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¿Debería la Tierra deshacerse de la humanidad?

Mi nuevo articulo: «¿Debería la Tierra deshacerse de la humanidad?«

Si los animales y las plantas pudieran hablar, probablemente dirían que la vida era mucho mejor antes de que llegáramos los humanos. Tendrían toda la razón. Un informe de la ONU encontró que no menos de un millón de especies de animales y plantas están en riesgo de extinción, debido a la actividad humana. Estamos agotando el suelo, talando bosques, cazando especies enteras, contaminando el aire y el suelo, ensuciando los mares y lo hacemos a ritmo acelerado. Si yo fuera la naturaleza, desde hace mucho tiempo le habría declarado la guerra a la humanidad.

Nos consideramos separados de la naturaleza, cuando en realidad somos un eslabón de la cadena. Además, somos la cúspide de la pirámide. Actualmente, transmitimos negatividad a todo el sistema y la naturaleza se está volviendo loca.

Piensa en estos datos del Times Union, por ejemplo: el incendio actual del complejo August en California, batió el récord de un solo incendio que ya superó 1 millón de acres. Además, este año el área total de tierra quemada por incendios forestales en California ya superó los 4 millones de acres, más del doble del récord anterior. Y si eso no es suficiente, aquí está la información clave: ¡El incendio del complejo August es más grande que todos los incendios registrados en California entre 1932 y 1999, combinados! Ciertamente, somos una especie nociva.

Pero hay una razón por la que estamos aquí y hay una razón por la que fuimos creados tan torpes, que ni siquiera tenemos el sentido común de no destruir nuestro propio hogar. Mientras que dos fuerzas; positiva y negativa, gobiernan la naturaleza, sólo una fuerza gobierna a la humanidad. En lugar de equilibrio entre dar y recibir, calor y frío, nacimiento y muerte, día y noche, en el que fluye la vida a la perfección para la naturaleza, la fuerza negativa es el único regente de nuestro corazón. Tal vez por eso está escrito: “La maldad del hombre es grande sobre la Tierra y todo el día, la intención de los pensamientos de su corazón es sólo maldad”.

También hay una razón por la que nacemos tan malvados: tenemos una misión que cumplir. Nuestra vocación como seres humanos es captar la profundidad de la creación y para ello, debemos comprender el pensamiento que hay detrás de ella. Nos hicieron negativos para que pudiéramos desarrollar el lado positivo, con nuestra voluntad y aprender a integrarlo a nuestra negatividad innata. Si lo logramos, se restaura el equilibrio en nuestra vida, en la sociedad humana y en la naturaleza.

Pero la naturaleza no esperará a que seamos sabios y comencemos a desarrollar nuestra positividad. Expondrá más y más nuestra naturaleza sin escrúpulos, como lo hace ahora, hasta que nos demos cuenta de que no tenemos más remedio que cambiar. No hay duda, tenemos que desarrollar el lado positivo de nosotros; la única pregunta es cuánto tendremos que sufrir hasta que entendamos la “señal” que nos da la naturaleza y nos pongamos manos a la obra.

De hecho, no es difícil. Nos tenemos unos a otros. El nivel de odio que surgió en la sociedad estadounidense y en otras partes del mundo, indica por dónde tenemos que empezar: por aceptarnos mutuamente. La sociedad humana es tan diversa como la naturaleza. Pero, aunque apreciamos la diversidad en la naturaleza, la odiamos en la sociedad. Cuando aprendamos a aceptarnos y a abrazar la diversidad de nuestras culturas y etnias, también tendremos oportunidad de cambiar nuestro entorno.

Ya estamos en un punto en el que enormes extensiones de tierra son inhabitables. Incluso dentro de Estados Unidos la gente huye de su hogar debido a incendios y huracanes y partes de Europa se están ahogando en inundaciones. Con toda probabilidad, muchos no podrán regresar. Esa tendencia se intensificará en los próximos años.

Va a ser una década terrible para la humanidad, a menos que la convirtamos en una década de despertar. Si recordamos nuestra tarea y tratamos de desarrollar la fuerza positiva dentro de nosotros, comenzaremos a aprender a cuidarnos unos a otros y a la naturaleza y finalmente, revertiremos la tendencia. Si no, nuestra vida en la Tierra será insoportable.

¿Hay alguna verdad en la era de noticias falsas?

Mi nuevo articulo: «¿Hay alguna verdad en la era de noticias falsas?«

En este tiempo en el que cada canal de televisión, sitio web de noticias y periódico tiene una agenda política, ¿podemos esperar que alguien diga la verdad? Incluso las redes sociales están plagadas de prejuicios, ¿qué podemos pedir a los principales medios de comunicación?

Peor aún, muchas personas que son conscientes de que los medios principales inclinan las noticias para que se ajusten a su agenda política, recurren a fuentes de noticias alternativas, como blogs personales y cuentas de Twitter y otros sitios de redes sociales menos familiares. Estas fuentes a menudo publican información no verificada. Como resultado, abundan rumores y desinformación en las redes. ¿Qué se puede hacer para saber la verdad sobre algo importante? En verdad, no mucho. En lo que respecta a los medios de comunicación, ya es una guerra total y simplemente no se puede saber lo que realmente sucede. Lo único de lo que podemos estar seguros es que las noticias falsas ya no son la excepción.

No podemos culpar a los medios de comunicación por deformar las historias. Al hacerlo, sólo atienden a sus clientes, la mayoría de los cuales, no quieren la verdad, sino noticias que se adapten a sus intereses. La mayoría de la gente sólo quiere reforzar lo que ya cree sobre el otro lado. Por lo tanto, la única forma de cambiar los medios de comunicación es cambiar nuestra actitud hacia los sectores de la sociedad. Si nos volvemos inclusivos, también lo harán los medios. Si seguimos siendo beligerantes, los medios seguirán atendiendo nuestra actitud. Pues, su supervivencia depende de su popularidad.

Si buscamos consuelo en este triste estado, es que toda corrección comienza por encontrar el problema. Hace unos años, nadie pensaba que existían noticias falsas y mucho menos consideraba que podrían afectar a los principales medios de comunicación. Ahora que sabemos que sucede, ahora que sabemos que debemos relacionarnos con cada noticia con un grano de sal, podemos comenzar a buscar la corrección. Como en la medicina, el primer paso hacia la curación, es el diagnóstico.

Sin embargo, hay un obstáculo serio en nuestra búsqueda de la verdad: la ausencia de alternativa. Por alternativa, no me refiero a medios de comunicación alternativos; ya hay en abundancia. Por “alternativa” me refiero a una actitud alternativa. La gente reconocerá que las noticias falsas son rampantes sólo cuando reconozcan que su actitud hacia los demás es perjudicial para sus propios intereses. Cuando comiencen a buscar formas de superar el odio que asola a la sociedad, descubrirán que los medios de comunicación alimentan el odio y lo obligarán a equilibrar sus informes.

En otras palabras, para cambiar los medios, primero tenemos que cambiar nuestra actitud hacia los demás. En consecuencia, los medios transmitirán contenido que se adapte a nuestras aspiraciones y dejarán de vilipendiar a gente con otras agendas.

Hay una buena razón por la que debemos cambiar nuestra actitud: no hay un solo lado en la realidad. Todo tiene su contrario, sin el cual no podría existir. No habría día si no hubiera noche; no habría calor si no hubiera frío; no habría amor si no hubiera odio; no habría demócratas si no hubiera republicanos; no habría liberales si no hubiera conservadores. La existencia de uno sin otro es tan posible, como la existencia de una sola cara en la moneda, ¿te imaginas una moneda de diez centavos con sólo águila y no sol?

Igual que en la naturaleza, los opuestos en la sociedad humana no se contradicen, se complementan en un equilibrio dinámico. Si pudiéramos ver que nuestra existencia como seres humanos, la definición de quiénes somos como individuos, nuestros valores, creencias y ética dependen de aquellos con quienes no estamos de acuerdo y a menudo los definen, tal vez seríamos más respetuosos entre nosotros.

Si realmente lo pensamos, si observamos tanto la naturaleza como la sociedad humana, a lo largo de la historia, encontraremos que siempre van de izquierda a derecha, de atardecer a amanecer, con reflujos y flujos, arriba y abajo, fuera y dentro, caliente y frío. Estos estados intercambiables nos han llevado a donde estamos, nos convirtieron en quienes somos y son tan eternos como la realidad misma. De hecho, son la realidad.

Así como aceptamos y amamos todas las partes de la naturaleza, cazadores y cazados, primavera y otoño, debemos tratarnos unos a otros. Si se revela odio intenso, es señal de que seguirá un amor igualmente intenso. En lugar de temerlo, debemos abrazar el proceso y ayudarlo a manifestarse, acelerando el surgimiento del amor que sigue al odio. Esta diversidad de estados, este equilibrio dinámico es la única noticia verdadera y toda fuente de noticias que te diga lo contrario, que intente convencerte de que sólo tú tienes razón o sólo tú estás equivocado, es una noticia falsa.

¿Qué presidente de Estados Unidos merece Israel?

Mi nuevo articulo: «¿Qué presidente de Estados Unidos merece Israel?«

Los israelíes siempre queremos que el presidente de Estados Unidos sea pro Israel y con razón. Durante décadas, EUA ha apoyado a Israel de muchas maneras: financieramente, en el ámbito internacional y en ayuda militar. Este apoyo no vino sin su precio y Estados Unidos siempre ha tenido al menos cierto control sobre la política exterior de Israel, pero no hay duda de que su apoyo a Israel nos ha hecho mucho bien.

En menos de un mes, se votará por un nuevo presidente para los próximos cuatro años. Creo que es un buen momento para que reflexionemos sobre lo que nos hace merecedores de apoyo. ¿Qué damos al mundo? ¿por qué establecimos el Estado de Israel? ¿fue sólo para servir como refugio seguro después del Holocausto? Si fue así, estoy seguro de que las naciones ya lamentan su voto del 29 de noviembre de 1947, cuando apoyaron el establecimiento del estado judío.

Creo que para merecer el apoyo del presidente de Estados Unidos y de todos los países, el pueblo de Israel debe estar a la altura de su nombre.

Puede que queramos ser como las demás naciones, pero no lo somos. No venimos de un solo clan o tribu; no tenemos ninguna filiación biológica ni familiar. Por el contrario, nuestros antepasados ​​venían de clanes y tribus de todo el Creciente Fértil y a menudo, eran hostiles entre sí. Estos refugiados de su propia nación se convirtieron en una nación separada, pues tenían la misma ideología, la misma idea espiritual de que la unidad y el amor por los demás deben trascender todos los valores. Así iniciamos nuestra nacionalidad oficial, después de que acordamos unirnos “como un hombre con un corazón”.

Todos los años en el desierto, luchamos por nuestro deber de unirnos  y, logramos soberanía, después de lograr la unidad. Cuando nuestra unidad se desintegró, fuimos exiliados en Babilonia. Cuando nos unimos bajo la amenaza de Hamán de destruirnos, se nos entregó Israel una vez más. Pero luego comenzamos a odiarnos hasta el punto de que nos matamos, mientras la legión romana asediaba los muros de Jerusalén, eso nos hizo indignos de tener una tierra propia y fuimos exiliados.

Después de la Segunda Guerra Mundial, se nos dio otra oportunidad de soberanía. Pero si no estamos a la altura del desafío, las naciones no nos apoyarán. A menos que encontremos la forma de ser una vez más “como un hombre con un corazón” y demos ejemplo de unidad al mundo, las naciones no verán ningún propósito en que estemos aquí.

Si hoy se hiciera otra votación sobre el establecimiento del Estado de Israel, ¿creen que tendríamos los dos tercios de los votos favorables necesarios?

Independientemente de nuestra política exterior, las naciones nos condenarán por ser ejemplo de beligerancia y división interna. El mundo ve a Israel con consternación y a menudo, con disgusto, no por nuestra conducta militar, sino por la conducta entre nosotros. Si nos comportamos como debería comportarse Israel, si hacemos de la unidad nuestro principal valor, quien sea elegido el 3 de noviembre será un presidente favorable hacia Israel, lo mismo las demás naciones.

Se dice que los judíos son inteligentes. Espero que seamos lo suficientemente inteligentes como para aprender de nuestros errores pasados, de modo que no tengamos que vivir otro cataclismo en las crónicas devastadas de nuestra nación.

Una Sucá de paz para el mundo

Mi nueva publicación: «Una Sucá de paz para el mundo«

Esta es una temporada de festividades judías para no olvidar. La celebración de Sucot de este año, se caracterizará por las restricciones en la forma en que se celebra, debido a la pandemia. Las tradicionales reuniones extendidas y la hospitalidad tendrán que esperar. ¿Por qué los acontecimientos se desarrollan así? Para que reflexionemos y nos demos cuenta de que nuestra situación con la pandemia no es un castigo, sino una llamada de atención para escudriñar el estado de odio y división entre nosotros. Al mantenernos físicamente separados, la naturaleza trata de revertir nuestro estado de separación y acercar nuestros corazones, para construir una verdadera Sucá de amor y unidad que cubra a la humanidad, para un buen futuro.

La fiesta de Sucot (Fiesta de los Tabernáculos) se considera una celebración alegre. Este año no hay razón para sentirnos diferente, pues se nos da una gran oportunidad para analizar el mal trato que nos damos y corregirlo. Para ello, se debe hacer un profundo examen de conciencia. Es similar a necesitar un diagnóstico preciso antes de recibir la medicina adecuada para recuperarse por completo de una enfermedad.

Estamos acostumbrados a vivir en una cómoda asociación con nuestro ego. Con toda honestidad, no podemos jugar a ser víctimas, como corderos inocentes en el matadero ni a que estamos de mala gana bajo el control de nuestras acciones egoístas hacia los demás, como si no tuviéramos voz ni libre albedrío. Nuestro comportamiento egoísta es intencional y satisface nuestros intereses egoístas, sin importar que hayan sido en detrimento de quienes nos rodean. Por eso, la naturaleza nos dice que no somos dignos de estar juntos en una Sucá común ni dar la bienvenida a nuestros Ushpizin (invitados) hasta que corrijamos la forma en que nos relacionamos. El virus nos enseña que, en nuestro mundo interdependiente, la supervivencia de la civilización está en riesgo, si no consideramos como objetivo principal la cooperación en beneficio mutuo.

Según la sabiduría de la Cabalá, la humanidad está entrando en una etapa de desarrollo llamada “La última generación“. Es un proceso de cambio gradual, en el que se debe construir una nueva sociedad, cuyo funcionamiento corresponda y se armonice con las leyes de la naturaleza. Es decir, que esté en conexión y equilibrio con la naturaleza. Esta nueva sociedad debe funcionar correctamente para alcanzar el estado de equilibrio. Este período de transición, da entrada para que la primera generación comience a sentir amor verdadero por los demás. Sin embargo, hasta que se alcance ese estado, el estado opuesto se revela ante nuestros ojos: uno de actitudes y acciones explotadoras e imprudentes. Este desagradable estado de separación se nos revela para que nos observemos y veamos el daño que causamos y pidamos a la fuerza superior que controla la realidad, ayuda para corregirnos.

Sucot simboliza el hermoso proceso de cambio interno en nuestros atributos egoístas, en el cual tomamos el “desperdicio del granero y la bodega”, elementos que representan la cualidad del amor por los demás y que nos parece que no tienen valor. Los levantamos sobre nuestra cabeza, como los atributos más preciados e importantes que existen, como un techo que nos protege del sol ardiente. Sucot es un llamado a salir de nuestro cómodo “hogar” egoísta, es decir, del amor propio y a construir una nueva estructura, una Sucá, como símbolo del nuevo mundo que podemos crear, si adquirimos las cualidades de otorgamiento y hermandad.

Por lo tanto, el verdadero significado de esta fiesta es construir una nueva realidad de comprensión y apoyo mutuos, una Sucá de paz, con la fuerza positiva que generamos en nuestra unidad. Nosotros, el pueblo judío, debemos ser ejemplo de cohesión y guiar el camino para que otros lo sigan, reunir al mundo entero bajo un gran techo de paja, donde estaremos unidos como uno. Cuando esto suceda, la morada temporal de la Sucá será el espacio común que, dentro de nuestro corazón, hacemos para los demás. Y así, aseguramos para la humanidad una vida sana y una convivencia feliz bajo un techo global.
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Estados Unidos vota por la unidad

Mi nuevo articulo: «Estados Unidos vota por la unidad«

En vísperas de una elección presidencial crítica en EUA, el mundo contiene el aliento y observa cuidadosamente cualquier resultado posible, pues influirá en cada centímetro del planeta. Estados Unidos, como superpotencia mundial, tiene el potencial de liderar el camino a la cohesión social e influir positivamente en el mundo. Para hacerlo, el que gane deberá priorizar la unidad de la sociedad sobre la división.

La carrera presidencial, como en todas las campañas políticas, es cruel y cada día lo es más. El aire en el país está tan cargado de animosidad que se manifiesta en todas las áreas de la vida diaria. Las emociones exacerbadas que se manifiestan prevalecen en calles, en medios de comunicación, lugares de trabajo, hogares y, básicamente, en todos los ámbitos de la sociedad. La polarización domina la atmósfera general.

Según un estudio reciente de Gallup, seis de cada siete estadounidenses piensan que, en general, la cobertura de noticias está políticamente sesgada, hasta cierto punto. Curiosamente, el 69% de los encuestados dijo “estar más preocupados por el sesgo en las noticias que otros consumen que en sus propias noticias”. En otras palabras, según esta encuesta, los estadounidenses se inclinan por fuentes que confirman sus creencias y no ven con mente abierta otras fuentes de información alternativas que expresan puntos de vista opuestos.

Elevarse por encima de las sospechas entre unos y otros es lo que guiará el camino de Estados Unidos hacia un futuro positivo.

No hacerlo lo conducirá por un camino de autodestrucción y caos. Por eso, si me preguntaran cuál debe ser el criterio principal para decidir por qué candidato votar, diría que se debe analizar quién ofrece un plan integral para que el país funcione de manera eficiente y cubra sus necesidades básicas.

Pero por encima de cualquier otra consideración, la pregunta del millón de dólares debería ser: qué candidato a la presidencia de EUA tiene inclinación -no sólo lemas ni palabras bonitas- a unirse por encima de divisiones y planes desenfrenados y construir la cohesión de Estados Unidos por encima de la creciente hostilidad en la sociedad. La respuesta ilustrará el camino que tomará el país hacia el futuro.

Las naciones no necesitan caminos largos y dolorosos para tener un buen estado. Al pensar y actuar para unir a todos, la sociedad puede ser pionera en una notable transformación positiva. Si se lanza una campaña educativa para crear conciencia pública y enseñar a la gente a organizar y construir una sociedad con responsabilidad mutua, ir del odio a la coexistencia pacífica, por encima de diferentes puntos de vista y creencias, tendrá éxito y será fluida.

El objetivo es lograr una conciencia colectiva diferente, que reconfigure las relaciones para que sean en beneficio mutuo; de explotación a consideración, de polarización a cooperación inclusiva.

Como sucede con los diferentes órganos del cuerpo, cuando trabajan juntos y se complementan, para el correcto funcionamiento general, las diferentes facciones de la sociedad estadounidense deben aprender a superar sus diferencias y lograr relaciones gratas y una nación saludable.

Es precisamente en este momento de profunda angustia y fricción que Estados Unidos tiene oportunidad de entender la imperiosa necesidad de crear un modelo para una sociedad futura, donde todos hagan todos los esfuerzos posibles para fortalecer su conexión y entiendan que con buenas relaciones humanas, se descubre la esencia de la vida: felicidad, calidez y confianza.

Es hora de ir más allá de las mascarillas

Mi nuevo articulo: «Es hora de ir más allá de las mascarillas«

Es hora de que los países vayan más allá de las medidas rutinarias de usar mascarillas y mantener distancia social, para afrontar el brote de Covid-19. Estas medidas fueron buenos primeros auxilios, pero están perdiendo su eficacia. Es hora de tratar al virus en un nivel más profundo, en el nivel social.

De hecho, el nivel social es precisamente donde más nos golpea. Aunque, desde el comienzo del brote, el virus ha matado a más de un millón de personas en el mundo, este número palidece en comparación con su costo social, mental y emocional.

El distanciamiento social que se nos impuso aumentó el aislamiento que muchos ya sentíamos y expone lo lejos que realmente estamos de otros, en nuestro corazón. Si nos sintiéramos cerca, no sentiríamos la distancia y no nos sentiríamos separados. En ese sentido, la Covid-19 es la primera pandemia social en la historia de la humanidad. De modo que, si curamos a nuestra sociedad enferma, curaremos la pandemia.

Hasta ahora, nos habíamos acercado a otros, sólo cuando convenía a nuestros intereses. No tomamos en cuenta el beneficio de los demás, los manipulamos para satisfacer nuestras necesidades. El brote de coronavirus nos impidió hacerlo. A partir de ahora, si queremos acercarnos, primero tendremos que pensar qué es lo mejor para los otros y luego podremos decidir si debemos acercarnos o no. No podremos acercarnos a las personas como antes ni usarlas ni explotarlas en beneficio propio.

Poco a poco, crearemos un equilibrio dinámico donde cada uno será como átomo en la molécula gigante que es la humanidad. Avanzaremos, pero no en desorden, según nuestros propios caprichos, ya no chocando ni luchando con otros átomos en nuestro camino. Más bien, coordinaremos nuestros movimientos en total armonía y equilibrio con todos los átomos de la molécula. Nos volveremos muy conscientes del estado de la molécula en su conjunto y de forma natural, coordinaremos nuestra posición con la de los demás átomos del sistema.

No necesitaremos cálculos complicados; será natural, pues nuestro cuidado por la humanidad y la existencia nos guiará. Será como si la propia molécula nos dijera lo que quiere que hagamos y, lo hacemos en armonía con la realidad. Viviremos en una danza sin fin con la creación y esa danza nos dará alegría y vitalidad.

Esta es la lección que nos enseña el coronavirus. Si dejamos de rebelarnos y escuchamos su mensaje, encontraremos que detrás del cubrebocas y de la distancia social se esconde gran sabiduría y felicidad, que esperan que las encontremos.

Las llamas del odio son más violentas que el fuego

Mi nuevo articulo: «Las llamas del odio son más violentas que el fuego«

De alguna manera, los incendios en la costa oeste, que se han extendido por la mitad occidental de EUA. Desde Montana hasta Texas, parecen haber atenuado las acaloradas disputas electorales, la batalla desesperada contra Covid-19 e incluso la tragedia de esta temporada de huracanes en los estados a lo largo del Golfo de México. Pero hasta que veamos que las llamas, las tormentas, el virus, las tensiones raciales y la violencia en las calles y en los hogares estadounidenses vienen de la misma fuente, todo empeorará, por más difícil que sea imaginarlo.

En mi página de Facebook alguien preguntó con resentimiento: “¿Rezas por EUA? ¿rezas por tus vecinos?” Le molestaba lo que sonaba como una advertencia y sentía que no me importaba. Entiendo por qué se sentía así, pero la verdad es todo lo contrario. Desde 2002, he hecho al menos cuatro largos viajes de costa a costa para explicar el futuro que vi para Estados Unidos en general y para los judíos estadounidenses en particular. Siempre, mis advertencias fueron recibidas con burla y condescendencia. No me impidió intentarlo una y otra vez. Y cuando no salía de gira, escribía o hablaba sobre ello, en mis propias páginas de redes sociales y en todos los medios que publicaban mis advertencias. Aún lo hago, ¿son estas las acciones de alguien a quien no le importa? ¿alguien a quien no le importe saldría, invertiría dinero y enfrentaría burlas y acusaciones de que no es realista?

Incluso ahora que mis advertencias se están haciendo realidad, algunos estadounidenses optan por centrarse en el tono de mis palabras, en lugar de en sus propias acciones. En lugar de ver lo que digo, lo que dije durante las últimas dos décadas y que mi único objetivo es advertirles y sugerirles lo que creo que les ayudará, ellos escogen mi elección de palabras. Sería mucho más útil si vieran en su propio corazón y examinaran qué sienten unos por otros, pues este es el meollo del problema.

Esta es la verdad. Podría elegir hablar dulcemente con mis lectores y ser muy popular, pero eso no es un acto de amor; es adulación para ganar fama o dinero. Peor aún, no les daría a mis lectores de habla inglesa nada valioso para ayudarlos con la creciente crisis. Mi regalo de entonces y de ahora es la verdad. Si tienes una ampolla, rómpela mientras sea pequeña. Duele menos.

Así que ahora saben que rezo por Estados Unidos y mi oración es siempre la misma: que todos conozcan la verdad y tengan fuerza y ​​ coraje para actuar en consecuencia.

El odio en el corazón de muchos estadounidenses es más ardiente que las llamas que queman los hermosos paisajes del país. Está provocando tormentas, incendiando calles y enfrentando a todos. Mientras no se apague el fuego en el corazón de los estadounidenses, el país seguirá derrumbándose.

En las disputas y discusiones sobre quién tiene razón, todos están equivocados. La única respuesta correcta es que las disputas son para superarlas y hacer las paces. Las diferencias son para ayudarnos a madurar y ver más opciones. Mientras no entendamos que no podemos ganar la guerra social a menos que ambos lados se unan por encima de su odio y que el odio es el único enemigo real, los problemas seguirán llegando más rápido y con más intensidad.

Esto es cierto para EUA y para cualquier otro lugar. Pero en este momento, EUA se está quemando, ahogándose, muriendo por disparos y llenando sus hospitales con pacientes de Covid. Y dado que los estadounidenses están sufriendo, mi corazón está con ellos. Rezo por ellos y les deseo lo mejor: que vean la verdad y que tengan el coraje de unirse por encima del odio.

Arrepentimiento individual y colectivo

Mi nuevo articulo: «Arrepentimiento individual y colectivo«

“¿Cómo expiarán los judíos sus transgresiones?”, Preguntó el rey David. El Creador respondió: “Cuando los judíos sufran a causa de sus transgresiones, deben reunirse ante mí todos. Y juntos confesarán sus transgresiones y recitarán en orden las Selijot y yo responderé a sus oraciones” (Mishna). Esto ejemplifica la esencia misma de la nación israelí, que requiere que adoptemos un enfoque colectivo cara a cara con todos, para bien y para mal.

Selijot (perdón), son oraciones comunitarias dichas en la temporada de fiestas mayores, representan un momento especial de introspección y arrepentimiento. Pero, ¿por qué debemos pedir perdón? Este período especial nos ayuda a comprender que, colectivamente nos vamos más hacia la separación que hacia la conexión con los demás en nuestra vida, esa es la transgresión por la que debemos pedir perdón.

Es la importancia e implicación de los días de arrepentimiento entre Rosh HaShaná Yom Kipur. Toda nuestra introspección, todo aquello que deseamos examinar, reflexionar, aclarar, admitir, confesar, pedir perdón debe hacerse de forma conjunta, con plena atención de todos y cada uno de los miembros de la nación.

Sin embargo, dado que nos criaron por separado, nos enseñaron y alentaron a desarrollarnos como individuos. En consecuencia, nos distanciamos de nuestro inicio comunitario y perdimos la conciencia de pueblo. En otras palabras, dejamos de ser una sociedad inspirada y organizada que funciona de acuerdo a la garantía mutua.

La ruptura de nuestra condición de pueblo es por lo que debemos pedir perdón, por ignorar las grandes brechas que nos separan, por olvidar lo que espera la gente de nosotros como pueblo y por nuestro comportamiento actual que no está sincronizado con la garantía mutua.

La sensación de que somos como los órganos del cuerpo, la conciencia en la que el individuo no es evaluado por separado, sino como parte integral de un todo sano y totalmente funcional, se perdió. Nos corresponde a nosotros despertar poco a poco de ese engaño de división y darnos cuenta de que los demás nos ven como pueblo, no como una colección de grupos con facciones o individuos separados.

No hay razón para enfadarnos y reprocharnos unos a otros; no hay razón para discutir y usar palabras fuertes. Generalmente, estas palabras logran poco y a menudo, tienen el efecto contrario. Tomemos por ejemplo la educación de los niños. Elevamos la voz y les ordenamos que “sean buenos al dar y recibir”, pero estas palabras parecen caer en oídos sordos. Antes de que lo hagan, necesitan reconocer en nosotros algo que sale de lo más profundo de nuestro interior. Recuerda a tus padres, ¿no recuerdas principalmente sus acciones más que sus palabras? Así como los niños que observan todo y tienen gran capacidad para reconocer lo que realmente sale del corazón, aprenden mejor del ejemplo personal; es exactamente lo mismo.

Debemos aprovechar la oportunidad que nos dan las fiestas mayores para redescubrir nuestros lazos de conexión amorosa. Sólo nos falta tener conciencia de nuestra división para clamar y pedir fuerza para unirnos, fuerza de amor y corrección. Nuestro objetivo final es entender que somos parte de un solo cuerpo que funciona en garantía mutua y amor.

El amor del que hablamos es interno, profundo y está oculto. No brilla delante del mundo como se ve en el cine o en el teatro, donde es un amor egoísta. Por eso es difícil y complicado explicar cómo es cuando todos están conectados y se sienten como un todo.

Una vez que tenemos conciencia profunda de este estado que deberíamos encontrar y entendemos que ni siquiera nos hemos acercado ni hacemos suficientes esfuerzos para lograrlo, estaremos preparados para arrepentirnos y pedir ayuda. Cuando juntos logramos una demanda tan sincera de sanación y unidad, estamos preparados para una oración que sin duda, tendrá respuesta.

Se necesita un nuevo sistema de navegación

Mi nuevo articulo: «Se necesita un nuevo sistema de navegación«

El mundo está cambiando tan rápido que no podemos seguir su pista. Solíamos estudiar sobre la globalización en la escuela o la universidad, pero nunca la sentimos como un problema real en nuestra vida. Ahora es suficiente asomarse por la ventana en Europa occidental y ver que el cielo azul pálido, se volvió grisáceo por el humo de los incendios en la costa oeste de Estados Unidos, para comprender que realmente que estamos en un barco.

Navegamos por el mundo como si fuera un mundo tridimensional, pero no es así; vivimos en una esfera y cada punto de esa esfera toca todos los demás puntos. Todo lo que hacemos, decimos o incluso pensamos, afecta al mundo entero. Es un pensamiento aterrador, pero es cierto. Estoy de acuerdo con el exsecretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, quien recientemente conectó los problemas del mundo con la “falta de asociación global”, pero creo que es más profundo que la asociación; nuestra supervivencia se conectó.

De hecho, la primera lección que nos enseñó el coronavirus, fue que cambiamos a una nueva dimensión de existencia, una esférica, donde cada elemento tiene impacto en todos los demás.

Muchos usaron la frase, “Una infección en cualquier lugar es una infección en todas partes”, para describir nuestra responsabilidad mutua con respecto al coronavirus, pero es igualmente cierto, con respecto a todo lo demás.

Por eso, aunque no nos agradamos y en muchos casos nos deseamos lo peor, no podemos permitirnos mantener esta actitud; nos hará daño de manera muy directa y muy personal. Nos hicieron responsables de los otros, en el pleno sentido de la palabra. Deberíamos preocuparnos por los incendios y huracanes en EUA, como si ocurrieran en nuestra propia ciudad; deberíamos preocuparnos por los millones de personas que mueren a causa de Covid, como si fueran nuestra familia y deberíamos preocuparnos por los millones de personas en el mundo que no tienen suficiente comida, agua, refugio ni condiciones de salud. Deberíamos preocuparnos por todos los que están sufriendo, porque hoy son ellos, mañana seremos nosotros, así de simple y literal.

Y no es que no podamos hacer nada. Hay mucha comida y agua para todos; hay mucho que podemos hacer para frenar a la Covid e incluso curarla y hay mucho que podemos hacer para ayudar a la Tierra a equilibrar su clima. Pero en la actitud actual de perro come perro, no vamos a hacer nada y todos nos ahogaremos en el barco hundido de la Tierra.

Así, lo primero que debemos hacer es cambiar la forma en que nos relacionamos entre nosotros. Si cambiamos la atmósfera social, de repente se sentirá muy natural ayudarnos unos a otros. Cuando eso suceda, los vastos recursos que almacenamos para nuestras necesidades y que les negamos a los demás, encontrarán rápidamente el camino hacia donde más se necesitan. Podemos cambiar la faz de la Tierra y el destino de la humanidad en cuestión de meses; es sólo pasar de una actitud negativa a una actitud positiva, hacia los demás. Si lo hacemos, será el cielo en la Tierra. Si no lo hacemos, no necesitaremos morir para ir al infierno; vendrá a nosotros.

Un Shaná Tová (buen año) depende de nosotros

Mi nuevo articulo: «Un Shaná Tová (buen año) depende de nosotros«

Estamos en el umbral de una revolución total, un cambio importante en nuestra actitud, hacia nosotros mismos, hacia la sociedad, hacia la humanidad y hacia toda la naturaleza. Rosh HaShaná –es en hebreo y significa “cabeza” o “inicio” de “año”-, llega en un momento especial, como nunca antes, en medio de una pandemia mundial. Somos conscientes del impacto de gran alcance del virus, pero debemos preguntar ¿con qué propósito llegó? La respuesta a esta pregunta es la clave para un buen año nuevo, un Shaná Tová 5781.

El coronavirus nos muestra que nuestro comportamiento individualista y egocéntrico nos lleva a la destrucción y al dolor. Viéndonos a los ojos en el espejo, con total honestidad podemos preguntarnos ¿queremos reformar y corregir nuestra naturaleza, cambiarla por una que sólo quiera cooperación mutua y unidad?

Los crecientes desafíos y predicamentos por los que estamos pasando, despiertan la introspección mundial para entender que el camino actual que recorre la humanidad no nos lleva a un buen lugar. Este reconocimiento, por sí solo, ya es un paso muy importante en nuestro desarrollo. El coronavirus resultó ser una fuerza que despierta a la humanidad para hacer una revisión completa de su estado.

Nuestra comprensión actual de lo que está sucediendo se reduce a la conciencia de que el virus nos golpea.

Pero nuestra razón no profundiza más. No tenemos idea de hacia dónde nos dirigen los golpes ni de dónde vienen ni, lo más importante, cuál es su propósito. Estamos tan desamparados y desorientados como un bebé recién nacido que siente dolor y llorar, sin comprender el motivo de la situación.

Así, nuestro desafío prioritario es descubrir el motivo del coronavirus, no en el sentido biológico, sino su sentido esencial, desde su mismo origen. Distanciamiento social, mascarillas, evitar multitudes, la carrera mundial por la vacuna, tratamientos experimentales: todas son medidas que buscan aliviar el problema de la Covid-19. Pero, ninguna será la solución integral al fenómeno del coronavirus.

La naturaleza, como padre amoroso, siempre trabaja por el bien de su creación. Los golpes, presiones y angustias, tan dolorosas como las siente cada individuo, no son para perjudicarnos, sino para equilibrarnos con la naturaleza y lograr una vida mejor. Su propósito es agudizar la conciencia de nuestras prioridades en la vida, de lo que realmente importa: relaciones armoniosas; entre nosotros y con la naturaleza.

La pandemia tiene como meta hacer que nos acerquemos adecuadamente al entorno que nos rodea, de forma integral y como complemento. Con el deseo de hacer bien a los demás y a nuestro entorno. La naturaleza es global, integral y unida. La tendencia del desarrollo evolutivo es hacer que nos identifiquemos con esas cualidades, a pesar de que fuimos creados muy diferente y que estamos distante unos de otros.

La era del coronavirus está cambiando nuestra vida, literalmente, por la fuerza. Nos lleva hacia un mundo superior y más avanzado, en el que todas las partes están unidas.

Hasta ahora, el mundo se ve justo al revés, lleno de juegos del ego, violencia, corrupción, luchas y disturbios, es parte del proceso de desarrollo. Si al inicio de la pandemia aún veíamos manifestaciones de solidaridad y ayuda mutua, hoy se agotó la paciencia de todos. Además, la ilusión de que nos tratamos bien está rota y ya es claro que es parte de la naturaleza humana cuidar sólo de uno mismo.

La impotencia que sentimos nos llevará a buscar la guía de nuestros sabios que, a lo largo de miles de años, crearon un método de unidad para este momento especial, para llevar a la humanidad a un nuevo horizonte. Este método atemporal desarrolla el enfoque y el sentimiento de que todos estamos dentro de un sistema. Una vez que se nos inculca firmemente esta noción, se vuelve natural tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran a nosotros, hasta que seamos “como un hombre con un corazón”. Y cuando finalmente nos conectemos con armonía, sentiremos que el poder único de la naturaleza que lo guía todo, en realidad, sólo nos hace el bien.

Entonces, ¿qué debemos desearnos para el nuevo año? Primero, reconocer nuestra naturaleza humana egoísta como la fuerza autodestructiva que nos separa. Segundo, desear cambiar de dirección y conectarnos por el bien de todos. Así, activaremos la fuerza de la naturaleza que irradia un mundo sano y sereno. Nuestra intención y deseo de construir una conexión profunda entre nuestros corazones, sanará el coronavirus en su raíz y asegurará que el siguiente año sea el más dulce que jamás hayamos vivido, realmente un Shaná Tová.