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Cuando el mundo vota unánimemente en tu contra, es hora de despertar

Mi nuevo artículo: «Cuando el mundo vota unánimemente en tu contra, es hora de despertar«

Hace varios días, la Asamblea General de la ONU votó 160-1, a favor de un proyecto de resolución para renovar el financiamiento de la UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina). Escondidas dentro de los seis puntos de la resolución había cláusulas que establecían que “los refugiados [de 1948, incluidos sus hijos y los hijos de sus hijos] que deseen regresar a su hogar y vivir en paz con sus vecinos, se les debe permitir hacerlo lo antes posible. «La resolución también establece que `se debe pagar una compensación por la propiedad de aquellos que decidan no regresar´.

Luego de la votación, el borrador fue referido a lo que se conoce como la “Cuarta Comisión”, ahí se formulará la resolución que será sometida a la Asamblea General de la ONU el 1 de diciembre, para su votación final. Si se acepta la resolución y se aceptará, declara que sus “recomendaciones” serán implementadas antes del 1 de septiembre de 2022. De facto, esto significa que la ONU decidió terminar con el Estado de Israel como estado judío.

Si hay algo bueno en esta decisión, es que finalmente podemos ver que somos indeseables ante los ojos del mundo y yo siempre prefiero la amarga verdad a las dulces mentiras. Creo que, en un futuro cercano, veremos a la ONU llamando a los «residentes» (palabra del PC para «judíos») que no son nativos de la región, que llegaron a Israel durante el último siglo y medio, para que regresen a su país de origen. Estoy seguro de que la ONU, incluso les ayudará a que regresen, pues es lo que quiere el mundo.

A pesar de la situación aparentemente desesperada, creo que nuestra mayor preocupación y la clave para salvar al país no es la decisión de la ONU, sino nuestra propia opinión al respecto. Ya es bastante malo que el mundo haya votado unánimemente contra nosotros, pero no es nada comparado con nuestro problema real, que estamos tácitamente de acuerdo con la ONU. Por eso no protestamos ni planeamos protestar, porque no tenemos ningún plan para detener la resolución final y no tenemos ningún deseo de llevar el asunto a discusión pública. La mayoría de los israelíes ni siquiera saben que existe la resolución.

Nadie se beneficiará de la abolición del Estado de Israel. Antes de que existiera, hubo dos guerras mundiales en poco más de dos décadas. El Estado de Israel se estableció para que los judíos pudieran cumplir con su misión histórica. Incluso si los israelíes no se dieron cuenta y ahora el mundo abandonó a Israel, los judíos no serán relevados de su misión.

Somos una nación forjada con unidad por encima de enormes abismos y fuimos elegidos para dar ejemplo al mundo de que la unidad es posible. Por eso, el Estado de Israel se estableció poco después de la más horrible demostración en la historia, del odio entre las naciones, que terminó en explosiones nucleares. Si Israel no cumple su misión, ¿qué impedirá que el mundo repita ese escenario?

Si justificamos nuestra existencia aquí, si nos  esforzamos por unirnos como lo hicieron nuestros antepasados, por encima del enorme abismo entre nosotros, no necesitaremos explicar nada a nadie. Al contrario, el mundo detendrá a cualquiera que intente perturbar nuestro trabajo hacia la unidad.

Así como el mundo observa cada uno de nuestros movimientos y nos condena ahora que estamos divididos, observará cada uno de nuestros movimientos y nos elogiará cuando estemos unidos. Esta resolución de la ONU es una prueba de que el mundo no quiere ninguna de las innumerables cosas que le hemos dado. Es hora de darle lo que realmente necesita: la capacidad de unirse. Y el mundo podrá unirse sólo si predicamos con el ejemplo.

Para más información sobre la importancia de la unidad judía, consulta mi libro: La elección judía: Unidad o antisemitismo.

Del nadir al zenit en 2022

Mi nuevo articulo: «Del nadir al zenit en 2022«

2021 fue un año convulso. Covid-19 aún está rugiendo con olas recurrentes, el verano vio incendios sin precedentes en muchos lugares del mundo, junto con inundaciones y terremotos igualmente sin precedentes y, las erupciones volcánicas parecen haber sido más frecuentes este año que los años anteriores. También, aumentaron las tensiones internacionales entre EUA y China, EUA y Rusia, Europa y Rusia. Y las tensiones en Taiwán, en el mar de China meridional y en Siria se elevaron casi a enfrentamientos militares. Peor aún, la economía mundial se vio obstaculizada por una grave escasez de chips de cómputo y las cadenas de suministro de todo el mundo fueron interrumpidas por cierres recurrentes.

En muchos aspectos, parece que llegamos al nadir. La gente se siente feliz por decir adiós al 2021, pero también teme lo que podría traer el 2022.

Pudiera parecer extraño pero, hay una forma (relativamente) fácil de revertir la trayectoria negativa. Podemos subir del nadir al cenit, mucho más rápido de lo que imaginamos, si nos comprometemos con una sola cosa, aunque es más difícil de lo que parece a primera vista: debemos relacionarnos con todo lo que sucede, como incentivo para estar más cerca unos de otros. Si cambiamos nuestro enfoque de lo que sucede -a nosotros y a nuestro alrededor, veremos que la vida nos lleva por una corriente placentera hacia la bienaventuranza.

¿Por qué dije que es relativamente fácil? Nuestro ego se interpone en el camino; no nos permite acercarnos. El ego es la razón por la que la gente está aislada y no renunciará a su control sobre nuestro corazón, sin luchar.

Podemos derrotar a nuestro ego, pero no podemos hacerlo por nosotros mismos. Para lograrlo, debemos usar dos instrumentos: nuestro entorno social y nuestro intelecto. El intelecto es el más fácil de usar. Actualmente, somos ajenos a las consecuencias de nuestras acciones. Algunos de nosotros somos conscientes del precio ambiental que pagamos por nuestras malas acciones, pero muy pocos son conscientes de que estamos conectados, no sólo a nivel biológico, también a nivel emocional y mental, tanto como a nivel físico.

Así como el maltrato a nuestro entorno físico es perjudicial para todos, el maltrato de nuestro entorno social tiene (al menos) consecuencias igualmente perjudiciales. Ahora que la gente es consciente de la necesidad de preservar el entorno físico, es hora entender la necesidad de cultivar entornos sociales positivos. Así como dependemos unos de otros para tener el agua que bebemos y los alimentos que comemos, somos dependientes unos de otros, para las palabras que decimos y los pensamientos que pensamos, que a su vez afectan nuestra condición mental y emocional.

Para comprender nuestra interdependencia social, debemos cambiar todo el entorno. No se puede esperar que la gente piense que la consideración es buena, cuando los ídolos que elevan los medios son egoístas y promueven sólo su propia imagen. En la escuela, en las redes sociales y en todos los medios de comunicación masiva, debemos promover sólo valores prosociales.

Si aprendemos a valorar a quienes promueven la solidaridad y la consideración mutua, nuestras comunidades se verán muy diferentes a como se ven hoy. Queremos frenar la violencia armada, el abuso de drogas y los males sociales, pero en lugar de curar a la sociedad, sólo luchamos contra los síntomas. Podemos curar a la sociedad uniendo a la gente, en lugar de mantenerla como una colección aleatoria de individuos alienados y desconfiados. Si trabajamos en esto, no necesitaremos ver cada síntoma por separado, pues desaparecerán sin la causa que los genera.

Podemos hacerlo este año, pero debemos entender que no tenemos otra opción y en el proceso, debemos apoyarnos mutuamente. De lo contrario, tal vez no tengamos la determinación necesaria.

Un (muy pequeño) resumen de 2021

Mi nuevo articulo: «Un (muy pequeño) resumen de 2021«

A medida que nos acercamos al final de 2021, todos sacan conclusiones sobre este año y tratan de adivinar lo que traerá el 2022. Desde mi perspectiva, 2021 fue un buen año, un año de aprendizaje y el aprendizaje, definitivamente, fue bueno. Puede que no haya sido agradable, pero no quiere decir que no aprecie lo que la humanidad recibió. La principal lección que aprendimos este año fue que la naturaleza es la soberana y nosotros somos sus súbditos. Esta es una lección invaluable, porque si la recordamos, evitaremos errores futuros que podrían costarnos innumerables vidas y horribles desastres.

Otra buena lección de 2021, es que las potencias mundiales deben poner en orden sus relaciones, si quieren evitar conflictos que pueden escalar a una guerra total. Es claro que hay diferencia entre lo que quieren los gobiernos y lo que dicta la realidad, pero creo que aprendieron la lección y es bueno ver que incluso, los gobiernos de Rusia y China, aprendieron.

Los choques entre Rusia y EUA, Rusia y Europa, en concreto, la OTAN y Rusia, aclaran muchas cosas. Al final, los acercarán a la paz o al menos a una tregua.

China también comprenderá que no tiene ninguna posibilidad de seguir su desarrollo si se pone del lado de Rusia. Económicamente, no hay duda de que su futuro depende de Estados Unidos. Si EUA limita levemente sus compras a China, la sacudirá hasta la médula. No tiene dónde vender, sólo en Estados Unidos.

No me importa lo que diga la gente ni lo que escriban los periódicos; sólo me preocupan los números. El año pasado e incluso antes, Estados Unidos dio enormes sumas de dinero a su gente, como paquetes de rescate para ayuda por la Covid. China necesita que los estadounidenses gasten ese dinero en productos chinos para mantener a flote su propia economía. Si dejan de comprar a China, el gigante del Este caerá.

***

En cuanto a Israel, lamento decir que no creo que hayamos aprendido mucho de las experiencias de este año. Para mejorar, necesitaremos más lecciones y no serán fáciles. No tenemos idea de quiénes son nuestros amigos ni quiénes son nuestros enemigos. Peor aún, no hemos aprendido a corregirnos. Tenemos mucho trabajo por delante.

Creo que uno de los mayores problemas de Israel, es que, dentro del país, hay entidades que sueñan con la abolición de Israel y trabajan duro para lograrla. No somos tan asertivos como deberíamos ser con nuestros enemigos y creo que estos problemas nos harán daño.

Mientras el mundo aprende a poner sus relaciones en orden, como escribí antes, Israel no aprende nada. Estamos creando caos interno.

Es claro por qué Israel no aprende, mientras que el resto del mundo sí lo hace. Israel necesita desarrollarse en su propia dirección. El mundo sigue funcionando de acuerdo con el ego natural del hombre.

Pero, Israel debería desarrollarse en la dirección opuesta. Debería evolucionar hacia la conexión y el cuidado mutuo y ser ejemplo de que la gente puede superar su ego y formar una sociedad unida y solidaria con base en apego en lugar de alienación y competencia.

Lamentablemente, los israelíes no quieren escuchar nada sobre conexión ni unidad, mucho menos vivirlas. Hemos rechazado la conexión con otros israelíes por mucho tiempo y  tal vez sea demasiado tarde para salvar al país de la desintegración. Ya estamos cerca del borde.

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En cuanto al virus, como dije desde el principio, está aquí y se quedará. Parece que estamos aprendiendo a lidiar con él, a convivir con él.

Poco a poco, el virus nos enseñará lo que debemos y no debemos hacer en la vida. Por eso, espero que no desaparezca, al menos no, hasta que nos enseñe a tomar sólo lo necesario y a dedicar nuestro tiempo y esfuerzo a construir relaciones humanas de apoyo, en lugar de desperdiciarlo en un consumo destructivo.

Los Juegos del Hambre: la historia verdadera

Mi nuevo articulo: «Los Juegos del Hambre: la historia verdadera«

Los «expertos» no dejan de advertirnos que pronto, no habrá suficiente comida para alimentar a la humanidad ni suficiente agua dulce para beber. ¿Recuerdas el pico del petróleo, cuando un montón de «expertos» nos advirtieron que pronto nos quedaríamos sin petróleo, que los precios de la gasolina se dispararían y que las colas en los surtidores se extenderían por kilómetros? ¿por qué nadie lo menciona ahora? Nunca fue cierto. Era una historia para contar al mundo, útil para promover los intereses de cierta gente y corporaciones mega poderosas, pero una vez que el «hecho» se volvió redundante, salió del radar.

Lo mismo ocurre con la escasez de alimentos y agua: Es falsa, una escasez creada por el hombre, que se promueve para satisfacer los intereses de quienes dirigen el mundo. El hambre en la Tierra es real, pero la verdadera historia, no es escasez, es crueldad y codicia.

Para mantener los precios y los beneficios lo más altos posible, se tira a la basura casi el cincuenta por ciento del alimento que producimos. Reflexiona en esta cifra por un momento. Si tiramos a la basura la mitad del alimento que producimos y la mayoría del mundo sigue teniendo suficiente para comer, quiere decir que incluso hoy, al ritmo actual de producción de alimentos, podemos abastecer a una población mundial dos veces mayor que la actual.

Si redujéramos la producción a la mitad, pero nos aseguráramos de que todos tuvieran alimento, podríamos reducir la contaminación de aire, agua y suelo, de forma tan drástica que superaría con creces las mayores esperanzas de los defensores del cambio climático. Además, no haría falta ningún esfuerzo para lograrlo. Al contrario, haríamos menos y lograríamos mucho más.

Lo mismo ocurre con el hambre. Fácilmente podríamos dar alimento suficiente y agua dulce en abundancia a todos. El problema es que en algunos lugares la provisión de alimentos no se paga tan bien y donde los beneficios no son altos, nadie quiere producir.

Además, el hambre es buena en política: permite que, corazones sangrantes y otros benefactores, vayan a las zonas afectadas, con equipos y cámaras para documentar su «ayuda» a los pobres y a los moribundos. El hambre es rentable, pero no para los hambrientos, sino para los ricos que la crean y la perpetúan. El hambre crea algo más que relaciones públicas. Es genial para promover una agenda que da poder a los poderosos y debilita a los débiles y para controlar la política de los países subordinados.

A nadie le duele que los hambrientos y los enfermos agonicen y perezcan. No le duele a nadie más que a los enfermos y a los hambrientos y ellos no pueden cambiar nada.

No es que mis palabras vayan a cambiar la conducta de la gente; la mala voluntad está arraigada en el fondo de nuestro corazón. Pero si estos mensajes pueden abrir los ojos de la gente para que vea la realidad tal y como es, hay esperanza de que algo empiece a cambiar.

En este momento, lo único que podemos hacer es conocer la verdad. Por ahora, es todo lo que necesitamos para iniciar el cambio. Si un número suficiente de gente entiende lo malvados que nos hemos vuelto y repele de todo corazón esa maldad, iniciará una bola de nieve.

Conciencia, tenemos que centrarnos en la conciencia de nuestra naturaleza torcida y corrupta, hasta el punto de detestarla. Así como nos alejamos de lo que aborrecemos, huiremos de nuestro propio ser. En lugar de tratar de abusar de todo lo creado, empezaremos a preguntarnos para qué se creó.

No tenemos que preocuparnos por, qué comer, sino por, qué ser. Cuando las preguntas sobre el propósito de la vida nos inquietan, dejamos de dominar y empezamos a escuchar. En lugar de hablar, empezamos a conversar. Y ahí empieza el verdadero crecimiento.

Forzarnos a cambiar nuestro comportamiento, es inútil. Pero si nos elevarnos por encima del nivel de dominio material, se pondrá orden en nuestro mundo material y también nos ocuparemos en buscar el significado de la vida, en lugar de tratar de negarle vida a los demás.
[290244]

El camino largo y sinuoso que no necesitamos recorrer

Mi nuevo articulo: «El camino largo y sinuoso que no necesitamos recorrer«

Necesitamos comprender la singularidad del estado actual de la humanidad. En el mundo está surgiendo un nuevo sistema. En este sistema, todos estamos conectados, sin saberlo, sin quererlo e irreversiblemente. El sistema siempre ha estado ahí, pero ahora los hilos nos acercan más y ya no podemos ignorar nuestra interdependencia, aunque odiemos pensarlo.

Cada vez es más evidente que la creación se encamina a la interconexión y los que se resistan, perderán. Vamos por un camino largo, sinuoso y doloroso, aunque podríamos ir por uno corto, rápido y agradable. Lo único que necesitamos para seguir el camino deseable es abrazar la conexión. Si la rechazamos, seguiremos por el camino actual y doloroso, hasta que finalmente aceptemos conectarnos.

La intensificación de los desastres y las crisis que parecen asaltar el mundo, en todas partes, son los giros y vueltas en nuestro camino hacia la conexión. Cada vez que nos alejamos, la realidad nos obliga a darnos cuenta de que somos dependientes unos de otros y que es mejor que actuemos como corresponde.

Mira el aumento de precios en todo el mundo; mira los altos costos de transporte, buques cargados, fuera de los puertos por semanas, esperando su turno para descargar. Observa cómo nos infectamos unos a otros con nuevas cepas de Covid, cada pocos meses. Ve que la escasez de chips de silicio está paralizando toda la producción mundial, desde coches hasta computadoras y electrodomésticos. Estos son signos desagradables e innecesarios de que estamos conectados.

No hay escasez real de nada. Hay suficiente comida, suficientes productos, suficientes chips, suficiente petróleo, suficiente de todo para satisfacer a todos. Lo único que no está satisfecho es nuestro ego, que obtiene satisfacción al abusar de los demás. Para poner a otros en peligro, el ego crea crisis donde no debería haberlas. No entendemos, que como estamos conectados, cuando lastimamos a otros, también nos lastimamos a nosotros mismos.

Necesitamos una nueva forma de pensar. Debemos darnos cuenta de que en la realidad emergente, los países y organizaciones que se adapten a la exigencia de conectarse, cosecharán recompensas de su esfuerzo y los que se nieguen quedarán atrás.

Por supuesto, es un proceso. Llevará tiempo cambiar verdaderamente nuestros patrones de pensamiento. Sin embargo, para iniciar el cambio, no es necesario que tengamos éxito de inmediato. El mismo esfuerzo por cambiar de ruta es suficiente para crear un impulso positivo que nos lleve al camino correcto, hacia una humanidad satisfecha y feliz. Si soslayamos el esfuerzo, seguiremos por el camino largo, sinuoso y cada vez más doloroso, hasta que nos dobleguemos a los dictados de la realidad y finalmente, aceptemos conectarnos.

La obscuridad de la «noche de los cristales» continúa

Mi nuevo artículo: «La obscuridad de la «noche de los cristales» continúa«

Foto: Vista general del Memorial del Muro de los Nombres de la Shoah, con los nombres de 64.000 judíos austríacos, que fueron asesinados en el Holocausto, antes de su inauguración en Viena, Austria, 9/nov/21. REUTERS/Lisi Niesner

Las palabras «noche de los cristales» pueden evocar la imagen de estrellas que brillan en el cielo nocturno despejado, pero no es nada por el estilo. Esta semana, hace 83 años, las fuerzas paramilitares del Partido Nazi (SA) rompieron las ventanas de sinagogas, escuelas y otras instituciones judías, irrumpieron en ellas y las prendieron fuego. El pogrom coordinado tuvo lugar en todo el Tercer Reich, en Alemania y Austria. Las ventanas rotas esparcidas por el suelo dieron a la noche su nombre, Kristallnacht (Noche de los Cristales) o la Noche de los Cristales Rotos. Más de 400 judíos fueron asesinados esa noche, 400 más murieron en campos de concentración poco después y muchos más se suicidaron como resultado de los pogroms.

Esta semana, Austria inauguró en Viena, un monumento para conmemorar a las víctimas de la «Noche de los Cristales Rotos» y la memoria de los 65,000 judíos austriacos que perecieron en el Holocausto. Este evento también es una oportunidad para reconocer que el antisemitismo se está intensificando muy rápido en todo el mundo y que otro Holocausto ya está en el horizonte.

Ojalá pudiera ser portador de buenas noticias, pero la realidad es que no hemos hecho frente a las razones que generaron ese odio violento y sus horrores posteriores. Aún estamos sumidos en la oscuridad que originó ese pogrom y todos los pogroms anteriores y posteriores.

Pero, no veo motivo para desesperarse. Al contrario, la clave para cambiar nuestra posición en el mundo está en nuestras manos; si tenemos la determinación, evitaremos que esas atrocidades aflijan a nuestra nación en el futuro.

Los días de conmemoración no deben centrarse en recordar a los muertos. Yo también perdí a la mayoría de mi familia en el Holocausto, pero recordarlos no evitará que les suceda a mis hijos o a nietos. Si queremos asegurar nuestro futuro, debemos centrarnos en lo que podemos hacer hoy para lograrlo, en lugar de llorar a los muertos, aunque eso también tiene su lugar.

En el espíritu de este enfoque proactivo, creo que deberíamos analizar qué podemos hacer con respecto al antisemitismo. A pesar de todos nuestros esfuerzos, vemos que las explicaciones razonables no desarraigan el odio. Podemos y debemos, prohibir expresiones de antisemitismo en línea y debemos hacer todo lo posible para frenar el odio abierto a los judíos y los ataques a Israel, que se ha puesto de moda entre políticos y líderes de opinión. Sin embargo, estas medidas sólo nos permitirán ganar un poco de tiempo; no evitarán la eventual intensificación del odio a niveles que estallarán en violencia a gran escala contra los judíos.

Para aprovechar el poco tiempo que tenemos, debemos centrarnos en nosotros mismos, en lugar de en quienes nos odian. Hay mucho que podemos hacer para que cambie la opinión del mundo sobre nosotros. A continuación, se muestra una lista de lo que se debe y no se debe hacer con respecto a lidiar con el antisemitismo.

No hacer:

  1. No debemos intentar apaciguar a quienes nos odian ni en el extranjero ni en Israel. Odian a los judíos y cualquier cosa que hagamos para calmarlos, sólo los animará y agregarán burla al odio.
  2. Deberíamos erradicar la idea de que el antisemitismo es el resultado de tal o cual política del gobierno israelí. La expulsión de España, los pogroms en Rusia, la Kristallnacht y por supuesto, el Holocausto, sucedieron mucho antes de que existiera un Estado judío. Por lo tanto, atacar a Israel es sólo una forma insinuada de expresar odio a los judíos.
  3. No discutas con los que odian a los judíos. El odio no necesita justificación; el que odia siempre se siente con derecho a odiar, las discusiones son pérdida de tiempo y de energía.

Hacer:

  1. Desarrollar la solidaridad entre los judíos. Nuestros antepasados ​​eran extraños que se unieron en torno a la ideología de crear una sociedad en la que la gente ame a otros como a sí misma. Hasta que se comprometieron a ser “como un hombre con un corazón” se convirtieron en nación. Además, fuimos exiliados porque nos odiamos unos a otros, por eso, la base de nuestra nacionalidad restaurada debe ser la unidad.

Por cierto, unidad no implica analogía. Al contrario, las diferencias entre nosotros crearán una sociedad cuya fuerza esté en su diversidad. Los tonos y matices de la sociedad judía unida generarán una sociedad viva, dinámica y poderosa.

  1. Una vez que logremos unidad entre los judíos en Israel, debe extenderse y abarcar a los judíos de todo el mundo que deseen unirse. Siguiendo la misma idea de que la diversidad genera poder y vitalidad, cualquier judío que quiera contribuir con su estilo especial a la nación unida y rejuvenecida será bienvenido.
  2. Finalmente y lo más importante: la unidad judía nunca debe ser por sí misma. Todo el propósito de la existencia del pueblo judío es construir una sociedad ejemplar. En los breves períodos en los que tuvimos una sociedad así, prosperamos y las naciones admiraron nuestros logros. Cuando nos separamos, nos odiaron, pues nuestra división envió el mensaje opuesto al que estamos destinados a dar, que la unidad por encima de las diferencias crea una sociedad ideal y gente más feliz.

Como he demostrado en dos extensas publicaciones sobre el tema, La elección judía: Unidad o antisemitismo y Como un Manojo de Cañas: Por qué la unidad y la responsabilidad mutua están hoy en la agenda del día la historia demuestra que estos pros y contras funcionan. Ahora debemos tener el coraje de implementarlos.

La Palma: reflejo de nuestras relaciones tóxicas

Mi nuevo articulo: «La Palma: reflejo de nuestras relaciones tóxicas«

Foto: Lava fluye mientras el volcán Cumbre Vieja sigue en erupción, en la isla canaria de La Palma, España, 9/nov/21

La cordillera volcánica Cumbre Vieja en la isla española de La Palma, parte de las Islas Canarias, ubicada a unas 70 millas de la costa de Marruecos, en el noroeste de África, arroja lava desde el 19 de septiembre. La erupción ha continuado por más de 50 días sin signos de disminuir. Ya destruyó más de 2,600 edificios, cortó la carretera costera y formó una nueva península. La lava también destruyó el pueblo de Todoque y el flujo de humo llegó al pueblo de La Laguna. Esta erupción ya causó más daños que cualquier erupción anterior en La Palma, desde que comenzaron los registros y no muestra signos de que termine. Hay una forma de detener las erupciones o al menos mitigarlas de manera significativa y no tiene nada que ver con la forma en la que tratamos a la tierra, sino con la forma como nos tratamos entre nosotros.

Terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, huracanes, inundaciones e incendios gigantes han sido más frecuentes e intensos en las últimas décadas. Pero las fuerzas que los desencadenan no están relacionadas con los fenómenos en sí, sino con la especie humana, que los intensifica y hace que estallen con mayor frecuencia y fervor.

El ecosistema de la Tierra está construido como pirámide. Su base es el nivel inanimado, las masas de tierra y océanos que forman el planeta. El siguiente nivel es la flora, las plantas que cubren la tierra, seguido de la fauna, el reino animal y en la cima está la humanidad.

Las fuerzas que gobiernan el planeta se extienden de arriba hacia abajo. Como en un huracán, el ojo de la tormenta es el menos turbulento, pero genera los poderosos vientos y torrentes que lo rodean y destruyen todo lo que tocan. Somos el ojo de la tormenta. Nuestras intenciones mutuas, sutiles pero siniestras, crean el caos que se desarrolla a nuestro alrededor. Por eso, somos nosotros y sólo nosotros, quienes podemos calmar la tormenta, porque su motor está en nosotros. Mientras no lo apaguemos, el planeta seguirá ardiendo.

La naturaleza no son sólo árboles, animales, nubes, la Tierra y el universo. La naturaleza es, ante todo, una fuerza que llena toda la realidad. Existimos dentro e influimos en ella con nuestra conducta. Cuando nosotros, la cima de la pirámide, nos comportamos positivamente, tenemos una influencia positiva en toda la naturaleza. Cuando nos comportamos negativamente, esta es la influencia que tenemos.

La estructura piramidal de la naturaleza impregna todos los niveles, incluidos nuestros pensamientos e intenciones. Por eso, cuando estropeamos nuestras intenciones mutuas, las plagas se propagan como cáncer que causa metástasis malignas. Si queremos una Tierra más tranquila y un clima más agradable, no necesitamos centrarnos en las emisiones de carbono ni en los desechos plásticos. Eso se arreglará cuando arreglemos la parte superior de la pirámide, el ojo de la tormenta, es decir, nuestra relación negativa.

La Conferencia de Glasgow sobre el cambio climático, no cambia nada

Mi nuevo articulo: «La Conferencia de Glasgow sobre el cambio climático, no cambia nada«

Cuatro activistas de Extinction Rebellion Glasgow University en el Memorial Gate de la Universidad de Glasgow, 29/oct/21 en Glasgow, Escocia.

A medida que el mundo se prepara para la Conferencia sobre el cambio climático, Glasgow 2021, cada vez más datos indican que los esfuerzos humanos, suponiendo que ha habido esfuerzos, han sido, en el mejor de los casos, insuficientes. Mientras los líderes mundiales divulgan muchas declaraciones sobre la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, la realidad les contradice. El Informe de la brecha de producción de la ONU rastrea la discrepancia entre la producción de combustibles fósiles planeada por los gobiernos y los niveles reales de producción global. El informe de este año revela que “a pesar de la mayor ambición climática y del compromiso Net-Zero, los gobiernos planean para 2030, producir más del doble de combustibles fósiles, de lo que sería consistente para limitar el calentamiento global a 1.5°C [2.7°F].”

Sin embargo, incluso si los gobiernos tuvieran la intención de cumplir con sus compromisos, no se revertiría el cambio climático. Si comparamos la cantidad de gases efecto invernadero que produce la humanidad, con la cantidad emitida por una erupción volcánica, por incendios forestales y el deshielo acelerado del permafrost en Alaska, Groenlandia, Canadá y Siberia, quedará claro que la naturaleza se encamina hacia un cambio climático acelerado con o sin nuestra “ayuda”.

El cambio climático no es la única crisis que enfrenta la humanidad. Hay crisis en todas las áreas de la participación humana: tensiones internacionales y extremismo religioso en aumento; tensiones raciales y culturales dividen a los países desde dentro y la economía mundial se tambalea al borde de la estanflación. Si no es suficiente, el tenaz coronavirus aún perturba la vida y la recuperación económica en el mundo, las cadenas de suministro se están rompiendo y llevan a escasez de gas, alimento y otros productos básicos y por el cambio climático, los desastres naturales se intensifican en frecuencia y ferocidad. Es claro que debemos dejar de enfocarnos en problemas específicos y comenzar a pensar de modo más sistémico

El mundo está construido como pirámide. En la base de la pirámide está el nivel mineral, por encima está la flora, luego la fauna y el hombre en la cima de la pirámide. No somos parte del reino animal aunque, si bien nuestro cuerpo es similar al de los primates, nuestra mente nos permite reflexionar sobre el pasado, el futuro y hacer planes a largo plazo, para nosotros y para el planeta. Pero, a pesar de nuestra mente superior, no estamos “por encima” del sistema; somos parte de él. Como tal, afectamos a todos los niveles por debajo de nosotros. Por eso, cualquier mal funcionamiento en la parte superior, en el nivel humano, “se filtra” a toda la pirámide y estropea los otros niveles.

Es fácil ver que el problema radica directamente en la humanidad. Además, dado que los problemas abarcan todos los ámbitos de la participación humana, es evidente que frenar las emisiones de gases no resolverá nada. Si queremos arreglar el mundo, necesitamos arreglar a la humanidad. Cuando examinamos a la humanidad, cada persona tiene habilidades y rasgos únicos. En sí, estas características no son problemas sino ventajas. La diversidad de pensamiento, enfoques, cultura, ideas y creencias humanas, crea un tapiz cuyos hilos se entrelazan en una entidad poderosa que, teóricamente podría lograr todo. Por eso, el problema no está en la gente, sino en la forma en la que se conecta.

Actualmente, los hilos del tapiz de la humanidad tratan de romperse unos a otros. En lugar de fortalecernos, apoyarnos y animarnos mutuamente, competimos por la supremacía y el poder.

En lugar de trabajar para que la tela sea lo más fuerte y hermosa posible, tratamos de ser el hilo más fuerte, ¿es de extrañar que estemos agotados? ¿es de extrañar que estemos enfermos por las interminables luchas y la mala voluntad que nos rodean? ¿es de extrañar que la depresión sea la enfermedad más común de nuestro tiempo? Y finalmente, ¿es de extrañar que nuestro mundo, nuestro único hogar, esté arruinado? Ahora, creo que sabemos en qué debemos centrarnos realmente, cuando se trate de salvar a nuestro planeta.

«¿La evolución es realmente aleatoria?» (Quora)

Michael Laitman, en Quora: «¿La evolución es realmente aleatoria?«

La evolución no es aleatoria. Si percibimos así a la naturaleza, sólo nos parece aleatoria porque no comprendemos cómo funciona realmente. Las leyes de la naturaleza están determinadas con mucha claridad. Nada en la historia sucede por coincidencia, tampoco hoy, nada es casualidad.

La fuerza impulsora de la evolución es el crecimiento constante del deseo en cuatro niveles: inanimado, vegetal, animal y humano. El creciente proceso de globalización que ahora vivimos, se debe a que los deseos alcanzan su saciedad y de un desarrollo lineal, donde siempre pudimos encontrar nuevas soluciones dentro de nuestra gama de deseos, hemos llegado a una etapa en la que nos estamos volviendo cada vez más “redondos”, es decir globalmente interconectados e interdependientes.

Cuando comprendemos las fuerzas que actúan sobre nuestra evolución, podemos comprender qué se requiere para seguir esa evolución de forma dolorosa o armónica. El camino doloroso es por las crisis crecientes que conducen a la reducción de la población humana y el camino armónico es implementando una educación que enriquezca la conexión, para revelar a la humanidad el mundo real y la naturaleza en la que vivimos.

Actualmente no percibimos mucho de lo que nos rodea y no tenemos ni idea de las fuerzas que actúan sobre nosotros. No sabemos lo que pensaremos y desearemos en el siguiente momento. De repente, surge un pensamiento o un deseo, ¿de dónde? Nos llega de la parte secreta oculta de la realidad que necesitamos revelar. La sabiduría de la Cabalá es un método, llamado «ciencia secreta», que nos permite revelar esa parte oculta de la realidad.

Cuando percibimos todo el sistema, nuestras relaciones a nivel humano y con los otros niveles de la naturaleza, naturalmente comenzamos a pensar y actuar de forma equilibrada e integral con la naturaleza y cambiamos evolución en dirección positiva.

Basado en la charla con el cabalista, Dr. Michael Laitman, «Close Up«. Escrito / editado por estudiantes del cabalista, Dr. Michael Laitman.

Rosh HaShaná, una oportunidad para conquistar la separación que causó la Covid

Mi nuevo artículo: «Rosh Hashaná: una oportunidad para conquistar la separación de Covid«

Hace unos días, una vecina le contó a una de mis alumnas, que estaba muy triste porque sus hijas estaban discutiendo sobre las vacunas Covid. Como resultado, una de ellas, que se opone a la vacuna, no vendrá a celebrar Rosh HaShaná [víspera de Año Nuevo judío] con la familia. Lo que más le dolió a la vecina de mi estudiante, no fue la objeción de su hija a recibir la inyección ni siquiera que no asista a la comida festiva. Lo que realmente le dolió fue el odio que estalló entre ellas. En todas las familias hay disputas y riñas, pero el estallido venenoso de odio la devastó.

De hecho, el odio es la pesadilla de nuestra generación. Destruye todo, destroza comunidades y familias. Por eso, necesitamos trabajar en nuestras conexiones, para conquistar el odio y mantener unida a nuestras familias y comunidades.

Todos tenemos diferentes opiniones. El problema es cuando las opiniones diferentes exponen fisuras más profundas, ocultas hasta ahora. Si un miembro de la familia no quiere vacunarse, como en este caso y, no puede asistir a la comida de Rosh HaShaná, para no poner en riesgo a otros, no debemos odiarlo.

Debemos tomar los desacuerdos, no como motivos de odio, sino como oportunidades para estrechar lazos. Cuando superamos diferencias y disputas, fortalecemos nuestros lazos y aumentamos nuestro amor y unidad, incluso más que antes de que ocurriera la ruptura. Nuestro esfuerzo consciente por unirnos solidifica y fortalece nuestros lazos.

Cuando hablamos de conquistar la separación, no nos referimos a suprimirla, como si no existiera. Conquistar la separación es reconocerla, aceptarla y aún así, unirnos por encima de ella. Esa nueva unidad, que tuvo que formarse sobre la división, será invariablemente más fuerte que una unidad que nunca fue desafiada.

Por eso, siempre que surja una división, debemos examinar si valoramos nuestra conexión con la persona que está en desacuerdo con nosotros. En el caso del que me habló mi estudiante, el dolor de la madre evidentemente mostró que valora la conexión con sus hijas y la conexión entre ellas, más de lo que valora sus opiniones sobre la vacuna. Si puede transmitir sus sentimientos a sus hijas, ellas podrán superar su división y fortalecer sus lazos. Si no, su conexión se romperá, a pesar de todo.

La sociedad actual presenta innumerables situaciones en las que no estamos de acuerdo con otros. Si valoramos nuestras conexiones, debemos tratar esas situaciones como oportunidades para estrechar nuestro vínculo. Si lo hacemos, podemos convertir la pesadilla del odio en una bendición de amor mutuo y cercanía.
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