensa solo en sí mismo y no puede pensar en los demás; o si puede pensar en los demás, entonces solo en la forma en la que lo hace, se le regresará.
Es decir, si al hombre se le ha dado realmente la libertad absoluta, será completamente indiferente a todo lo que está a su alrededor, excepto en la medida en que sea placentero a sus ojos.