Victoria silenciosa, “revelación de lo oculto”

Estamos en el centro de los eventos de Purim, en el centro de la batalla entre el Creador y Amán, el poder del bien y el poder del mal. Somos nosotros quienes decidimos el resultado de su batalla y por eso, somos llamados Israel, es decir, aspirando directamente al Creador.

El Creador es la raíz, tanto de Mordejai, la fuerza del bien, como de Amán, la fuerza del mal. Por eso se dice en Meguilat Esther que la ciudad de Shushan estaba confusa, no sabía quién decía la verdad ni qué quiere el Creador.

El Creador permite que gobierne Amán, la fuerza del mal. Nuestro mundo está impulsado por fuerzas egoístas, ¿o tal vez el Creador quiere que aspiremos a la fuerza del amor y la unidad, pase lo que pase? Pero vemos que la fuerza del bien es débil, es decir, Mordejai, que se sienta a las puertas de la ciudad. Y Amán está cerca del Rey y controla el reino.

Por eso, la historia de Purim se llama Meguilat Ester, es decir, “revelación de lo oculto”. Y está especialmente construido de modo que nos da libertad de elección, de decidir por nosotros mismos con quién queremos ir, con quién está la verdad: con la fuerza de unidad o desconexión.

Y aunque toda la vida está sujeta a la fuerza de separación que nos obliga a dividirnos entre lo mío y lo tuyo, la verdadera victoria no es subordinarse unos a otros, sino en la realización mutua, en ayudarse unos a otros. Ninguno de los dos trata de ganar, por el contrario, cada uno se esfuerza por ceder ante el otro y actuar directamente en contra del ego. Y así se gana. Veremos que en los conflictos que se dan en el mundo de hoy es el poder silencioso el que vence y no el que lucha tratando de someter a los demás. Todo esta en nuestras manos

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá “Purim

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