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¿Por qué suceden cosas malas?

Cuántas veces en nuestras vidas nos hemos preguntado: «¿Qué he hecho yo para merecer esto?» «¿Por qué tengo estos problemas?». Uno puede ser despedido de su trabajo, tener una grave enfermedad o sufrir la pérdida de un ser querido, y entonces comienza a preguntarse cómo puede recibir respuesta a estas cuestiones tan sentidas.

A veces, después de haber dado lo mejor de uno mismo, todo sale mal y no vemos claro por qué es así. Entonces, ¿cuál es la conexión entre nuestras acciones y los resultados que experimentamos en la vida?

Vivimos en un mundo paradójico en el que un criminal puede llevar una hermosa vida mientras que un simple trabajador, que gana el pan con el sudor de su frente, sufre. Y nos preguntamos cómo puede ser la vida tan injusta.

Todos nosotros existimos dentro una vasta e intrincada red de conexión, y nuestra incapacidad para comprender tales contradicciones en la vida proviene del hecho de que no sentimos el alcance total de nuestra interdependencia. No percibimos la reacción en cadena de gran alcance que nuestra influencia provoca en el mundo, ni tampoco sentimos de forma clara y directa las consecuencias de nuestras acciones.

Sin embargo, cada aspecto de nuestro comportamiento y pensamientos –ya sea consciente o inconscientemente– afecta al sistema de la naturaleza en el que vivimos y desencadena una respuesta. Lo que ocurre es que sencillamente no somos capaces de conectar los puntos y entender exactamente por qué las cosas suceden de la manera en que lo hacen.

Cómo influyen tus acciones pasadas en tu futuro

En la vida, a menudo buscamos en las acciones pasadas cuando, en un futuro, nos encontramos con experiencias negativas. Pero el tratar de conectar los puntos de ese modo es un enfoque simplista e incorrecto que no toma en cuenta numerosas variables.

Las dificultades sirven para que se despierten profundas preguntas sobre su causa y su propósito, para que deseemos ver más allá de nuestra reducida e individualista percepción del mundo y que tratemos de descubrir el verdadero estado integral en el que existimos. Cuanto mayor sea el sufrimiento, más predispuestos estaremos a igualarnos al sistema de la naturaleza –interdependiente e interconectado– en el que vivimos. Cuando comencemos a descubrir la amplitud de este sistema, veremos el tipo de influencia que tenemos sobre la realidad y qué acciones pueden considerarse buenas o malas. 

Actualmente, evaluamos nuestras vidas de acuerdo con una percepción muy limitada y lineal. Hasta que no desarrollemos una nueva percepción de la integralidad de la naturaleza, seguiremos avanzando en círculos, acumulando cada vez más dolor. En cierto sentido, somos como un niño que solamente come dulces porque eso es lo más agradable, sin comprender el daño que le estamos causando a nuestro cuerpo y que, tarde o temprano, nos pasará factura.

Cómo lidiar con situaciones difíciles

Entonces, ¿qué debemos hacer cuando experimentemos distintas formas de sufrimiento? En primer lugar, no debemos culparnos ni atormentarnos. Tampoco debemos escarbar en el pasado para ver qué es lo que hicimos nosotros u otros para causar ese sufrimiento. En vez de eso, debemos aceptar la inevitabilidad de la situación y utilizar la pregunta sobre la causa de ese sufrimiento para aumentar la conexión con nuestro entorno. Para que esto suceda, es preciso estar en una sociedad solidaria, con personas que también quieran elevarse a una comprensión mayor de la vida. Tal como explica la sabiduría de la Cabalá, esa es la única forma de influir positivamente en el mundo: encontrar un grupo de personas con ideas afines y comenzar a unirse a ellos.

Bajo esa nueva percepción, comprobaremos cómo nuestra cada vez mayor unidad nos lleva a un mayor equilibrio y armonía con la naturaleza, amplificando nuestra felicidad, confianza y bienestar. En otras palabras, la causa de cualquier problema en la vida es nuestra percepción incompleta e incapaz de ver cómo estamos conectados entre nosotros de forma interdependiente.

Con esa percepción mejorada de la realidad, que además coincide con la conexión existente en la naturaleza, cada situación la percibiremos como buena, ya que entenderemos lo que nos sucede a cada momento como un medio para elevarnos por encima de una situación concreta y revelar la fuerza de la conexión: la fuerza del amor y el otorgamiento que rige en la naturaleza. Todos lo que sucede en nuestras vidas, y lo que ha sucedido a largo de la historia de la humanidad, nos conduce hacia el cumplimiento de esa noble meta.

Rosh Hashaná: buscando un líder del pueblo judío

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo «Rosh Hashaná: buscando un líder del pueblo judío«

El caos político en Israel tras las elecciones no es ninguna sorpresa. El empate técnico entre los dos principales partidos israelíes y la feroz negociación para formar una coalición capaz de gobernar el país revela la gran división dentro de la sociedad de Israel.

¿Por qué debería importarle esto a un judío en Manhattan, París o Buenos Aires? ¿Por qué esta situación debería ser motivo de preocupación en el Año Nuevo judío?

La celebración de Rosh Hashaná –el comienzo o la «cabeza» del año– es el momento para reflexionar como judíos sobre nuestra conexión como pueblo, independientemente del lugar donde se encuentre nuestra mesa festiva. Actualmente estamos experimentando una oleada de odio contra los judíos e Israel que no nos dará tregua ni lugar para conjeturas a posteriori.

Ahora más que nunca, es preciso que el liderazgo de Israel sea también una guía para todo el pueblo judío, fomentando la unidad –tanto en la tierra de Israel como en la diáspora judía– para paliar la gran división entre las dos comunidades.

En los últimos años, los jóvenes judíos estadounidenses han experimentado una creciente pérdida de identidad judía y una mayor indiferencia hacia Israel como patria ancestral del pueblo judío.

Las presiones internas y externas a las que cada día nos enfrentamos como judíos en todas partes del mundo agudizan la sensación de urgencia para que resolvamos nuestras divisiones. Lo que sucede en Israel debe ser de incumbencia para todos los judíos porque, aunque no siempre es evidente para nosotros, compartimos un destino común, un vínculo invisible a la vez que indivisible.

Darse cuenta de esta indivisibilidad y trabajar en pro de la unidad debería ser la máxima prioridad del pueblo judío si quiere tener la fuerza para hacer frente a las amenazas existenciales de hoy. Nuestros enemigos no hacen distinción entre tú y yo, entre izquierdistas y derechistas, entre religiosos y seculares, entre un judío israelí y un judío estadounidense.

En consecuencia, tenemos que estar uno al lado del otro: como uno.

5.880 años para levantar el asedio

Durante este año, los judíos de todo el mundo se han sentido menos seguros. Los tiroteos mortales en sinagogas en Pittsburg y Poway encendieron todas las alarmas en relación al terrorismo antisemita, que puede desatarse en cualquier momento en el seno de la sociedad estadounidense.

Las grandes ciudades de los Estados Unidos también han experimentado un fuerte aumento de los ataques violentos contra judíos. El Departamento de Policía de Nueva York registró 184 delitos de odio a finales de junio contra 110 judíos. El número de incidentes prácticamente se duplicó en comparación con 2018. En cambio, los delitos comunes en la ciudad disminuyeron hasta un mínimo histórico.

En Europa, el 89% de los judíos siente que el antisemitismo ha aumentado en su país durante la última década, y un porcentaje similar cree que es un problema grave. Mientras tanto, los boicots económicos, académicos y culturales contra Israel, conocidos como BDS, se están extendiendo por todo el mundo.

Por lo tanto, quien sea que gobierne el país debería comprender que un Israel más débil y una brecha cada vez mayor entre Israel y la diáspora judía solo provocará un aumento del antisemitismo por todo el mundo y mayores amenazas para nosotros. Como la realidad nos ha enseñado una y otra vez –y como demuestra la historia– cuando estamos divididos, nuestros enemigos se levantan contra nosotros. Y ahora que nos aproximamos al nuevo año, debemos prepararnos para, de una vez por todas, revertir ese destino para siempre.

Un cambio para mejor

Rosh Hashaná proviene de las palabras hebreas «Rosh Hashinuy» (el comienzo del cambio). Simboliza nuestra aspiración de adquirir valores más elevados: la benevolencia, la solidaridad y la preocupación de unos por otros. Todas las fiestas judías representan hitos en nuestro camino de transformación desde la inclinación al mal –es decir, el egoísmo– hacia el altruismo: «ama a tu prójimo como a ti mismo».

La tradición de Rosh Hashaná de comer la cabeza del pescado simboliza nuestra decisión de ir en cabeza y no ir a la cola, siendo nuestros propios guías y llevando a todos hacia la unidad.

La granada que servimos en esta época del año –con sus tantas semillas jugosas– nos recuerda que nosotros también somos como semillas y que es hora de que maduremos espiritualmente a través de la unidad. Las semillas también representan nuestros deseos egoístas, los cuales queremos llegar a utilizar de manera más equilibrada –en beneficio de los demás en lugar de egoístamente– realizando nuestras aspiraciones a través de nuestras muchas contribuciones a la sociedad.

El significado de la manzana que comemos en Rosh Hashaná es la «transgresión» primordial del egocentrismo. La sumergimos en miel para simbolizar su endulzamiento (su corrección) a través de una restablecida preocupación por los demás. Para lograr ese estado y reavivar nuestro amor fraternal, tenemos que elevarnos por encima de nuestro egoísmo equilibrándolo con su fuerza opuesta –el altruismo– y estableciendo unas conexiones positivas entre nosotros.

La cabeza, no la cola

Analicemos más a fondo el simbolismo de la cabeza del pez en las costumbres judías del Año Nuevo. Israel y la diáspora judía necesitan un liderazgo que también cuide de nuestra generación más joven, que está perdiendo el apego a sus tradiciones.

¿Qué tipo de acciones deberían tomarse para este fin? En primer lugar, debe establecerse un marco educativo que explique las siguientes preguntas esenciales:

  •  ¿Qué significa ser judío? Ser alguien que trabaja para unir las partes separadas de la humanidad en un mismo todo. 
  • ¿Quién es Israel? Aquellos que encarnan el significado de Yashar-Kel: aquellos que quieren ir «directos hacia el Creador» como la fuerza unificadora de la realidad. 
  • ¿Qué es la tierra de Israel? Es el camino de ese propósito común entre nosotros. 
  • ¿Cuál es el rol del pueblo judío? Ser «una luz para las naciones», es decir, proporcionar un ejemplo de unidad al mundo entero. 

Debemos trabajar en estrecha colaboración con los representantes judíos a nivel mundial, incluso si sus opiniones son radicalmente opuestas, y tener en cuenta su perspectiva en los procesos políticos que tienen lugar en Israel. Es esencial que encontremos un lenguaje común y que trabajemos unos con otros en apoyo mutuo (Arvut). 

El liderazgo que Israel necesita es el que muestre cuán crucial es para todos –sin excepción– la conexión: ser como «un solo hombre con un solo corazón» y proporcionar al mundo la clave para alcanzar dicha unidad. El pueblo judío necesita un liderazgo que facilite que los judíos vivan a salvo en su país de origen y que abra las puertas a todo judío en dificultades. 

Esta demanda de cambio debe empezar por nosotros mismos. De nosotros depende elegir transformar nuestro estado de separación en uno de cohesión. Mediante ese cambio, propiciaremos que la inseguridad se transforme en seguridad. Y no hay momento más hermoso que este –alrededor de una mesa festiva de Rosh Hashaná– para empezar a darnos cuenta de la fuerza de nuestra unidad.

Tenemos distintas edades, gustos, ideas, opiniones y procedencias; pero no debemos tratar de cambiar ni borrar nada de eso. Más bien al contrario, lo que nos hace únicos es el tesoro que cada uno puede aportar al mundo. Deberíamos preservar nuestras diferencias e ir por encima de ellas cubriéndolas con respeto y amor mutuo, tal como el mantel cubre la mesa de celebración. Esta es la receta tan especial de nuestra familia para disfrutar de una vida dulce y equilibrada. Y para tener un futuro prometedor como nación. 

Vamos a alzar nuestros vasos de vino y hacer un brindis por nuestra unidad. 

El antisemitismo está de moda: Cuando los símbolos antisemitas marcan tendencia

El portal más grande Breaking Israel News publicó mi nuevo artículo: «El antisemitismo está de moda: cuando los símbolos antisemitas marcan tendencia«

No hay nada de “chic” en el nazismo, pero ya existe una tendencia de moda llamada “Nazi chic” con una creciente popularidad en el mundo. Hoy en día es posible encontrar fácilmente en internet tiendas de ropa y accesorios, fundas para teléfonos, fundas de almohadas, así como otros productos de mercadería, con fotos de víctimas de campos de concentración e imágenes que exaltan a Hitler. Nosotros, los judíos, no podemos permanecer indiferentes ante este fenómeno que nos sacude para que comprendamos la importancia vital de unir nuestras fuerzas. Al convertirnos en un pueblo unificado podremos evitar que se normalicen los horrores del pasado y evitar que la historia se repita.

Aunque en el pasado era un tabú, la exaltación de las manifestaciones antisemitas y los símbolos nazis está ganando popularidad en el mundo de la moda, el arte, la música, los deportes, los festivales e incluso en los parques de atracciones, como uno que recientemente tuvo que cerrar una atracción en forma de esvástica en Alemania, donde la exhibición pública de propaganda y objetos relacionados con el nazismo es ilegal. El año pasado, sorprendentemente esta prohibición fue levantada para los juegos de computadora.

Borrar el Holocausto como tragedia

La tendencia a trivializar el capítulo más oscuro de la historia judía es preocupante porque, como podemos ver, ahora sucede en prácticamente todo ámbito humano. Es más, las encuestas realizadas en Europa muestran que la memoria del Holocausto está empezando a desvanecerse. En Estados Unidos, 1 de cada 3 personas consultadas sobre el tema no cree que 6 millones de judíos fueran asesinados en el Holocausto.

El Museo de Auschwitz condenó recientemente las tiendas en línea que anuncian productos –desde objetos decorativos del hogar hasta ropa– con judíos famélicos del Holocausto y simbología nazi. Dicho museo de la memoria judía ha exigido un sistema de verificación más estricto para los vendedores “ya que a veces las cosas van más allá del mal gusto y se vuelven irrespetuosas. Especialmente cuando hay imágenes de víctimas”. Los usuarios en línea también se han sorprendido por esta mercancía ofensiva y algunos anunciantes han accedido a retirar algunos artículos de sus sitios web, mientras que otros siguen estando disponibles en línea.

Incluso las empresas internacionales de moda han causado alboroto en los últimos tiempos por usar imágenes antisemitas y símbolos que incitan al odio en sus diseños, como por ejemplo prendas de rayas con estrellas amarillas que se asemejan a las prendas que los judíos se vieron obligados a usar durante el Holocausto y las esvásticas.

¿Y si hiciéramos que la conexión se ponga de moda?

El creciente odio hacia los judíos que hay en la actualidad y la indiferencia de la gente al sufrimiento histórico judío viene a recordarnos nuestra tarea. Esta moda grotesca es una oportunidad para que reflexionemos sobre el motivo del antisemitismo y recordemos que tenemos un método de conexión para evitar que las atrocidades vuelvan a ocurrir.

Durante muchos siglos, nuestros antepasados ​​se esforzaron por mantener la unidad por encima de su creciente egoísmo. Pero hace 2000 años, los judíos sucumbieron al odio infundado y fueron exiliados de su tierra. Desde entonces, desde que perdimos nuestra unidad, también perdimos la capacidad de ser una luz para las naciones. El antisemitismo, tal como lo conocemos, comenzó en el mismo momento en que perdimos nuestra unidad.

Solo cuando reavivemos el amor fraternal que cultivamos siglos atrás y compartamos con todos el método para lograrlo, el mundo dejará de odiarnos y culparnos por todos sus problemas. ¿Cómo es posible algo así? Porque, nos guste o no, la unidad entre judíos determina el estado del mundo y su destino. A través de nuestra conexión, le transmitimos al mundo una fuerza positiva y unificadora, una fuerza que el mundo necesita desesperadamente. En cambio, nuestra separación priva a la humanidad de esa fuerza y despierta dentro de ellos el odio hacia los judíos. Esta es la causa de la hostilidad de las naciones hacia nosotros y por qué nos perciben como la fuente de todo mal.

En su ensayo, «Arvut (La garantía mutua)», el Rav Yehuda Ashlag escribe sobre el importante papel del pueblo judío: «La nación de Israel fue establecida como un conducto, en la medida en que se purifiquen a sí mismos [del egoísmo], transmitirán su fuerza al resto de las naciones».

Ahora es el momento de que nos convirtamos en una «luz para las naciones» por medio de nuestro ejemplo, para que la unidad, la paz y la serenidad se conviertan en la única tendencia de moda en el mundo. No podemos permitir que vuelvan a ocurrir atrocidades cuando contamos con el método para impedirlas: nuestra conexión. Es indispensable mantener este objetivo –el amor fraternal entre todos los judíos– por encima de todos los obstáculos, porque nuestras vidas dependen de ello y el bienestar del mundo lo requiere.

Incendios en el Amazonas: una ardiente necesidad de conexión humana

Mi artículo en Newsmax: «Incendios en el Amazonas: una ardiente necesidad de conexión humana

Altamira, Para state, Brazil, in the Amazon basin, on August 27, 2019. Joao Laet/AFP/Getty Images

El efecto dominó de los miles de incendios en el Amazonas puede percibirse en todos los continentes. Como si la humanidad necesitara un recordatorio de que vivimos en un mundo interconectado, integral y circular, la devastación sin precedentes de la selva tropical sudamericana ha generado protestas a nivel mundial. Existe una creciente presión internacional sobre Brasil para salvar la selva tropical más extensa de la Tierra, un área aproximadamente de la mitad del tamaño de los Estados Unidos, que produce el 20 por ciento del oxígeno de nuestro planeta. Pero restaurar los “pulmones” de nuestro planeta depende exclusivamente de la reparación de las relaciones de explotación y destrucción a nivel humano.

Ahora la atención se centra en los incendios amazónicos, supuestamente provocados por ganaderos y agricultores para despejar tierras para el cultivo y el ganado, pero es importante tener en cuenta que la crisis ambiental mundial nos exige adoptar una perspectiva más amplia. A pesar de que las impresionantes imágenes de los satélites muestran que cada minuto arde un área del tamaño de un campo de fútbol, no olvidemos que el efecto de los problemas ambientales del mundo –como el calentamiento global, la fusión de los glaciares, las altas temperaturas sin precedentes, la contaminación del aire y los océanos o la desaparición de la capa de ozono– no son menos temibles en consecuencias para la calidad de vida de las personas.

Abordar los desafíos climáticos requiere de una amplia perspectiva, porque todo el ecosistema es integral. Hay cuatro niveles en la naturaleza: inerte, vegetal, animal y humano. La crisis climática que actualmente nos afecta tiene su raíz en las interacciones humanas imperfectas y no en las acciones corporales de las personas. Es el resultado de nuestras relaciones rotas y nuestra falta de conexión interna. Como escribieron nuestros sabios: «El hombre es un mundo en pequeño; el mundo es un hombre en grande» (Avot de Rabí Natán, capítulo 31)

Si desarrollamos relaciones recíprocas positivas entre nosotros a nivel de pensamientos, actitudes y comportamientos, causaremos un efecto dominó tanto en la sociedad humana como en la naturaleza la cual, a su vez, responderá más afablemente. Pero si, por el contrario, nos relacionamos entre nosotros de forma negativa, buscando dañarnos y explotarnos mutuamente para el beneficio personal, entonces experimentamos reacciones negativas por parte de la naturaleza. Eso es lo que estamos experimentando actualmente en Brasil.

Lecciones de la naturaleza

Los incendios en el Amazonas le dan a la humanidad una lección esclarecedora sobre nuestras relaciones: por un lado, se revela cuán interdependientes somos y, por otro lado, vemos cómo nuestro ego hace que nos aprovechemos y que explotemos a los demás. La discordancia entre ambas cosas provoca que estalle una crisis en todas las áreas. Esta vez, el punto de atención es ecológico, concretamente los incendios en la Amazonía, pero se manifiesta en todos los niveles de la naturaleza.

Partiendo de esta lección, debemos tomar conciencia del cada vez más evidente sistema integral absoluto en el que vivimos. Asimismo, debemos aprender a estar en sintonía con las leyes de la naturaleza. 

Una necesidad de verdadero liderazgo mundial

Mientras nuestra naturaleza egoísta siga siendo incontenible y desmedida, y mientras a ningún país realmente le preocupe el equilibrio ecológico global, sino solo el de su propio territorio, no hay razón para señalar con un dedo acusador al presidente brasileño Bolsonaro por rechazar la ayuda económica de los líderes del G7 en una iniciativa dirigida por Emmanuel Macron. Bolsonaro entiende muy bien que la motivación de Occidente para ofrecer ayuda proviene del deseo de explotar los recursos naturales de su país, tal como evidenciaron los líderes mundiales que han celebrado la conferencia tan solo para su autopromoción.

Mi recomendación al Presidente de Brasil es que debería exigir a los países ricos al menos $ 20 millones al mes por el oxígeno del mundo producido por los bosques tropicales brasileños. Por cierto, se trata una cifra ínfima: es tan solo la mitad del coste de la cumbre del G7 en Biarritz, sufragada por Francia con el dinero de sus contribuyentes. Aunque esta presión probablemente provocaría entre los líderes mundiales reacciones todavía más explosivas que la selva en llamas, también crearía conciencia sobre nuestra naturaleza humana y la necesidad de solidaridad mutua entre pueblos y países.

Incluso aplicando presión sobre los políticos, donando millones para detener la deforestación, reducimos el consumo de carne y detenemos las importaciones cárnicas desde Brasil, aun así tendríamos que curar no solo los amenazados pulmones del planeta, sino todo el organismo de la humanidad. 

¿Cómo lograr la sanación más amplia posible de la humanidad? Activando la conexión entre humanos: promoviendo la educación y la concienciación de la necesidad de conectar en nuestros días. Así como el método para conseguirlo. 

¿Por qué nos interesaría hacerlo? Porque vivimos bajo un mismo techo común: el mundo es nuestro hogar. Proteger y preservar nuestro futuro común depende de que entendamos que, estando divididos, fenecemos, pero estando unidos, florecemos. Y con nosotros toda la naturaleza que nos rodea. 

El antisemitismo está de moda: cuando los símbolos antisemitas marcan tendencia

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo «El antisemitismo está de moda: cuando los símbolos antisemitas marcan tendencia«

No hay nada de “chic” en el nazismo, pero ya existe una tendencia de moda llamada “Nazi chic” con una creciente popularidad en el mundo. Hoy en día es posible encontrar fácilmente en internet tiendas de ropa y accesorios, fundas para teléfonos, fundas de almohadas, así como otros productos de mercadería, con fotos de víctimas de campos de concentración e imágenes que exaltan a Hitler. Nosotros, los judíos, no podemos permanecer indiferentes ante este fenómeno que nos sacude para que comprendamos la importancia vital de unir nuestras fuerzas. Al convertirnos en un pueblo unificado podremos evitar que se normalicen los horrores del pasado y evitar que la historia se repita.

Aunque en el pasado era un tabú, la exaltación de las manifestaciones antisemitas y los símbolos nazis está ganando popularidad en el mundo de la moda, el arte, la música, los deportes, los festivales e incluso en los parques de atracciones, como uno que recientemente tuvo que cerrar una atracción en forma de esvástica en Alemania, donde la exhibición pública de propaganda y objetos relacionados con el nazismo es ilegal. El año pasado, sorprendentemente esta prohibición fue levantada para los juegos de computadora.

Borrar el Holocausto como tragedia

La tendencia a trivializar el capítulo más oscuro de la historia judía es preocupante porque, como podemos ver, ahora sucede en prácticamente todo ámbito humano. Es más, las encuestas realizadas en Europa muestran que la memoria del Holocausto está empezando a desvanecerse. En Estados Unidos, 1 de cada 3 personas consultadas sobre el tema no cree que 6 millones de judíos fueran asesinados en el Holocausto.

El Museo de Auschwitz condenó recientemente las tiendas en línea que anuncian productos –desde objetos decorativos del hogar hasta ropa– con judíos famélicos del Holocausto y simbología nazi. Dicho museo de la memoria judía ha exigido un sistema de verificación más estricto para los vendedores “ya que a veces las cosas van más allá del mal gusto y se vuelven irrespetuosas. Especialmente cuando hay imágenes de víctimas”. Los usuarios en línea también se han sorprendido por esta mercancía ofensiva y algunos anunciantes han accedido a retirar algunos artículos de sus sitios web, mientras que otros siguen estando disponibles en línea.

Incluso las empresas internacionales de moda han causado alboroto en los últimos tiempos por usar imágenes antisemitas y símbolos que incitan al odio en sus diseños, como por ejemplo prendas de rayas con estrellas amarillas que se asemejan a las prendas que los judíos se vieron obligados a usar durante el Holocausto y las esvásticas.

¿Y si hiciéramos que la conexión se ponga de moda?

El creciente odio hacia los judíos que hay en la actualidad y la indiferencia de la gente al sufrimiento histórico judío viene a recordarnos nuestra tarea. Esta moda grotesca es una oportunidad para que reflexionemos sobre el motivo del antisemitismo y recordemos que tenemos un método de conexión para evitar que las atrocidades vuelvan a ocurrir.

Durante muchos siglos, nuestros antepasados ​​se esforzaron por mantener la unidad por encima de su creciente egoísmo. Pero hace 2.000 años, los judíos sucumbieron al odio infundado y fueron exiliados de su tierra. Desde entonces, desde que perdimos nuestra unidad, también perdimos la capacidad de ser una luz para las naciones. El antisemitismo, tal como lo conocemos, comenzó en el mismo momento en que perdimos nuestra unidad.

Solo cuando reavivemos el amor fraternal que cultivamos siglos atrás y compartamos con todos el método para lograrlo, el mundo dejará de odiarnos y culparnos por todos sus problemas. ¿Cómo es posible algo así? Porque, nos guste o no, la unidad entre judíos determina el estado del mundo y su destino. A través de nuestra conexión, le transmitimos al mundo una fuerza positiva y unificadora, una fuerza que el mundo necesita desesperadamente. En cambio, nuestra separación priva a la humanidad de esa fuerza y despierta dentro de ellos el odio hacia los judíos. Esta es la causa de la hostilidad de las naciones hacia nosotros y por qué nos perciben como la fuente de todo mal.

En su ensayo, «El Arvut (La garantía mutua)», el Rav Yehuda Ashlag escribe sobre el importante papel del pueblo judío: «La nación de Israel fue establecida como un conducto, en la medida en que se purifiquen a sí mismos [del egoísmo], transmitirán su fuerza al resto de las naciones».

Ahora es el momento de que nos convirtamos en una «luz para las naciones» por medio de nuestro ejemplo, para que la unidad, la paz y la serenidad se conviertan en la única tendencia de moda en el mundo. No podemos permitir que vuelvan a ocurrir atrocidades cuando contamos con el método para impedirlas: nuestra conexión. Es indispensable mantener este objetivo –el amor fraternal entre todos los judíos– por encima de todos los obstáculos, porque nuestras vidas dependen de ello y el bienestar del mundo lo requiere.

Tu b’Av – construir amor sobre el odio

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo «Tu b’Av – construir amor sobre el odio»

«No había días buenos para Israel como Tu b’Av, día en el que se permitía a las tribus mezclarse entre sí y donde cada persona otorgaba su benevolencia al prójimo».

Tiféret Shlomo

Tu b’Av es una festividad especial que simboliza el amor, las relaciones construidas por encima del odio, sobre la destrucción del Templo que se derrumbó debido al odio entre nosotros. Pero el odio lo corregimos cuando nos elevamos por encima de él; entonces podemos alcanzar ese gran amor de “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18).

Está escrito en la Mishná que Tu b’Av es el mejor día para que, según la tradición, las jóvenes de Jerusalén salieran, vestidas de blanco, a cantar por los huertos y viñedos. Los jóvenes solían unirse a ellas para elegir a su futura esposa. Tales son las representaciones características de la festividad de Tu b’Av.

Sin embargo, no se trata de un amor terrenal entre jóvenes hombres y mujeres en los viñedos, sino de un tipo de amor totalmente distinto: uno construido sobre el egoísmo – el interés por el bienestar propio en lugar de preocuparse por el bienestar de los demás– que destruyó el Primer y Segundo Templo durante el período comprendido entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av, y que recientemente hemos conmemorado. Estos días oscuros le recuerdan al pueblo judío la destrucción de los dos templos así como otros problemas y aflicciones que hemos sufrido. Y solo unos días después, cuando todo ha acabado y se ha corregido, comienza un nuevo período.

La festividad de Tu b’Av simboliza el periodo en el que construimos un nuevo Templo en el corazón, en la conexión positiva entre nuestros corazones. Buscamos un compañero espiritual que nos ayude a alcanzar esto: el compañero espiritual tanto para hombres como para mujeres es la fuerza superior de amor y otorgamiento a la que llamamos “Creador”. Nos conectamos a Él y juntos recibimos satisfacción absoluta, deleite e iluminación —la revelación del verdadero mundo— que existe en esa realidad sublime y completa y no solo en este pequeño fragmento de realidad que conocemos como nuestro mundo. Todo el proceso de unión en Tu b’Av simboliza nuestra corrección suprema, la reconstrucción del Templo y nuestra transición del odio al amor.

¿Qué es el amor?

El verdadero amor –no el que se da a nivel corporal, tal como solemos imaginar– es un sentimiento especial de conexión entre nosotros que nos eleva a la eternidad, a la plenitud y a una expansión infinita de nuestros sentimientos y pensamientos. Cuando las relaciones son con este tipo de amor, comenzamos a sentir que existimos eternamente, totalmente realizados. Imagina la sensación de que todos te aman, que todos se relacionan contigo como si fueras su propio hijo. Ese es el tipo de sensación que necesitamos proporcionar a cada uno de nosotros.

Sin embargo, se requiere una condición especial para lograr este amor verdadero. El verdadero amor se desarrolla solamente si se conectan dos fuerzas opuestas, dos atributos contradictorios, en una sola fuerza —una nueva conciencia, comprensión y sensación— que nos eleva al nivel superior de realidad espiritual perfecta.

Por eso Tu b’Av (el 15 de Av), el día del amor, viene justo después de Tisha b’Av (el 9 de Av), el día de la destrucción. Solo después de la enorme y horrible crisis en la que revelamos el mal, el odio entre nosotros, podemos corregirnos y alcanzar el verdadero amor. Y entonces comienza un nuevo período. Pero para alcanzar el amor verdadero, primero es preciso reconocer que nuestro estado es completamente opuesto a él.

Cómo construir el tercer templo

Puede que no sea obvio para nosotros, pero toda la naturaleza funciona a través de contrastes. La evolución nos muestra la interacción dinámica de dos fuerzas opuestas. Estas fuerzas se manifiestan como más / menos, frío / calor, flujo / reflujo, masculino / femenino, y crean niveles más profundos de conflicto e intereses egoístas y, a partir de ello, un mayor espíritu de reciprocidad y conexión. Por eso, el primer paso indispensable es revelar el estado de fragmentación –el estado actual de la humanidad– para luego juntar todas las piezas y reconstruir un todo perfecto. Esto es lo que necesitamos reconstruir juntos a través de nuestras relaciones de consideración mutua y reciprocidad.

Dice El libro de los Salmos que el Tercer Templo será llamado «una casa de plegaria para todas las naciones». Simbólicamente, Tu b’Av indica que esta es una festividad de amor para el mundo entero. Es como si el 15 de Av fuera una especie de Día de San Valentín para el conjunto de la humanidad.

¿Qué otra cosa implica la construcción del Tercer Templo? Habla de un estado en el que nos conectamos en un solo sistema llamado Adán (humano), que proviene de la raíz hebrea Domé(semejante), como en «a semejanza del superior» (Domé le Elyon). Cuando este sistema esté conectado por medio de la fuerza positiva, cuando la humanidad esté conectada positivamente, ese estado se llamará el Tercer Templo. El Creador será revelado en el sistema de conexión humana positiva como la fuerza superior del mundo. Por lo tanto, viviremos en una sensación de eternidad y plenitud, en un mundo totalmente diferente: es lo que llamamos «el Tercer Templo». Será el verdadero día del amor que se recoge en las palabras «El amor cubre todas las transgresiones» y «Ama a tu prójimo como a ti mismo», que representa el culmen de la humanidad.

Eso es lo que Tu b’Av verdaderamente simboliza: el amor que se construye específicamente sobre el odio que descubrimos entre nosotros a cada momento. Seamos diligentes reconociendo el mal para, por encima de él, empezar a construir un amor mutuo y extender ese manto de afecto por toda la Tierra.

Tiroteos masivos en EE.UU ¿Por qué? (II)

Mi artículo en Newsmax: «Tiroteos masivos en EE.UU ¿Por qué? (II)»

Sean824/Dreamstime.com

El divisivo clima social y político de hoy en los Estados Unidos –un crisol de culturas en el seno de una sociedad en ebullición que estalla produciendo tiroteos masivos reiteradamente– se asemeja a una versión moderna de la antigua Babilonia hace 4.000 años.

Si echamos un vistazo al modo en que se administró la crisis en ese período histórico tan trascendental, obtendremos las claves para una convivencia más armoniosa en nuestros días.

Los antiguos babilonios inicialmente fueron una civilización unida. Pero con el tiempo, experimentaron un crecimiento de sus egos. El resultado fue que comenzaron a explotarse mutuamente buscando el beneficio personal y sufrieron una creciente división social con sus conflictos y dificultades.

Preocupado por la creciente división y el odio en la sociedad, Abraham, un sabio babilónico, comenzó a promover su método: un método de conexión basado en la idea de que, al lograr la conexión en la sociedad, entramos en equilibrio con la tendencia de conexión que se halla en la naturaleza. Por medio de ello, se experimenta una gran cantidad de resultados positivos: paz, cordialidad, felicidad y un sentido en la vida. Abraham solía invitar a todo aquel que quisiera aprender el comportamiento de la naturaleza: ella es esencialmente una cualidad de conexión, altruismo y amor. La sociedad podría elevarse por encima de sus impulsos de separación para entrar en armonía con la naturaleza.

Aquellos que acudieron a Abraham, fueron congregados en un grupo.

Este grupo llegó a ser conocido como “los judíos”, que significa “un pueblo unido” (la palabra hebrea para “judío” [Yehudí] proviene de la palabra para “unidos” [yihudí] [Yaarot Devash, Parte II, Drush 2]). Es decir, los judíos nunca fueron personas con una conexión de base biológica, sino una congregación de personas que sentían por un lado los problemas de la creciente división en su civilización, y por otro lado que la solución a esos problemas estaba en aprender y aplicar en la sociedad las leyes de conexión presentes en la naturaleza.

Por un lado, el rechazo a vivir siguiendo un paradigma egoísta destructivo, y por otro lado, la atracción hacia la idea y el método unificador que Abraham proponía, hicieron que, con el tiempo, este grupo pudiera alcanzar una nueva percepción y sensación de vida unificada.

Como resultado de sus esfuerzos conjuntos por unirse, aprendieron a no caer en las exigencias del ego para beneficiarse a expensas de otros, y experimentaron novedosas y elevadas sensaciones más allá de los placeres que puedan encontrarse en cualquier otro lugar. Su unidad se extendió a través de la conciencia humana de la época, ya que, aparentemente surgiendo de la nada, la gente comenzó a pensar y actuar de manera más positiva, pacífica y considerada unos con otros.

El sublime estado de unidad que se expandió por toda la civilización humana vino pero se fue, ya que el ego humano finalmente superó la cota de unidad que había alcanzado el grupo dirigido por Abraham.

Sin embargo, la enorme importancia de lo que alcanzó este grupo conocido como “los judíos” –unidad por encima de la división– ha permanecido a lo largo de la historia, llegando hasta nuestra era como una sensación subconsciente en la humanidad. La expresión positiva de sensación es que los judíos tienen algo especial que otras naciones no tienen. La expresión negativa de esta sensación es que los judíos, de algún modo, son los responsables de las desgracias en la sociedad. Se escuchan todo tipo de razones sobre cuál es el problema con los judíos: que tienen demasiado poder en los países donde se han asimilado, que hay conspiraciones judías, que son codiciosos, y muchas otras. Sin embargo, la verdadera razón está en aquello que hizo “judíos” (es decir, “unidos”) a los judíos: ellos, por encima de los impulsos de separación de la humanidad, llegaron a poner en práctica un método de conexión que se convirtió en la solución a los problemas de la civilización. Y en la actualidad todos esperan que lo vuelvan a hacer.

A medida que la sociedad acumule cada vez más sufrimiento y sensaciones negativas dándose cuenta de su impotencia y desesperación –ninguna de las llamadas “soluciones” disponibles, ya sean nuevas políticas, leyes, armas o tecnologías, proporcionará un beneficio duradero a la sociedad–, crecerá la exigencia subconsciente sobre el pueblo judío para que ponga en práctica el método de conexión que alcanzaron en el pasado.

En estos momentos es difícil ver una relación entre los tiroteos masivos y el papel de los judíos en el mundo, pero la raíz de la frustración, el odio y la desesperación que lleva a tales incidentes está estrechamente relacionada con el potencial que tiene el pueblo judío para inclinar la balanza hacia un lado o hacia otro, para convertirse en un modelo a seguir.

Por lo tanto, en cuanto los judíos se conviertan en una fuerza capaz de que la unidad prevalezca por encima del ego y las divisiones sociales, evitaremos más sufrimientos para el mundo y para nosotros mismos. Es más, traeremos plenitud de felicidad, confianza y armonía a la humanidad. La llevaremos hacia un nivel completamente nuevo nunca antes experimentado. Mi deseo es que este cambio tan positivo ocurra más pronto que tarde.

Este artículo es la parte 2 de una serie. Para leer la Parte 1, haga clic aquí ahora.

«Tiroteos masivos en EEUU, ¿por qué?

Mi artículo en Newsmax: «Tiroteos masivos en EEUU, ¿por qué?

Una vez más, dos tiroteos masivos mortales –apenas separados por unas horas– en Texas y Ohio han conmocionado Estados Unidos.

Al menos 31 personas han muerto y decenas han resultado heridas en ambos incidentes que han propagado el miedo, el desconcierto y la confusión en toda la sociedad estadounidense.

Se repite el mismo escenario una y otra vez, solo cambian las ubicaciones y los nombres, alimentando el juego de acusaciones en una encarnizada campaña política por la carrera presidencial del próximo año y reavivando el debate sobre el control de armas y el extremismo de derecha.

¿Cuándo parará este derramamiento de sangre?

Qué genera la actual violencia en los Estados Unidos

La violencia es el resultado del aumento del egoísmo –el beneficio propio a expensas de los demás– en todo el mundo pero particularmente en la cultura estadounidense.

La humanidad busca en los Estados Unidos un ejemplo de relaciones positivas, tranquilas y pacíficas. Pero ese estado nunca se materializará con la redacción de nuevas leyes, sino solamente a través de un cambio en la forma en que la naturaleza humana opera en la sociedad: en lugar de relacionarse a través de unas lentes egoístas, desarrollar nuevas actitudes de apoyo, aliento y comprensión hacia cada persona. Para alcanzar ese nivel de cambio positivo, la sociedad necesita implementar un método de conexión que todavía tiene que internalizar.

El tiroteo mortal de El Paso, considerado un episodio de terrorismo doméstico, revela parecidas visiones extremistas contra inmigrantes, judíos y otras minorías ya manifestadas en los actos de violencia supremacista en una mezquita de Nueva Zelanda y en las sinagogas de Pittsburg y Poway, California, a principios de este año. El móvil tras el tiroteo en Dayton, Ohio, aún no está claro. El hombre armado de 24 años aparentemente mostró opiniones radicales de izquierda y una obsesión con la violencia antes del ataque.

Cabe esperar más provocaciones, pero no por el muro fronterizo de Trump con México, el endurecimiento de las políticas con los inmigrantes que atraviesan la frontera o por las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos. A no ser que se tomen medidas, es probable que Estados Unidos experimente muchos más de estos duros incidentes como resultado directo de grandes enfrentamientos en una sociedad cada vez más egoísta.

Se han producido más de 250 tiroteos masivos en los EE.UU. desde principios de 2019 y cada incidente ha servido para aumentar la preocupación de la sociedad, pero es algo efímero y desaparece en cuanto un nuevo asunto ocupa los titulares. Si esta tendencia continúa, dado que nadie puede encontrar una solución real, el derramamiento de sangre al que se enfrentarán los estadounidenses será insoportable.

Es cierto que en Estados Unidos es sencillo adquirir armas de fuego, pero el dedo que pulsa el gatillo es el resultado del creciente egoísmo en la sociedad estadounidense. La tensión y el deterioro de la situación se incrementan día a día. Hasta que explotan de manera cruel. Cuando las personas sienten que no vale la pena vivir, sus actos irracionales reflejan lo peor que su cultura les ha enseñado.

Lo que el mundo espera de los Estados Unidos

No es sorprendente que Estados Unidos se enfrente a tantos problemas. La sociedad norteamericana está estrechamente vinculada a la opinión mundial y viceversa. Desde la Segunda Guerra Mundial, el mundo ha recibido una enorme influencia de los Estados Unidos. Existe una expectativa intrínseca hacia Estados Unidos –altamente desarrollados y ricos– para que ilumine al resto del mundo y marque una tendencia constructiva que otros puedan seguir. Si Estados Unidos lo consigue, todos recibirán un nuevo tipo de inspiración positiva; pero si fracasa, tendrá que asumir la responsabilidad.

La gran cantidad de contradicciones y conflictos que existen en la humanidad se dan de una forma más pronunciada en los Estados Unidos; más que en otros lugares. Estos opuestos acentúan las diferencias entre demócratas y republicanos, negros y blancos, ciudadanos estadounidenses e inmigrantes. Un caldero hirviendo que burbujea y estalla con violentos incidentes que conmocionan al mundo.

La visión estadounidense incluye dos extremos opuestos: por un lado, la libertad de hacer lo que uno quiera; pero por otro lado, la necesidad de evitar perjudicar a los demás. Es un país donde cada persona es libre de expresarse, pero debe optar por la moderación. Es un país donde cualquier persona puede caminar con un arma por su seguridad, pero nunca debe utilizar el arma injustificadamente. Fuera del texto de la Constitución, en el día a día, no vemos que estos ideales se materialicen.

A medida que el mundo se desgarra bajo la presión de dos fuerzas contrarias –la fuerza de la conexión global y la fuerza separadora del ego– vamos entrando en un estado que se asemeja cada vez más a la antigua Babilonia hace 4.000 años, antes de su colapso (hablaremos más sobre eso en la segunda entrega de este artículo). La diferencia es que hoy no podemos alejarnos unos de otros para apaciguar nuestros egos. Nuestra única opción es esforzarnos en nuestra conexión, en nuestra unidad.

La sociedad de hoy necesita un suplemento adicional de la fuerza positiva unificadora que contrarreste la fuerza negativa de nuestro ego.

La pregunta es cómo.

En la segunda entrega de este artículo, explicaré el método de conexión para llegar una
existencia armoniosa y pacífica: un método ideado en los tiempos de la antigua Babilonia por el patriarca Abraham. Una solución contrastada para superar la creciente división social y el odio en aquella época.

Este artículo es la primera parte de dos entregas.

¿De donde viene la mayoría del antisemitismo estadounidense, de la derecha o de la izquierda? (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿De donde viene la mayoría del antisemitismo estadounidense, de la derecha o de la izquierda?“

El antisemitismo es igual para todos. Sin embargo, por el momento, hay más antisemitismo en la izquierda, porque la izquierda puede cubrirse más y decir «no, somos liberales, estamos por la igualdad», etc., pero es interesante ver que finalmente, son más antisemitas que los de la derecha.

Además, ¿por qué la derecha apoya a los judíos, al judaísmo y a Israel? Porque por el momento, encaja con su lucha contra la izquierda, los liberales.

Sin embargo, puede cambiar, porque como mencioné, el antisemitismo es igual para todos.

¿Cuál es la razón de que los nazis todavía existen y por qué todavía odian a los judíos? (Quora)

Michael Laitman, en Quora: ¿Cuál es la razón de que los nazis todavía existen y por qué todavía odian a los judíos?

Para decirlo de manera concisa, es porque los judíos no han dado ningún paso hacia la realización de su papel espiritual, para unirse («ama a tu amigo como a ti mismo») 

Ya que el egoísmo humano—el deseo de disfrutar a expensas de los demás—crece de un día para otro, la humanidad sufre cada vez más. Cuanto más sufre la humanidad, más antisemitismo aumenta y emerge entre las personas a nivel mundial.

¿Cómo funciona esto? Es porque los judíos se hicieron conocidos como «judíos» al unirse «como un solo hombre con un corazón» hace unos 4000 años en la antigua Babilonia. Fue en ese momento que Abraham guió a los babilonios de todos los ámbitos de la vida a unirse por encima del creciente ego humano que estaba causando problemas en la sociedad, y ser un ejemplo positivo de unidad para todas las personas. Estas personas que implementaron tal unidad se conocieron como «los judíos» (la palabra hebrea judío viene de la palabra [yehudi] «unido»  [Yaarot Devash, Parte 2, Drush no. 2]). Desde entonces, los judíos perdieron la conciencia de su unidad espiritual (cuando cayeron al exilio hace unos 2000 años) y se desarrollaron entre las naciones del mundo.

En el transcurso del desarrollo humano, el ego humano ha crecido hasta un estado en el que hoy es exagerado y exige una corrección. Los síntomas de tener un ego en continuo crecimiento pero sin corregir son los innumerables problemas y crisis que el mundo experimenta en todas las escalas: personal (por ejemplo, depresión, soledad, ansiedad, estrés, suicidio, abuso de drogas), social (por ejemplo, división social, crimen, guerra, pobreza, desempleo, desigualdad) y ecológico (por ejemplo, desastres naturales, calentamiento global, inseguridad alimentaria). La demanda de la corrección del ego hoy coincide con una demanda de unificación por encima de la división que experimentamos en nuestro mundo. Como los judíos no implementan su unidad espiritual —unidad por encima del egoísmo— y entre en la sociedad dominante, entonces las versiones nazis y fascistas de la unidad aparecieron en los márgenes de la sociedad. Las versiones nazi y fascista de la unidad son peligrosas porque no son la unidad por encima del egoísmo, sino la unidad dentro del egoísmo, es decir, la unidad de un pueblo contra los demás.

El siglo pasado, el clímax del nazismo y el antisemitismo estalló en la Alemania nazi, ya que Alemania era el país más desarrollado del mundo en ese momento. Hoy en día, existe una tendencia sorprendentemente similar de nazismo y antisemitismo en ascenso que se dirige hacia un clímax en los Estados Unidos, Europa y en todo el mundo, debido a la estrecha interdependencia e interconexión global de hoy.

Por lo tanto, dado que los judíos no han dado ningún paso hacia la realización del método para su unificación positiva y la de la humanidad, la forma negativa de unidad aparece como nazismo. Y el nazismo es una fuerza que, de hecho, una vez más amenaza con aumentar su poder e infligir mucho sufrimiento a los judíos si nuevamente no logran traer la unidad al mundo a tiempo.