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El antisemitismo está de moda: Cuando los símbolos antisemitas marcan tendencia

El portal más grande Breaking Israel News publicó mi nuevo artículo: «El antisemitismo está de moda: cuando los símbolos antisemitas marcan tendencia«

No hay nada de “chic” en el nazismo, pero ya existe una tendencia de moda llamada “Nazi chic” con una creciente popularidad en el mundo. Hoy en día es posible encontrar fácilmente en internet tiendas de ropa y accesorios, fundas para teléfonos, fundas de almohadas, así como otros productos de mercadería, con fotos de víctimas de campos de concentración e imágenes que exaltan a Hitler. Nosotros, los judíos, no podemos permanecer indiferentes ante este fenómeno que nos sacude para que comprendamos la importancia vital de unir nuestras fuerzas. Al convertirnos en un pueblo unificado podremos evitar que se normalicen los horrores del pasado y evitar que la historia se repita.

Aunque en el pasado era un tabú, la exaltación de las manifestaciones antisemitas y los símbolos nazis está ganando popularidad en el mundo de la moda, el arte, la música, los deportes, los festivales e incluso en los parques de atracciones, como uno que recientemente tuvo que cerrar una atracción en forma de esvástica en Alemania, donde la exhibición pública de propaganda y objetos relacionados con el nazismo es ilegal. El año pasado, sorprendentemente esta prohibición fue levantada para los juegos de computadora.

Borrar el Holocausto como tragedia

La tendencia a trivializar el capítulo más oscuro de la historia judía es preocupante porque, como podemos ver, ahora sucede en prácticamente todo ámbito humano. Es más, las encuestas realizadas en Europa muestran que la memoria del Holocausto está empezando a desvanecerse. En Estados Unidos, 1 de cada 3 personas consultadas sobre el tema no cree que 6 millones de judíos fueran asesinados en el Holocausto.

El Museo de Auschwitz condenó recientemente las tiendas en línea que anuncian productos –desde objetos decorativos del hogar hasta ropa– con judíos famélicos del Holocausto y simbología nazi. Dicho museo de la memoria judía ha exigido un sistema de verificación más estricto para los vendedores “ya que a veces las cosas van más allá del mal gusto y se vuelven irrespetuosas. Especialmente cuando hay imágenes de víctimas”. Los usuarios en línea también se han sorprendido por esta mercancía ofensiva y algunos anunciantes han accedido a retirar algunos artículos de sus sitios web, mientras que otros siguen estando disponibles en línea.

Incluso las empresas internacionales de moda han causado alboroto en los últimos tiempos por usar imágenes antisemitas y símbolos que incitan al odio en sus diseños, como por ejemplo prendas de rayas con estrellas amarillas que se asemejan a las prendas que los judíos se vieron obligados a usar durante el Holocausto y las esvásticas.

¿Y si hiciéramos que la conexión se ponga de moda?

El creciente odio hacia los judíos que hay en la actualidad y la indiferencia de la gente al sufrimiento histórico judío viene a recordarnos nuestra tarea. Esta moda grotesca es una oportunidad para que reflexionemos sobre el motivo del antisemitismo y recordemos que tenemos un método de conexión para evitar que las atrocidades vuelvan a ocurrir.

Durante muchos siglos, nuestros antepasados ​​se esforzaron por mantener la unidad por encima de su creciente egoísmo. Pero hace 2000 años, los judíos sucumbieron al odio infundado y fueron exiliados de su tierra. Desde entonces, desde que perdimos nuestra unidad, también perdimos la capacidad de ser una luz para las naciones. El antisemitismo, tal como lo conocemos, comenzó en el mismo momento en que perdimos nuestra unidad.

Solo cuando reavivemos el amor fraternal que cultivamos siglos atrás y compartamos con todos el método para lograrlo, el mundo dejará de odiarnos y culparnos por todos sus problemas. ¿Cómo es posible algo así? Porque, nos guste o no, la unidad entre judíos determina el estado del mundo y su destino. A través de nuestra conexión, le transmitimos al mundo una fuerza positiva y unificadora, una fuerza que el mundo necesita desesperadamente. En cambio, nuestra separación priva a la humanidad de esa fuerza y despierta dentro de ellos el odio hacia los judíos. Esta es la causa de la hostilidad de las naciones hacia nosotros y por qué nos perciben como la fuente de todo mal.

En su ensayo, «Arvut (La garantía mutua)», el Rav Yehuda Ashlag escribe sobre el importante papel del pueblo judío: «La nación de Israel fue establecida como un conducto, en la medida en que se purifiquen a sí mismos [del egoísmo], transmitirán su fuerza al resto de las naciones».

Ahora es el momento de que nos convirtamos en una «luz para las naciones» por medio de nuestro ejemplo, para que la unidad, la paz y la serenidad se conviertan en la única tendencia de moda en el mundo. No podemos permitir que vuelvan a ocurrir atrocidades cuando contamos con el método para impedirlas: nuestra conexión. Es indispensable mantener este objetivo –el amor fraternal entre todos los judíos– por encima de todos los obstáculos, porque nuestras vidas dependen de ello y el bienestar del mundo lo requiere.

Incendios en el Amazonas: una ardiente necesidad de conexión humana

Mi artículo en Newsmax: «Incendios en el Amazonas: una ardiente necesidad de conexión humana

Altamira, Para state, Brazil, in the Amazon basin, on August 27, 2019. Joao Laet/AFP/Getty Images

El efecto dominó de los miles de incendios en el Amazonas puede percibirse en todos los continentes. Como si la humanidad necesitara un recordatorio de que vivimos en un mundo interconectado, integral y circular, la devastación sin precedentes de la selva tropical sudamericana ha generado protestas a nivel mundial. Existe una creciente presión internacional sobre Brasil para salvar la selva tropical más extensa de la Tierra, un área aproximadamente de la mitad del tamaño de los Estados Unidos, que produce el 20 por ciento del oxígeno de nuestro planeta. Pero restaurar los “pulmones” de nuestro planeta depende exclusivamente de la reparación de las relaciones de explotación y destrucción a nivel humano.

Ahora la atención se centra en los incendios amazónicos, supuestamente provocados por ganaderos y agricultores para despejar tierras para el cultivo y el ganado, pero es importante tener en cuenta que la crisis ambiental mundial nos exige adoptar una perspectiva más amplia. A pesar de que las impresionantes imágenes de los satélites muestran que cada minuto arde un área del tamaño de un campo de fútbol, no olvidemos que el efecto de los problemas ambientales del mundo –como el calentamiento global, la fusión de los glaciares, las altas temperaturas sin precedentes, la contaminación del aire y los océanos o la desaparición de la capa de ozono– no son menos temibles en consecuencias para la calidad de vida de las personas.

Abordar los desafíos climáticos requiere de una amplia perspectiva, porque todo el ecosistema es integral. Hay cuatro niveles en la naturaleza: inerte, vegetal, animal y humano. La crisis climática que actualmente nos afecta tiene su raíz en las interacciones humanas imperfectas y no en las acciones corporales de las personas. Es el resultado de nuestras relaciones rotas y nuestra falta de conexión interna. Como escribieron nuestros sabios: «El hombre es un mundo en pequeño; el mundo es un hombre en grande» (Avot de Rabí Natán, capítulo 31)

Si desarrollamos relaciones recíprocas positivas entre nosotros a nivel de pensamientos, actitudes y comportamientos, causaremos un efecto dominó tanto en la sociedad humana como en la naturaleza la cual, a su vez, responderá más afablemente. Pero si, por el contrario, nos relacionamos entre nosotros de forma negativa, buscando dañarnos y explotarnos mutuamente para el beneficio personal, entonces experimentamos reacciones negativas por parte de la naturaleza. Eso es lo que estamos experimentando actualmente en Brasil.

Lecciones de la naturaleza

Los incendios en el Amazonas le dan a la humanidad una lección esclarecedora sobre nuestras relaciones: por un lado, se revela cuán interdependientes somos y, por otro lado, vemos cómo nuestro ego hace que nos aprovechemos y que explotemos a los demás. La discordancia entre ambas cosas provoca que estalle una crisis en todas las áreas. Esta vez, el punto de atención es ecológico, concretamente los incendios en la Amazonía, pero se manifiesta en todos los niveles de la naturaleza.

Partiendo de esta lección, debemos tomar conciencia del cada vez más evidente sistema integral absoluto en el que vivimos. Asimismo, debemos aprender a estar en sintonía con las leyes de la naturaleza. 

Una necesidad de verdadero liderazgo mundial

Mientras nuestra naturaleza egoísta siga siendo incontenible y desmedida, y mientras a ningún país realmente le preocupe el equilibrio ecológico global, sino solo el de su propio territorio, no hay razón para señalar con un dedo acusador al presidente brasileño Bolsonaro por rechazar la ayuda económica de los líderes del G7 en una iniciativa dirigida por Emmanuel Macron. Bolsonaro entiende muy bien que la motivación de Occidente para ofrecer ayuda proviene del deseo de explotar los recursos naturales de su país, tal como evidenciaron los líderes mundiales que han celebrado la conferencia tan solo para su autopromoción.

Mi recomendación al Presidente de Brasil es que debería exigir a los países ricos al menos $ 20 millones al mes por el oxígeno del mundo producido por los bosques tropicales brasileños. Por cierto, se trata una cifra ínfima: es tan solo la mitad del coste de la cumbre del G7 en Biarritz, sufragada por Francia con el dinero de sus contribuyentes. Aunque esta presión probablemente provocaría entre los líderes mundiales reacciones todavía más explosivas que la selva en llamas, también crearía conciencia sobre nuestra naturaleza humana y la necesidad de solidaridad mutua entre pueblos y países.

Incluso aplicando presión sobre los políticos, donando millones para detener la deforestación, reducimos el consumo de carne y detenemos las importaciones cárnicas desde Brasil, aun así tendríamos que curar no solo los amenazados pulmones del planeta, sino todo el organismo de la humanidad. 

¿Cómo lograr la sanación más amplia posible de la humanidad? Activando la conexión entre humanos: promoviendo la educación y la concienciación de la necesidad de conectar en nuestros días. Así como el método para conseguirlo. 

¿Por qué nos interesaría hacerlo? Porque vivimos bajo un mismo techo común: el mundo es nuestro hogar. Proteger y preservar nuestro futuro común depende de que entendamos que, estando divididos, fenecemos, pero estando unidos, florecemos. Y con nosotros toda la naturaleza que nos rodea. 

El antisemitismo está de moda: cuando los símbolos antisemitas marcan tendencia

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo «El antisemitismo está de moda: cuando los símbolos antisemitas marcan tendencia«

No hay nada de “chic” en el nazismo, pero ya existe una tendencia de moda llamada “Nazi chic” con una creciente popularidad en el mundo. Hoy en día es posible encontrar fácilmente en internet tiendas de ropa y accesorios, fundas para teléfonos, fundas de almohadas, así como otros productos de mercadería, con fotos de víctimas de campos de concentración e imágenes que exaltan a Hitler. Nosotros, los judíos, no podemos permanecer indiferentes ante este fenómeno que nos sacude para que comprendamos la importancia vital de unir nuestras fuerzas. Al convertirnos en un pueblo unificado podremos evitar que se normalicen los horrores del pasado y evitar que la historia se repita.

Aunque en el pasado era un tabú, la exaltación de las manifestaciones antisemitas y los símbolos nazis está ganando popularidad en el mundo de la moda, el arte, la música, los deportes, los festivales e incluso en los parques de atracciones, como uno que recientemente tuvo que cerrar una atracción en forma de esvástica en Alemania, donde la exhibición pública de propaganda y objetos relacionados con el nazismo es ilegal. El año pasado, sorprendentemente esta prohibición fue levantada para los juegos de computadora.

Borrar el Holocausto como tragedia

La tendencia a trivializar el capítulo más oscuro de la historia judía es preocupante porque, como podemos ver, ahora sucede en prácticamente todo ámbito humano. Es más, las encuestas realizadas en Europa muestran que la memoria del Holocausto está empezando a desvanecerse. En Estados Unidos, 1 de cada 3 personas consultadas sobre el tema no cree que 6 millones de judíos fueran asesinados en el Holocausto.

El Museo de Auschwitz condenó recientemente las tiendas en línea que anuncian productos –desde objetos decorativos del hogar hasta ropa– con judíos famélicos del Holocausto y simbología nazi. Dicho museo de la memoria judía ha exigido un sistema de verificación más estricto para los vendedores “ya que a veces las cosas van más allá del mal gusto y se vuelven irrespetuosas. Especialmente cuando hay imágenes de víctimas”. Los usuarios en línea también se han sorprendido por esta mercancía ofensiva y algunos anunciantes han accedido a retirar algunos artículos de sus sitios web, mientras que otros siguen estando disponibles en línea.

Incluso las empresas internacionales de moda han causado alboroto en los últimos tiempos por usar imágenes antisemitas y símbolos que incitan al odio en sus diseños, como por ejemplo prendas de rayas con estrellas amarillas que se asemejan a las prendas que los judíos se vieron obligados a usar durante el Holocausto y las esvásticas.

¿Y si hiciéramos que la conexión se ponga de moda?

El creciente odio hacia los judíos que hay en la actualidad y la indiferencia de la gente al sufrimiento histórico judío viene a recordarnos nuestra tarea. Esta moda grotesca es una oportunidad para que reflexionemos sobre el motivo del antisemitismo y recordemos que tenemos un método de conexión para evitar que las atrocidades vuelvan a ocurrir.

Durante muchos siglos, nuestros antepasados ​​se esforzaron por mantener la unidad por encima de su creciente egoísmo. Pero hace 2.000 años, los judíos sucumbieron al odio infundado y fueron exiliados de su tierra. Desde entonces, desde que perdimos nuestra unidad, también perdimos la capacidad de ser una luz para las naciones. El antisemitismo, tal como lo conocemos, comenzó en el mismo momento en que perdimos nuestra unidad.

Solo cuando reavivemos el amor fraternal que cultivamos siglos atrás y compartamos con todos el método para lograrlo, el mundo dejará de odiarnos y culparnos por todos sus problemas. ¿Cómo es posible algo así? Porque, nos guste o no, la unidad entre judíos determina el estado del mundo y su destino. A través de nuestra conexión, le transmitimos al mundo una fuerza positiva y unificadora, una fuerza que el mundo necesita desesperadamente. En cambio, nuestra separación priva a la humanidad de esa fuerza y despierta dentro de ellos el odio hacia los judíos. Esta es la causa de la hostilidad de las naciones hacia nosotros y por qué nos perciben como la fuente de todo mal.

En su ensayo, «El Arvut (La garantía mutua)», el Rav Yehuda Ashlag escribe sobre el importante papel del pueblo judío: «La nación de Israel fue establecida como un conducto, en la medida en que se purifiquen a sí mismos [del egoísmo], transmitirán su fuerza al resto de las naciones».

Ahora es el momento de que nos convirtamos en una «luz para las naciones» por medio de nuestro ejemplo, para que la unidad, la paz y la serenidad se conviertan en la única tendencia de moda en el mundo. No podemos permitir que vuelvan a ocurrir atrocidades cuando contamos con el método para impedirlas: nuestra conexión. Es indispensable mantener este objetivo –el amor fraternal entre todos los judíos– por encima de todos los obstáculos, porque nuestras vidas dependen de ello y el bienestar del mundo lo requiere.

Tu b’Av – construir amor sobre el odio

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo «Tu b’Av – construir amor sobre el odio»

«No había días buenos para Israel como Tu b’Av, día en el que se permitía a las tribus mezclarse entre sí y donde cada persona otorgaba su benevolencia al prójimo».

Tiféret Shlomo

Tu b’Av es una festividad especial que simboliza el amor, las relaciones construidas por encima del odio, sobre la destrucción del Templo que se derrumbó debido al odio entre nosotros. Pero el odio lo corregimos cuando nos elevamos por encima de él; entonces podemos alcanzar ese gran amor de “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18).

Está escrito en la Mishná que Tu b’Av es el mejor día para que, según la tradición, las jóvenes de Jerusalén salieran, vestidas de blanco, a cantar por los huertos y viñedos. Los jóvenes solían unirse a ellas para elegir a su futura esposa. Tales son las representaciones características de la festividad de Tu b’Av.

Sin embargo, no se trata de un amor terrenal entre jóvenes hombres y mujeres en los viñedos, sino de un tipo de amor totalmente distinto: uno construido sobre el egoísmo – el interés por el bienestar propio en lugar de preocuparse por el bienestar de los demás– que destruyó el Primer y Segundo Templo durante el período comprendido entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av, y que recientemente hemos conmemorado. Estos días oscuros le recuerdan al pueblo judío la destrucción de los dos templos así como otros problemas y aflicciones que hemos sufrido. Y solo unos días después, cuando todo ha acabado y se ha corregido, comienza un nuevo período.

La festividad de Tu b’Av simboliza el periodo en el que construimos un nuevo Templo en el corazón, en la conexión positiva entre nuestros corazones. Buscamos un compañero espiritual que nos ayude a alcanzar esto: el compañero espiritual tanto para hombres como para mujeres es la fuerza superior de amor y otorgamiento a la que llamamos “Creador”. Nos conectamos a Él y juntos recibimos satisfacción absoluta, deleite e iluminación —la revelación del verdadero mundo— que existe en esa realidad sublime y completa y no solo en este pequeño fragmento de realidad que conocemos como nuestro mundo. Todo el proceso de unión en Tu b’Av simboliza nuestra corrección suprema, la reconstrucción del Templo y nuestra transición del odio al amor.

¿Qué es el amor?

El verdadero amor –no el que se da a nivel corporal, tal como solemos imaginar– es un sentimiento especial de conexión entre nosotros que nos eleva a la eternidad, a la plenitud y a una expansión infinita de nuestros sentimientos y pensamientos. Cuando las relaciones son con este tipo de amor, comenzamos a sentir que existimos eternamente, totalmente realizados. Imagina la sensación de que todos te aman, que todos se relacionan contigo como si fueras su propio hijo. Ese es el tipo de sensación que necesitamos proporcionar a cada uno de nosotros.

Sin embargo, se requiere una condición especial para lograr este amor verdadero. El verdadero amor se desarrolla solamente si se conectan dos fuerzas opuestas, dos atributos contradictorios, en una sola fuerza —una nueva conciencia, comprensión y sensación— que nos eleva al nivel superior de realidad espiritual perfecta.

Por eso Tu b’Av (el 15 de Av), el día del amor, viene justo después de Tisha b’Av (el 9 de Av), el día de la destrucción. Solo después de la enorme y horrible crisis en la que revelamos el mal, el odio entre nosotros, podemos corregirnos y alcanzar el verdadero amor. Y entonces comienza un nuevo período. Pero para alcanzar el amor verdadero, primero es preciso reconocer que nuestro estado es completamente opuesto a él.

Cómo construir el tercer templo

Puede que no sea obvio para nosotros, pero toda la naturaleza funciona a través de contrastes. La evolución nos muestra la interacción dinámica de dos fuerzas opuestas. Estas fuerzas se manifiestan como más / menos, frío / calor, flujo / reflujo, masculino / femenino, y crean niveles más profundos de conflicto e intereses egoístas y, a partir de ello, un mayor espíritu de reciprocidad y conexión. Por eso, el primer paso indispensable es revelar el estado de fragmentación –el estado actual de la humanidad– para luego juntar todas las piezas y reconstruir un todo perfecto. Esto es lo que necesitamos reconstruir juntos a través de nuestras relaciones de consideración mutua y reciprocidad.

Dice El libro de los Salmos que el Tercer Templo será llamado «una casa de plegaria para todas las naciones». Simbólicamente, Tu b’Av indica que esta es una festividad de amor para el mundo entero. Es como si el 15 de Av fuera una especie de Día de San Valentín para el conjunto de la humanidad.

¿Qué otra cosa implica la construcción del Tercer Templo? Habla de un estado en el que nos conectamos en un solo sistema llamado Adán (humano), que proviene de la raíz hebrea Domé(semejante), como en «a semejanza del superior» (Domé le Elyon). Cuando este sistema esté conectado por medio de la fuerza positiva, cuando la humanidad esté conectada positivamente, ese estado se llamará el Tercer Templo. El Creador será revelado en el sistema de conexión humana positiva como la fuerza superior del mundo. Por lo tanto, viviremos en una sensación de eternidad y plenitud, en un mundo totalmente diferente: es lo que llamamos «el Tercer Templo». Será el verdadero día del amor que se recoge en las palabras «El amor cubre todas las transgresiones» y «Ama a tu prójimo como a ti mismo», que representa el culmen de la humanidad.

Eso es lo que Tu b’Av verdaderamente simboliza: el amor que se construye específicamente sobre el odio que descubrimos entre nosotros a cada momento. Seamos diligentes reconociendo el mal para, por encima de él, empezar a construir un amor mutuo y extender ese manto de afecto por toda la Tierra.

Tiroteos masivos en EE.UU ¿Por qué? (II)

Mi artículo en Newsmax: «Tiroteos masivos en EE.UU ¿Por qué? (II)»

Sean824/Dreamstime.com

El divisivo clima social y político de hoy en los Estados Unidos –un crisol de culturas en el seno de una sociedad en ebullición que estalla produciendo tiroteos masivos reiteradamente– se asemeja a una versión moderna de la antigua Babilonia hace 4.000 años.

Si echamos un vistazo al modo en que se administró la crisis en ese período histórico tan trascendental, obtendremos las claves para una convivencia más armoniosa en nuestros días.

Los antiguos babilonios inicialmente fueron una civilización unida. Pero con el tiempo, experimentaron un crecimiento de sus egos. El resultado fue que comenzaron a explotarse mutuamente buscando el beneficio personal y sufrieron una creciente división social con sus conflictos y dificultades.

Preocupado por la creciente división y el odio en la sociedad, Abraham, un sabio babilónico, comenzó a promover su método: un método de conexión basado en la idea de que, al lograr la conexión en la sociedad, entramos en equilibrio con la tendencia de conexión que se halla en la naturaleza. Por medio de ello, se experimenta una gran cantidad de resultados positivos: paz, cordialidad, felicidad y un sentido en la vida. Abraham solía invitar a todo aquel que quisiera aprender el comportamiento de la naturaleza: ella es esencialmente una cualidad de conexión, altruismo y amor. La sociedad podría elevarse por encima de sus impulsos de separación para entrar en armonía con la naturaleza.

Aquellos que acudieron a Abraham, fueron congregados en un grupo.

Este grupo llegó a ser conocido como “los judíos”, que significa “un pueblo unido” (la palabra hebrea para “judío” [Yehudí] proviene de la palabra para “unidos” [yihudí] [Yaarot Devash, Parte II, Drush 2]). Es decir, los judíos nunca fueron personas con una conexión de base biológica, sino una congregación de personas que sentían por un lado los problemas de la creciente división en su civilización, y por otro lado que la solución a esos problemas estaba en aprender y aplicar en la sociedad las leyes de conexión presentes en la naturaleza.

Por un lado, el rechazo a vivir siguiendo un paradigma egoísta destructivo, y por otro lado, la atracción hacia la idea y el método unificador que Abraham proponía, hicieron que, con el tiempo, este grupo pudiera alcanzar una nueva percepción y sensación de vida unificada.

Como resultado de sus esfuerzos conjuntos por unirse, aprendieron a no caer en las exigencias del ego para beneficiarse a expensas de otros, y experimentaron novedosas y elevadas sensaciones más allá de los placeres que puedan encontrarse en cualquier otro lugar. Su unidad se extendió a través de la conciencia humana de la época, ya que, aparentemente surgiendo de la nada, la gente comenzó a pensar y actuar de manera más positiva, pacífica y considerada unos con otros.

El sublime estado de unidad que se expandió por toda la civilización humana vino pero se fue, ya que el ego humano finalmente superó la cota de unidad que había alcanzado el grupo dirigido por Abraham.

Sin embargo, la enorme importancia de lo que alcanzó este grupo conocido como “los judíos” –unidad por encima de la división– ha permanecido a lo largo de la historia, llegando hasta nuestra era como una sensación subconsciente en la humanidad. La expresión positiva de sensación es que los judíos tienen algo especial que otras naciones no tienen. La expresión negativa de esta sensación es que los judíos, de algún modo, son los responsables de las desgracias en la sociedad. Se escuchan todo tipo de razones sobre cuál es el problema con los judíos: que tienen demasiado poder en los países donde se han asimilado, que hay conspiraciones judías, que son codiciosos, y muchas otras. Sin embargo, la verdadera razón está en aquello que hizo “judíos” (es decir, “unidos”) a los judíos: ellos, por encima de los impulsos de separación de la humanidad, llegaron a poner en práctica un método de conexión que se convirtió en la solución a los problemas de la civilización. Y en la actualidad todos esperan que lo vuelvan a hacer.

A medida que la sociedad acumule cada vez más sufrimiento y sensaciones negativas dándose cuenta de su impotencia y desesperación –ninguna de las llamadas “soluciones” disponibles, ya sean nuevas políticas, leyes, armas o tecnologías, proporcionará un beneficio duradero a la sociedad–, crecerá la exigencia subconsciente sobre el pueblo judío para que ponga en práctica el método de conexión que alcanzaron en el pasado.

En estos momentos es difícil ver una relación entre los tiroteos masivos y el papel de los judíos en el mundo, pero la raíz de la frustración, el odio y la desesperación que lleva a tales incidentes está estrechamente relacionada con el potencial que tiene el pueblo judío para inclinar la balanza hacia un lado o hacia otro, para convertirse en un modelo a seguir.

Por lo tanto, en cuanto los judíos se conviertan en una fuerza capaz de que la unidad prevalezca por encima del ego y las divisiones sociales, evitaremos más sufrimientos para el mundo y para nosotros mismos. Es más, traeremos plenitud de felicidad, confianza y armonía a la humanidad. La llevaremos hacia un nivel completamente nuevo nunca antes experimentado. Mi deseo es que este cambio tan positivo ocurra más pronto que tarde.

Este artículo es la parte 2 de una serie. Para leer la Parte 1, haga clic aquí ahora.

«Tiroteos masivos en EEUU, ¿por qué?

Mi artículo en Newsmax: «Tiroteos masivos en EEUU, ¿por qué?

Una vez más, dos tiroteos masivos mortales –apenas separados por unas horas– en Texas y Ohio han conmocionado Estados Unidos.

Al menos 31 personas han muerto y decenas han resultado heridas en ambos incidentes que han propagado el miedo, el desconcierto y la confusión en toda la sociedad estadounidense.

Se repite el mismo escenario una y otra vez, solo cambian las ubicaciones y los nombres, alimentando el juego de acusaciones en una encarnizada campaña política por la carrera presidencial del próximo año y reavivando el debate sobre el control de armas y el extremismo de derecha.

¿Cuándo parará este derramamiento de sangre?

Qué genera la actual violencia en los Estados Unidos

La violencia es el resultado del aumento del egoísmo –el beneficio propio a expensas de los demás– en todo el mundo pero particularmente en la cultura estadounidense.

La humanidad busca en los Estados Unidos un ejemplo de relaciones positivas, tranquilas y pacíficas. Pero ese estado nunca se materializará con la redacción de nuevas leyes, sino solamente a través de un cambio en la forma en que la naturaleza humana opera en la sociedad: en lugar de relacionarse a través de unas lentes egoístas, desarrollar nuevas actitudes de apoyo, aliento y comprensión hacia cada persona. Para alcanzar ese nivel de cambio positivo, la sociedad necesita implementar un método de conexión que todavía tiene que internalizar.

El tiroteo mortal de El Paso, considerado un episodio de terrorismo doméstico, revela parecidas visiones extremistas contra inmigrantes, judíos y otras minorías ya manifestadas en los actos de violencia supremacista en una mezquita de Nueva Zelanda y en las sinagogas de Pittsburg y Poway, California, a principios de este año. El móvil tras el tiroteo en Dayton, Ohio, aún no está claro. El hombre armado de 24 años aparentemente mostró opiniones radicales de izquierda y una obsesión con la violencia antes del ataque.

Cabe esperar más provocaciones, pero no por el muro fronterizo de Trump con México, el endurecimiento de las políticas con los inmigrantes que atraviesan la frontera o por las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos. A no ser que se tomen medidas, es probable que Estados Unidos experimente muchos más de estos duros incidentes como resultado directo de grandes enfrentamientos en una sociedad cada vez más egoísta.

Se han producido más de 250 tiroteos masivos en los EE.UU. desde principios de 2019 y cada incidente ha servido para aumentar la preocupación de la sociedad, pero es algo efímero y desaparece en cuanto un nuevo asunto ocupa los titulares. Si esta tendencia continúa, dado que nadie puede encontrar una solución real, el derramamiento de sangre al que se enfrentarán los estadounidenses será insoportable.

Es cierto que en Estados Unidos es sencillo adquirir armas de fuego, pero el dedo que pulsa el gatillo es el resultado del creciente egoísmo en la sociedad estadounidense. La tensión y el deterioro de la situación se incrementan día a día. Hasta que explotan de manera cruel. Cuando las personas sienten que no vale la pena vivir, sus actos irracionales reflejan lo peor que su cultura les ha enseñado.

Lo que el mundo espera de los Estados Unidos

No es sorprendente que Estados Unidos se enfrente a tantos problemas. La sociedad norteamericana está estrechamente vinculada a la opinión mundial y viceversa. Desde la Segunda Guerra Mundial, el mundo ha recibido una enorme influencia de los Estados Unidos. Existe una expectativa intrínseca hacia Estados Unidos –altamente desarrollados y ricos– para que ilumine al resto del mundo y marque una tendencia constructiva que otros puedan seguir. Si Estados Unidos lo consigue, todos recibirán un nuevo tipo de inspiración positiva; pero si fracasa, tendrá que asumir la responsabilidad.

La gran cantidad de contradicciones y conflictos que existen en la humanidad se dan de una forma más pronunciada en los Estados Unidos; más que en otros lugares. Estos opuestos acentúan las diferencias entre demócratas y republicanos, negros y blancos, ciudadanos estadounidenses e inmigrantes. Un caldero hirviendo que burbujea y estalla con violentos incidentes que conmocionan al mundo.

La visión estadounidense incluye dos extremos opuestos: por un lado, la libertad de hacer lo que uno quiera; pero por otro lado, la necesidad de evitar perjudicar a los demás. Es un país donde cada persona es libre de expresarse, pero debe optar por la moderación. Es un país donde cualquier persona puede caminar con un arma por su seguridad, pero nunca debe utilizar el arma injustificadamente. Fuera del texto de la Constitución, en el día a día, no vemos que estos ideales se materialicen.

A medida que el mundo se desgarra bajo la presión de dos fuerzas contrarias –la fuerza de la conexión global y la fuerza separadora del ego– vamos entrando en un estado que se asemeja cada vez más a la antigua Babilonia hace 4.000 años, antes de su colapso (hablaremos más sobre eso en la segunda entrega de este artículo). La diferencia es que hoy no podemos alejarnos unos de otros para apaciguar nuestros egos. Nuestra única opción es esforzarnos en nuestra conexión, en nuestra unidad.

La sociedad de hoy necesita un suplemento adicional de la fuerza positiva unificadora que contrarreste la fuerza negativa de nuestro ego.

La pregunta es cómo.

En la segunda entrega de este artículo, explicaré el método de conexión para llegar una
existencia armoniosa y pacífica: un método ideado en los tiempos de la antigua Babilonia por el patriarca Abraham. Una solución contrastada para superar la creciente división social y el odio en aquella época.

Este artículo es la primera parte de dos entregas.

¿De donde viene la mayoría del antisemitismo estadounidense, de la derecha o de la izquierda? (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿De donde viene la mayoría del antisemitismo estadounidense, de la derecha o de la izquierda?“

El antisemitismo es igual para todos. Sin embargo, por el momento, hay más antisemitismo en la izquierda, porque la izquierda puede cubrirse más y decir «no, somos liberales, estamos por la igualdad», etc., pero es interesante ver que finalmente, son más antisemitas que los de la derecha.

Además, ¿por qué la derecha apoya a los judíos, al judaísmo y a Israel? Porque por el momento, encaja con su lucha contra la izquierda, los liberales.

Sin embargo, puede cambiar, porque como mencioné, el antisemitismo es igual para todos.

¿Cuál es la razón de que los nazis todavía existen y por qué todavía odian a los judíos? (Quora)

Michael Laitman, en Quora: ¿Cuál es la razón de que los nazis todavía existen y por qué todavía odian a los judíos?

Para decirlo de manera concisa, es porque los judíos no han dado ningún paso hacia la realización de su papel espiritual, para unirse («ama a tu amigo como a ti mismo») 

Ya que el egoísmo humano—el deseo de disfrutar a expensas de los demás—crece de un día para otro, la humanidad sufre cada vez más. Cuanto más sufre la humanidad, más antisemitismo aumenta y emerge entre las personas a nivel mundial.

¿Cómo funciona esto? Es porque los judíos se hicieron conocidos como «judíos» al unirse «como un solo hombre con un corazón» hace unos 4000 años en la antigua Babilonia. Fue en ese momento que Abraham guió a los babilonios de todos los ámbitos de la vida a unirse por encima del creciente ego humano que estaba causando problemas en la sociedad, y ser un ejemplo positivo de unidad para todas las personas. Estas personas que implementaron tal unidad se conocieron como «los judíos» (la palabra hebrea judío viene de la palabra [yehudi] «unido»  [Yaarot Devash, Parte 2, Drush no. 2]). Desde entonces, los judíos perdieron la conciencia de su unidad espiritual (cuando cayeron al exilio hace unos 2000 años) y se desarrollaron entre las naciones del mundo.

En el transcurso del desarrollo humano, el ego humano ha crecido hasta un estado en el que hoy es exagerado y exige una corrección. Los síntomas de tener un ego en continuo crecimiento pero sin corregir son los innumerables problemas y crisis que el mundo experimenta en todas las escalas: personal (por ejemplo, depresión, soledad, ansiedad, estrés, suicidio, abuso de drogas), social (por ejemplo, división social, crimen, guerra, pobreza, desempleo, desigualdad) y ecológico (por ejemplo, desastres naturales, calentamiento global, inseguridad alimentaria). La demanda de la corrección del ego hoy coincide con una demanda de unificación por encima de la división que experimentamos en nuestro mundo. Como los judíos no implementan su unidad espiritual —unidad por encima del egoísmo— y entre en la sociedad dominante, entonces las versiones nazis y fascistas de la unidad aparecieron en los márgenes de la sociedad. Las versiones nazi y fascista de la unidad son peligrosas porque no son la unidad por encima del egoísmo, sino la unidad dentro del egoísmo, es decir, la unidad de un pueblo contra los demás.

El siglo pasado, el clímax del nazismo y el antisemitismo estalló en la Alemania nazi, ya que Alemania era el país más desarrollado del mundo en ese momento. Hoy en día, existe una tendencia sorprendentemente similar de nazismo y antisemitismo en ascenso que se dirige hacia un clímax en los Estados Unidos, Europa y en todo el mundo, debido a la estrecha interdependencia e interconexión global de hoy.

Por lo tanto, dado que los judíos no han dado ningún paso hacia la realización del método para su unificación positiva y la de la humanidad, la forma negativa de unidad aparece como nazismo. Y el nazismo es una fuerza que, de hecho, una vez más amenaza con aumentar su poder e infligir mucho sufrimiento a los judíos si nuevamente no logran traer la unidad al mundo a tiempo.

Nuestro único escudo contra el antisemitismo es la unidad

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo «Nuestro único escudo contra el antisemitismo es la unidad«

Los campus de EE.UU. y Reino Unido, antaño lugares para ilustrarse y para el progreso ideológico de la sociedad, se han convertido en epicentros de una despiadada actitud contra Israel y de un antisemitismo atroz, dos caras de una misma moneda. Se han convertido en un terreno abonado para agendas políticas fundamentalistas patrocinadas por grupos con intereses particulares. La reciente visita de un grupo de mis estudiantes a la Universidad de Oxford confirmó esta percepción. Los profesores judíos con los que hablaron esperan ansiosamente la jubilación debido a la atmósfera hostil y las amenazas contra ellos. Este es un problema que solamente irá a peor a menos que los judíos nos hagamos cargo de la situación y nos unamos.

Algunos de mis estudiantes, en el marco de un proyecto de investigación sobre el antisemitismo, llevaron a cabo en el Reino Unido una serie de entrevistas con académicos y profesores que han tenido que hacer frente al antisemitismo en el mundo universitario. Según sus testimonios (recogidos en un documental que se emitirá a lo largo de este año), han sido víctimas de amenazas y hostigamiento por ser judíos o por apoyar a Israel, un país atacado incesantemente en los campus universitarios estadounidenses y europeos.

El odio a los judíos, disfrazado de la denominada “crítica justificada” a Israel y sus políticas, señala al estado judío con duras acusaciones de “apartheid” y “genocidio”. La “Semana del Apartheid de Israel” afirma haber crecido este año con 200 eventos celebrados en 30 países de los cinco continentes. ¿Y dónde se sitúan los lugares escogidos para esos eventos? Efectivamente: se encuentran en los propios campus universitarios, donde se siembra y cosecha metódicamente las semillas del antisemitismo.

Recientemente, el dirigente de un grupo minoritario estudiantil de la Universidad de Bristol (Reino Unido) cuyo papel es combatir los prejuicios en el campus, le dijo a un estudiante judío que “sea como Israel y deje de existir”. Este no es un caso aislado de intolerancia hacia los judíos. A principios de año, cientos de estudiantes votaron en contra de permitir la creación de una Sociedad Judía en la Universidad de Essex después de que un miembro de la sección de Amnistía Internacional en la universidad británica instara a los estudiantes a rechazarla argumentando que la iniciativa no era “políticamente neutral”. Esto refleja la tendencia que mostraba una encuesta de 2017 a 485 estudiantes judíos en Inglaterra: dos tercios de los encuestados informaron haber sido atacados en el campus por el hecho de ser judíos.

Durante los últimos años, se han invertido millones de dólares en universidades de todo el mundo para avanzar en las agendas antiisraelíes y antijudías. Todas ellas patrocinadas por gobiernos y organizaciones extranjeras cuyo objetivo es avanzar en su agenda y retórica antisemita. Las facultades son permisivas usando el pretexto de la pluralidad pero además, por muy paradójico que pueda parecer, incluso los académicos judíos se están subiendo al carro de apoyar y promover activamente estas causas. A modo de ejemplo, el año pasado, la Asociación Estadounidense de Profesores Universitarios emitió un comunicado atacando a Israel por vetar a los profesores que son miembros activos del movimiento BDS contra el estado judío.

¿Qué se puede hacer con una posición tan fuertemente financiada y metódica que favorece el antisemitismo y la deslegitimación de Israel?

Como expliqué en un reciente artículo  –“Si quisieras donar para combatir el antisemitismo, ¿dónde sería?”– todo esfuerzo para combatir la creciente plaga de odio hacia los judíos y la demonización de Israel con costosas campañas será inútil. Y la prueba es que, hasta ahora, han sido infructuosas.

Los judíos somos una nación concebida para traer la conexión y la unidad al mundo. Si fracasamos en llevar a cabo esta misión, dicen nuestros antiguos sabios que, entonces, las naciones sienten instintivamente que no hay justificación para nuestra existencia aquí en la Tierra, y se desarrolla un antisemitismo implacable que se extiende a todas las áreas relacionadas con los judíos. Está escrito en El libro de El Zóhar que cuando no llevamos a cabo nuestra misión: “¡Ay de ellos [judíos], porque con estas acciones provocan que haya pobreza, ruina y robo, saqueos, asesinatos y destrucciones en el mundo “(Tikuney Zóhar, 30).

En otras palabras, nuestro único escudo es nuestra unidad. Como está escrito: “La principal defensa contra las calamidades es el amor y la unidad. Cuando hay amor, unidad y amistad entre ellos, en Israel, ninguna calamidad puede sobrevenirles” (Maor Vashemesh).

Antes de la destrucción del Templo, nuestros antepasados ​​desarrollaron un método único para la conexión. No suprimían las características de unos y otros, ni se explotaban mutuamente. Cada uno empleaba sus habilidades individuales para el bien común, creando así una sociedad que apoyaba la realización personal de todos y al mismo tiempo fortalecía el tejido social que la mantenía unida.

Para poder unirnos hoy, no necesitamos suprimir ni atenuar nuestras diferencias. Simplemente se requiere de nosotros que superemos las diferencias que nos separan. En la actualidad, ese mismo método de conexión –simple pero efectivo– que nuestros antepasados ​​perfeccionaron y se comprometieron a compartir con las naciones, es imprescindible para la supervivencia de nuestra sociedad. El mundo nos dice que es hora de regresar a nuestras raíces y reactivar nuestra responsabilidad mutua poniendo en práctica el principio de “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Si así lo hacemos, la verdadera calma y tranquilidad reinarán en todos los campus y en todas las esferas de la sociedad.

Si quisieras donar para combatir el antisemitismo, ¿dónde sería?

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo «Si quisieras donar para combatir el antisemitismo, ¿dónde sería?«

El crecimiento del antisemitismo y el aumento de los fondos para combatirlo

“Por todo el mundo, las comunidades judías están teniendo que afrontar un número récord de peligrosos ataques antisemitas”, afirmó Yitzhak Herzog, jefe de la Agencia Judía, reconociendo la urgencia de combatir el antisemitismo a nivel mundial y la importancia de la aportación de 5 millones de dólares para ese propósito por parte del magnate ruso Roman Abramovich. Esta es una de las numerosas iniciativas llevadas a cabo últimamente por donantes preocupados que aportan sumas de 7 cifras para combatir el odio contra los judíos. Resultará ser un dinero desperdiciado si no se da prioridad al acercamiento de los judíos que residen Israel primero. Su unión se extenderá de inmediato a los judíos de todo el mundo y posteriormente a la humanidad en su conjunto, dando paso a una nueva existencia pacífica y armoniosa.

Hasta ahora, los esfuerzos globales para combatir el antisemitismo han ido dirigidos a aumentar la información, la vigilancia y la seguridad de las comunidades judías de todo el mundo. Otro objetivo ha sido hacer frente a la creciente ola de antisemitismo en línea y al creciente apoyo al movimiento BDS. Este es la principal finalidad de la fundación de 20 millones de dólares que el filántropo judío Robert Kraft pretende crear.

Mientras tanto, en Europa, dos donantes suecos prometieron 4 millones de dólares para, en sus propias palabras, “infundir esperanza a la población judía”. Los fondos están destinados a aumentar la seguridad de los judíos en Malmoe, Suecia, donde cada año se denuncian múltiples incidentes y amenazas antisemitas. Situaciones similares se viven en Francia, Alemania y el Reino Unido, entre otros países europeos.

Sin embargo, todos estos esfuerzos son soluciones temporales que no logran abordar la raíz del problema del creciente antisemitismo. La causa del antisemitismo es el fracaso del pueblo judío en asumir su identidad y aceptar la misión de unirse para poder ser transmisores de unidad y que esta se propague por el mundo.

Por lo tanto, combatir el antisemitismo en su raíz significa implementar una solución única e integral: educación y promover la unidad por encima de la división.

¿Qué tipo de educación puede garantizar un futuro armonioso a la humanidad?

En pocas palabras, la educación debe centrarse en unir al pueblo judío bajo el principio de “ama a tu prójimo como a ti mismo” y que este sea un conducto gracias al cual la unidad se extienda por todo el mundo (“una luz para las naciones”). Toda persona pudiente que quiera propiciar un cambio significativo en el mundo debería invertir en organizaciones que se ocupen de la educación dirigida a unir al pueblo judío.

¿Por qué la unidad judía es tan importante?

El pueblo judío recibió su nombre al alcanzar un estado de unidad espiritual (la palabra hebrea para “Judío” [Yehudí] viene de la palabra para “unidos” [Yihudí] [Yaarot Devash, Parte 2, Drush 2]). En tanto que judíos, no comparten ningún lazo biológico, ya que son un pueblo que proviene de todos los rincones de la antigua Babilonia: se congregaron en la tienda de Abraham y lograron la unidad cuando –utilizando el método para la unificación de Abraham– dirigieron sus esfuerzos a alcanzar la percepción y la sensación del estado espiritual de unidad, libre de toda motivación egocéntrica.

¿Por qué  hoy en día es tan importante esta forma de unidad espiritual y no biológica?

Porque precisamente hoy, dado que el ego humano ha crecido desmesuradamente, tenemos una humanidad que sufre una mayor división social y una gran cantidad de problemas –a nivel personal, comunitario y también a escala mundial– que provienen de una creciente desconexión interna entre las personas. Es más, la creciente diversidad social y la mezcla de culturas, economías y tecnologías en una amalgama global entremezclada, demanda un método que proporcione un sentido y aglutine la actual maraña.

A medida que sube el sufrimiento por el aumento de la división social, las personas instintivamente sienten que los judíos tienen la culpa de sus problemas. Esto es así debido a que, tiempo atrás, el pueblo judío alcanzó un estado de unión “como un solo hombre con un solo corazón” y las naciones del mundo tienen la corazonada de que los judíos les están ocultando “algo bueno”. Pero tanto las naciones del mundo como los judíos no son conscientes de lo que realmente es ese “algo bueno”: una sociedad unida en armonía. Esa es la clave para la felicidad y la seguridad de todos.

Cuantos más problemas y crisis sientan las naciones del mundo, más culparán a los judíos de una manera inconsciente, atribuyendo a los judíos todo tipo de corrupción a la que tengan acceso (o puedan inventar), sin ser conscientes de que dentro de ellos hay un profundo odio arraigado que precede a todas esas expresiones corporales. A medida que aumenta la división social –con la consiguiente ansiedad, estrés, xenofobia y extremismo– y a medida que aumenta el sufrimiento en el mundo, se señalará cada vez más a los judíos. Y solo cabrá esperar una intensificación de los ataques y amenazas contra el pueblo judío.

El cabalista Yehuda Ashlag (Baal HaSulam) describe este fenómeno en detalle en su Introducción al Libro de El Zóhar:

“En generación así, todos los destructores entre las naciones del mundo levantan la cabeza y  principalmente desean destruir y matar a los hijos de Israel, como está escrito (Yevamot 63), ‘No hay calamidad para el mundo sino por Israel”. Esto significa, como está escrito en las correcciones anteriores, que causa pobreza, ruina, robo, asesinato y destrucción en el mundo entero”.

Hoy, las naciones del mundo perciben –sin ser conscientes de ello– que el pueblo judío o Israel, no están siendo un ejemplo de una unidad que pueda ser imitado por la humanidad. Y la reacción natural es que ejerzan presión sobre los judíos, lo que aumenta el antisemitismo. Ahora bien, en cuanto los judíos se unan, se logrará también la unidad de todas las naciones del mundo y sentirán un verdadero bienestar fluyendo desde Israel.

¿En qué deberían invertir los donantes que quieran combatir el antisemitismo?

Si entendemos que, para erradicar el antisemitismo, necesitamos la unidad de los judíos para que puedan ser inductores de la unidad en la humanidad, entonces, aquellos que deseen donar deberían hacerlo esencialmente en un plan educativo integral para Israel. Es preciso sufragar la educación y la promoción de la unidad entre judíos en diversas plataformas y medios de comunicación, además de cursos, programas, eventos locales y en línea que fomenten un cambio para que la sociedad aprenda a unirse por encima de los deseos de división y egocentrismo.

El objetivo final de este plan educativo sería que un exultante nuevo espíritu de unidad se extienda por toda la humanidad, en otras palabras, una percepción más amplia de la realidad. Podría compararse a la situación de despertarse de un coma y encontrar una sensación de conciencia colectiva.

Esa sociedad que comienza a valorar el deseo común de beneficiar a los demás, esa sociedad recientemente unificada, sería una sociedad mucho más feliz, pacífica y solidaria. En ese momento, el antisemitismo quedaría erradicado por completo. Es decir, no solo no habría odio a los judíos, sino que el odio sería sustituido por amor y agradecimiento hacia ese pueblo unido que extiende la armonía por el mundo entero.

“Con toda la plenitud que se completará dentro de la casa de Israel, desde ella, se irradiará a la toda Tierra y al mundo entero, por un pacto del pueblo, por una luz para las naciones’”.
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