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Sucot 2019:Cómo reconstruir nuestro hogar judío

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo «Sucot 2019: Cómo reconstruir nuestro hogar judío«

Las sinagogas de todo el mundo están cerrando sus puertas definitivamente. Los cambios demográficos, los problemas financieros, la asimilación y la falta de interés en la vida judía entre los más jóvenes junto con la sensación de inseguridad debido a los ataques antisemitas, son algunos de los principales factores que contribuyen a este fenómeno. Pero hay una causa más profunda en la disminución de la membresía y sus consecuencias para las comunidades: la falta de cohesión y la sensación de un hogar común de todo el pueblo judío. La festividad de Sucot –cuando celebramos la unidad y la hospitalidad con las personas más cercanas a nosotros– es una invitación a redefinir nuestro destino y reflexionar sobre la construcción de una Sucá compartida donde todos los judíos puedan unirse como uno y con ellos el mundo entero.

Las festividades judías de este año encaran una nueva realidad. Las que una vez fueron vibrantes comunidades judías por el mundo entero han visto cómo se reducía significativamente su membresía. La comunidad de Niza, por ejemplo, que una vez fue la cuarta más grande de Francia con alrededor de 20.000 miembros, ha quedado reducida a solamente 3.000. Situaciones similares podemos encontrarlas en las congregaciones judías de Boston, Nueva York y el Medio Oeste americano, todo debido a la disminución del número de miembros.

“En los judíos se dan niveles más bajos de compromiso religioso que en el público general de Estados Unidos”: solo el 26% dijo que la religión es “muy importante”, en comparación con el 56% de los no judíos, según los centros de investigación estadounidenses. Los estudios también muestran una brecha entre la asistencia judía a los servicios de la sinagoga en comparación con otras confesiones: “Los judíos afirman que asisten a servicios religiosos en números mucho más bajos que otros grupos religiosos. 6 de cada 10 cristianos (62%) dicen que asisten a servicios religiosos al menos una o dos veces al mes (en comparación con el 29% de los judíos)”, reveló la encuesta.

No me sorprende. Después de la Segunda Guerra Mundial, la sensación de pertenencia y la necesidad de asociación comunal floreció entre los judíos, pero hoy en día básicamente no hay nada que mantenga unida a la comunidad. En una generación en la que todo es desechable y se puede adquirir cualquier cosa, la independencia se revalorizado más que nunca con las debidas consecuencias sobre los cálculos para seguir en la comunidad. Uno puede preguntarse: “¿Por qué tenemos que ser parte de una comunidad e identificarnos como judíos? ¿Qué saco yo con eso?”.“Nada”, sería la respuesta más probable. De hecho, la vida judía tiene poco o ningún sentido si no nos hacemos las preguntas más esenciales de la vida como “¿Para qué existo?” y “¿Qué significa ser judío?”.

La palabra “judío” –Yehudí en hebreo– proviene de la palabra “unidad”: Yijud. Nuestro propósito como judíos es alcanzar un estado de unidad entre nosotros y compartirlo con las naciones del mundo, es decir, ser “una luz para las naciones”. Sin embargo, para alcanzar una meta tan elevada, primero debemos elevarnos por encima de nuestra naturaleza egoísta, es decir, transformar nuestra preocupación por nosotros mismos y autocomplacencia en preocupación y cuidado por y para los demás.

¿Qué relación tiene esto con la festividad de Sucot? Esta festividad es precisamente un llamamiento para salir de nuestro “hogar” cómodo y egoísta, es decir, nuestro amor propio, y construir una nueva estructura, una Sucá, el símbolo del nuevo mundo que podemos crear si adquirimos la cualidad de otorgamiento, la cualidad del amor por los demás.

Sucot simboliza el hermoso proceso de transformación interna donde tomamos el “desperdicio de granero y bodega”, artículos que, según la sabiduría de la Cabalá, representan la cualidad del amor por los demás y que ahora se mezclan con nuestros pensamientos egoístas de preocupación propia y erigen cualidades como un techo por encima de nuestras cabezas. Construimos una cubierta para el ego y, día a día, durante la semana de Sucot, realizamos aclaraciones adicionales sobre las cualidades que contribuyen al altruismo y pedimos nuestra corrección. Luego, simbólicamente, la luz que se filtra a través del techo de paja transforma nuestras anteriores cualidades egoístas en un nuevo estado donde reconocemos el amor y la conexión con los demás como los valores más importantes de la vida.

El verdadero significado de Sucot es construir una nueva realidad de comprensión y apoyo mutuo, una Sucá de paz, para que todo el pueblo judío y el mundo entero puedan reunirse bajo esa gran cubierta y unirse como uno. Cuando esto suceda, el hogar temporal de la Sucá se transformará en un templo, un lugar común en nuestros corazones, y dejará de ser una mera estructura física.

¡Les deseo a todos una apacible y feliz festividad!

El significado de la fiesta de Sucot

El verdadero significado de la fiesta de Sucot, es construir una “Sucá de Paz”, para que el mundo entero se reúna bajo este gran cobertizo de paja, donde estemos unidos como uno. 

Rosh HaShaná: si nos unimos, cubrimos todos los crímenes con amor

¡Felíz año nuevo!

El periodo del inicio del año (Rosh HaShaná) al día de expiación (Yom Kippur) es llamado “días terribles”. Pero, en realidad, todo depende de nuestra percepción. Incluso los días de más duelo como Tishá B’Av, que simboliza los eventos históricos trágicos que le sucedieron al pueblo judío en el pasado, en el futuro se convertirán en los mejores días. 

Por lo tanto, todo depende de la percepción de la persona. Si uno vive en el pasado, como muchos lo hacen porque no saben nada del futuro, entonces esos son días terribles. Sin embargo, la sabiduría de la Cabalá, la cual está completamente orientada hacia el futuro, habla acerca de esos días como los más hermosos y buenos. El año nuevo (Rosh HaShaná) es el inicio de buenos cambios. 

El periodo de arrepentimiento que precede al comienzo del nuevo año es necesario para reconocer la naturaleza malvada, la cual debemos corregir. El tiempo más adecuado para la corrección se acerca, gracias a ello llegamos al bien. 

Rosh HaShaná es seguido por el Día de Expiación (Yom Kippur) cuando cada uno se juzga a sí mismo, aclara cómo puede llegar al grado del Creador, el estado de la fuerza superior, el mejor estado posible. Revisa lo que debe corregir con el fin de llegar al estado corregido y elevado. 

Como resultado, llega la festividad de Sucot. Tras todas las aclaraciones y peticiones por corrección, comenzamos a construir un alma. La Sucá simboliza el alma común de Adam HaRishón, de la cual todos somos parte. Si nos reunimos bajo el techo de la Sucá, bajo una sola cubierta y cubrimos todos los crímenes con amor, entonces revelamos la alegría de la Torá (Simjat Torá). Estamos tan unidos que la Luz superior, llamada Torá, nos llena y nos lleva a la corrección. 

Esos días son llamados “terribles”, pero su amenaza viene de su grandeza. Como está escrito acerca del Creador; Él es “grande, poderoso y asombroso”, pero esto no es una amenaza, es alabar Su grandeza. 

Antes de Rosh HaShaná es costumbre desearnos un feliz año nuevo y una buena entrada en el libro de la vida. Sin embargo, es de la mayor importancia entender que si nos unimos y cubrimos todos los crímenes con amor, el año en realidad será bueno para todos. Debemos llegar a esa conexión, no sólo una vez al año, antes de la festividad, sino cada día, día con día acercarnos espiritualmente el uno al otro, hasta que sintamos conexión de corazón, como si fuéramos un hombre con un corazón. 

Así sentiremos la fuerza superior, la naturaleza común que llena nuestro corazón común. Esto es lo que realmente será un buen año nuevo.
De Kabtv “El mundo. Festividades judías” 26/sep/19

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¿Qué perdón debemos pedir en Yom Kipur?

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo «¿Qué perdón debemos pedir en Iom Kipur?«

Nosotros, los judíos, enojamos al Creador –repetidamente, una y otra vez– siempre que dejamos que haya división y odio entre nosotros y no queremos conectarnos.

El Creador desea fuertemente nuestra unidad porque, a partir de esa fuerza de conexión, Él podrá revelarse a la humanidad. Cuando facilita esta acción de conexión, el pueblo judío realmente se convierte en una «luz para las naciones» y un conducto de paz y tranquilidad para todos.

Sin embargo, todo está sucediendo al contrario actualmente.

Debido a nuestra separación, estamos impidiendo que toda la abundancia se propague a través de nosotros por el mundo entero. Y debido a nuestro alejamiento el uno del otro, necesitamos pedir perdón este Yom Kipur (día de la expiación).

El rol del pueblo judío y Yom Kipur

Una parte clave en el servicio de oración de Yom Kipur es leer el libro de Jonás el Profeta. En esa historia, Dios ordena a Jonás decir a los habitantes de Nínive, que se habían vuelto muy abusivos unos otros, que, si querían sobrevivir, debían corregir sus relaciones. Sin embargo, Jonás evade su misión y se lanza al mar en un intento de escapar del mandato de Dios.

Al igual que Jonás, los judíos hemos estado evitando sin darnos cuenta nuestra misión durante los últimos 2.000 años. Esta es la razón por la que hemos sufrido terriblemente. Si queremos evitar más sufrimiento, especialmente hoy en día, en tiempos de crecientes oleadas antisemitas, no podemos permitirnos el lujo de seguir siendo indiferentes al rol que tenemos que cumplir. 

«Dado que fuimos destruidos por un odio infundado y el mundo fue destruido con nosotros, seremos reconstruidos por un amor infundado, y el mundo será reconstruido con nosotros».

Rav Avraham Yitzak HaCohen Kuk, Orot Kodesh (Luces sagradas), vol. 3

Yom Kipur, considerado tradicionalmente el día más sagrado del calendario judío, se observa el 10 de Tishrey. También es conocido como el día del juicio. ¿Pero quién juzga? ¿Y quién es juzgado?

Es el individuo quien se juzga a sí mismo. Estamos acostumbrados a examinar nuestras acciones en el mundo, pero también debemos examinar nuestras intenciones, especialmente con respecto a los demás: como si tomáramos una radiografía de las intenciones de nuestro corazón, comprobando en qué medida fuimos capaces de elevarnos por encima de nuestros propios intereses egoístas para atender las necesidades y deseos de los demás.

¿Por qué? Porque a través de preocupación así, revelamos el mundo tal y como es: un sistema unificado e interdependiente.

El papel del pueblo judío, como explican nuestros sabios, es allanar el camino para la unidad por encima de todas las diferencias como única solución a todos los males del mundo: servir como un ejemplo de unidad para el resto de la humanidad. Sin embargo, ¿qué vemos en lugar de esto? Vemos una división cada vez más profunda y un rechazo mutuo. Y la consecuencia es que las naciones del mundo se quejan de esa conducta perjudicial, nos desprecian, nos castigan e incluso desean aniquilarnos.

Esta hostilidad hacia los judíos se manifiesta en el aumento de los delitos de odio por todo el mundo dirigidos a judíos sin ninguna otra razón que la religión. Solamente en Berlín se denuncian un promedio de dos incidentes antisemitas cada día, un total de 404 casos en 2019 (hasta abril), según ha informado la comisión de la ciudad para la lucha contra el antisemitismo. En la ciudad de Nueva York, los ataques violentos contra judíos están entrando en una espiral fuera de control con un aumento en los delitos antisemitas de hasta un 82% este año en comparación con 2018 (un total de 152 casos hasta ahora, mientras que durante el mismo período del año pasado, hubo 93 incidentes) según las estadísticas del Departamento de Policía.

Día tras día, la compleja sensación de inestabilidad en el mundo hace que aumente la necesidad de calma y satisfacción de las personas. Esto provoca que cada vez haya más sentimientos antisemitas hirviendo en el seno de la humanidad.

La sabiduría de la Cabalá explica que el odio contra los judíos viene desencadenado por nuestra falta de deseo de unirnos: entre nosotros y con el Creador. Cuando estamos divididos y nos rechazamos, bloqueamos el conducto que lleva la fuerza de amor y conexión –y que pasa a través de nosotros– hacia la humanidad. Es entonces cuando emerge con fuerza la demanda insistente de la humanidad por una vida mejor y con mayor unidad; y nos propinan golpes.

«En una generación así, todos los destructores de las naciones del mundo levantan la cabeza y desean principalmente destruir y matar a los hijos de Israel, como está escrito (Yevamot 63): “Ninguna calamidad llega al mundo sino por Israel”». 

Cabalista Yehuda Ashlag, Introducción al Libro de El Zóhar

Transformar un día triste en un día feliz

Yom Kipur es el estado en el que uno revela la fuerza egoísta de separación interna como algo maligno. Una vez que la descubro, puedo acercarme al Creador con este mal y exigirle corrección. Esto transforma el Día de la Expiación en un día de alegría ya que descubro la dolencia del mal que hay dentro de mí, mi naturaleza egoísta. En otras palabras, descubro que mi ego necesita ser corregido para reparar mi relación con los demás: que esa es la causa de toda división, conflicto y crisis en el mundo.

A menudo tendemos a considerar Yom Kipur como un día triste porque no nos damos cuenta de que aquello que se percibe como «malo» puede usarse como trampolín para alcanzar el bien. Lo que se considera bueno o malo depende completamente de la actitud de uno. Pongamos que, durante una visita rutinaria al médico, uno descubre que está enfermo, entonces el mal se revela para que pueda ser tratado y curado. Este es un ejemplo de cómo el descubrimiento de algo malo en ti resulta ser algo bueno.

«No hay un momento más feliz en la vida de una persona que cuando descubre cuán absolutamente impotente es y pierde la fe en sus propias fuerzas, ya que hizo todos los esfuerzos posibles, pero no alcanzó nada. Esto es porque, precisamente en ese momento, durante ese estado, ya está preparado para una plegaria completa y nítida al Creador».

Cabalista Yehuda Ashlag, Pri Jajam: Igrot Kódesh.

Este momento es llamado un «Día de Expiación» personal. Y a partir de entonces, la persona puede estar segura de recibir la luz de la corrección.

Nuestra inscripción en el libro de la vida

Espero sinceramente que empleemos Yom Kipur como una oportunidad para la introspección y nos demos cuenta de la verdadera razón de nuestro sufrimiento y el sufrimiento del mundo con el fin de que podamos cumplir el rol que la humanidad espera de nosotros:

«La nación de Israel fue construida como una especie de puerta de entrada a través de la cual las chispas de la purificación fluirán hacia toda la humanidad, por todo el mundo, hasta que puedan percibir el placer y la serenidad que existen en el núcleo del amor de los demás».

Cabalista Yehuda Ashlag, El Arvut (garantía mutua).

Ojalá todo el pueblo judío sea un ejemplo a seguir y sea inscrito y sellado en el Libro de la Vida, por un buen año.

Rosh Hashaná: buscando un líder del pueblo judío

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo «Rosh Hashaná: buscando un líder del pueblo judío«

El caos político en Israel tras las elecciones no es ninguna sorpresa. El empate técnico entre los dos principales partidos israelíes y la feroz negociación para formar una coalición capaz de gobernar el país revela la gran división dentro de la sociedad de Israel.

¿Por qué debería importarle esto a un judío en Manhattan, París o Buenos Aires? ¿Por qué esta situación debería ser motivo de preocupación en el Año Nuevo judío?

La celebración de Rosh Hashaná –el comienzo o la «cabeza» del año– es el momento para reflexionar como judíos sobre nuestra conexión como pueblo, independientemente del lugar donde se encuentre nuestra mesa festiva. Actualmente estamos experimentando una oleada de odio contra los judíos e Israel que no nos dará tregua ni lugar para conjeturas a posteriori.

Ahora más que nunca, es preciso que el liderazgo de Israel sea también una guía para todo el pueblo judío, fomentando la unidad –tanto en la tierra de Israel como en la diáspora judía– para paliar la gran división entre las dos comunidades.

En los últimos años, los jóvenes judíos estadounidenses han experimentado una creciente pérdida de identidad judía y una mayor indiferencia hacia Israel como patria ancestral del pueblo judío.

Las presiones internas y externas a las que cada día nos enfrentamos como judíos en todas partes del mundo agudizan la sensación de urgencia para que resolvamos nuestras divisiones. Lo que sucede en Israel debe ser de incumbencia para todos los judíos porque, aunque no siempre es evidente para nosotros, compartimos un destino común, un vínculo invisible a la vez que indivisible.

Darse cuenta de esta indivisibilidad y trabajar en pro de la unidad debería ser la máxima prioridad del pueblo judío si quiere tener la fuerza para hacer frente a las amenazas existenciales de hoy. Nuestros enemigos no hacen distinción entre tú y yo, entre izquierdistas y derechistas, entre religiosos y seculares, entre un judío israelí y un judío estadounidense.

En consecuencia, tenemos que estar uno al lado del otro: como uno.

5.880 años para levantar el asedio

Durante este año, los judíos de todo el mundo se han sentido menos seguros. Los tiroteos mortales en sinagogas en Pittsburg y Poway encendieron todas las alarmas en relación al terrorismo antisemita, que puede desatarse en cualquier momento en el seno de la sociedad estadounidense.

Las grandes ciudades de los Estados Unidos también han experimentado un fuerte aumento de los ataques violentos contra judíos. El Departamento de Policía de Nueva York registró 184 delitos de odio a finales de junio contra 110 judíos. El número de incidentes prácticamente se duplicó en comparación con 2018. En cambio, los delitos comunes en la ciudad disminuyeron hasta un mínimo histórico.

En Europa, el 89% de los judíos siente que el antisemitismo ha aumentado en su país durante la última década, y un porcentaje similar cree que es un problema grave. Mientras tanto, los boicots económicos, académicos y culturales contra Israel, conocidos como BDS, se están extendiendo por todo el mundo.

Por lo tanto, quien sea que gobierne el país debería comprender que un Israel más débil y una brecha cada vez mayor entre Israel y la diáspora judía solo provocará un aumento del antisemitismo por todo el mundo y mayores amenazas para nosotros. Como la realidad nos ha enseñado una y otra vez –y como demuestra la historia– cuando estamos divididos, nuestros enemigos se levantan contra nosotros. Y ahora que nos aproximamos al nuevo año, debemos prepararnos para, de una vez por todas, revertir ese destino para siempre.

Un cambio para mejor

Rosh Hashaná proviene de las palabras hebreas «Rosh Hashinuy» (el comienzo del cambio). Simboliza nuestra aspiración de adquirir valores más elevados: la benevolencia, la solidaridad y la preocupación de unos por otros. Todas las fiestas judías representan hitos en nuestro camino de transformación desde la inclinación al mal –es decir, el egoísmo– hacia el altruismo: «ama a tu prójimo como a ti mismo».

La tradición de Rosh Hashaná de comer la cabeza del pescado simboliza nuestra decisión de ir en cabeza y no ir a la cola, siendo nuestros propios guías y llevando a todos hacia la unidad.

La granada que servimos en esta época del año –con sus tantas semillas jugosas– nos recuerda que nosotros también somos como semillas y que es hora de que maduremos espiritualmente a través de la unidad. Las semillas también representan nuestros deseos egoístas, los cuales queremos llegar a utilizar de manera más equilibrada –en beneficio de los demás en lugar de egoístamente– realizando nuestras aspiraciones a través de nuestras muchas contribuciones a la sociedad.

El significado de la manzana que comemos en Rosh Hashaná es la «transgresión» primordial del egocentrismo. La sumergimos en miel para simbolizar su endulzamiento (su corrección) a través de una restablecida preocupación por los demás. Para lograr ese estado y reavivar nuestro amor fraternal, tenemos que elevarnos por encima de nuestro egoísmo equilibrándolo con su fuerza opuesta –el altruismo– y estableciendo unas conexiones positivas entre nosotros.

La cabeza, no la cola

Analicemos más a fondo el simbolismo de la cabeza del pez en las costumbres judías del Año Nuevo. Israel y la diáspora judía necesitan un liderazgo que también cuide de nuestra generación más joven, que está perdiendo el apego a sus tradiciones.

¿Qué tipo de acciones deberían tomarse para este fin? En primer lugar, debe establecerse un marco educativo que explique las siguientes preguntas esenciales:

  •  ¿Qué significa ser judío? Ser alguien que trabaja para unir las partes separadas de la humanidad en un mismo todo. 
  • ¿Quién es Israel? Aquellos que encarnan el significado de Yashar-Kel: aquellos que quieren ir «directos hacia el Creador» como la fuerza unificadora de la realidad. 
  • ¿Qué es la tierra de Israel? Es el camino de ese propósito común entre nosotros. 
  • ¿Cuál es el rol del pueblo judío? Ser «una luz para las naciones», es decir, proporcionar un ejemplo de unidad al mundo entero. 

Debemos trabajar en estrecha colaboración con los representantes judíos a nivel mundial, incluso si sus opiniones son radicalmente opuestas, y tener en cuenta su perspectiva en los procesos políticos que tienen lugar en Israel. Es esencial que encontremos un lenguaje común y que trabajemos unos con otros en apoyo mutuo (Arvut). 

El liderazgo que Israel necesita es el que muestre cuán crucial es para todos –sin excepción– la conexión: ser como «un solo hombre con un solo corazón» y proporcionar al mundo la clave para alcanzar dicha unidad. El pueblo judío necesita un liderazgo que facilite que los judíos vivan a salvo en su país de origen y que abra las puertas a todo judío en dificultades. 

Esta demanda de cambio debe empezar por nosotros mismos. De nosotros depende elegir transformar nuestro estado de separación en uno de cohesión. Mediante ese cambio, propiciaremos que la inseguridad se transforme en seguridad. Y no hay momento más hermoso que este –alrededor de una mesa festiva de Rosh Hashaná– para empezar a darnos cuenta de la fuerza de nuestra unidad.

Tenemos distintas edades, gustos, ideas, opiniones y procedencias; pero no debemos tratar de cambiar ni borrar nada de eso. Más bien al contrario, lo que nos hace únicos es el tesoro que cada uno puede aportar al mundo. Deberíamos preservar nuestras diferencias e ir por encima de ellas cubriéndolas con respeto y amor mutuo, tal como el mantel cubre la mesa de celebración. Esta es la receta tan especial de nuestra familia para disfrutar de una vida dulce y equilibrada. Y para tener un futuro prometedor como nación. 

Vamos a alzar nuestros vasos de vino y hacer un brindis por nuestra unidad. 

¿Qué simboliza Rosh Hashana?

Rosh Hashaná simboliza nuestra aspiración a valores más altos, benevolencia, compartir y cuidarnos unos a otros. La esencia del judaísmo es la unidad y el amor fraternal, expresado en los dichos: «Lo que odias, no le hagas a tu amigo» y «Ama a tu prójimo como a ti mismo». La tradición de comer la cabeza de un pez simboliza nuestra decisión de ser a la vanguardia, guiándonos a nosotros mismos y a los demás hacia la unidad.

 

 

Tisha B’Av: Han pasado casi 2,000 años desde la destrucción del templo, ¿por qué los judíos aún lo lloran anualmente en su aniversario? (Quora)

Michael Laitman, en Quora:Tisha B’Av: Han pasado casi 2,000 años desde la destrucción del templo, ¿por qué los judíos aún lo lloran anualmente en su aniversario?“

De acuerdo con la sabiduría de la Cabalá, el duelo en Tisha B’Av no debería ser por la ruina del Primer y Segundo Templos que sucedió en el pasado, sino que su tristeza debería ser por el fracaso del pueblo judío para construir el Tercer Templo.

¿Cómo funciona? Primero, debemos entender que la sabiduría de la Cabalá no se relaciona con ninguna representación corporal de la Torá, sino que, de acuerdo con el lenguaje de la raíz y la rama, se relaciona con los procesos internos de corrección humana que se presentan en sus escritos. Por lo tanto, el significado de la construcción de los Templos Sagrados es un pueblo unido por encima de la división. Es decir, usando el método de corrección que guía a la gente a conectarse con base en «ama a tu amigo como a ti mismo», un grupo de personas conocidas como «judíos» alcanzaron un estado de unidad espiritual (la palabra hebrea para «judío» [Yehudi] viene de la palabra para «unidos» [yihudi] [Yaarot Devash, parte 2, Drush 2]), y esto es lo que la Torá describe como la construcción de los Templos.

La ruina de los Templos que Tisha B’Av simboliza, significa el desapego del pueblo judío de su unidad espiritual «como un hombre con un corazón» y su salida al estado de exilio, es decir, el estado de dispersión de su unidad espiritual.

Esta destrucción y desapego es un estado necesario en el proceso de desarrollo de la humanidad. ¿Por qué?  Porque necesitamos revelar la fuerza de nuestra conexión rota como preparación para corregirla. Por lo tanto, por un lado, debemos resistir la destrucción antes de que tenga lugar y mantener nuestra conexión tanto como sea posible. Por otro lado, dado que la destrucción ya ocurrió, necesitamos ver que no podría haber sido de otra manera. Entramos en un período de preparación hasta que seamos dignos de reconectarnos en un nuevo nivel, es decir, dignos de la corrección. Esto explica la risa del rabino Akiva, el gran cabalista, después de la destrucción del Segundo Templo. El rabino Akiva vio que ya era posible establecer una conexión mucho mayor, no sólo para el pueblo de Israel, sino que incluyera a toda la humanidad -la corrección completa y final. En otras palabras, vio que la escena estaba preparada para el establecimiento del Tercer Templo.

Por lo tanto, si trabajamos para desarrollar nuestra conexión, todo debería corregirse sin más destrucción, guerras, etc. Si el pueblo de Israel puede usar y difundir la sabiduría de la Cabalá, podemos corregirnos y vivir en una realidad armoniosamente mejor.

Sin embargo, si fallamos en implementar el método de corrección, en superar nuestros impulsos divisivos y en establecer un estado nuevo y elevado de unidad ahora, tendremos muchos retrasos y enemigos en el camino, como la premonitoria tendencia del antisemitismo.  Así, el pueblo de Israel sufre por no querer aceptar el método de corrección —corregir su conexión para ser «como un hombre con un corazón» en «amor al prójimo como a sí mismo”.

Así que, no necesitamos llorar por lo que sucedió, ya que todo lo que sucedió fue necesario y no hay nada que podamos cambiar al respecto. Lo que debemos llorar es porque no podemos construir el nuevo Templo, es decir, un nuevo movimiento para unirnos por encima de la división creciente de nuestro tiempo, porque está en nuestras manos hacer el Tercer Templo y nuestra pereza para hacerlo nos trae miles de formas de sufrimiento en el mundo y repercutirá negativamente en el pueblo de Israel en forma de aumento del antisemitismo. Por eso, no hay dolor por lo que pasó, sino por fallar al no hacer lo que deberíamos.
[250508]

Abre una nueva percepción de la realidad

Hay tres componentes en la percepción de la realidad: el Creador, los amigos y yo. El Creador se cubre en los amigos y yo debo relacionarme con ellos. Esto se llama: «Israel, la Torá y el Creador son uno».

Todo depende de lo que se considere ilusorio y de lo que es realidad. El niño escucha un cuento de hadas y percibe todo como realidad, imagina a Caperucita Roja caminando por el bosque y que se encuentra al lobo. El niño llora o ríe, lo vive. Para mí, es sólo ficción, un cuento de hadas. Todo depende del nivel en el que percibimos lo que sucede.

Vivimos en un mundo ilusorio, imaginario. Es obvio que nuestros sentimientos son reacciones de nuestros cinco sentidos, no pueden ser objetivos. Si tuviéramos otros sentidos, percibiríamos una realidad diferente y viviríamos en ella. Todo es cuestión de acuerdos y consensos entre nosotros. No hay una verdad en este mundo, porque no hay ningún indicador contra el cual se pueda evaluar.

Debemos sintonizarnos con una percepción más veraz del mundo y gradualmente podremos sentirla, vivir de acuerdo a la ley de amor al prójimo y mejorar constantemente. En este trabajo hay un período preparatorio en el que no nos damos cuenta de cómo pasamos de un grado a otro. Después debemos comenzar a trabajar conscientemente. Creo que ya podemos hacerlo, al terminar la fiesta de Shavuot avanzaremos medio paso.

Hay una red de conexiones que no sentimos, pero debemos sintonizarnos con la ayuda del principio «Ama a tu prójimo como a ti mismo». Esa es la ley de una nueva realidad, de una nueva forma de pensar, de un nuevo deseo y de nuevas relaciones.

El cabalista vive simultáneamente en dos mundos, en dos estados. Puedo decidir que junto con los amigos entraré en ese sistema de relaciones. No hay nada más, sólo a través de este sistema veo al mundo, a la realidad, comienzo a adaptarme a este nuevo mundo con nuevos sentidos, llamados «diez Sefirot«.

Este mundo es la ilusión en la que nacemos. Parece que vivimos como en un sueño. Pronto se nos revelará que la vida pasada fue un sueño, una fantasía. Cada vez que pasamos de nuestra percepción egoísta al otorgamiento, se nos revela una nueva realidad, hay cambios tan importantes que nos parece que no puede haber más.

En otorgamiento, se abren espacios que ni siquiera podíamos soñar. Me incluyo en mis amigos y al fusionarme entro en una nueva realidad, como en un sueño mágico.1

No podemos voltear atrás, esa es la ley. Se abre una nueva realidad basada en nuestra inclusión en los amigos y no hay nada más. Sólo debemos aspirar a ello. El mundo se revela en la conexión: con nuevos sentidos, una nueva realidad ante la cual debes anularte y entrarás en ella.

Cada uno nació y se educó en la percepción egoísta de la realidad. Así fuimos hechos, como una herramienta con muchos reguladores. Ahora yo mismo, gracias al despertar interno que recibo, quiero reconocer una percepción diferente de la realidad y sólo puedo hacerlo con ayuda de mi esfuerzo, del grupo, del maestro y del Creador.2

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 9/jun/19, lección sobre: ”Shavuot»

1 minuto 56:25

2 minuto 1:06:00

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Calendario judío: Año bisiesto

Pregunta: ¿Qué es un año bisiesto?

Respuesta: Hay muchas enmiendas basadas en la astronomía y han sido llevadas al calendario judío. Se repiten cada cuatro años, cada siete años y cada 50 años. Las necesitamos para equilibrar en el centro, las líneas derecha e izquierda.  

En el año bisiesto, que ocurre cada cuatro años, se agrega un mes. Cada siete años, Shemitá, hay un año sabático y está prohibido sembrar: “No se preocupen, no morirán de hambre si observan todo lo que necesitas durante seis años. No siembren nada el séptimo año” Es una prohibición absoluta.

Pregunta: Así que no se pregunta: “¿Cómo? Si no siembro nada, ¿qué comeré?  

Respuesta: No, si se está bajo las fuerzas espirituales, se funciona en plena concordancia con la astronomía, con las leyes de la naturaleza y con las leyes cósmicas. Así que no te preocupes, tendrás cosecha ese año, no necesitas sembrar ni limpiar. Es decir, hay leyes especiales para no interferir con la naturaleza inanimada ni con la vegetal en el séptimo año.

También a los 50 años (Yovel), todas las deudas son liberadas. Si alguien compró o vendió tierra, al año 50, todo regresa a su punto de partida. En otras palabras, la tierra debe regresar a su dueño original.  

¿Quién es el dueño original? Como se indica en la Torá, cuando los judíos llegaron a la tierra de Israel, la distribuyeron entre todos y registraron la parte de la tierra que dieron a cada uno para que la usara. Todo fue documentado y por lo tanto, el que vivía en una tierra, cada 50 años tenía que devolverla al propietario. Por 50 años, podía rentarla, cultivarla, etc. Fueron leyes muy serias, promulgadas hace 3,000 años. Hay documentos que indican cómo se redactaron, aprobaron y certificaron legalmente estas leyes. Como participó mucha gente, todo tuvo que ser correctamente formalizado.

La ejecución de las leyes suponía que la gente recibiera una ayuda muy seria para su cosecha, para su fuerza de vida. Estas leyes son válidas sólo en Israel, no son necesarias en el extranjero.
[243731]
De la lección de Cabalá en ruso, 30/dic/18

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Saliendo de Egipto: desde dos fuerzas hacia una

Cuanto más tiempo estemos en el exilio egipcio, más queremos salir de él. Sin embargo, si estuviéramos allí por un corto tiempo, entonces el deseo de salir sería pequeño. Estas dos fuerzas trabajan en paralelo—reconocimiento del mal y saliendo al bien—en cuanto más grande es uno, más crece el otro. Por lo tanto, el éxodo de Egipto es imposible sin la sensación de que estás en las garras del egoísmo.1

Solo debemos esforzarnos hacia la meta y cada uno revelará lo que sea necesario de acuerdo con la raíz de su alma. Esto no va a ninguna parte, después de todo, nos estamos parando sobre nuestras huellas Reshimot (datos informativos) mediante las cuales se allana el camino hasta el final de la corrección. No hay duda de dónde voy a pararme a continuación: Reshimot a la izquierda, Reshimót a la derecha y por eso avanzo caminando sobre las Reshimot. Ya están colocadas frente a mí, solo la velocidad de avance y su carácter dependen de mí.2

Toda la sabiduría de la Cabalá y el trabajo de una persona son descubrir la unidad del Creador en la práctica, al convertirse en parte de esa unidad. Cuando determine que «no hay nada más que el Creador», significa que me estoy convirtiendo en una parte de Él. Si nos convertimos en un golpe y una matriz, un sello y una estampa, se considera que he construido mi alma.3

Al principio, percibo al Creador y al Faraón como dos fuerzas completamente opuestas: el bien y el mal, como si en este mundo recibiera una recompensa o un castigo. De repente, empiezo a reducir la diferencia entre ellos más y más hasta que descubro que no hay mal ni bien, sino solo mi conexión con «No hay nada más aparte de Él». Por lo tanto, no me importa lo que reciba de Él, ¡lo principal es que es de Él!4

Si el Creador me pone un obstáculo, significa que de antemano ya arregló todo lo que necesito para superar este obstáculo. Como está escrito: «La santidad aumenta, no disminuye». El Creador siempre nos da la oportunidad de fortalecernos, conectarnos, encontrar nuevas fuerzas y seguir adelante. Él da un paso adelante primero, y luego desde el nuevo estado nos envía una carga del corazón para acercarnos más a Él. Damos un paso detrás del Creador. Él guía el camino y nosotros lo seguimos.5

¿Cómo podemos acercarnos a Pesaj en plena preparación para ser dignos del éxodo de Egipto? Necesitamos unirnos más. Es decir, que sentiremos una necesidad aguda de salir del amor egoísta y de unirnos para que la decena se convierta en uno. Luego, desde el punto negativo, desde la separación, llegaremos a un todo, y luego comenzaremos a aumentar, para hacer crecer esta unidad, debido a estas perturbaciones.

Primero venimos de dos fuerzas opuestas, el bien y el mal, a una fuerza, hasta el punto de salir de Egipto. Luego, a partir de este punto, dos fuerzas vuelven a crecer: más y menos. Primero, conectamos las fuerzas buenas y malas al determinar que todo proviene del mismo Creador. Luego aumentamos el Creador al elevarnos por encima de los disturbios, por encima de la fuerza del mal.6

De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 17/abr/19, Pésaj (Pascua)

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3 Minuto 1:14:00

4 Minuto 1:17:00

5 Minuto 1:41:50

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