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Causa y solución de la pobreza en Israel, según Cabalá

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo «Causa y solución de la pobreza en Israel, según Cabalá«

Casi un tercio de los niños y casi un quinto de los ancianos de Israel viven en pobreza, según un informe reciente de pobreza, del Instituto Nacional de Seguros de Israel. Cuando los ciudadanos de un país no hacen ningún esfuerzo ni luchan por sentir, en la sociedad, la calidez de la vida familiar, permiten que se desarrolle una atmósfera de alta tensión que ahoga a sus ciudadanos de un día para otro. Relaciones así, dan lugar a un país con gran riqueza y pobreza extrema.

Causa de la pobreza: no sentir a los demás como miembros de una sola familia

La situación de Israel como “país rico, con ciudadanos pobres” es mucho más que la simple situación económica, por lo tanto, no se puede resolver sólo a nivel económico. Requiere poner en marcha, en su sistema de educación y en sus medios de comunicación, un programa que enriquezca la conexión y que constantemente explique que todos los ciudadanos israelíes son miembros de una sola familia y que su objetivo es transmitir a todos y cada uno, la sensación de pertenecer a esa familia.

Puede sonar como idea socialista, pero no lo es. Hemos visto esos ejemplos en la historia y todos han fallado. La razón es que no han tomado en cuenta las leyes de la naturaleza.

Las leyes de la naturaleza son leyes integrales de interconexión e interdependencia. Nos llevan a buscar más y más conexión y en este tiempo, la conexión que necesitamos formar es a nivel de nuestra actitud mutua: lograr sentir a extraños como si fueran miembros de nuestra propia familia. Al unificar nuestra actitud con los demás, garantizamos un futuro armonioso.

Dos pasos para resolver la pobreza: no aceptar división y promover la conexión

El primer paso para cambiar nuestra actitud mutua es no aceptar nuestra separación actual. La división social es la causa principal de la pobreza y si dejamos de aceptar esta situación, obtendremos un nuevo deseo, el deseo de cambiar nuestras relaciones para que todos nos sintamos conectados como miembros de una sola familia.

Al activar y alentar el deseo de conexión familiar, difundiéndolo a la sociedad por medios educativos y publicitarios, comenzaremos a ver que se elimina nuestra lejanía emocional y, asimismo, sus síntomas de pobreza.

Explicación cabalista de por qué hay una brecha creciente entre ricos y pobres

De acuerdo con la sabiduría de la Cabalá, el estado de desequilibrio entre ricos y pobres se produce debido a un desequilibrio entre Ohr Jojmá (Luz de sabiduría) y Ohr Jasadim (Luz de la misericordia), es decir, hay mucha Ohr Jojmá y sólo un poco de Ohr Jasadim.

 ¿Qué son estas dos Luces en relación con la situación actual? Ohr Jojmá significa abundancia y riqueza espiritual, Ohr Jasadim expresa el deseo de dar esa abundancia y riqueza. Ohr Jasadim es la condición que impide desear seguir recibiendo más y más en beneficio personal, pues desequilibra nuestro sistema. En otras palabras, Ohr Jasadim puede considerarse como un dispositivo regulador que calienta el corazón, que, de lo contrario se enfría continuamente, pues, sin esa condición, el ego lo aísla. Por eso, cuando aplicamos Ohr Jasadim sobre nuestro deseo instintivo de devorarlo todo en beneficio propio, construimos un nuevo sentido, una herramienta que nos da capacidad de recibir OhJojmá de manera equilibrada. Así, podremos tener un país donde todos sus ciudadanos sientan abundancia y riqueza espiritual. Sin ese regulador, vamos siempre en dirección egoísta y mostramos la situación de “país rico, ciudadanos pobres”, en la que nos encontramos hoy.

Además, sin el regulador de Ohr Jasadim, cuyo objetivo es dar abundancia a todos en la sociedad, no sólo los ciudadanos pobres sienten deficiencia, sino que también los ricos sienten carencia constante. Más riqueza nunca se percibe como suficiente riqueza, por eso, continuamente buscan obtener cada vez más. Así se siente la presión del Ohr Jojmá. Cuando nuestro único objetivo es recibir en beneficio propio, los placeres que recibimos, al final, sólo encuentran un espacio vacío dentro de nosotros, como un agujero negro que extingue todo el placer auto dirigido que absorbemos.

Por lo tanto, si tenemos poco o mucho depende de nuestra actitud mutua.

La abundancia llegará a todos, cuando toda la sociedad se convierte en una familia

Podemos organizar nuestras relaciones para crear una abundancia que llene nuestro espacio. Cuando nos abrimos ante los demás, nos convertimos en transmisores de esa abundancia, como centros y nodos en una red que transmiten señales entre sí y así, nuestra vida se vuelve rica y diversa.

Por lo tanto, mientras más se extienda la idea de la necesidad de conectarnos como una sola familia, por encima de la división innata en la sociedad, tanto ricos como pobres, descubriremos que hay abundancia para todos.

Por qué podría haber un nuevo Holocausto

El portal más grande Breaking Israel News publicó mi nuevo artículo «Por qué podría haber un nuevo Holocausto«:

No, no es histeria judía. Las señales de una situación extremadamente peligrosa para los judíos, similar a la época anterior al Holocausto, están aquí, esta vez en Estados Unidos, donde un número históricamente alto de ataques antisemitas violentos, se reportan cada día. En Nueva York, las agresiones deliberadas contra judíos, sólo por ser judíos, se han vuelto particularmente recurrentes. Los grupos de monitoreo de crímenes de odio, le llaman a esto “epidemia”.

De hecho, en la ciudad de Nueva York, 2019 fue el año con más registros de incidentes antisemitas: alrededor de 214 quejas, en comparación con 182 casos del año anterior, según datos de la policía. Estos últimos son aproximadamente la mitad de todos los crímenes de odio reportados en la ciudad.

Slow-rolling pogrom” en Nueva York

En una carta reciente, enviada a Andrew Cuomo, gobernador de la ciudad de Nueva York, cuatro legisladores judíos lo instaron a declarar estado de emergencia, en medio de la oleada de ofensas antisemitas, expresaron gran preocupación, pues “ya no es seguro ser identificable ortodoxo en el estado de Nueva York. No podemos ir de compras ni caminar por una calle ni enviar a nuestros hijos a la escuela ni siquiera, orar en paz”.

Describen la amenaza contra la comunidad judía estadounidense como “Slow-rolling pogrom” (Pogrom de desarrollo lento) y agregan: “Los crímenes de odio antisemitas han crecido en números aterradoramente altos en los últimos meses… los judíos ortodoxos identificables en y alrededor de áreas que representamos han sido blanco de una erupción de violencia nunca vista en la historia moderna. Los judíos ortodoxos están siendo regularmente agredidos, amenazados, apuñalados y asesinados, en un número cada vez mayor”.

No puedo ver la situación actual y voltear a otro lado. Durante la última década he advertido en artículos en los medios de comunicación y en libros, sobre la amenaza de la posibilidad de un nuevo “Shoah”, en suelo estadounidense, a la luz del creciente sentimiento anti-judío en múltiples frentes. Hace sólo unos años, cuando me reuní con líderes judíos para expresar mi preocupación, reaccionaron con incredulidad.

Ahora, su perspectiva cambió. Dov Hikind, ex asambleísta demócrata del estado de Nueva York cuestiona: “¿Por qué los judíos están siendo agredidos como fueron agredidos en la Alemania pre-nazi?” y agregó: “Si hace 20 años hubieran preguntado a los judíos, si un Holocausto pudiera suceder en Estados Unidos, hubieran recibido una respuesta uniforme: “Es imposible, no en Estados Unidos”. Bueno, ya no es el caso.

El reconocimiento del cada vez mayor, antisemitismo estadounidense es el primer paso positivo para afrontar el problema y desenterrar su solución. Expresé esto en mi nuevo libro The Jewish Choice: Unity or Anti-Semitism (La opción judía: unidad o antisemitismo) de la siguiente manera:

“Es claro que el siglo XX marcó un nuevo nivel en la crueldad de la humanidad, especialmente hacia los judíos. Experimentamos el Holocausto y no podemos estar seguros de que no volverá a suceder. Si sucedió una vez, puede suceder dos o tres veces y el creciente odio global hacia los judíos y hacia el Estado de Israel demuestra que el temor a un segundo Holocausto está bien fundado. Esto, una vez más, nos recuerda la necesidad de volver al método de Abraham -de unirnos por encima de nuestras diferencias- y a nuestra misión de dar ejemplo al mundo, al hacerlo”.

El principal cabalista, Rav Yehuda Ashlag, escribió a principios de la década de 1950:

“El mundo, erróneamente considera al nazismo como una rama particular de Alemania. En verdad, es la rama de una democracia y socialismo que se quedaron sin … modales ni justicia. Por lo tanto, todas las naciones son iguales en esto y no hay ninguna esperanza de que el nazismo haya perecido con la victoria de los Aliados, porque mañana, los anglosajones adoptarán el nazismo, pues ellos también viven en un mundo de demócratas y nazis”. (Escritos de la última generación)

El deber judío es prevenir una nueva tragedia

Nuestra nación judía se forjó con una ideología de misericordia y amor fraternal, cuando extraños acordaron unirse y hacerlo como iguales. Nos convertimos en una nación y prometimos ser “como un hombre con un corazón”. Desde entonces, nuestro deber es mantener esta conexión y transmitirla, es decir, ser “luz para las naciones”, no como derecho sino para servir a los demás. Por lo tanto, la misión del pueblo judío es cumplir y ser ejemplo de amor a los demás, ante el mundo.

Con el tiempo, abandonamos la conexión única que una vez cultivamos y, nos volvimos egocéntricos. Pero ahora que la globalización nos hizo interdependientes, la humanidad busca una manera de vivir junta y en paz, pero no puede encontrarla. Hasta que los judíos vuelvan a aprender a estar tan unidos como antes, el mundo carece de acceso al conocimiento de cómo hacerlo y continuará culpándonos de sus problemas. Su demanda no satisfecha se proyecta indefectiblemente como antisemitismo, como presión creciente, hasta que cambiemos nuestro curso de acción hacia la cohesión, en lugar de hacia la división.

Así que, ser luz para las naciones es una tarea práctica: hacemos la paz entre nosotros y el mundo también estará en paz.

Unidad para el bien

El mundo siempre examina lo que hacemos, por eso, cada vez que mostramos falta de armonía, es un mal ejemplo que se refleja en el mundo. Si nos peleamos, proyectamos esa falta de armonía a las otras naciones y ellas también comienzan a luchar. Pero en el fondo, sienten que su lucha, de alguna manera, tuvo su origen en nosotros y lo expresan en forma de rencor creciente hacia nosotros.

Nuestro problema es que nos unimos sólo cuando un enemigo común nos amenaza. Si convirtiéramos la unidad en un proceso consciente, no necesitaríamos ningún resultado oscuro de un nuevo Holocausto para unirnos. Por lo tanto, los tiempos apremiantes que enfrentamos nos exigen con urgencia que tomemos una decisión desesperada. Nuestra opción judía puede ser: permanecer divididos y en desacuerdo y sufrir las consecuencias o, revertir nuestra actitud hacia los demás, hacernos responsables, cuidarnos unos a otros y difundir esto al mundo. Si elegimos sabiamente lo último, una nueva realidad de confianza, amistad y apoyo mutuo se desarrollará ante nosotros, en Estados Unidos y en todo el mundo.

Mi nuevo libro, The Jewish Choice: Unity or Anti-Semitism ya está disponible en Amazon y en Laitman Kabbalah Publishers.

La secuela más importante de los incendios forestales de Australia

KabNet publicó mi nuevo artículo: «La secuela más importante de los incendios forestales de Australia«

La devastación de los incendios forestales australianos de 2019-2020 es un ejemplo conmovedor de que el planeta ya no puede soportarnos.

Puesto que, nosotros, la sociedad humana, aún no tomamos conciencia de que la naturaleza es un organismo vivo y la tratamos como algo inanimado, pensado que podemos explotarla y abusar de ella como nos plazca, ahora estamos sintiendo sus duros golpes una y otra vez.

La naturaleza, que no es nada menos que el universo, es nuestro hogar y nuestra alma. Es superior a nosotros y así debemos relacionarnos con ella para lograr una existencia armoniosa y equilibrada. Sin embargo, actualmente pensamos que es inferior, pero, observamos lo contrario: una amalgama de problemas y crisis que nos afectan negativamente de muchas formas.

La naturaleza es una fuerza y ​​un pensamiento y estamos incluidos en ella. Ella nos dio vida y no puede ser que lo que da vida sea inferior al ser vivo.

“Si fuéramos conscientes de la profunda interconexión e interdependencia de todos y de todo, veríamos el daño enorme que estamos causando al planeta y a nosotros mismos”.

Por eso tenemos problemas. Iniciamos nuestra trayectoria de choque con el planeta hace mucho tiempo y ahora, gradualmente, comenzamos a ver su respuesta. La respuesta negativa que sentimos es para que tomemos consciencia de que debemos relacionarnos con la naturaleza, como con un organismo único y vivo, del cual somos parte. Así, transformaríamos nuestra actitud hacia ella y buscaríamos una buena relación, entre nosotros y con la naturaleza, como lo hacen las células y los órganos del cuerpo humano. Y anhelaríamos, en cada uno de nuestros actos, obtener beneficio óptimo para el cuerpo unido de la humanidad y la naturaleza.

Si fuéramos conscientes de la profunda interconexión e interdependencia de todos y de todo, veríamos el daño enorme que estamos causando al planeta y a nosotros mismos. También, veríamos que el daño principal es en el nivel de las relaciones humanas, es decir, nuestra actitud mutua. Nunca antes se vivió ningún período de la historia como lo hacemos hoy, donde un odio abrumador y profundamente arraigado estremece a la humanidad.

La naturaleza no puede tolerar ese odio. Más que cualquier otra influencia que nosotros, como humano, tenemos en los niveles inanimado, vegetal y animal de la naturaleza, nuestra influencia negativa mutua es lo que causa esta respuesta nociva y feroz de la naturaleza hacia nosotros.

Los incendios forestales de Australia, junto con la creciente cantidad e intensidad de otros desastres ecológicos que observamos en este tiempo, representan la mano dura de la naturaleza y su objetivo es mostrarnos que el problema se debe únicamente a nuestra actitud mutua. Al cambiar esa actitud, es decir, al intentar elevarnos por encima del odio que se expande entre nosotros y a pesar de él, conectarnos positivamente, desencadenaríamos un efecto dominó que enviaría ondas de armonía a toda la naturaleza. En consecuencia, la respuesta de la naturaleza también nos sería favorable y los desastres ecológicos serían cosas del pasado.

Reflexiones del 2019 y resoluciones para el 2020

Medium publicó mi nuevo artículo «Reflexiones del 2019 y resoluciones para el 2020«

Con la llegada de un nuevo año el mundo da la bienvenida a una nueva década.  2019 ha sido una revelación positiva, dejándonos una serie de discernimientos acerca de nuestras vidas y de nuestro futuro como sociedad humana.

Hemos aprendido cómo, básicamente, todos los sistemas del mundo no están haciéndonos más felices.  Además, nos volvimos más maduros y más cercanos a comprender que no podemos cambiar el mundo a menos que nos transformemos nosotros mismos.

Por lo tanto, a medida que avanzamos hacia el 2020, ¿cómo podemos pasar la página y mejorar efectivamente nuestras vidas? ¿Cómo podemos establecer objetivos que valgan la pena y sean alcanzables?

El estado de nuestro mundo

Sin lugar a dudas, una de las llamadas de alerta más fuertes de que algo está mal en el planeta ha sido la crisis ecológica que está alcanzando proporciones catastróficas. Comenzamos a darnos cuenta de que para enfrentar los desafíos ambientales globales, es insuficiente quemar menos árboles o volverse vegano.  Se hizo más claro que tal camino es fallido porque carece de un enfoque sobre la causa de los problemas que es el ego humano: nuestra actitud egoísta y explotadora hacia nuestro entorno.

La desinformación también fue otra tendencia prevaleciente este último año. Vimos cómo los medios de comunicación influyen en nuestra visión del mundo, y no necesariamente pensando en nuestro bienestar, porque generalmente están controlados por quienes buscan hacer avanzar agendas específicas de interés propio.

Las plataformas de medios actuales no mejoran nuestra comunicación, sino todo lo contrario: posicionan a las personas en contra unas de las otras, creando fricciones constantes entre ellas. En esencia, funcionan en nuestro detrimento más que en nuestro beneficio.

A nivel social, no hacemos nada para promover una educación que enriquezca la conexión, que conduzca a encontrar un equilibrio armonioso en nuestra red cada vez más compleja de conexiones pluralistas. Por el contrario, en lugar de mostrar más y más modelos positivos y ejemplos de personas que crean conexiones amistosas en un momento de creciente división social, las personas ahora están más expuestas a la violencia en las escuelas, en los lugares de trabajo, en las familias, en las artes, en cada aspecto de la vida.

El divorcio sigue en aumento. Además, hay una cantidad creciente de personas solitarias, hasta el punto de que la soledad se ha convertido en una epidemia.

También vemos cómo de un año para otro, los niños se vuelven cada vez menos dependientes de sus padres. Por un lado, su creciente independencia es algo positivo, pero por otro lado, agrega presión económica a la nueva generación que tiene dificultades para encontrar su lugar en el mercado laboral.

La revolución de la Inteligencia Artificial ha comenzado a reflejarse en cómo las máquinas sustituyen rápidamente a los humanos en muchas áreas, haciendo que muchas profesiones en manos de los humanos se extingan.

El turismo continúa siendo una industria en apogeo en todo el mundo. Sin embargo, creo que en el nuevo año comenzará a disminuir por varias razones, incluidas las dificultades económicas y debido a que los deseos de las personas cambian constantemente. Lo que era atractivo y especial en el pasado se convierte en rutina, el gusto por ello se desvanece y pierde importancia.

La humanidad ha agotado sus fuentes materiales de satisfacción que solo dan placer de corta duración. Es una carrera interminable por perseguir nuevas fuentes de satisfacción tan pronto se sacian las viejas.

Resoluciones que merecen la pena y son alcanzables

En nuestro estado actual, sentimos más sensaciones negativas como vacío y soledad, porque nos hemos dado cuenta de que básicamente todo lo que nosotros como humanidad hemos logrado hasta hoy carece de sentido, ya que no proporciona una satisfacción duradera.  Esa es la razón por la cual, a medida que las sociedades evolucionan y la vida se vuelve más exigente, podemos anticipar niveles más altos de depresión y adicción a las drogas en el nuevo año. Los gobiernos incluso alentarán el consumo de ciertas sustancias psicoactivas, ya que servirán para mantener la calma de las masas.

El aumento de las desgracias y problemas en la sociedad humana intensificará la pregunta de por qué no logramos una forma auténtica y duradera de felicidad. La sabiduría de la Cabalá explica que una vez que llegamos a un punto muerto en nuestra forma actual de desarrollo, nos damos cuenta de que la solución se puede encontrar dentro de nosotros mismos, al cambiar nuestra naturaleza individualista y egoísta que nos perjudica a nosotros y a nuestro entorno, transformándola en una realidad de cooperación y preocupación por los demás.

En resumen, cuanto más fuertes sean nuestras relaciones con los demás, más felices seremos.

Por lo tanto, la resolución más importante del año nuevo es invertir en la única fuente de verdadera satisfacción, una fuente que se puede encontrar a través de una conexión humana positiva, en nuestra unidad colectiva, donde cada persona se enfoca en construir amistades sólidas y en beneficiar a la sociedad.

Si nuestro deseo se enfoca fuera de nosotros mismos, en dar a los demás, entonces no nos sentiremos vacíos todo el tiempo. En tal estado de conexión, podremos lograr una vida hermosa y completa, libre de sufrimiento. Esta fuente de realización es ilimitada y no solo relevante para el nuevo año, sino para toda nuestra vida.

¿Por qué el divorcio afecta más negativamente a los hombres que a las mujeres?

KabNet publicó mi nuevo artículo: «Por qué el divorcio afecta negativamente a los hombres más que a las mujeres«

El divorcio o la separación parental están asociados una serie de consecuencias negativas que afectan a todos los que participan en ese proceso. Ahora bien, tal como señalan numerosos estudios, ¿por qué resulta particularmente difícil para el hombre? ¿Cómo podrían hombres y mujeres crear un sistema de apoyo que no solo ayude a la pareja a superar los desafíos relacionados con la separación, sino que también ayude a los niños a hacer frente a la separación de sus padres?

El matrimonio está directamente relacionado con el estado de salud de los hombres. El 66% de los hombres dependen de su esposa en lo referente al apoyo social básico. Así pues, un divorcio supone un importante aumento de la sensación de aislamiento en el hombre. Además, los hombres socialmente aislados aumentan su riesgo de muerte por enfermedad cardíaca en un 82%.

¿Por qué es más difícil para los hombres soportar el divorcio?

Al comparar el impacto del divorcio por géneros, descubrimos que una de las razones por las que los hombres encuentran más difícil lidiar con una separación es su mayor dificultad para abrirse y compartir con otros su dolor, su sensación de fracaso y preocupación con respecto al divorcio. En comparación con las mujeres, dado que los hombres son menos propensos a buscar ayuda cuando su familia se deshace, aumentan sus posibilidades de sufrir estados de desesperación, estrés y depresión. En algunos casos, surgen en ellos graves problemas de salud mental que incluso pueden llevarlos al suicidio. Según señala una investigación de la Universidad de California, los hombres divorciados son nueve veces más propensos que las mujeres a morir por suicidio. ¿Cómo puede explicarse esto?

En general, los factores que perjudican la salud mental y física de los divorciados son la pérdida de control sobre la vida, el deterioro del sentido familiar y social, el estrés económico, la soledad y el vacío. Todos estos sentimientos se intensifican en los hombres divorciados. Además, a esta ya de por sí difícil situación, podemos añadir el potencial de acusaciones falsas que a veces forman parte de las disputas legales en la obtención de la custodia de los hijos.

Existe la idea extendida –y sin embargo errónea– de que es más fácil para un hombre vivir una vida de soltero después de una separación, una vida libre de preocupaciones y compromisos, mientras que las madres solteras se sienten abrumadas con la tarea de criar solas a sus hijos, a menudo lidiando con la mayor parte de las cargas económicas sin ayuda. Sin embargo, en la práctica, esta imagen resulta ser frecuentemente infundada. En lugar de celebrar su supuesta libertad, los hombres generalmente se sienten como niños abandonados, solos en el mundo, incapaces de recoger los pedazos de sus vidas rotas y seguir adelante. Su confianza y su autoestima quedan socavadas con el divorcio.

Mientras que, en muchos casos, las mujeres reciben la custodia casi completa de los hijos, los padres también acaban viéndose «divorciados» de sus hijos. Los constantes enfrentamientos con el excónyuge a menudo complican la relación con los hijos que, a veces, guardan un rencor hacia el padre por irse de casa, sintiéndose distanciados de él independientemente de la compensación que el padre pueda intentar darles para que sigan manteniendo su nivel de vida.

Mayor comprensión con el otro lado

Lo que a la sociedad occidental se le está pasando por alto es que un hombre, a pesar de la imagen de «macho» que puede proyectar para ocultar sus propias inseguridades, depende casi totalmente del apoyo emocional de la mujer que está junto a él y de su familia para sentir un bienestar. Esto es así mucho más de lo que la mayoría podemos imaginar. La sabiduría de la Cabalá explica que el hombre –por naturaleza– es frágil, vulnerable y necesita una influencia femenina que se asemeje a la figura materna para acompañarlo desde la infancia y a lo largo de toda su vida. Así como un feto recibe alimento de su madre a través del cordón umbilical, un hombre sigue necesitando el alimento de una mujer en forma de apoyo y cuidado para sentirse pleno.

A cambio, las mujeres deberían recibir de los hombres seguridad, confianza y el absoluto reconocimiento a la contribución y el papel fundamental que ellas desempeñan. Un hombre necesita recalcar constantemente el amor y el aprecio por su esposa y debería mimarla y abrazarla tanto como sea posible para evitar perderla.

El problema es que ni los hombres ni mujeres han recibido una educación sobre cómo entender este mecanismo interactivo de apoyo mutuo y cómo usarlo positivamente en aras de la estabilidad familiar. Cada componente de la pareja está encerrado en su ego, en su propio interés individual, y a menudo se malinterpreta al otro; hasta que su relación es ya incapaz de soportar la crisis emocional resultante y se toma la decisión de romper la unidad familiar.

La clave para unas relaciones exitosas

De hecho, el éxito de un matrimonio no depende ni de la atracción física ni tampoco de la personalidad, como nuestra cultura consumista puede hacernos creer. El éxito de una pareja depende de la actitud y de la calidez que ambos tengan entre sí: esa es la condición indispensable para una relación equilibrada.

Tendríamos que dejar de asumir que sabemos lo que al otro le gusta o necesita. ¿Cómo podemos esperar que dos personas diferentes, de dos familias diferentes, con dos crianzas diferentes, sepan lo que el otro quiere? No es muy atinado sentarse y esperar hasta que el otro de repente haga algo positivo por uno. En vez de eso, ambos deberían conversar de forma abierta y proactiva acerca de sus necesidades. Y entonces se darían cuenta de cuán positiva resulta esa comunicación para la relación de pareja.

Pero si, aun después de hacer todos los esfuerzos posibles para preservar la unidad familiar, el divorcio parece inevitable, es indispensable que los excónyuges sepan estar por encima de su propia naturaleza, de sus propias diferencias, y construyan una vida como amigos. Con un escenario así, gracias a esa comunicación saludable y a unas relaciones cordiales, todos los miembros de la familia –hombres, mujeres, niños– saldrán beneficiados. Todo comienza con una educación que promueva el desarrollo de relaciones cercanas y positivas.

QUÉ ES JANUCÁ PARA LA HUMANIDAD (NO SOLO LOS JUDÍOS)

Mi artículo en Newsmax: “Cómo se ve una Hanukkah para la humanidad (no solo judíos)

Janucá es una parada en boxes en la pista de carreras de la vida. Proviene de las palabras “Janu” (aparcar) y “Ko” (aquí).

Cuanto más avanzamos, más frecuentemente nos encontramos con tales paradas. Nos permiten analizar lo que hemos hecho y si debemos cambiar nuestra dirección para avanzar de mejor manera.

LA HUMANIDAD NECESITA PARAR Y CAMBIAR EL RUMBO

En un momento u otro, todos nos encontramos con pensamientos que hacen que nos cuestionemos todo nuestro camino en la vida: “¿Qué estoy haciendo con mi vida?”, “¿Estoy viviendo mi vida al máximo o la estoy desperdiciando?”, “¿Cómo vivir de manera que después no me arrepienta de no haber aprovechado al máximo?”

Cuanto más avanzamos en la vida, más tenemos que luchar con todo tipo de circunstancias. Y entonces nos preguntamos: “¿Para qué estamos luchando?”, “¿Cuál es el propósito de todo esto?”, “¿A dónde nos dirigimos?”,”¿Qué significa «ganar» en esta lucha?”.

A veces, nos encontramos en situaciones que nos hacen detenernos y repensar el curso de nuestras vidas. Además, a veces necesitamos detenernos forzosamente, incluso si queremos continuar, recalcular hacia dónde nos dirigimos y si deberíamos generar un cambio para un futuro mejor.

Hoy estamos en tiempo de espera. Aunque la sociedad sigue avanzando, todavía tenemos la oportunidad de tomar perspectiva y contemplarnos a nosotros mismos y preguntar: “¿A dónde nos dirigimos?”, “¿Estamos yendo por el camino correcto?”, “Si detectamos que vamos por el camino equivocado, ¿tenemos la capacidad de cambiar el rumbo?

Por lo tanto, en las palabras “Janu” y “Ko” (aparcar aquí), deberíamos ver un deseo que se está gestando en la humanidad; un deseo de gritar y detener la forma en que actualmente estamos manejando nuestras vidas y redirigirlas hacia una dirección más fructífera.

EL PROBLEMA CON NUESTRO ESTILO DE VIDA INDIVIDUALISTA, CONSUMISTA Y MATERIALISTA

Nuestro actual estilo de vida individualista, consumista y materialista, nos está llevando a endeudarnos más. Nuestra deuda no es solamente monetaria, sino que además vamos muy retrasados en lo referente a alcanzar el equilibrio con las crecientes demandas de la naturaleza sobre nosotros: conectar nuestras actitudes –de unos hacia otros– de modo que coincidan con la conectividad de la naturaleza.

Es imposible abonar la masiva deuda que hemos acumulado, pero de una u otra forma, tendremos que pagarla. Entretanto, seguimos extrayendo de la naturaleza todo lo que podemos.

Tampoco prestamos atención a nuestros propios pensamientos, que aparecen momentáneamente, cuestionando la forma en que vivimos nuestras vidas: se ahogan en el ruido del aluvión constante de múltiples mensajes ni tampoco escuchamos a quienes nos explican cómo la naturaleza opera sobre nosotros, cuál es la tendencia general de nuestro desarrollo o los consejos sobre cómo podemos lograr un futuro más favorable.

Ignoramos estos consejos para el cambio y continuamos corriendo nuestra carrera de egoísmo.

JÁNUCA ES UN ESTADO QUE LA HUMANIDAD NECESITA ATRAVESAR HOY

Básicamente, la humanidad necesita detenerse por un momento y pensar en cómo puede lograr un mayor equilibrio consigo misma y con la naturaleza. Jánuca es mucho más que una festividad marcada en ciertos calendarios. Es lo que la humanidad en su conjunto necesita atravesar.

Sin embargo, no podremos hacer tal parada hasta que no seamos conscientes de la causa de nuestro estilo de vida –individualista, consumista y materialista– y tomemos conciencia de cómo funciona el ciclo del consumo: fabricar productos que no necesitamos, publicitarlos para que los deseemos, comprarlos, venderlos y deshacernos de ellos. Al final, esto no nos beneficia ni a nosotros ni a nuestro planeta.

Llevamos retraso a la hora de hacer esta parada en boxes. Si continuamos funcionando como hasta ahora, entonces ya podemos empezar a contar los días para que la naturaleza active un gran golpe sobre nosotros: presiones y desastres que harán la vida insoportable.

Pero, ¿cuál es la alternativa? Si detuviéramos nuestra actual carrera de consumismo, ¿con qué podríamos reemplazarla? ¿Y cómo saber si su reemplazo sería mejor?

LA ALTERNATIVA AL CONSUMISMO: CONEXIÓN POSITIVA

Para entender la conexión positiva –la alternativa al consumismo– primero debemos entender la importancia de la influencia social.

La sociedad determina cuáles son nuestros valores en consonancia con lo que nos va mostrando como agradable, valioso e importante. Lo cierto es que nos comparamos con otros e intentamos tener lo que ellos tienen. Por eso, se nos promocionan bienes de consumo constantemente, vemos que las personas los disfrutan y hablan acerca de ellos, y entonces también los queremos.

Por lo tanto, debemos determinar qué es lo más ventajoso para que todos disfrutemos de modo que no vivamos nuestras vidas vaciando nuestros bolsillos para llenar los bolsillos de los más ricos cada vez que hacemos una transacción para comprar otra cosa que no necesitamos.

Por ejemplo, en lugar del Black Friday, podríamos anunciar un “Día Mundial del Picnic”, un día en el que las familias y los amigos se encuentren en un parque, en la playa, en la naturaleza, vayan al cine o hagan un viaje. Promocionar un día entretenido junto a familiares y amigos. Todo depende de lo que decidamos promocionar entre nosotros. Si viéramos a personas de todo el mundo publicando sobre el Día Mundial del Picnic, si apareciera en las noticias y las redes sociales, si viéramos a las celebridades, los “influencers” y a todos nuestros amigos celebrándolo de diferentes modos, también nosotros querríamos disfrutar ese día así. También nos daríamos cuenta de que un día así proporcionaría a la gente mucha más satisfacción que un día global de transacciones comerciales.

¿Por qué no lo hacemos entonces?

En lugar de gastar el dinero comprando montones de cosas de las que pronto nos cansaremos, deberíamos enfocarnos en disfrutar unas conexiones positivas con otras personas.

Por lo tanto, si realmente detuviéramos la forma en que actualmente vivimos nuestras vidas, podríamos pinchar la burbuja materialista-consumista que hemos inflado a nuestro alrededor. Y podríamos empezar a anunciar un nuevo enfoque hacia la vida que podríamos disfrutar mucho más: centrarnos en conectar de forma positiva unos con otros. Esto nos conduciría a un mayor equilibrio en nuestras relaciones y con la naturaleza.

¿Por qué suceden cosas malas?

Cuántas veces en nuestras vidas nos hemos preguntado: «¿Qué he hecho yo para merecer esto?» «¿Por qué tengo estos problemas?». Uno puede ser despedido de su trabajo, tener una grave enfermedad o sufrir la pérdida de un ser querido, y entonces comienza a preguntarse cómo puede recibir respuesta a estas cuestiones tan sentidas.

A veces, después de haber dado lo mejor de uno mismo, todo sale mal y no vemos claro por qué es así. Entonces, ¿cuál es la conexión entre nuestras acciones y los resultados que experimentamos en la vida?

Vivimos en un mundo paradójico en el que un criminal puede llevar una hermosa vida mientras que un simple trabajador, que gana el pan con el sudor de su frente, sufre. Y nos preguntamos cómo puede ser la vida tan injusta.

Todos nosotros existimos dentro una vasta e intrincada red de conexión, y nuestra incapacidad para comprender tales contradicciones en la vida proviene del hecho de que no sentimos el alcance total de nuestra interdependencia. No percibimos la reacción en cadena de gran alcance que nuestra influencia provoca en el mundo, ni tampoco sentimos de forma clara y directa las consecuencias de nuestras acciones.

Sin embargo, cada aspecto de nuestro comportamiento y pensamientos –ya sea consciente o inconscientemente– afecta al sistema de la naturaleza en el que vivimos y desencadena una respuesta. Lo que ocurre es que sencillamente no somos capaces de conectar los puntos y entender exactamente por qué las cosas suceden de la manera en que lo hacen.

Cómo influyen tus acciones pasadas en tu futuro

En la vida, a menudo buscamos en las acciones pasadas cuando, en un futuro, nos encontramos con experiencias negativas. Pero el tratar de conectar los puntos de ese modo es un enfoque simplista e incorrecto que no toma en cuenta numerosas variables.

Las dificultades sirven para que se despierten profundas preguntas sobre su causa y su propósito, para que deseemos ver más allá de nuestra reducida e individualista percepción del mundo y que tratemos de descubrir el verdadero estado integral en el que existimos. Cuanto mayor sea el sufrimiento, más predispuestos estaremos a igualarnos al sistema de la naturaleza –interdependiente e interconectado– en el que vivimos. Cuando comencemos a descubrir la amplitud de este sistema, veremos el tipo de influencia que tenemos sobre la realidad y qué acciones pueden considerarse buenas o malas. 

Actualmente, evaluamos nuestras vidas de acuerdo con una percepción muy limitada y lineal. Hasta que no desarrollemos una nueva percepción de la integralidad de la naturaleza, seguiremos avanzando en círculos, acumulando cada vez más dolor. En cierto sentido, somos como un niño que solamente come dulces porque eso es lo más agradable, sin comprender el daño que le estamos causando a nuestro cuerpo y que, tarde o temprano, nos pasará factura.

Cómo lidiar con situaciones difíciles

Entonces, ¿qué debemos hacer cuando experimentemos distintas formas de sufrimiento? En primer lugar, no debemos culparnos ni atormentarnos. Tampoco debemos escarbar en el pasado para ver qué es lo que hicimos nosotros u otros para causar ese sufrimiento. En vez de eso, debemos aceptar la inevitabilidad de la situación y utilizar la pregunta sobre la causa de ese sufrimiento para aumentar la conexión con nuestro entorno. Para que esto suceda, es preciso estar en una sociedad solidaria, con personas que también quieran elevarse a una comprensión mayor de la vida. Tal como explica la sabiduría de la Cabalá, esa es la única forma de influir positivamente en el mundo: encontrar un grupo de personas con ideas afines y comenzar a unirse a ellos.

Bajo esa nueva percepción, comprobaremos cómo nuestra cada vez mayor unidad nos lleva a un mayor equilibrio y armonía con la naturaleza, amplificando nuestra felicidad, confianza y bienestar. En otras palabras, la causa de cualquier problema en la vida es nuestra percepción incompleta e incapaz de ver cómo estamos conectados entre nosotros de forma interdependiente.

Con esa percepción mejorada de la realidad, que además coincide con la conexión existente en la naturaleza, cada situación la percibiremos como buena, ya que entenderemos lo que nos sucede a cada momento como un medio para elevarnos por encima de una situación concreta y revelar la fuerza de la conexión: la fuerza del amor y el otorgamiento que rige en la naturaleza. Todos lo que sucede en nuestras vidas, y lo que ha sucedido a largo de la historia de la humanidad, nos conduce hacia el cumplimiento de esa noble meta.

Rosh Hashaná: buscando un líder del pueblo judío

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo «Rosh Hashaná: buscando un líder del pueblo judío«

El caos político en Israel tras las elecciones no es ninguna sorpresa. El empate técnico entre los dos principales partidos israelíes y la feroz negociación para formar una coalición capaz de gobernar el país revela la gran división dentro de la sociedad de Israel.

¿Por qué debería importarle esto a un judío en Manhattan, París o Buenos Aires? ¿Por qué esta situación debería ser motivo de preocupación en el Año Nuevo judío?

La celebración de Rosh Hashaná –el comienzo o la «cabeza» del año– es el momento para reflexionar como judíos sobre nuestra conexión como pueblo, independientemente del lugar donde se encuentre nuestra mesa festiva. Actualmente estamos experimentando una oleada de odio contra los judíos e Israel que no nos dará tregua ni lugar para conjeturas a posteriori.

Ahora más que nunca, es preciso que el liderazgo de Israel sea también una guía para todo el pueblo judío, fomentando la unidad –tanto en la tierra de Israel como en la diáspora judía– para paliar la gran división entre las dos comunidades.

En los últimos años, los jóvenes judíos estadounidenses han experimentado una creciente pérdida de identidad judía y una mayor indiferencia hacia Israel como patria ancestral del pueblo judío.

Las presiones internas y externas a las que cada día nos enfrentamos como judíos en todas partes del mundo agudizan la sensación de urgencia para que resolvamos nuestras divisiones. Lo que sucede en Israel debe ser de incumbencia para todos los judíos porque, aunque no siempre es evidente para nosotros, compartimos un destino común, un vínculo invisible a la vez que indivisible.

Darse cuenta de esta indivisibilidad y trabajar en pro de la unidad debería ser la máxima prioridad del pueblo judío si quiere tener la fuerza para hacer frente a las amenazas existenciales de hoy. Nuestros enemigos no hacen distinción entre tú y yo, entre izquierdistas y derechistas, entre religiosos y seculares, entre un judío israelí y un judío estadounidense.

En consecuencia, tenemos que estar uno al lado del otro: como uno.

5.880 años para levantar el asedio

Durante este año, los judíos de todo el mundo se han sentido menos seguros. Los tiroteos mortales en sinagogas en Pittsburg y Poway encendieron todas las alarmas en relación al terrorismo antisemita, que puede desatarse en cualquier momento en el seno de la sociedad estadounidense.

Las grandes ciudades de los Estados Unidos también han experimentado un fuerte aumento de los ataques violentos contra judíos. El Departamento de Policía de Nueva York registró 184 delitos de odio a finales de junio contra 110 judíos. El número de incidentes prácticamente se duplicó en comparación con 2018. En cambio, los delitos comunes en la ciudad disminuyeron hasta un mínimo histórico.

En Europa, el 89% de los judíos siente que el antisemitismo ha aumentado en su país durante la última década, y un porcentaje similar cree que es un problema grave. Mientras tanto, los boicots económicos, académicos y culturales contra Israel, conocidos como BDS, se están extendiendo por todo el mundo.

Por lo tanto, quien sea que gobierne el país debería comprender que un Israel más débil y una brecha cada vez mayor entre Israel y la diáspora judía solo provocará un aumento del antisemitismo por todo el mundo y mayores amenazas para nosotros. Como la realidad nos ha enseñado una y otra vez –y como demuestra la historia– cuando estamos divididos, nuestros enemigos se levantan contra nosotros. Y ahora que nos aproximamos al nuevo año, debemos prepararnos para, de una vez por todas, revertir ese destino para siempre.

Un cambio para mejor

Rosh Hashaná proviene de las palabras hebreas «Rosh Hashinuy» (el comienzo del cambio). Simboliza nuestra aspiración de adquirir valores más elevados: la benevolencia, la solidaridad y la preocupación de unos por otros. Todas las fiestas judías representan hitos en nuestro camino de transformación desde la inclinación al mal –es decir, el egoísmo– hacia el altruismo: «ama a tu prójimo como a ti mismo».

La tradición de Rosh Hashaná de comer la cabeza del pescado simboliza nuestra decisión de ir en cabeza y no ir a la cola, siendo nuestros propios guías y llevando a todos hacia la unidad.

La granada que servimos en esta época del año –con sus tantas semillas jugosas– nos recuerda que nosotros también somos como semillas y que es hora de que maduremos espiritualmente a través de la unidad. Las semillas también representan nuestros deseos egoístas, los cuales queremos llegar a utilizar de manera más equilibrada –en beneficio de los demás en lugar de egoístamente– realizando nuestras aspiraciones a través de nuestras muchas contribuciones a la sociedad.

El significado de la manzana que comemos en Rosh Hashaná es la «transgresión» primordial del egocentrismo. La sumergimos en miel para simbolizar su endulzamiento (su corrección) a través de una restablecida preocupación por los demás. Para lograr ese estado y reavivar nuestro amor fraternal, tenemos que elevarnos por encima de nuestro egoísmo equilibrándolo con su fuerza opuesta –el altruismo– y estableciendo unas conexiones positivas entre nosotros.

La cabeza, no la cola

Analicemos más a fondo el simbolismo de la cabeza del pez en las costumbres judías del Año Nuevo. Israel y la diáspora judía necesitan un liderazgo que también cuide de nuestra generación más joven, que está perdiendo el apego a sus tradiciones.

¿Qué tipo de acciones deberían tomarse para este fin? En primer lugar, debe establecerse un marco educativo que explique las siguientes preguntas esenciales:

  •  ¿Qué significa ser judío? Ser alguien que trabaja para unir las partes separadas de la humanidad en un mismo todo. 
  • ¿Quién es Israel? Aquellos que encarnan el significado de Yashar-Kel: aquellos que quieren ir «directos hacia el Creador» como la fuerza unificadora de la realidad. 
  • ¿Qué es la tierra de Israel? Es el camino de ese propósito común entre nosotros. 
  • ¿Cuál es el rol del pueblo judío? Ser «una luz para las naciones», es decir, proporcionar un ejemplo de unidad al mundo entero. 

Debemos trabajar en estrecha colaboración con los representantes judíos a nivel mundial, incluso si sus opiniones son radicalmente opuestas, y tener en cuenta su perspectiva en los procesos políticos que tienen lugar en Israel. Es esencial que encontremos un lenguaje común y que trabajemos unos con otros en apoyo mutuo (Arvut). 

El liderazgo que Israel necesita es el que muestre cuán crucial es para todos –sin excepción– la conexión: ser como «un solo hombre con un solo corazón» y proporcionar al mundo la clave para alcanzar dicha unidad. El pueblo judío necesita un liderazgo que facilite que los judíos vivan a salvo en su país de origen y que abra las puertas a todo judío en dificultades. 

Esta demanda de cambio debe empezar por nosotros mismos. De nosotros depende elegir transformar nuestro estado de separación en uno de cohesión. Mediante ese cambio, propiciaremos que la inseguridad se transforme en seguridad. Y no hay momento más hermoso que este –alrededor de una mesa festiva de Rosh Hashaná– para empezar a darnos cuenta de la fuerza de nuestra unidad.

Tenemos distintas edades, gustos, ideas, opiniones y procedencias; pero no debemos tratar de cambiar ni borrar nada de eso. Más bien al contrario, lo que nos hace únicos es el tesoro que cada uno puede aportar al mundo. Deberíamos preservar nuestras diferencias e ir por encima de ellas cubriéndolas con respeto y amor mutuo, tal como el mantel cubre la mesa de celebración. Esta es la receta tan especial de nuestra familia para disfrutar de una vida dulce y equilibrada. Y para tener un futuro prometedor como nación. 

Vamos a alzar nuestros vasos de vino y hacer un brindis por nuestra unidad. 

El antisemitismo está de moda: Cuando los símbolos antisemitas marcan tendencia

El portal más grande Breaking Israel News publicó mi nuevo artículo: «El antisemitismo está de moda: cuando los símbolos antisemitas marcan tendencia«

No hay nada de “chic” en el nazismo, pero ya existe una tendencia de moda llamada “Nazi chic” con una creciente popularidad en el mundo. Hoy en día es posible encontrar fácilmente en internet tiendas de ropa y accesorios, fundas para teléfonos, fundas de almohadas, así como otros productos de mercadería, con fotos de víctimas de campos de concentración e imágenes que exaltan a Hitler. Nosotros, los judíos, no podemos permanecer indiferentes ante este fenómeno que nos sacude para que comprendamos la importancia vital de unir nuestras fuerzas. Al convertirnos en un pueblo unificado podremos evitar que se normalicen los horrores del pasado y evitar que la historia se repita.

Aunque en el pasado era un tabú, la exaltación de las manifestaciones antisemitas y los símbolos nazis está ganando popularidad en el mundo de la moda, el arte, la música, los deportes, los festivales e incluso en los parques de atracciones, como uno que recientemente tuvo que cerrar una atracción en forma de esvástica en Alemania, donde la exhibición pública de propaganda y objetos relacionados con el nazismo es ilegal. El año pasado, sorprendentemente esta prohibición fue levantada para los juegos de computadora.

Borrar el Holocausto como tragedia

La tendencia a trivializar el capítulo más oscuro de la historia judía es preocupante porque, como podemos ver, ahora sucede en prácticamente todo ámbito humano. Es más, las encuestas realizadas en Europa muestran que la memoria del Holocausto está empezando a desvanecerse. En Estados Unidos, 1 de cada 3 personas consultadas sobre el tema no cree que 6 millones de judíos fueran asesinados en el Holocausto.

El Museo de Auschwitz condenó recientemente las tiendas en línea que anuncian productos –desde objetos decorativos del hogar hasta ropa– con judíos famélicos del Holocausto y simbología nazi. Dicho museo de la memoria judía ha exigido un sistema de verificación más estricto para los vendedores “ya que a veces las cosas van más allá del mal gusto y se vuelven irrespetuosas. Especialmente cuando hay imágenes de víctimas”. Los usuarios en línea también se han sorprendido por esta mercancía ofensiva y algunos anunciantes han accedido a retirar algunos artículos de sus sitios web, mientras que otros siguen estando disponibles en línea.

Incluso las empresas internacionales de moda han causado alboroto en los últimos tiempos por usar imágenes antisemitas y símbolos que incitan al odio en sus diseños, como por ejemplo prendas de rayas con estrellas amarillas que se asemejan a las prendas que los judíos se vieron obligados a usar durante el Holocausto y las esvásticas.

¿Y si hiciéramos que la conexión se ponga de moda?

El creciente odio hacia los judíos que hay en la actualidad y la indiferencia de la gente al sufrimiento histórico judío viene a recordarnos nuestra tarea. Esta moda grotesca es una oportunidad para que reflexionemos sobre el motivo del antisemitismo y recordemos que tenemos un método de conexión para evitar que las atrocidades vuelvan a ocurrir.

Durante muchos siglos, nuestros antepasados ​​se esforzaron por mantener la unidad por encima de su creciente egoísmo. Pero hace 2000 años, los judíos sucumbieron al odio infundado y fueron exiliados de su tierra. Desde entonces, desde que perdimos nuestra unidad, también perdimos la capacidad de ser una luz para las naciones. El antisemitismo, tal como lo conocemos, comenzó en el mismo momento en que perdimos nuestra unidad.

Solo cuando reavivemos el amor fraternal que cultivamos siglos atrás y compartamos con todos el método para lograrlo, el mundo dejará de odiarnos y culparnos por todos sus problemas. ¿Cómo es posible algo así? Porque, nos guste o no, la unidad entre judíos determina el estado del mundo y su destino. A través de nuestra conexión, le transmitimos al mundo una fuerza positiva y unificadora, una fuerza que el mundo necesita desesperadamente. En cambio, nuestra separación priva a la humanidad de esa fuerza y despierta dentro de ellos el odio hacia los judíos. Esta es la causa de la hostilidad de las naciones hacia nosotros y por qué nos perciben como la fuente de todo mal.

En su ensayo, «Arvut (La garantía mutua)», el Rav Yehuda Ashlag escribe sobre el importante papel del pueblo judío: «La nación de Israel fue establecida como un conducto, en la medida en que se purifiquen a sí mismos [del egoísmo], transmitirán su fuerza al resto de las naciones».

Ahora es el momento de que nos convirtamos en una «luz para las naciones» por medio de nuestro ejemplo, para que la unidad, la paz y la serenidad se conviertan en la única tendencia de moda en el mundo. No podemos permitir que vuelvan a ocurrir atrocidades cuando contamos con el método para impedirlas: nuestra conexión. Es indispensable mantener este objetivo –el amor fraternal entre todos los judíos– por encima de todos los obstáculos, porque nuestras vidas dependen de ello y el bienestar del mundo lo requiere.

Incendios en el Amazonas: una ardiente necesidad de conexión humana

Mi artículo en Newsmax: «Incendios en el Amazonas: una ardiente necesidad de conexión humana

Altamira, Para state, Brazil, in the Amazon basin, on August 27, 2019. Joao Laet/AFP/Getty Images

El efecto dominó de los miles de incendios en el Amazonas puede percibirse en todos los continentes. Como si la humanidad necesitara un recordatorio de que vivimos en un mundo interconectado, integral y circular, la devastación sin precedentes de la selva tropical sudamericana ha generado protestas a nivel mundial. Existe una creciente presión internacional sobre Brasil para salvar la selva tropical más extensa de la Tierra, un área aproximadamente de la mitad del tamaño de los Estados Unidos, que produce el 20 por ciento del oxígeno de nuestro planeta. Pero restaurar los “pulmones” de nuestro planeta depende exclusivamente de la reparación de las relaciones de explotación y destrucción a nivel humano.

Ahora la atención se centra en los incendios amazónicos, supuestamente provocados por ganaderos y agricultores para despejar tierras para el cultivo y el ganado, pero es importante tener en cuenta que la crisis ambiental mundial nos exige adoptar una perspectiva más amplia. A pesar de que las impresionantes imágenes de los satélites muestran que cada minuto arde un área del tamaño de un campo de fútbol, no olvidemos que el efecto de los problemas ambientales del mundo –como el calentamiento global, la fusión de los glaciares, las altas temperaturas sin precedentes, la contaminación del aire y los océanos o la desaparición de la capa de ozono– no son menos temibles en consecuencias para la calidad de vida de las personas.

Abordar los desafíos climáticos requiere de una amplia perspectiva, porque todo el ecosistema es integral. Hay cuatro niveles en la naturaleza: inerte, vegetal, animal y humano. La crisis climática que actualmente nos afecta tiene su raíz en las interacciones humanas imperfectas y no en las acciones corporales de las personas. Es el resultado de nuestras relaciones rotas y nuestra falta de conexión interna. Como escribieron nuestros sabios: «El hombre es un mundo en pequeño; el mundo es un hombre en grande» (Avot de Rabí Natán, capítulo 31)

Si desarrollamos relaciones recíprocas positivas entre nosotros a nivel de pensamientos, actitudes y comportamientos, causaremos un efecto dominó tanto en la sociedad humana como en la naturaleza la cual, a su vez, responderá más afablemente. Pero si, por el contrario, nos relacionamos entre nosotros de forma negativa, buscando dañarnos y explotarnos mutuamente para el beneficio personal, entonces experimentamos reacciones negativas por parte de la naturaleza. Eso es lo que estamos experimentando actualmente en Brasil.

Lecciones de la naturaleza

Los incendios en el Amazonas le dan a la humanidad una lección esclarecedora sobre nuestras relaciones: por un lado, se revela cuán interdependientes somos y, por otro lado, vemos cómo nuestro ego hace que nos aprovechemos y que explotemos a los demás. La discordancia entre ambas cosas provoca que estalle una crisis en todas las áreas. Esta vez, el punto de atención es ecológico, concretamente los incendios en la Amazonía, pero se manifiesta en todos los niveles de la naturaleza.

Partiendo de esta lección, debemos tomar conciencia del cada vez más evidente sistema integral absoluto en el que vivimos. Asimismo, debemos aprender a estar en sintonía con las leyes de la naturaleza. 

Una necesidad de verdadero liderazgo mundial

Mientras nuestra naturaleza egoísta siga siendo incontenible y desmedida, y mientras a ningún país realmente le preocupe el equilibrio ecológico global, sino solo el de su propio territorio, no hay razón para señalar con un dedo acusador al presidente brasileño Bolsonaro por rechazar la ayuda económica de los líderes del G7 en una iniciativa dirigida por Emmanuel Macron. Bolsonaro entiende muy bien que la motivación de Occidente para ofrecer ayuda proviene del deseo de explotar los recursos naturales de su país, tal como evidenciaron los líderes mundiales que han celebrado la conferencia tan solo para su autopromoción.

Mi recomendación al Presidente de Brasil es que debería exigir a los países ricos al menos $ 20 millones al mes por el oxígeno del mundo producido por los bosques tropicales brasileños. Por cierto, se trata una cifra ínfima: es tan solo la mitad del coste de la cumbre del G7 en Biarritz, sufragada por Francia con el dinero de sus contribuyentes. Aunque esta presión probablemente provocaría entre los líderes mundiales reacciones todavía más explosivas que la selva en llamas, también crearía conciencia sobre nuestra naturaleza humana y la necesidad de solidaridad mutua entre pueblos y países.

Incluso aplicando presión sobre los políticos, donando millones para detener la deforestación, reducimos el consumo de carne y detenemos las importaciones cárnicas desde Brasil, aun así tendríamos que curar no solo los amenazados pulmones del planeta, sino todo el organismo de la humanidad. 

¿Cómo lograr la sanación más amplia posible de la humanidad? Activando la conexión entre humanos: promoviendo la educación y la concienciación de la necesidad de conectar en nuestros días. Así como el método para conseguirlo. 

¿Por qué nos interesaría hacerlo? Porque vivimos bajo un mismo techo común: el mundo es nuestro hogar. Proteger y preservar nuestro futuro común depende de que entendamos que, estando divididos, fenecemos, pero estando unidos, florecemos. Y con nosotros toda la naturaleza que nos rodea.