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Tisha B’Av: Han pasado casi 2,000 años desde la destrucción del templo, ¿por qué los judíos aún lo lloran anualmente en su aniversario? (Quora)

Michael Laitman, en Quora:Tisha B’Av: Han pasado casi 2,000 años desde la destrucción del templo, ¿por qué los judíos aún lo lloran anualmente en su aniversario?“

De acuerdo con la sabiduría de la Cabalá, el duelo en Tisha B’Av no debería ser por la ruina del Primer y Segundo Templos que sucedió en el pasado, sino que su tristeza debería ser por el fracaso del pueblo judío para construir el Tercer Templo.

¿Cómo funciona? Primero, debemos entender que la sabiduría de la Cabalá no se relaciona con ninguna representación corporal de la Torá, sino que, de acuerdo con el lenguaje de la raíz y la rama, se relaciona con los procesos internos de corrección humana que se presentan en sus escritos. Por lo tanto, el significado de la construcción de los Templos Sagrados es un pueblo unido por encima de la división. Es decir, usando el método de corrección que guía a la gente a conectarse con base en «ama a tu amigo como a ti mismo», un grupo de personas conocidas como «judíos» alcanzaron un estado de unidad espiritual (la palabra hebrea para «judío» [Yehudi] viene de la palabra para «unidos» [yihudi] [Yaarot Devash, parte 2, Drush 2]), y esto es lo que la Torá describe como la construcción de los Templos.

La ruina de los Templos que Tisha B’Av simboliza, significa el desapego del pueblo judío de su unidad espiritual «como un hombre con un corazón» y su salida al estado de exilio, es decir, el estado de dispersión de su unidad espiritual.

Esta destrucción y desapego es un estado necesario en el proceso de desarrollo de la humanidad. ¿Por qué?  Porque necesitamos revelar la fuerza de nuestra conexión rota como preparación para corregirla. Por lo tanto, por un lado, debemos resistir la destrucción antes de que tenga lugar y mantener nuestra conexión tanto como sea posible. Por otro lado, dado que la destrucción ya ocurrió, necesitamos ver que no podría haber sido de otra manera. Entramos en un período de preparación hasta que seamos dignos de reconectarnos en un nuevo nivel, es decir, dignos de la corrección. Esto explica la risa del rabino Akiva, el gran cabalista, después de la destrucción del Segundo Templo. El rabino Akiva vio que ya era posible establecer una conexión mucho mayor, no sólo para el pueblo de Israel, sino que incluyera a toda la humanidad -la corrección completa y final. En otras palabras, vio que la escena estaba preparada para el establecimiento del Tercer Templo.

Por lo tanto, si trabajamos para desarrollar nuestra conexión, todo debería corregirse sin más destrucción, guerras, etc. Si el pueblo de Israel puede usar y difundir la sabiduría de la Cabalá, podemos corregirnos y vivir en una realidad armoniosamente mejor.

Sin embargo, si fallamos en implementar el método de corrección, en superar nuestros impulsos divisivos y en establecer un estado nuevo y elevado de unidad ahora, tendremos muchos retrasos y enemigos en el camino, como la premonitoria tendencia del antisemitismo.  Así, el pueblo de Israel sufre por no querer aceptar el método de corrección —corregir su conexión para ser «como un hombre con un corazón» en «amor al prójimo como a sí mismo”.

Así que, no necesitamos llorar por lo que sucedió, ya que todo lo que sucedió fue necesario y no hay nada que podamos cambiar al respecto. Lo que debemos llorar es porque no podemos construir el nuevo Templo, es decir, un nuevo movimiento para unirnos por encima de la división creciente de nuestro tiempo, porque está en nuestras manos hacer el Tercer Templo y nuestra pereza para hacerlo nos trae miles de formas de sufrimiento en el mundo y repercutirá negativamente en el pueblo de Israel en forma de aumento del antisemitismo. Por eso, no hay dolor por lo que pasó, sino por fallar al no hacer lo que deberíamos.
[250508]

Abre una nueva percepción de la realidad

Hay tres componentes en la percepción de la realidad: el Creador, los amigos y yo. El Creador se cubre en los amigos y yo debo relacionarme con ellos. Esto se llama: «Israel, la Torá y el Creador son uno».

Todo depende de lo que se considere ilusorio y de lo que es realidad. El niño escucha un cuento de hadas y percibe todo como realidad, imagina a Caperucita Roja caminando por el bosque y que se encuentra al lobo. El niño llora o ríe, lo vive. Para mí, es sólo ficción, un cuento de hadas. Todo depende del nivel en el que percibimos lo que sucede.

Vivimos en un mundo ilusorio, imaginario. Es obvio que nuestros sentimientos son reacciones de nuestros cinco sentidos, no pueden ser objetivos. Si tuviéramos otros sentidos, percibiríamos una realidad diferente y viviríamos en ella. Todo es cuestión de acuerdos y consensos entre nosotros. No hay una verdad en este mundo, porque no hay ningún indicador contra el cual se pueda evaluar.

Debemos sintonizarnos con una percepción más veraz del mundo y gradualmente podremos sentirla, vivir de acuerdo a la ley de amor al prójimo y mejorar constantemente. En este trabajo hay un período preparatorio en el que no nos damos cuenta de cómo pasamos de un grado a otro. Después debemos comenzar a trabajar conscientemente. Creo que ya podemos hacerlo, al terminar la fiesta de Shavuot avanzaremos medio paso.

Hay una red de conexiones que no sentimos, pero debemos sintonizarnos con la ayuda del principio «Ama a tu prójimo como a ti mismo». Esa es la ley de una nueva realidad, de una nueva forma de pensar, de un nuevo deseo y de nuevas relaciones.

El cabalista vive simultáneamente en dos mundos, en dos estados. Puedo decidir que junto con los amigos entraré en ese sistema de relaciones. No hay nada más, sólo a través de este sistema veo al mundo, a la realidad, comienzo a adaptarme a este nuevo mundo con nuevos sentidos, llamados «diez Sefirot«.

Este mundo es la ilusión en la que nacemos. Parece que vivimos como en un sueño. Pronto se nos revelará que la vida pasada fue un sueño, una fantasía. Cada vez que pasamos de nuestra percepción egoísta al otorgamiento, se nos revela una nueva realidad, hay cambios tan importantes que nos parece que no puede haber más.

En otorgamiento, se abren espacios que ni siquiera podíamos soñar. Me incluyo en mis amigos y al fusionarme entro en una nueva realidad, como en un sueño mágico.1

No podemos voltear atrás, esa es la ley. Se abre una nueva realidad basada en nuestra inclusión en los amigos y no hay nada más. Sólo debemos aspirar a ello. El mundo se revela en la conexión: con nuevos sentidos, una nueva realidad ante la cual debes anularte y entrarás en ella.

Cada uno nació y se educó en la percepción egoísta de la realidad. Así fuimos hechos, como una herramienta con muchos reguladores. Ahora yo mismo, gracias al despertar interno que recibo, quiero reconocer una percepción diferente de la realidad y sólo puedo hacerlo con ayuda de mi esfuerzo, del grupo, del maestro y del Creador.2

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 9/jun/19, lección sobre: ”Shavuot»

1 minuto 56:25

2 minuto 1:06:00

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Calendario judío: Año bisiesto

Pregunta: ¿Qué es un año bisiesto?

Respuesta: Hay muchas enmiendas basadas en la astronomía y han sido llevadas al calendario judío. Se repiten cada cuatro años, cada siete años y cada 50 años. Las necesitamos para equilibrar en el centro, las líneas derecha e izquierda.  

En el año bisiesto, que ocurre cada cuatro años, se agrega un mes. Cada siete años, Shemitá, hay un año sabático y está prohibido sembrar: “No se preocupen, no morirán de hambre si observan todo lo que necesitas durante seis años. No siembren nada el séptimo año” Es una prohibición absoluta.

Pregunta: Así que no se pregunta: “¿Cómo? Si no siembro nada, ¿qué comeré?  

Respuesta: No, si se está bajo las fuerzas espirituales, se funciona en plena concordancia con la astronomía, con las leyes de la naturaleza y con las leyes cósmicas. Así que no te preocupes, tendrás cosecha ese año, no necesitas sembrar ni limpiar. Es decir, hay leyes especiales para no interferir con la naturaleza inanimada ni con la vegetal en el séptimo año.

También a los 50 años (Yovel), todas las deudas son liberadas. Si alguien compró o vendió tierra, al año 50, todo regresa a su punto de partida. En otras palabras, la tierra debe regresar a su dueño original.  

¿Quién es el dueño original? Como se indica en la Torá, cuando los judíos llegaron a la tierra de Israel, la distribuyeron entre todos y registraron la parte de la tierra que dieron a cada uno para que la usara. Todo fue documentado y por lo tanto, el que vivía en una tierra, cada 50 años tenía que devolverla al propietario. Por 50 años, podía rentarla, cultivarla, etc. Fueron leyes muy serias, promulgadas hace 3,000 años. Hay documentos que indican cómo se redactaron, aprobaron y certificaron legalmente estas leyes. Como participó mucha gente, todo tuvo que ser correctamente formalizado.

La ejecución de las leyes suponía que la gente recibiera una ayuda muy seria para su cosecha, para su fuerza de vida. Estas leyes son válidas sólo en Israel, no son necesarias en el extranjero.
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De la lección de Cabalá en ruso, 30/dic/18

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Saliendo de Egipto: desde dos fuerzas hacia una

Cuanto más tiempo estemos en el exilio egipcio, más queremos salir de él. Sin embargo, si estuviéramos allí por un corto tiempo, entonces el deseo de salir sería pequeño. Estas dos fuerzas trabajan en paralelo—reconocimiento del mal y saliendo al bien—en cuanto más grande es uno, más crece el otro. Por lo tanto, el éxodo de Egipto es imposible sin la sensación de que estás en las garras del egoísmo.1

Solo debemos esforzarnos hacia la meta y cada uno revelará lo que sea necesario de acuerdo con la raíz de su alma. Esto no va a ninguna parte, después de todo, nos estamos parando sobre nuestras huellas Reshimot (datos informativos) mediante las cuales se allana el camino hasta el final de la corrección. No hay duda de dónde voy a pararme a continuación: Reshimot a la izquierda, Reshimót a la derecha y por eso avanzo caminando sobre las Reshimot. Ya están colocadas frente a mí, solo la velocidad de avance y su carácter dependen de mí.2

Toda la sabiduría de la Cabalá y el trabajo de una persona son descubrir la unidad del Creador en la práctica, al convertirse en parte de esa unidad. Cuando determine que «no hay nada más que el Creador», significa que me estoy convirtiendo en una parte de Él. Si nos convertimos en un golpe y una matriz, un sello y una estampa, se considera que he construido mi alma.3

Al principio, percibo al Creador y al Faraón como dos fuerzas completamente opuestas: el bien y el mal, como si en este mundo recibiera una recompensa o un castigo. De repente, empiezo a reducir la diferencia entre ellos más y más hasta que descubro que no hay mal ni bien, sino solo mi conexión con «No hay nada más aparte de Él». Por lo tanto, no me importa lo que reciba de Él, ¡lo principal es que es de Él!4

Si el Creador me pone un obstáculo, significa que de antemano ya arregló todo lo que necesito para superar este obstáculo. Como está escrito: «La santidad aumenta, no disminuye». El Creador siempre nos da la oportunidad de fortalecernos, conectarnos, encontrar nuevas fuerzas y seguir adelante. Él da un paso adelante primero, y luego desde el nuevo estado nos envía una carga del corazón para acercarnos más a Él. Damos un paso detrás del Creador. Él guía el camino y nosotros lo seguimos.5

¿Cómo podemos acercarnos a Pesaj en plena preparación para ser dignos del éxodo de Egipto? Necesitamos unirnos más. Es decir, que sentiremos una necesidad aguda de salir del amor egoísta y de unirnos para que la decena se convierta en uno. Luego, desde el punto negativo, desde la separación, llegaremos a un todo, y luego comenzaremos a aumentar, para hacer crecer esta unidad, debido a estas perturbaciones.

Primero venimos de dos fuerzas opuestas, el bien y el mal, a una fuerza, hasta el punto de salir de Egipto. Luego, a partir de este punto, dos fuerzas vuelven a crecer: más y menos. Primero, conectamos las fuerzas buenas y malas al determinar que todo proviene del mismo Creador. Luego aumentamos el Creador al elevarnos por encima de los disturbios, por encima de la fuerza del mal.6

De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 17/abr/19, Pésaj (Pascua)

1 Minuto 12:58

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4 Minuto 1:17:00

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6 Minuto 2:19:45

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Pascua 2019: El éxodo de Israel – Una cifra récord de 1,5 millones de israelíes viajan al extranjero durante la Pascua.

El portal Breaking Israel News publicó mi nuevo artículo.Pascua 2019: El éxodo de Israel – Una cifra récord de 1,5 millones de israelíes viajan al extranjero durante la Pascua

No verás esto que ocurra en ninguna otra nación. Paradójicamente, durante la festividad de la Pascua, cuando celebramos el éxodo de los judíos de Egipto y la entrada a la tierra de Israel, vemos una cifra récord de un millón y medio de israelíes que hacen todo lo contrario: salir de Israel y volar al extranjero. Un 11% más que en 2018.

¿Por qué tantos israelíes optan por abandonar su país durante las festividades?

Muchos dicen que los propios israelíes han hecho que salga más barato pasar las vacaciones en el extranjero que quedarse en Israel. Pero ¿por qué hacemos eso? ¿Por qué dejar que tenga lugar tal situación en la que es más costoso quedarse de vacaciones en Israel que dispersarse por otros lugares durante las festividades?

No me malinterpreten, es absolutamente bueno tomarse unas vacaciones. Pero que casi la quinta parte de la población de un país se vaya durante una festividad que marca la entrada de un pueblo en su tierra, es bastante llamativo.

Dejando a un lado el bajo precio de las vacaciones en el extranjero, lo que sin duda podemos afirmar sobre el Israel de hoy es que es muy diferente a la nación que una vez salió de Egipto para entrar en la tierra de Israel. No es una nación unida en un deseo conjunto de unirse por encima de sus divisiones y realizar su potencial espiritual. Por el contrario, el Israel de hoy se parece más a una colección de individuos dispersos buscando una satisfacción terrenal.

Esto también explica el importante problema de “fuga de cerebros” que hay en Israel: numerosos científicos, académicos e intelectuales israelíes deciden abandonar su país y vivir en el extranjero. Cuando lo que guía nuestra vida son las ganancias materiales, nos apresuramos a abandonar el país y tomar el próximo avión para instalarnos allí donde nos ofrezcan más dinero, honor o poder. Cuando no hay una tendencia a unirnos y cuando nuestras miras no van más allá de la gratificación individual, no nos queda nada que nos vincule a nuestra patria.

¿Cuál es el problema entonces? ¿Acaso hay alguna razón por la cual los judíos debieran quedarse en Israel?

Llamémoslo destino. Es aquí, en la tierra de Israel, donde estamos destinados a revelar lo que nuestros antepasados ​​revelaron en el pasado: la luz de la unidad. Estamos destinados a una misión: unirnos (“ama a tu prójimo como a ti mismo”) y propagar esa unidad por el mundo (ser “una luz para las naciones”). Cumplir con ese singular potencial espiritual es la única razón para que permanezcamos en la tierra de Israel. Existe un pequeño deseo de unirnos por encima de todos los deseos materialistas superficiales insertado en nuestro material genético y que llega hasta nosotros como herencia de nuestros ancestros. Ese punto es precisamente lo que debemos despertar el uno en el otro mientras estemos aquí.

Es más, cuando descubramos la inmensa alegría y felicidad al alcanzar la luz de la unidad, nuestra necesidad de buscar una vida mejor desaparecerá. Los cabalistas describen la intensidad de ese placer espiritual como el tamaño del universo en comparación con el tamaño de un grano de arena (los placeres materiales). Después de sentir tal perfección en la unidad, el deseo de otros llenados se desvanecerá y sentiremos menos necesidad de viajar en busca de placer.

Una vez que regresen los 1.5 millones de israelíes de sus vacaciones en el extranjero durante esta Pascua, recomendaría que cada uno se pregunte: “¿Qué hemos ganado con estas vacaciones?”. Y a la respuesta esperada –”¡Nos lo hemos pasado muy bien!”– que hagan una introspección con la pregunta de la Hagadá de Pésaj: “¿Por qué esta noche es diferente a todas las demás?”. En otras palabras, ¿realmente ha cambiado algo en nuestras vidas? Y ¿qué viene a continuación? ¿Vamos a seguir saltando de un placer a otro, de unas amenas vacaciones a otras hasta que nos muramos? ¿O tal vez podemos comenzar a avanzar hacia un placer mucho más cualitativo, uno que no desaparece sino que crece constantemente: el placer eterno y espiritual descubierto por el pueblo de Israel cuando entramos en la tierra de Israel hace mucho tiempo?

Tenemos todo lo que necesitamos aquí en casa. Nos tenemos el uno al otro. Solo hemos de aprender a conectarnos correctamente y descubriremos la capacidad de viajar mucho más allá de cualquier destino de nuestro mundo: a un mundo eterno de armonía y perfección.

El calendario, nuestra agenda de vida

Pregunta: ¿Qué es año nuevo para el cabalista?

Respuesta: Año nuevo es una nueva aventura. “Año” en hebreo es “Shaná”, de la palabra “Leshanen” (repetir).

Se repiten las cuatro estaciones que cambian en cada vuelta de la Tierra alrededor del Sol y otros ciclos del calendario que se basan en las diez Sefirot del Partzuf espiritual y su división.

Por ejemplo, las 4 etapas del Partzuf, multiplicadas por 3 líneas, es igual a 12. Por lo tanto, el año se divide en 12 meses, el día en 12 horas de día (Luz de Jasadim) y 12 horas de noche (Luz de Jojmá).  

La división en 6 partes de ZA (Zeir Anpin), multiplicada por 10, es igual a 60. Por lo tanto, hay 60 segundos en un minuto y 60 minutos en una hora.

Además, hay un año bisiesto, en el que hay 13 meses. Hay un año especial, el 7 y otro año especial, el 50.

Todo está construido en correspondencia con las fases del Sol, la Luna, la Tierra y sus cambios mutuos.

Un calendario es la agenda de nuestra vida. Si se mide sólo respecto al Sol o a la Luna, no se reflejan todas las características de nuestra existencia – su estructura – y no representan claramente nuestra vida. Por lo tanto, mientras que el calendario cristiano está hecho con base en el ciclo solar y el calendario musulmán con base en el ciclo lunar, el calendario judío se basa en la rotación del Sol, la Luna y la Tierra.

Los tres tipos de calendarios corresponden a las tres líneas: izquierda, derecha y media. La línea izquierda es el calendario cristiano, la línea derecha es el musulmán y la línea media, es el calendario judío, que incluye el sol, la luna y la Tierra.

Por lo tanto, el calendario judío es el más preciso. Fue calculado hace miles de años, en la antigua Babilonia y luego probado y confirmado hace 2,200 años por Rabí Yehuda Ha-Nasí. Desde entonces, no ha cambiado.

Esto es, las fiestas judías nunca se mueven al verano o al invierno como lo hacen los musulmanes. Tampoco hay problema con los años, como con los cristianos. En el calendario judío, la línea media se mantiene, siempre es estable.

De este modo, todo sucede conforme a la división en diez Sefirot: Kéter, Jojmá, Biná, Zeir Anpin y Maljut. Así es la forma en que la correspondencia entre los planetas está arreglada en la naturaleza y así trabaja.
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De la lección de Cabalá en ruso, 30/dic/18

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Purim: en el calendario y en el corazón

Los símbolos de la fiesta de Purim son el ocultamiento y la costumbre de disfrazarse con trajes de fiesta y usar máscaras. ¿De dónde viene la costumbre de usar máscaras en Purim? El personaje principal de Purim es la reina Ester, que simboliza el reino (Maljut), el sistema que controla el universo. Este reino se llama «Ester» y quiere decir, ocultamiento.

De hecho, en nuestro tiempo, vemos que todo está oculto. No sabemos quién nos controla, desconocemos que existe un programa en la naturaleza que controla nuestra vida. Estamos en un campo donde la fuerza superior se manifiesta en muchas fuerzas diferentes, en la forma de una enorme red que controla y gobierna el mundo.

Recientemente y poco a poco, la ciencia ha comenzado a descubrir que todo en la naturaleza está interconectado y que el mundo es un sistema cerrado e integral con conexiones globales. Percibimos sólo una pequeña parte de la realidad. Y no hablamos de la energía oscura y desconocida del universo, sino de una realidad totalmente oculta, que ni siquiera podemos imaginar. Todo nuestro mundo está en total ocultamiento.

La naturaleza inanimada, vegetal y animal es controlada por sus instintos y no hace preguntas. Pero, el hombre debe entender por qué vive. Si no encuentra respuesta a esa pregunta, se siente muy limitado y decepcionado de la vida y no sabe qué hacer consigo mismo. Su cuerpo animal sigue su vida normal, da a luz a sus descendientes, pero se siente miserable.

El hombre siente que hay cierto ocultamiento -un sistema, Maljut- que nos controla de forma oculta, como si fuera la gran reina Ester. Ester no aparece como mujer, sino como un reino entero que nos controla para que no entendamos a dónde vamos ni qué hacemos.

El pueblo de Israel ha enfrentado el estado de Purim muchas veces a lo largo de la historia, es decir, ha estado bajo amenaza de destrucción. Esa amenaza viene a despertarnos, para recordarnos nuestra misión, para que no vivamos como las otras 127 naciones de las que habla Meguilat Ester.

Tenemos que revelar a Ester, debemos pasar del ocultamiento a la revelación. Las naciones con las que vivimos actúan para que despertemos y cumplamos nuestra misión. Con bondad es imposible despertar a la gente, a su deseo egoísta y lograr que piense en la vida espiritual. Los judíos tratan de olvidar su misión. Se adentran en los valores corporales, luchan por logros en ciencia, cultura y especialmente, en dinero y poder.

Para despertarnos, aparecen el rey Asuero y su ayudante Amán. De hecho, no entienden lo que hacen porque hay otro Rey por encima de Asuero, está totalmente oculto, pero Él determina todo para llevar a la humanidad al logro del Creador. Esto sólo es posible a través de los judíos, porque tienen un secreto oculto, un gen espiritual que les permite hacerlo.1

Amán es el deseo egoísta que no se puede corregir, solo se puede destruir. Amán y sus diez hijos son el sistema maligno imposible de corregir, que se opone al gobierno de la fuerza superior, al deseo de otorgar y amar a otro como a sÍ mismo. Amán no está de acuerdo; por eso, debemos matar este tipo de inclinación dentro de nosotros.2

El enorme deseo egoísta, Amán, se prepara para matar a todos, tanto a Mardoqueo como al Rey Asuero y así, gobernar todo el reino. Este enorme ego no sabe cooperar con otras fuerzas, busca el control total. Igual, en nuestro tiempo, Amán se revela en todas partes: en religión, en creencia y en los gobiernos cuando dicen que ellos gobiernan el mundo.

Pero Meguilat Ester nos dice que por orden del rey, Amán es ahorcado en el árbol preparado para la ejecución del Mardoqueo y la ciudad de Shushan celebra su libertad. Así, logramos que no haya más mal en el mundo porque lo destruimos y cancelamos.

En esencia, Megilat Ester nos dice que la humanidad revela el mal en el mundo y entiende que es necesario destruir el ego humano, el deseo de recibir en bien propio. Así llegamos a un estado totalmente bueno, al fin de la corrección, cuando no queda nada malo en el mundo. La fiesta de Purim es dedicada a esto, nos regocijamos y bebemos hasta que «… no distinguimos al maldito Amán del bendito Mardoqueo» porque ya no hay Amán en el mundo ni hay necesidad de temerle al ego.3

El malvado Amán se esconde dentro de cada uno y dentro de todas las naciones, porque es el deseo egoísta de controlar a los demás. Si logramos salir del mal, alejarnos de él, nos acercamos a la revelación del bien, al sistema superior que nos controla. Sin el mal, es imposible revelar el bien ni siquiera acercarse a él. El mal existe precisamente para que podamos sentir la necesidad del bien, para guiarnos hacia la bondad.

Debemos revelar el mal del ego en cada uno, en cada país, en el mundo y con la sabiduría de Mardoqueo, Ester y Asuero, actuar contra Amán, asegurarnos de que esa fuerza malvada desaparezca del mundo. Es lo que necesitamos aprender de Meguilat Ester y espero que lo logremos.

De Kabtv “Nueva Vida #1094 – Ocultación y revelación de Purim” 14/mar/19
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3 minuto 19:00
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Tu Bishvat- El comienzo de un hombre

Vemos que sin la conexión con la verdad, con la raíz espiritual, las fechas especiales en nuestro mundo se convierten en festividades de niños. Tu Bishvat también está limitada a plantar árboles en un jardín o en la ciudad. Lo cual es por supuesto maravilloso en sí mismo, pero está lejos de su verdadero significado.

Tu Bishvat, el año nuevo de los árboles, es una fecha muy seria, la cual de acuerdo a su raíz espiritual significa el comienzo del hombre. Está escrito “El hombre es el árbol del campo”. Por lo tanto, es correcto plantar árboles en este día, pero es también necesario cuidar de educar a un hombre con el fin de desarrollar “un árbol que dé fruto” a partir de él. Esto significa educar a una persona para que sea similar al Creador.

Es interesante que todo el trabajo que llevamos a cabo en el cuidado de los árboles debe también ser realizado en una persona. De otra manera, mi árbol no dará frutos, o serán amargos, no aptos para ser comida humana. Necesitamos llevar a cabo 39 tipos de trabajo para cuidar del crecimiento del alma de una persona, como si desarrolláramos un árbol. Este no es simplemente un árbol en el campo, sino un árbol que da fruto creciendo en el Jardín del Edén porque produce nuestra alma: deseos corregidos para recibir y otorgar que se unen en una fruta. Esto es posible a través de la educación, entorno y hábitat, sin el cual un árbol no crece para ser bueno y dar frutos.

Por lo tanto una persona es comparada con un árbol en el campo. Este no es cualquier campo, sino el campo que es bendecido por el Creador. El Creador bendice este campo de acuerdo a los esfuerzos invertidos en atender al árbol, de acuerdo a la inversión en el entorno.

No interferimos con el interior del árbol, sino que lo influimos desde fuera. Gracias al cuidado externo, comienza a producir frutos hermosos, dulces. Todo esto depende del entorno, del grupo, de la decena. Debemos intentar construir un entorno tal que se convierta en el campo bendecido por el Creador. Las relaciones entre los amigos deben ser tales que cada uno puede crecer con confianza en la forma correcta, buena, conectarse juntos y dar un fruto común- una manzana del Jardín del Edén, el alma corregida.

Por lo tanto, la festividad de Tu Bishvat simboliza todo el trabajo espiritual de una persona en la etapa inicial. Un árbol es algo que crece a partir del suelo inanimado. Si organizamos el entorno correcto, las condiciones externas, entonces tenemos un brote vivo que se convierte en un árbol que da frutos adecuados para ser comida humana.1

De la primera parte de la lección diaria de Cabalá 21/ene/19, “Tu Bishvat (15 de Shevat)” 

1 Minuto 3:00

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Jánuca: una semana de pausa para transformar la vida

Thrive Global publicó mi nuevo artículo: «Jánuca: una semana de pausa para transformar la vida«

Jánuca no es una semana más en el calendario judío. Podemos utilizarla como una pausa dedicada a la iluminación personal, una semana reservada para transformar la vida. La festividad de Jánuca significa la victoria de la luz sobre la oscuridad, de la unidad sobre la división. De hecho, una victoria así requiere nada menos que un milagro, pero eso es algo que está a nuestro alcance. Solo necesitamos saber cómo encender la vela para hacerlo realidad.

Gracias a nuestra conexión, podemos encender un fósforo que haga frente a la oscuridad y prender la luz en nuestras vidas. Este es el brillo de Jánuca, la fiesta de la luz. Al igual que con un fósforo, una pequeña fricción se transforma en una llama reluciente.

Entre todas las festividades, Jánuca y Púrim son consideradas especiales por muchas razones. En primer lugar, la Torá no hace mención de ellas. Segundo, una vez que completemos todas las correcciones de la humanidad, se dice que todos los días festivos serán cancelados excepto estos dos. De acuerdo con la sabiduría de la Cabalá, Jánuca Púrim son de suma importancia ya que ambas están directamente conectadas con la reconstrucción del Templo, que representa el lugar donde se unen el Creador y la creación. La destrucción del Templo simboliza la ruptura de este vínculo entre nosotros. Reconstruir ese vínculo significa alcanzar toda la abundancia y la benignidad de nuestra existencia. Esto es lo que buscan los cabalistas.

Al igual que un hombre sediento que trata de sacar agua con un recipiente que gotea y debe primero arreglar el recipiente antes de poder llenarlo y beber, aquel que se siente separado de la espiritualidad debe primero reparar el vínculo con el Creador antes de poder recibir la iluminación que se le ofrece.

Para poder vivir una vida plena, es preciso ascender a través de un ciclo de desarrollo espiritual denominado “un año”. En cada ciclo ascendente, nos enfrentamos a los mismos deseos que tuvimos previamente pero cada vez en grados más altos. Durante este proceso, encontramos hitos de cambios internos que van repitiéndose, discernimientos y situaciones destinadas a elevarnos al siguiente grado espiritual, la corrección del alma. Los cabalistas llaman a estos grados “días festivos” y “Shabat”.

Los cabalistas establecieron que, en nuestro mundo, los días festivos y el día de Shabat nos proporcionan un marco de comportamiento de acuerdo con nuestro trabajo en el mundo espiritual interior. Esa es la razón por la que celebramos los días festivos cada año y cada semana el día de Shabat.

Parada en un camino iluminado

La palabra Janucá, del hebreo “Janu-Ko” o “para aquí”, representa la primera etapa del desarrollo espiritual: un proceso para corregir el deseo de disfrutar para uno mismo transformándolo en un deseo de otorgar a los demás, un estado que nos liberará de la oscuridad. La oscuridad se manifiesta como separación, conflictos, discusiones, competitividad despiadada y el deseo de explotar y dominar a los demás. Nuestra lucha interna para superar nuestra naturaleza egoísta es lo que llamamos “guerra de los Macabeos contra los griegos”, donde los “griegos” representan las cualidades que pretenden controlarnos.

La victoria sobre los griegos es la base en el camino de toda persona a lo largo de la escalera espiritual. Este triunfo nos permite realizar las correcciones que nos llevarán a la corrección final –Púrim– y entonces recibiremos la abundancia infinita que el Creador ha preparado para todos.

Cuando seamos capaces de alegrarnos de los éxitos de los demás y compartamos nuestras preocupaciones en conexión mutua, nos daremos cuenta de lo que la naturaleza trata de enseñarnos: que formamos parte de un único organismo. Cuando demos un pequeño paso en esta dirección, veremos milagros por el camino. Veremos cómo una pequeña lámpara, la más diminuta vasija de aceite, alumbrará un fuego poderoso y cálido iluminando la vida de todos.

¿Qué es el milagro de Jánuca?

Superar nuestro ego –el deseo de disfrutar a costa de los demás– requiere que nos elevemos por encima de nuestra naturaleza, y esto se considera un milagro. Involuntariamente, el ego gobierna nuestra existencia a pesar de que el resultado provoca un “efecto boomerang” que nos trae sufrimientos. ¿Cómo sucede entonces este milagro? Cada vez que nos conectamos unos con otros, esa fuerza, que es superior a todas las demás fuerzas, a todos los obstáculos y condicionantes, entra en acción y ocurren milagros ante nuestros ojos.

Aunque un milagro es un fenómeno sobrenatural, podemos hacer que ocurra cada vez que optemos por conectarnos más estrechamente y por encima de todo tipo de resistencia. Hoy, si deseáramos elevarnos por encima de nuestro ego e intentáramos conectarnos positivamente con los demás, se revelaría una fuerza superior completamente nueva dentro de nosotros y, gracias a ella, podríamos traer paz, amor y unidad al mundo.

Giremos juntos alrededor de esta meta sublime para encender el espíritu de unidad, para iluminar nuestras vidas e irradiar alegría y satisfacción a todos.

¡Feliz Jánuca!

En la guerra con ilusión

Justo ahora es un momento especial de la celebración de Janucá. Pero, en esencia, Janucá es un proceso que existe hasta el fin de la corrección y se experimenta al comienzo de cada nuevo grado.

A cada momento, nuevos registros de información (Reshimot) se nos revelan a partir de la separación, necesitamos hacer una restricción, una pantalla y una luz reflejada todo lo que es la esencia de la corrección de Janucá.

Siempre estamos intentando permanecer dentro de la razón, vivir de acuerdo a nuestro intelecto y experiencia terrenales, a nuestro egoísmo habitual aceptado por este mundo. Pero en contraste, necesitamos construir una forma diferente. Todo lo que vemos, experimentamos y entendemos con nuestros corazones y nuestras mentes se revela sólo dentro de nuestros órganos egoístas de percepción, como está escrito: “Tienen ojos y no ven, tienen oídos pero no escuchan”.

Queremos experimentar lo que sucede en el deseo de otorgar, el cual es llamado fe por encima de la razón, determinando que todo viene de una fuerza superior, el bien que hace el bien y así cada momento.

Hay momentos en que podemos hacer esto y otros en que no tenemos éxito, pero esta guerra sigue contínuamente. En esencia, esta es la guerra de los macabeos contra los griegos. Esta guerra se realiza dentro de la razón, dentro de nuestra experiencia de este mundo, nuestras mentes racionales y nuestras filosofías, dentro de nuestra mente egoísta con lo que construimos tantos sistemas de conexión entre nosotros.

Estamos peleando por establecer una forma distinta de existir, sabiendo que todas nuestras experiencias y percepciones sensoriales están equivocadas. Esta es una imagen falsa, una falsa percepción de la realidad, porque aparece dentro de la mente egoísta.

A través de la percepción de la realidad, dentro de nuestras mentes racionales, necesitamos intentar sentir que todo viene desde una única, absoluta y benevolente fuerza superior; y que cada forma percibida dentro de la mente se nos da sólo para elevarnos a una percepción diferente, a la fe por encima de la razón.  

En otras palabras, estamos de acuerdo en que todo viene del Creador y que esta es la forma específica con la que Él puede llevarnos a la verdadera percepción de la realidad, al mundo de la verdad. Debemos intentar establecer la verdad en cada momento de las 24 horas del día, a pesar de todas las impresiones en las sensaciones y la mente racional terrenales de uno, las cuales no están sujetas a duda, es decir, están dentro de la razón. También, no huimos de esta percepción racional, porque “…uno contra el otro, Él los creó”. No eliminamos nada, sólo intentamos procesarlo correctamente: uno contra el otro, hasta que seamos capaces de desarrollar el entendimiento por encima de la razón de cada entendimiento dentro de la razón.

Así es como alcanzamos la percepción de la realidad espiritual y empezamos a funcionar en dos niveles: en el nivel material, observando todas sus leyes y reglas aceptadas entre las personas de este mundo y también en la verdadera realidad espiritual.

Entonces se revela la Luz superior, porque ya podemos encender la jarra de aceite de acuerdo a todas las condiciones y de esta forma alcanzamos la revelación del Creador y el mundo superior.  

Durante el día, un día después del siguiente y en cada momento, debemos tratar de vernos en esta batalla, configurando la imagen dentro de la razón y yuxtapuesta contra ella, la imagen por encima de la razón. Esta es la guerra de los macabeos contra los griegos: los griegos son dentro de la razón y los macabeos por encima de ella.
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De la primera parte de la lección diaria de Cabalá 4/dic/17,  lección sobre: “Janucá por la sabiduría de la Cabalá”, 

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