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Pueblo de Israel: La Menorá de Janucá para iluminar el mundo

Mi nuevo articulo: «Pueblo de Israel: La Menorá de Janucá para iluminar el mundo«

No hay mejor momento para celebrar Janucá, el festival de las Luces, que el período actual, en el que el mundo se caracteriza por su división y la luz, es tan necesaria. La humanidad enfrenta el impacto de un virus global que básicamente penetró en todos los rincones del planeta, mientras la pandemia de odio y separación continúa extendiéndose. Es precisamente la nación judía la que tiene el poder de encender el amor por encima del odio y la luz por encima de la oscuridad.

La palabra Janucá“, del hebreo “Janu-Co” o “detenerse aquí“, en realidad se refiere a un proceso espiritual. Representa la primera etapa del desarrollo espiritual en la que empezamos a corregir el deseo egoísta de disfrutar y lo invertimos en deseo de otorgar a los demás, un estado que nos libera de la oscuridad de la separación, de conflictos, discusiones, competitividad despiadada e impulso de explotar y dominar a los demás.

La fiesta simboliza nuestra lucha interior para superar nuestra naturaleza egoísta llamada, “Guerra de macabeos contra griegos”. Los “griegos” personifican las características hedonistas que anhelan controlar todo lo que nos rodea, en otras palabras, que dominen nuestros atributos egoístas de autocomplacencia. No hay nada de malo en querer disfrutar. De hecho, nuestra naturaleza es el deseo de recibir placer. El problema es, usar nuestras habilidades y talentos de modo egoísta, para engrandecernos y no para el bien común.

Lo vemos en la forma en que los griegos adoraban la competencia y admiraban a los ganadores. Los judíos, por otro lado, cultivaron “ama a tu prójimo como a ti mismo” como el ideal más elevado. Ese principio se perdió en nuestra interminable búsqueda de éxito a expensas de los demás, pero es justo lo que debemos recuperar e implementar para llevar al mundo entero a un estado positivo.

Por eso, la guerra descrita en la historia de Janucá se refiere a la lucha interna que hemos librado a lo largo de generaciones. Incluso cuando no tenemos un enemigo aparente, nuestro enemigo interno se rebela dentro de nosotros una y otra vez, empujándonos a adorar ídolos como; poder, fama y control. Aún nos sentimos atraídos por ellos, pero entendemos que son temporales y dañinos y no dan buenos resultados.

La victoria sobre los griegos es el primer paso del progreso de cada uno, en la escala espiritual. Cuando podamos regocijarnos con el éxito de los demás y compartir nuestra preocupación por una conexión mutua, entenderemos lo que la naturaleza intenta enseñarnos: que pertenecemos a un solo cuerpo. Hoy sucede lo contrario, la nación judía está más separada que nunca. Por eso, estos tiempos desafiantes son la oportunidad para darnos cuenta de que la acción más urgente es unirnos y convertirnos en ejemplo positivo de conexión, como macabeos modernos, que ganan la guerra contra nuestra inclinación egoísta. Si avanzamos en esta dirección, al menos un poco, veremos milagros en el camino. Veremos que una pequeña lámpara, un pequeño tarro de aceite, encenderá un gran fuego cálido, que ilumina la vida de todos.

La fiesta de Janucá es la victoria de la luz sobre la oscuridad, de la unidad sobre la división. De hecho, esa victoria requiere nada menos que un milagro, pero está a nuestro alcance. Sólo necesitamos encender la vela para que suceda. En nuestra conexión, encendemos un fósforo en la oscuridad y encendemos la luz en nuestra vida. Esta es la brillantez de Janucá. Con un fósforo, con un poco de fricción se transforma en una llama brillante.

¡Feliz Janucá!

¿La fuente de la eterna juventud? No, gracias

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La gente envejece; sucede naturalmente. La pregunta es si nosotros, como sociedad, entendemos que necesitamos a los ancianos

A lo largo de los siglos, se han creado innumerables métodos y tratamientos que pretenden detener o disminuir el proceso de envejecimiento, a medida que se experimentan profundos cambios fisiológicos, psicológicos y sociales asociados al envejecimiento. Científicos israelíes afirman haber encontrado el secreto para verse y mantenerse más joven para siempre. Incluso si resultara ser posible, no significa nada si no exploramos el tema desde un nivel más profundo, uno que responda a la pregunta más importante, “¿para qué vivo?”

La investigación científica de la Universidad de Tel Aviv y del Centro Médico Shamir en Israel llevó a un grupo de personas sanas de 64 años, a cámaras hiperbáricas y durante tres meses, les suministró sesiones de altos niveles de oxígeno. Los científicos responsables del experimento afirman que la terapia retrasó el proceso de envejecimiento, lo “revirtió” y tornó el rendimiento de las  personas a niveles similares a gente 25 años más joven.

El envejecimiento asusta y preocupa a la mayoría.

Dado que el proceso natural de envejecimiento nos acerca implacablemente al final de la vida y a lo desconocido, también puede implicar angustia. Vejez y muerte no son necesariamente agradables, pero todo lo que sucede en la naturaleza tiene un propósito y un beneficio definido, tal vez no lo entendemos. Por eso, es desacertado manipular o cambiar cualquier estado natural.

Es mucho más sabio ir de la mano con el proceso natural de envejecimiento y aprender a ajustarnos cómodamente a nuestra situación, en lugar de luchar artificialmente contra el fenómeno natural de envejecer. La gente envejece; sucede naturalmente. La pregunta es si nosotros, como sociedad, nos comportamos adecuadamente con la gente durante todo el proceso del ciclo de vida. Debemos preguntarnos, “¿Están los ancianos ocupados y sienten que la sociedad los necesita?” De hecho, ¡una sociedad saludable debería considerar que su contribución es importante!

Si no tuviera mi horario de clases diario, saldría felizmente a limpiar la calle. Reuniría a los amigos que viven en mi vecindario y les ofrecería limpiar conmigo los edificios. ¿Por qué no? Es saludable salir al exterior, respirar aire fresco, hacer esfuerzo físico y en el proceso estar en compañía de otros. Al terminar esta actividad conjunta, me sentaría con mis amigos en el parque del vecindario a tomar café. Cualquier líder de la comunidad que se precie, puede ofrecer una empresa social de este tipo y muchas otras, a sus residentes ancianos. Nuestros ancianos tienen toda una vida de experiencia y sabiduría para compartir como mentores y ayudar a los que recién comienzan su camino.

Y si el ejemplo de limpiar pareciera que no es digno ni decoroso, el problema está en los demás. Es importante entrenar a todos los miembros de la sociedad para cuidar el medio ambiente y servir a la comunidad.

A partir de este principio, está más claro que la sociedad debe ser educada adecuadamente para respetar y apreciar la vejez, para darle un lugar, para dedicarle un pensamiento.

La actitud correcta de la sociedad debería ser descubrir que los ancianos son necesarios. Pregunta a los niños, ellos lo entienden bien, porque esta premisa se construye naturalmente en ellos.

Abuelos, padres y niños deben mantener lazos de conexión que fluyan entre las generaciones y hagan nacer un espíritu de juventud en los ancianos de la familia. Los ancianos entienden que hay que aceptar la vida tal y como viene y aprendieron a esforzarse para estar por encima de las preocupaciones y a proyectar esa actitud a los nietos. Los más jóvenes reciben regalos inestimables de los abuelos, un ejemplo de amor incondicional, calidez simple sin cálculos.

En resumen, envejecer no debería ser una perspectiva aterradora. En lugar de pensar que no tenemos nada más que aportar, los años dorados deberían abrir una plétora de oportunidades para nuevos logros, cuando entendamos que el aspecto más importante de una vida rica y significativa está en la conexión humana. Precisamente las preguntas: “Cuál es el significado de la vida” y “Por qué vivo” son las puertas de entrada a un mundo infinitamente mejor.

Al saber que las respuestas a esas preguntas se pueden encontrar en nuestras relaciones humanas, en nuestra conexión y en acciones que tienen beneficio duradero para los demás, trascendemos nuestra vida corporal. Entendemos que hay un mecanismo colosal que rodea nuestra vida y nuestro mundo, que supera la existencia en nuestro cuerpo físico temporal. Este cálculo nos prepara en gran profundidad para entrar en el amplio y eterno mundo, un nivel más alto de existencia, más allá de los límites de tiempo y espacio.

La profunda brecha entre izquierda y derecha seguirá aquí y así debe ser

Mi nuevo articulo: «La profunda brecha entre izquierda y derecha seguirá aquí y así debe ser«

Necesitamos entender que la brecha, cada vez más profunda entre izquierda y derecha está aquí para quedarse y crecer. Cuanto antes lo hagamos, mayores serán nuestras posibilidades de abordarlo correctamente, antes de que estalle en una guerra total.

La gente es diferente. Hay diferentes géneros, razas, colores y estructuras corporales. Estas son diferencias biológicas que no se pueden cambiar sin una gran interferencia con la naturaleza y aun así con resultados cuestionables.

De lo que somos menos conscientes es que nuestras opiniones, creencias y formas de pensar también están, en gran medida, dictadas por la naturaleza. Como tales, a menudo son inmutables. ¿Cuándo fue la última vez que alguien logró revertir totalmente tu opinión sobre algo que realmente te importaba? ¿cuándo fue la última vez que lograste hacerlo con alguien más? Preferir izquierda o derecha, está grabado en nuestro interior, casi tan profundamente como el color de la piel. Eso no quiere decir que no haya forma de cambiar de opinión con un lavado de cerebro o algún programa agresivo de reeducación o incluso, poniendo a alguien en un entorno totalmente nuevo, pero si hablamos de cambiar la opinión de millones de personas, simplemente apelando a su razón, nunca funcionará. Su razón funciona de manera diferente, igual que su mente y nunca estarán de acuerdo.

Piensa en tu propio cuerpo. Dentro de ti hay órganos que funcionan de manera muy diferente. Comparten el mismo ADN, pero si pones una célula del corazón en el hígado, no se volverá célula del hígado; probablemente moriría. Aunque se formó del mismo material hereditario, su naturaleza y modo de trabajo son muy diferentes y no podría sobrevivir en ningún entorno fuera del corazón, al que pertenece.

Ahora piensa en tu cuerpo sin ninguno de sus órganos ¿podría sobreviviría? Si sacara un solo órgano, moriría o se mutilaría gravemente. Cada órgano, por pequeño o insignificante que sea, es vital para nuestro bienestar y a menudo, para nuestra supervivencia. No quisiéramos que el páncreas, por ejemplo, fuera como el corazón, pues no tendríamos páncreas y tendríamos un corazón de más.

La sociedad humana es como nuestro cuerpo, pero a nivel macro. Quita sólo uno de sus órganos y habrás mutilado todo el sistema. Las divisiones que vemos entre la gente no son el problema; sólo buscan que la gente sea más consciente de su función en la sociedad y en realidad, es bueno. El problema es que no podemos trabajar como un sistema único de la forma en que nuestro cuerpo trabaja con todos sus órganos. No entendemos que nuestra sociedad es interdependiente, de la misma forma en que no somos conscientes de la interdependencia de nuestros órganos.

Tratar correctamente nuestras diferencias es ver el panorama general: que todos somos vitales, todos contribuimos y la humanidad no sería lo que es, sin todos y cada uno de nosotros. En nuestras discusiones, nunca debemos olvidar que somos una entidad. Está bien no estar de acuerdo; nos ayuda a crecer, a comprendernos mejor a nosotros y a los demás y a cumplir mejor nuestro deber para con la humanidad. Pero también debemos recordar que somos dependientes unos de otros y si no cuidamos que todos estamos sanos y si no ayudemos con nuestra parte al bienestar de la humanidad, nosotros tampoco tendremos futuro.

Judíos estadounidenses e israelís, la gran división

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Las elecciones estadounidenses no solo fueron el termómetro para medir la temperatura de la política estadounidense, también probaron las aguas entre los judíos estadounidenses e israelís, sobre lo que podrían considerar sus intereses en común. El resultado produjo escalofrío. La carrera presidencial en Estados Unidos reveló que la brecha entre ambas comunidades está creciendo.

En octubre, una encuesta de la comunidad judía en EUA reveló que solo el 22% de los judíos votarían por el presidente Donald Trump y el 75% elegiría al ex vicepresidente Joe Biden. Esa estimación estuvo cerca del 77% de apoyo recibido por los demócratas según las encuestas de salida, durante las elecciones. Curiosamente, ese mismo porcentaje de judíos israelíes favoreció al candidato opuesto, Trump, quien es considerado por muchos como el presidente de Estados Unidos más amigable con Israel, en la historia.

La brecha entre las dos comunidades judías más grandes del mundo no es para sorprenderse.

La perspectiva está marcada por el entorno en el que viven. Estoy aquí, en el Medio Oriente, en un pequeño pedazo de tierra rodeado de enemigos que constantemente tratan de asesinarnos y destruirnos, así que es natural que piense de manera diferente a si estuviera en Estados Unidos, rodeado de comodidades físicas y seguridad. Es claro de dónde se derivan las opiniones opuestas.

Podríamos preguntarnos, ¿no sería lo mejor para Israel trabajar para cerrar la brecha entre estas dos comunidades? Tal como está la situación, es una causa perdida. ¿Qué pueden ofrecer los judíos israelís a los de EUA, que les resulte atractivo, si no les importa la seguridad ni el futuro de Israel? A los israelíes nos parece que los judíos estadounidenses no sienten que existamos ni como nación ni como país ni como pueblo. Se siente como si se consideraran parte del pueblo de Israel, sólo de nombre, sin sentimientos en común.

Después de viajar por Estados Unidos, a lo largo de los años y platicar con líderes judíos en múltiples ocasiones, mi evaluación es que más allá de las declaraciones superficiales de ser un solo pueblo, acercarse más a Israel no está ni en su conciencia ni en su pensamiento. Solo son judíos en EUA. Hay desconexión total. No es de extrañar que 6 de cada 10 judíos nunca hayan visitado Israel en su vida y las estadísticas no han cambiado durante décadas.

Sin embargo, así como, hace casi un siglo,  el desapego al judaísmo no los salvó de la persecución en la Alemania nazi, el desapego al estado judío, no ayudará a los judíos de EUA ahora. Con el antisemitismo extendiéndose tan rápido, los judíos están bajo amenaza y distanciarse de Israel no mejorara la percepción de los que los odian. Igual que en el pasado, los judíos serán responsables de cualquier problema que esté en la agenda. Esta es la naturaleza del antisemitismo. El único remedio que realmente puede ayudar en esta situación, es la unidad.

Desde una perspectiva económica, los que creen que el sueño americano aún está vivo y que su estilo de vida los mantendrá seguros, deben despertar del sueño. Desde hace tiempo, la hegemonía de EUA se está desvaneciendo lentamente, como sucedió con todos los imperios de la antigüedad. La tendencia es un desplazamiento de Occidente a Oriente y Asia y ya están preparados para asumir el control de la economía mundial. No sólo China -que ya está en la cima de la competencia-, Japón, Corea del Sur y otros países del Lejano Oriente, no se quedan atrás.

¿Qué significa todo esto para los judíos de EUA?

Que la importancia de la unidad judía no puede subestimarse, es la única red segura que garantiza un buen futuro. La unidad se debe construir rápido y por encima de división y diferencias entre derecha e izquierda, entre republicanos y demócratas, entre judíos estadounidenses e israelíes. Nuestro futuro no depende de ninguna persona o campo político en particular; depende únicamente de nuestra conexión como un solo pueblo.

Es claro que hay muchos temas polémicos entre las dos comunidades y merecen ser analizados: puntos de vista políticos opuestos, disputas sobre quién es judío, cómo se debe practicar el judaísmo, sólo por nombrar algunos. Sin embargo, más allá de nuestros desacuerdos, el Estado de Israel y los judíos estadounidenses deben sentir que, pase lo que pase, hay un vínculo fundamental e indivisible que nos conecta, similar a hermanos que veces están en desacuerdo profundo, pero que siempre recuerdan que son familia.

Unidad no significa borrar nuestras opiniones individuales ni exigir que todos piensen lo mismo. (Eso erosionaría la esencia misma del pueblo judío, que debate profundamente sobre cualquier tema). Al contrario, todas las diferencias están presentes, sólo construimos puentes de reconexión al reconocer que nuestra conexión es mucho más importante que cualquier otro tema.

Como escribió el principal cabalista Rav Yehuda Ashlag (Baal HaSulam),

“También está claro el inmenso esfuerzo que se requiere de nosotros en el accidentado camino que está por delante, requiere que todas las facciones de la nación, sin excepción alguna, se unan tan fuerte y sólidamente como el acero. Si no estamos unidos ante las poderosas fuerzas que se interponen en nuestro camino, estaremos condenados, incluso antes de comenzar”

(Escritos de Baal HaSulam, La nación).

La unidad es el fundamento y la columna del pueblo de Israel, pues poseemos un método muy preciado para unir a la gente -familias, naciones y a toda la humanidad. Cuando comencemos a implementar este método, primero entre nosotros, el impacto positivo repercutirá con fuerza en todo el mundo y nuestro destino común estará a salvo.

Los Estados (Des)Unidos de América hoy

Mi nuevo articulo: «Los Estados (Des)Unidos de América hoy«

La amarga división política de Estados Unidos afecta las relaciones personales. Mientras que la mitad de la nación celebra con entusiasmo, la otra mitad está deprimida y frustrada por cuestiones de fraude en el proceso electoral. Las brechas del liderazgo, la dirección y la visión de la nación se profundizó y está provocando una ruptura social en dos campos opuestos.

¿Será posible encontrar un terreno común en las circunstancias actuales? Ciertamente es posible, porque no hay otra alternativa. Es cuestión de importancia existencial.

Una encuesta reciente hecha por un instituto de investigación independiente reveló que 8 de cada 10 republicanos creen que los socialistas se apoderaron del Partido Demócrata, mientras que 8 de cada 10 demócratas piensan que los racistas se apoderaron del Partido Republicano. Ambas partes, cada una desde su propia perspectiva, consideran que los valores fundamentales y el carácter de la nación no sólo están en juego, también están en riesgo.

Amigos separados como resultado de diferencias políticas. Lo mismo sucede en familias cuyos miembros tienen opiniones opuestas sobre el candidato y partido que tiene las cualidades y políticas más adecuadas para ocupar el cargo más alto en EUA. La carrera presidencial de 2020 muestra que las opiniones sobre quién es más adecuado para convertirse, no sólo en comandante en jefe, sino también en el llamado “líder del mundo libre”, destruyeron incluso relaciones sólidas de décadas.

Estas señales de erosión en las relaciones personales se identificaron en una encuesta hecha por el Pew Research Center, antes de las elecciones. La encuesta reveló que la mayoría de los votantes de Trump y Biden dijeron que tenían “sólo unos pocos” o “ningún amigo” que apoyara al candidato del otro partido político.

Si bien es cierto que nuestro entorno influye en nuestra opinión y decisión, en el fondo cada uno nace con tendencias y preferencias específicas. Desde el nacimiento, por naturaleza, nos inclinamos hacia un lado específico, ya sea izquierda o derecha. La humanidad fue creada con esta división simétrica natural en la que cada lado cree, de todo corazón, que su perspectiva es la correcta y que el otro lado está completamente equivocado.

En resumen, no existe una sola idea en el mundo que pueda conectar a todos. La verdad común sólo se puede encontrar en el término medio entre los opuestos.

Así como la Tierra tiene un Polo Norte y un Polo Sur, la naturaleza nos divide en dos campos iguales (como lo vemos en Estados Unidos) con un propósito. Tanto izquierda como derecha se fortalecerán en sus posiciones opuestas. ¿Por qué? Porque la polaridad entre derecha e izquierda, finalmente revelará la necesidad de construir juntos un futuro común, la necesidad de descubrir el camino entre los dos polos, permitirá que todos prosperen.

Las posiciones contrastantes juntas, revelarán un denominador común, que ahora no existe. En verdad, se revelará la raíz de toda la realidad, una fuerza capaz de equilibrar los lados opuestos y de abrir espacios para una convivencia pacífica.

Todas las formas posibles de la realidad deben complementarse con las demás y no borrarlas. La satisfacción para todos es posible, solo en el camino medio que emerge entre los opuestos. Si todos comprenden que el avance general es posible, sólo en esta “línea media”, percibirán a sus oponentes de manera diferente.

Si veo que todos los sucesos negativos y positivos son sólo para impulsarme hacia una meta superior, trataré a ambos lados con igual respeto, como escribieron los sabios, “el amor cubrirá todas las transgresiones” (Proverbios 10:12). La reconciliación en el estado actual de oposición política está en encontrar un “punto óptimo” común, en beneficio mutuo, donde nadie se rinde y todos se anulan, para lograr el ideal compartido de una nación próspera y una sociedad armónica.

Se necesitan dos lados para construir un puente

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La izquierda y la derecha no se comprometerán. No pueden, pues el ego humano es cada vez mayor y la gente se vuelve cada vez más obstinada e intolerante. No lo podemos evitar; la naturaleza está desarrollando el ego, igual que desarrolla cada planta y animal. Lo único que podemos hacer es dirigir nuestro ego hacia causas; positivas o negativas. Si elegimos lo primero, la humanidad se elevará a nuevas alturas en todos los aspectos de la vida. Si optamos por lo último, nos veremos involucrados en una Tercera Guerra Mundial.

Debido a que la naturaleza hace que nuestro ego sea más intenso, estamos destinados a dividirnos aún más de lo que ya estamos. Además, tal como lo vemos en Estados Unidos, el ego nos divide en dos mitades casi idénticas en tamaño. Y dado que la naturaleza también nos vuelve cada vez más obstinados, nos deja con dos opciones: luchar hasta la muerte o trascender a nuestras disputas y encontrar unidad por encima de ellas.

Para elegir la última opción y salvarnos de la destrucción, debemos hacer de la unidad el valor más importante en nuestra vida. No hay por qué entrar en conflicto con ninguno de nuestros valores actuales, como; devoción a Dios, cuidado al medio ambiente, campaña por los derechos de la mujer, patriotismo o por cualquier valor que actualmente apreciamos. La unidad debe nivelar todo por sí misma y es decir, podemos estar en desacuerdo en todo, pero al final, somos una nación.

Dentro de esa nación tienes a todas las creencias, razas, colores, géneros, agendas políticas y cualquier otra cosa que consideres. Pero tal como debería ser en una democracia vibrante, la diversidad hace que cada facción brille aún más. Sin la diversidad, no podríamos pensar ni juzgar ni aprender ni crecer como individuos. Seríamos robots, cuyas perspectivas estarían instaladas desde la infancia y nunca nos desarrollaríamos.

¡Pero la vida es desarrollo y cambio! La vida es nacimiento y muerte, día y noche, reflujo y flujo, tormenta y calma. La vida es una miríada de opuestos entrelazados para crear innumerables colores y matices y mantener armonía y equilibrio eternos. Aquellos que desean destruir la diversidad, desean destruir la vida.

No podemos tener un terreno común ni deberíamos tenerlo, porque eso sería el final de nuestra existencia como seres humanos. Cuando tomemos a quienes piensan opuesto a nosotros y construyamos juntos un dosel de unidad por encima de nuestras diferencias, descubriremos por qué estamos separados: porque se necesitan dos lados para construir un puente.

Acerca de las mujeres hermosas y el festival de compras de noviembre

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Noviembre se convirtió en el mes de las compras en línea. Este año, por ejemplo, tiene los días de: Solteros, Veteranos (para estadounidenses) y del Recuerdo (para canadienses, australianos y británicos), todos el 11 de noviembre. Tres días después, el 14 de noviembre, está Diwali, el Festival de las luces, para los hindúes, el 26 de noviembre, Acción de Gracias y el Viernes Negro inmediatamente después, aunque las ventas del Viernes Negro, ahora empiezan unos días antes del día de Acción de Gracias y el Lunes Cibernético, inmediatamente después del Viernes Negro, este año, será el último día de noviembre.

Especialmente desde la aparición de la Covid-19, las compras en línea se dispararon y se volvieron el principal modo de compra de muchos. Además, tras las tensas elecciones presidenciales, es probable que mucha gente quiera darse un capricho con algo agradable, ya sea como consuelo o como celebración.

Una de las principales tendencias desde que comenzó la Covid, fue el aumento de ventas de productos de decoración del hogar y disminución de ventas de cosméticos. Tiene sentido. Pues, ¿para qué gastar tanto dinero y tomarme tanto tiempo para ponerme bonita si al final, lo cubro todo con un mascarillas? Y, dado que estamos obligados a pasar tanto tiempo en casa, también podría cuidarla mejor y hacer que mi estancia en ella sea más agradable.

Pero, si las mujeres no pueden verse bonitas, ¿quiere decir que no pueden ser bonitas? Creo que es todo lo contrario: las limitaciones externas cambian el enfoque hacia las cualidades internas y aquí es donde reside la verdadera belleza.

Una mujer hermosa no es la que usa lápiz labial y se cubre la cara con maquillaje, tampoco necesita exponer su cuerpo para lucir bella. Estos son sólo disfraces. La verdadera belleza de la mujer es mucho más profunda. Cuando una mujer es bella por dentro, su hombre la seguirá como el niño sigue a su madre. No se trata de apariencia, sino de sabiduría interna y de la solidez que sólo la mujer puede ofrecer.

La mujer puede y debe emplear la misma sabiduría que usa para criar a sus hijos, al “criar” a su pareja. Pues, el hombre no es mucho más que un bebé adulto; dele confianza y apoyo, hazle saber qué es bien o mal y hazlo con amor y será tuyo para siempre.

Creo que la belleza interior es lo que más necesita la gente. Puede que no sea un producto vendible que puedas usar con fines de lucro, pero sin duda tendrá una gran demanda mientras más pierde el camino nuestro mundo.

Al margen de la política estadounidense, la seguridad de Israel depende de Israel

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Joe Biden, claramente no le dará a Israel lo que le daría Donald Trump si hubiera sido elegido para otro período. De cualquier manera y aunque pareciera contradictorio, Israel es el único país que puede determinar su propio destino. Si hacemos lo que nosotros, Israel, debemos hacer, nos beneficiará a nosotros y al resto del mundo.

El presidente Trump fue muy generoso con Israel. Nos dio más que cualquier presidente de Estados Unidos en la historia. De hecho, nos dio más de lo que habíamos pedido o esperado. Biden tiene una agenda diferente y el apoyo de su administración a Israel no será un hecho.

Aunque, cuando el pueblo de Israel se comporte como Israel, en unidad y responsabilidad mutua, no sólo estará a salvo, sino que será amado por todos, porque al hacerlo somos modelo a seguir y prueba de que, salvar las diferencias y crecer por encima del odio, es posible y vale la pena el esfuerzo. Ese ejemplo es todo lo que necesitamos para estar sanos y salvos en nuestro país y en buenas relaciones con todos, y ante todo, con nuestros vecinos.

Pero, ¿cuándo nos comportamos así? ¿alguna vez estuvimos unidos?

Quizá en algún momento a mediados del siglo III AEC, antes de que comenzáramos a dividirnos en las facciones que nos ocasionaron la guerra civil conocida como, Guerra Macabea y la guerra civil que más tarde causó la destrucción del Segundo Templo y el exilio de nuestra nación, de la tierra de Israel.

En aquel entonces, hace unos 23 siglos, había una gran unidad en el pueblo de Israel. Fue una breve pausa en nuestros conflictos internos y probablemente la única vez que realmente fuimos “luz para las naciones”, teniendo un impacto profundo y duradero.

Ese fue el momento en que Ptolomeo II, rey de Egipto, invitó a 70 sabios judíos a Egipto para traducir las escrituras hebreas al griego, enseñarle su significado y compartir su conocimiento del gobierno espiritual basado en la unidad y la responsabilidad mutua. Flavio Josefo, en su libro Las Antigüedades de los Judíos (Libro XII), escribió que Ptolomeo “les hizo a cada uno… preguntas políticas, para el buen… gobierno de la humanidad”. Según Flavio, el rey estaba “encantado de escuchar las leyes que se le leían y estaba asombrado por el profundo significado y la sabiduría de esas leyes”. Además, “cuando le explicaron todos los problemas que había propuesto el rey sobre cada punto quedó muy satisfecho con sus respuestas” y dijo que “había aprendido cómo debía gobernar a sus súbditos”.

No solo Flavio ​​documentó el éxito de los judíos de la época, al ser ejemplo de unidad y responsabilidad mutua. La Mishná (Mesejet Bikurim) se deleita en esta solidaridad: “Todos los artesanos de Jerusalén se paraban ante ellos y les preguntaban por su bienestar: ‘Hermanos nuestros, hombres de tal y cual lugar, ¿vienen en paz?’ Y la flauta tocaba para ellos hasta que llegaban al Monte del Templo”. El libro Avot de Rabí Natan escribe que las necesidades materiales de todos los que fueron a Jerusalén, fueron satisfechas por completo. “No se le decía al amigo: ‘No pude encontrar un horno para asar ofrendas en Jerusalén’… o ‘No pude encontrar una cama para dormir en Jerusalén”’.

El filósofo Filón de Alejandría describió las peregrinaciones de los judíos a Jerusalén como festivales de unidad: “Miles de personas de miles de ciudades, algunas por tierra y otras por mar, del este y del oeste, del norte y del sur, iban a cada festival… como si fuera un refugio común, un refugio seguro protegido de las tormentas de la vida. Con corazones llenos de buenas esperanzas, tomaban estas vacaciones vitales con santidad y gloria para Dios. Además, hacían amistad con personas que no habían conocido antes y en la fusión de los corazones… encontrarían la prueba definitiva de unidad”.

Pero quizá, la lección más importante que podemos aprender de ese período de unidad es que, otras naciones vieron nuestra unidad.

El libro Sifrei Devarim escribe que la gente de otras naciones “iría a Jerusalén y vería a Israel… y diría: ‘Es conveniente aferrarse sólo a esta nación’”.

Lamentablemente, nuestra unidad no duró. Cuando la división golpeó, la nación israelí comenzó a debilitarse. Esto, a su vez, provocó la intervención del imperio griego, que nos dejó solos mientras estuvimos unidos. Como resultado, estalló la guerra civil macabea entre partidarios de los griegos y partidarios de los sacerdotes. Los macabeos obtuvieron una victoria de corta duración, pero la desintegración de la nación se profundizó y provocó el estallido de una feroz guerra civil dentro de los muros de Jerusalén, que allanó el camino para la conquista de la tierra por parte de los romanos y el inevitable exilio.

Por esta razón, Israel no puede depender de la fuerza militar para su supervivencia, ni de la protección de los líderes políticos de otras naciones. Necesita mantener ventaja militar mientras no logremos unidad, pero una vez que el pueblo de Israel, dentro del Estado de Israel, se una y se convierta en el modelo a seguir que alguna vez fuimos, aunque sea brevemente, con o sin el apoyo del presidente de EUA, recuperaremos la aprobación de las naciones como se describió anteriormente y nuestros conflictos con nuestros vecinos se disolverán como si nunca hubieran existido.

Charlie Hebdo, ¿libertad de expresión o libertad para esparcir odio?

Mi nuevo articulo: «Charlie Hebdo, ¿libertad de expresión o libertad para esparcir odio?«

Los países democráticos con frecuencia ponen el derecho de libertad de expresión en un pedestal. Pero ¿y si ese derecho se utiliza para difundir odio? ¿aún así está permitido? Muchos países en Europa protegen la libertad de expresión con defensores de los ideales liberales y la revista Charlie Hebdo es un ejemplo. Sin embargo, dado que la naturaleza humana está llena de odio, cuando dejas que la gente se exprese sin restricciones, expresa odio. Cuando la libertad de expresión es libertad del discurso del odio, debe ser restringida. Las caricaturas en Charlie Hebdo sobre Mahoma constituyen un discurso de odio y deben ser prohibidas. Nada justifica el asesinato, pero al mismo tiempo, una institución que difunde sistemáticamente odio debería cerrarse; no tiene derecho a existir.

Ya sea que nos demos cuenta o no, la humanidad es una entidad. Las diversas religiones, sistemas de creencias, razas y culturas son órganos de un solo ser y cada órgano expresa una faceta diferente de esa entidad. Aunque los órganos de esta entidad se detesten entre sí, aún están conectados. De hecho, todo el propósito del odio es impulsarnos a construir conscientemente cuidado y amor mutuos y llegar a desear ser una entidad. Por lo tanto, difundir odio entre los órganos de la humanidad equivale a envenenar al cuerpo. Si un órgano propaga odio, no se justifica que los demás órganos hagan lo mismo.

Cuando nos burlamos de la creencia de alguien, no contribuimos en nada a la humanidad; sólo aumentamos la desunión, el odio y la violencia. Y más que nada, exponemos nuestro propio carácter. Si bien, no es sorprendente descubrir que nos odiamos, alardear de ello no ayuda a repararlo. Dado que el propósito del odio es impulsarnos a construir lo opuesto, intensificar el odio es contraproducente para nuestro desarrollo como seres humanos.

Si deseamos vivir en una sociedad democrática y sostenible, debemos convertir en ley, que el discurso del odio contra cualquiera, sea nación o persona, esté estrictamente prohibido. Actualmente, aunque existan esas leyes, no se aplican de manera asertiva y deberían aplicarse; son imprescindibles para la estabilidad de la sociedad. Si quieres expresar amor, exprésalo tanto como lo desees. Pero si quieres expresar odio, guárdalo para ti, la sociedad ya lo tiene en abundancia. Y peor aún, estás alimentando el odio de tus enemigos hacia ti. Nada bueno saldrá de ello; sólo dolor, muerte, más dolor y más muerte.

En el mundo actual, sólo aquellos que se elevan por encima de su odio y se esfuerzan por amar ganarán. Esta es una era en donde todos estamos conectados y sólo las conexiones positivas perduran. Las conexiones negativas se desintegran y se deshacen. Si quieres ganar, gana el corazón de la gente. Eso es todo lo que necesitamos hoy.

Después de las elecciones estadounidenses, ¿qué sigue?

Mi nuevo articulo: «Después de las elecciones estadounidenses, ¿qué sigue?«

Los estadounidenses pasaron lo que ellos llaman “money time” (la hora de la verdad). Una campaña electoral emocionante para muchos, llegó a su cenit con el día de las elecciones en Estados Unidos, cuando se determinó el curso que seguirá el país. La salud y la seguridad pública, los grandes desafíos económicos, el coronavirus, las fracturas sociales y las calamidades naturales son sólo algunas de las preocupaciones que afligen al país. Mi consejo para el ganador de las elecciones es, ante todo, reunir a los líderes de todos los estados y comunidades para llegar a una decisión unificada sobre cómo erradicar el coronavirus de la sociedad y el virus del odio del corazón de la gente.

El notable nivel de participación ciudadana reflejó la gran expectativa generada por las elecciones estadounidenses. Esta expectativa tiene un paralelo global, los países de todo el mundo han seguido ese proceso electoral como si fuera el propio, ya que hay mucho en juego a nivel internacional: en comercio, cooperación, desarrollo, seguridad y avance de iniciativas de paz, entre otras cosas.

A nivel nacional, es claro que erradicar la pandemia de Covid-19, debería ser la prioridad número uno. Una nación libre de las garras del coronavirus no sólo tendrá repercusiones positivas para el bienestar físico de la población, sino que también pondrá las bases para construir una sociedad consciente y productiva, donde se cubran todas las necesidades básicas. Mientras tanto, la sociedad parece acercarse a un punto de ebullición. Los nervios de la gente están tan tensos y las circunstancias son tan volátiles, que cualquier problema podría encender el polvorín de la actitud cada vez más extrema de la gente de un lado o del otro inmediatamente después de las elecciones. Por lo tanto, unir los fragmentos divididos de la sociedad es de suma importancia para lograr estabilidad social.

Una vez que se forme un consejo multidisciplinario especial de expertos, incluidos líderes de religiones y creencias, economistas y científicos, políticos y periodistas, todos, sin excepción, les recomendaría que seleccionen algunas ciudades en diferentes partes del país para realizar una prueba piloto, probar la implementación de programas destinados a unir a la gente por encima de las disparidades. Como casos de prueba, su progreso necesitaría seguimiento y evaluación regulares para ver qué ajustes se necesitan en medio de las diversas situaciones que pueden surgir, para crear, mantener y hacer crecer una atmósfera cohesiva positiva. No hay ninguna desventaja o riesgo en implementar este experimento. Más bien, tiene el potencial de crear un nuevo modelo para mejoras de gran alcance en la salud social y la felicidad colectiva.

Dado que la marcada polarización da lugar a más y más arrebatos y ansiedad, es justamente este panorama desolador el que puede actuar como telón de fondo necesario contra el cual mostrar un nuevo cambio positivo. No creo que un simple apretón de manos entre caballeros alivie las tensiones entre facciones del espectro político. El profundo abismo entre los lados requerirá una solución más profunda y perspicaz. No es realista esperar este tipo de cambio ideológico de la noche a la mañana ni intentar imponer un punto de vista sobre otros; todos deben ser bienvenidos y permanecer en sus propias posiciones. Lo que marcará la diferencia en la unidad de la sociedad estadounidense (o de cualquier sociedad) es adquirir la capacidad de superar diferencias por el bienestar común.

De hecho, veo mucho potencial en la sociedad estadounidense –su espíritu pionero e innovador, sus valores de igualdad y libertad de expresión y su vasta influencia en el mundo, para enfrentar el desafío de la división social que está experimentando y darse cuenta de que en unidad todo será mucho mejor para todos. En resumen, Estados Unidos debe apresurarse a disolver la animosidad que se apoderó de la nación y a construir juntos un paraguas de unidad y amor que cubra al país y a la sociedad con un cálido espíritu de consideración e interés mutuos.