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“¿Cómo cambió Covid19 el futuro de la humanidad?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Cómo cambió Covid19 el futuro de la humanidad?” 

Mientras más soportamos el coronavirus, más habrá cambios que tendrán impacto importante en nuestro futuro. 

Al principio del brote, muchos pensaron que iba a terminar en cuestión de semanas. Las semanas pronto se volvieron meses y hoy, es mucho más claro que no va a irse a ningún lugar en el futuro inmediato. 

La implacable perseverancia de la pandemia, seguirá su propagación mundial y está cansando e incomodando a mucha gente, La vida pre-coronavirus, que se basaba en una rueda de hámster competitiva consumista, se detuvo y más y más gente no tiene un futuro por el que valga la pena esforzarse. 

En ese estado, estilo animación suspendida, algunos reaccionan explosivamente en disturbios y protestas, otros se deprimen en silencio, pero una fatiga general se expande por toda la humanidad. En realidad, también hay riesgo de que al salir de la pandemia inicien guerras, tanto en el interior como entre países. 

Si no hay una perspectiva clara ni propósito en la vida y sin saber cómo navegar hacia el futuro, la falta de esperanza da pie a sentir impotencia y desaliento. 

Aunque, con respecto al futuro, la vida era muy similar en la era pre-coronavirus. Es decir, jugábamos un juego egoísta y consumista, nuestra principal preocupación era seguir jugando. La mayoría no estaba muy interesado en saber a dónde, en última instancia, se dirigía la vida. Pero la naturaleza confiscó nuestro juego y sentimos que no podemos ganar y gastar hasta el cansancio como alguna vez lo hicimos. 

¿Cómo, entonces, podemos avanzar a partir de aquí?

Ya que el coronavirus nos hizo más difícil cuidarnos, tal vez la desesperación nos impulse a llegar a una decisión donde necesitaremos cuidarnos más unos a otros. 

La impotencia, desesperanza e insatisfacción en nuestra vida personal podría ser justo lo que necesitamos para cambiar el modus operandi de la sociedad, donde en lugar de buscar siempre ser el número uno -yo, mí mismo y lo mío-, que da pie a una serie de sensaciones negativas, podamos, si nos apoyamos unos a otros, encontrar verdadera satisfacción, fortaleza, felicidad y razón para vivir. 

Después, cuando comencemos a vivir, no por nuestro bien, sino en apoyo y consideración mutua, veremos la vida de forma diferente. 

Descubriremos una nueva y renovada propuesta para vivir, mientras tratamos de alinear nuestras relaciones con la interconexión global y perfecta que existe en la naturaleza. Esa calibración entre nosotros y la naturaleza nos resucitará con sensaciones completamente nuevas de vitalidad, buen ánimo y energía, las cuales en este momento ni siquiera podemos imaginar. Así cambiaríamos el juego de niños consumista que jugábamos antes del coronavirus, con un nuevo juego para adultos: nuestra participación activa para mejorar las relaciones humanas con el fin de llegar al equilibrio con la naturaleza. 

Foto  por Tom Ritson en  Unsplash.

Unidades sutiles para medir pensamientos

Los virus son resultado de nuestros malos pensamientos. Pero no hay instrumento que pueda medir esta conexión, porque es más elevada que la percepción material ordinaria. 

Hay muchos laboratorios y estudios que intentan comprender la conexión entre lo espiritual y lo material, pero es imposible. Nuestros buenos o malos pensamientos pertenecen al nivel humano, pues son con base en nuestro ego, el principio malvado. 

¿Dime, qué dispositivo puede ser usado para medir el ego del hombre y dónde debe estar conectado? Por supuesto, no al cuerpo material porque es sólo una máquina biológica que ejecuta órdenes ¿Al corazón? Pero el corazón es una bomba que puede ser reemplazada por una artificial ¿Tal vez en el cerebro? Tampoco. 

¿De dónde pueden ser extraídos los pensamientos para transmitirlos al dispositivo y ver qué pensamientos son buenos y cuáles no lo son y necesitan ser corregidos? Puedes construir un cardiograma, medir frecuencias, procesos eléctricos en el cuerpo, pero es imposible evaluar su esencia. No le pertenece a la materia. Por eso, la ciencia no puede estudiarlo. 

Como estudiante, tuve clases en el instituto del cerebro humano en San Petersburgo. Ahí escuché del jefe del departamento, que era un científico famoso, que no sabemos dónde están los pensamientos y deseos del hombre. 

Los científicos buscan esa conexión, pero los lleva fuera del cerebro a una esfera que no podemos percibir. Ahí, fuera del hombre, están nuestros pensamientos y deseos. El cerebro humano es un módem que se conecta con el espacio espiritual, donde vuelan todos nuestros pensamientos y sensaciones humanas. 

En nuestro mundo, es costumbre identificar a una persona por su cuerpo animal. Pero al estudiar Cabalá, construimos un Partzuf espiritual, ascendemos a fe por encima de la razón y ya no es material. La ciencia de la Cabalá conecta al hombre con su verdadera esencia, como si lo separara del cuerpo material y lo adhiere al alma. El mundo físico desaparece de nuestras sensaciones porque es imaginario. 

Cuando llegamos a una conexión así, comenzamos a revelar fenómenos espirituales. Abriremos el libro Estudio de las diez Sefirot y podremos sentir todo lo que está escrito ahí y leerlo como un músico lee una partitura.
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De Kabtv “Reunión de escritores” 15/oct/20

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El virus se propaga a través de nuestros pensamientos

Si le permito a un pensamiento no amable acerca de otros salir y ser expresado y escuchado, le doy oportunidad de manifestarse. Si está dentro de mí, aún puedo suprimirlo, prohibir que salgan de mí, es decir, restringir mi inherente naturaleza egoísta. 

Un pensamiento negativo acerca de nuestro prójimo es como una acción. Pero puedo atrapar y detener un pensamiento, sin dejar que se manifieste y dañe a otros. Un pensamiento inicia una acción, incluso si no es un pensamiento material. Si le permito a un pensamiento no amable fluir y actuar libremente sin intentar controlarlo y suprimirlo, daño a mi prójimo y cometo una mala acción en el mundo. 

Vivimos en un mundo de pensamientos. Un pensamiento es una acción. Por eso, al permitir que pensamientos no amables salgan de mí y creer que no es malo, actúo de forma maliciosa y así determino lo que sucede en la realidad. Todo nuestro mundo, cada uno debe revisarse a sí mismo y averiguar cómo influye en otros. Esto requerirá de  un trabajo interno profundo y mucho esfuerzo por parte de todos. 

El hombre debe cambiar la dirección de sus pensamientos acerca de otros, de negativa a positiva. Y así, en actitud positiva hacia otros, sentirá una fuerza adicional de la naturaleza que no sentía antes. 

Al cambiar nuestro pensamiento de negativo a positivo, nos salvaremos del coronavirus y redimiremos al mundo entero de la epidemia y otros problemas. Así nos alineamos con la naturaleza para que todos sus grados: inanimado, vegetal, animal, y humano estén en armonía, en buenos pensamientos y se complementen mutuamente. 

Lo que nos impide hacerlo es nuestra mala naturaleza, nuestro ego. Necesitamos convertir esta actitud egoísta hacia otros en una buena actitud. Para hacerlo, debemos trabajar en grupos, atraer la fuerza buena, oculta en la naturaleza y hacer que se revele. Exigir que esa fuerza buena, buenas relaciones y unidad, se manifiesten entre nosotros en el grupo. 

Si permitimos a nuestros pensamientos egoístas gobernar en nosotros, el coronavirus se propagará más y más. No tendremos ningún remedio porque el coronavirus es una manifestación de nuestras malas relaciones. Sólo que lo llamamos virus. 

Habrá muchos más de esos “virus”, aparecerán como resultado de nuestros pensamientos malvados y sufriremos mucho. Hace seis meses, aún había esperanza de que la epidemia cediera gradualmente. Ahora vemos que  empeorará cada vez más hasta que digamos: “¡Suficiente!” 

Nuestra corrupción se manifiesta en forma de virus, porque el cuerpo humano está lleno de ellos. Los virus son bloques de información y están en constante comunicación en todos los niveles del cuerpo. Los llamamos virus, pero en realidad, no podemos existir sin ellos. Cada uno es una entidad compleja, ni siquiera entendemos una millonésima parte de la forma en que trabaja. No sabemos cómo funciona el cuerpo. 

Cuando las rupturas se revelan en forma de virus, sólo pueden ser corregidas por una fuerza más elevada que ellos. Por encima del virus está el pensamiento. Los virus son portadores que transmiten pensamiento; transmiten datos e información a diferentes partes del cuerpo y al cerebro. Dado que nuestros pensamientos y deseos operan en niveles egoístas muy altos, se manifiestan en esos virus peligrosos. 

Si queremos calmarlos y llevarlos al equilibrio, tenemos la sabiduría de la Cabalá. El equilibrio se restaura con la restricción, pantalla y Luz reflejada. Necesitas equilibrar todas las fuerzas que activan los virus de manera que caigan bajo la restricción y la pantalla. Así los virus que causan enfermedad hoy, se convertirán en virus buenos.
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De la reunión de escritores 15/oct/20

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Mis pensamientos en Twitter, 24/oct/20

Dr Michael Laitman Twitter

Necesitamos ayuda del poder superior oculto en la #naturaleza. Esa fuerza es la fuente de vida. Creó todas las partes y las desarrolla, para que logren la sensación de vida. Necesitamos esa fuerza que une el más y el menos en todos los grados, para que nos ayude en nuestro grado.

Cuando nos convirtamos en un hombre con un corazón, no habrá ninguna diferencia entre nosotros, sólo un gran deseo. No quedarán enfermedades ni virus. El virus resultará realmente saludable porque nos lleva a ese estado, a un abrazo universal.
#sistemaIntegral #conexión

Somos como partículas cargadas en el campo espiritual, no podemos acercarnos ni alejarnos arbitrariamente, sino que siempre mantienen equilibrio. La distancia cambia cuando cambia la actitud. Esto nos permitirá corregirnos rápidamente y convertirnos en un #hombre con un #corazón.

En espiritualidad, la cercanía está determinada por la ley de equivalencia de forma. Al adquirir una nueva percepción de la realidad, puedo acercarme a ti o alejarme más, dependiendo de lo que piense: bueno o malo. Si te deseo lo mejor, puedo acercarme.
#corrección #garantíaMutua

Me doy cuenta de mi maldad cuando veo lo mal que trato a los demás y tengo que corregir mi actitud. Ese es el único remedio eficaz contra el coronavirus.
#corrección #garantíaMutua

El #coronavirus expresa nuestra actitud interna mutua en parámetros externos: odio a los que están a «dos metros» y odio a los que están a «6 metros». La distancia de la #cuarentena refleja el odio que hay entre nosotros. No se me permite acercarme a nadie si tengo mala actitud.

De Twitter, 24/oct/20

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En estos momentos de incertidumbre, ¿quién será el adulto responsable?

Mi nuevo articulo: «En estos momentos de incertidumbre, ¿quién será el adulto responsable?«

El incendio del Complejo Agosto, quemó más tierra que todos los incendios registrados en California entre 1932 y 1999, ¡juntos!. Desde el cambio de siglo, ha habido más de 7,000 grandes desastres naturales que afectaron a 4,000 millones de personas.

En los veinte años anteriores al cambio de siglo, sólo hubo la mitad de esos desastres. Es claro que el planeta se acerca aceleradamente hacia un acantilado y nadie intenta ser el adulto responsable.

Inicialmente, el coronavirus nos desaceleró, pero ahora también se convirtió en un cataclismo global por derecho propio. Peor aún, ya conocemos la tendencia y sabemos que las cosas no mejorarán en el futuro. ¿No hay nada que podamos hacer?

De hecho, podemos hacer mucho. El mundo está como está porque todos piensan sólo en sí mismos. Si cada célula de nuestro cuerpo pensara sólo en sí misma, moriríamos en segundos. Es lo que le estamos haciendo a nuestro planeta, nuestro hogar. Lo estamos matando.

Tampoco podemos esperar nada de nuestros líderes, ellos reflejan nuestra sociedad. En una sociedad egoísta, los más egoístas, llegan a la cima. En una sociedad amable, los más amables estarán arriba. Si queremos tener un mundo diferente, tenemos que cambiarnos a nosotros mismos y ayudarnos unos a otros en el proceso.

No necesitamos buscar a nadie que nos diga qué hacer; simplemente debemos recordar que todos somos parte de un sistema. Si no actuamos en armonía con el bienestar del sistema, lastimamos a los demás y en última instancia, a nosotros mismos.

No se necesitan grandes transformaciones para cambiar el mundo; simplemente se necesita conciencia. Todos necesitamos comer, ir a lugares, trabajar y vivir nuestra vida. Pero no necesitamos definir nuestro éxito, siendo superiores a los demás. Tampoco tenemos que competir, en su lugar, podemos optar por cooperar. Somos gente libre; podemos decidir qué tipo de personas queremos ser y qué tipo de sociedad queremos construir.

Si elegimos solidaridad sobre alienación, nos desharemos del virus en poco tiempo. Mejor aún, nos desharemos de todos los problemas que asolan el mundo; de este a oeste y de norte a sur. Todo lo que hacemos que daña al mundo es resultado de nuestro deseo de ser superiores a los demás. Si tomáramos sólo lo que necesitamos para tener una buena vida, habría abundancia para todos y no estaríamos agotando ni contaminando la tierra. El consumo y la renovación estarían en equilibrio y tendríamos una vida segura y placentera.

Pero esas grandes cosas no sucederán a menos que seamos nuestros propios adultos responsables. Vivimos en una época en la que todos debemos cuidar a los demás. La responsabilidad es la diferencia entre el adulto y el niño. Crecimos y debemos hacer lo que nos corresponde.

No necesitamos ir demasiado lejos; podemos comenzar con nuestra familia y amigos, los círculos más cercanos a nosotros. El cuidado mutuo se pondrá al día. Todo el mundo lo necesita; es el producto básico más requerido en la actualidad. Y lo mejor es que no nos debe preocupar que se agote, porque se reabastece solo. Mientras más das, más recibes.

No hablo de sonrisas educadas ni de cortesía. Hablo de ser responsables, rendir cuentas. Me refiero a saber que, si no actuamos como un adulto responsable, simplemente mataremos a muchos de nuestros semejantes y posiblemente a nosotros mismos. Hay tantas formas de actuar responsablemente como personas. Cada uno necesita algo más, pero si pensamos en nosotroscomo una comunidad, en lugar de como individuos aislados, todos estaremos mejor. De hecho, esto es todo lo que necesitamos para salvarnos a nosotros mismos, a nuestro planeta y al futuro de nuestros hijos.

El fin del confinamiento, pero sin final a la vista

Mi nuevo articulo: «El fin del confinamiento, pero sin final a la vista«

Repletos de ira, frustración y aversión mutua, cultivadas con avidez durante las semanas del encierro, los residentes del Estado de Israel están comenzando a reanudar su vida, si pueden llamarle así. Nadie es optimista. Todos saben que la siguiente clausura está a la vuelta de la esquina y saben que ahora que se mitigó el confinamiento, la cantidad de nuevos casos confirmados se incrementará de nuevo y provocará una tercera ola de brote de COVID-19 y un tercer encierro, sin final a la vista. Pues, si nadie se va a apegar a las simples reglas del distanciamiento social y del uso de cubrebocas, nada impedirá que el virus regrese.

Somos los únicos culpables del brote, pero culpamos a los demás.

No se necesitan leer las estadísticas de la pandemia para saber que Israel es una sociedad enferma, pero COVID-19 no es lo peor, ni siquiera es la enfermedad real. El país está plagado de aversión interna a niveles que nunca habíamos visto. Ni siquiera importa si se encuentra una vacuna o una cura para el coronavirus; ya es claro que el odio impondrá más castigos en la sociedad.

Como advertí desde el comienzo del brote, COVID-19 no sólo está aquí para quedarse, sino que se volverá cada vez más siniestro, en sincronía con nuestra renuencia a cambiar nuestra actitud hacia los demás. En la primera ola, atacó principalmente a enfermos y a ancianos. En la segunda ola, como lo advertí, está golpeando a gente sana y más joven, incluso a niños. En la tercera ola, golpeará aún más fuerte, mucho más fuerte. Si no cambiamos nuestra actitud y comenzamos a cumplir con las instrucciones, pero haciéndolo por consideración hacia los demás, enfrentaremos tasas de mortalidad que sacudirán a la sociedad. Habrá pacientes críticamente enfermos y familiares fallecidos en cada familia. Nos esperes un trauma que nos infligirán nuestras propias manos llenas de odio.

Nosotros, los israelitas, pensamos que estamos por encima del sistema o al menos, que podemos vencerlo. Pero la arrogancia no te fortalece, te ciega. Estamos ciegos, no vemos que el virus nos está derrotando. Perdimos la segunda ronda, pero lo ignoramos, como si la tercera ronda fuera a ser mejor para nosotros. No lo será; terminará en lágrimas.

Cuando nos rindamos, entenderemos que todo lo que teníamos que hacer para que el virus se fuera era cuidarnos unos a otros. Si no nos rendimos y no empezamos a cuidarnos, el virus nos matará o nos mataremos unos a otros o nos encontrará alguna otra conclusión violenta para nuestra vida. De una forma u otra, el tiempo del “trato agradable” terminó. O actuamos juntos en concierto y nos unimos para derrotar al bicho invisible o, esa cosita con picos nos dará el nocaut final.

«¿Hay aspectos positivos en el coronavirus?» (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Hay aspectos positivos en el coronavirus?

El aspecto positivo más destacado del coronavirus es que nos obligó a observar cómo vivimos y a buscar conexiones nuevas y mejoradas en la sociedad.

Redujo la velocidad del tren consumista en el que viajábamos y nos dio espacio para revisar lo que es esencial y no esencial en nuestra vida. También nos dio ejemplos de que la naturaleza se recupera cuando nos calmamos. 

Nos dio lecciones sobre nuestra interdependencia, desde la dependencia mutua en nuestras respectivas localidades -mantener la higiene personal, usar cubrebocas y respetar las condiciones de distanciamiento social- hasta presenciar nuestra estrecha interdependencia mundial, en la forma en que el virus apareció como un brote en una parte del mundo y se propagó rápidamente para convertirse en una pandemia.

Al hacerlo, mientras más tiempo permanezca el coronavirus con nosotros (y parece que no se irá pronto), más servirá para transformar a la sociedad desde su centro: de una sociedad de individuos alimentados por su egoísmo, individualistas y materialistas a una sociedad que entiende la necesidad de conectarse positivamente y erigir nuevos valores de responsabilidad y consideración mutuas, a fin de vivir bien en un mundo interdependiente, recientemente  revelado.

Elévate por encima de los desacuerdos

Pregunta: Algunos dicen que deberíamos dejar morir alrededor del 5% de los enfermos de coronavirus para reactivar la economía porque de lo contrario colapsará y las consecuencias serán peores. Los humanistas dicen que debemos luchar por cada vida y salvar a cada persona. Conflictos similares surgen en empresas, lugares de trabajo, gobiernos y familias. La gente está dividida.

En los cursos de educación integral, vimos una situación similar y cuando la analizamos, estalló un conflicto entre dos participantes. Resultó que la abuela de uno de ellos falleció hace unos días y por eso, apoyó la cuarentena por su experiencia personal. El segundo llevaba varios meses sin trabajo y sin con qué alimentar a sus hijos, estaba a favor de levantar la cuarentena.

El resto de los participantes estaban involucrados en el conflicto y el grupo se dividió en dos campos ¿cómo resolvería ese conflicto?

Respuesta: No se puede solucionar de inmediato. Debemos comprender el panorama total y sólo así tendremos una fórmula mediante la cual decidiremos qué hacer en cada caso específico. Basados en la explosión de emociones, no somos capaces de decidir dónde está la verdad.

Si mejoramos en nuestra relación, también seremos capaces de superar al virus. Y si yo acepto su punto de vista o él acepte el mío, no iremos a ninguna parte. La decisión debe ser mutua y al actuar de acuerdo a ella, definitivamente nadie se enfermará y quien necesite recibir un salario, lo recibirá.

Pregunta: ¿La decisión está en un plano completamente diferente? Para llegar a un acuerdo general en un grupo pequeño, ¿sólo necesitan mejorar sus relaciones?

Respuesta: Esa es la decisión a la que deben llegar y todo saldrá bien.
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De Kabtv «Habilidades de organización» 16/jul/20

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Una tendencia especial de nuestros tiempos

Tenemos otro día de progreso, pero la pregunta es, ¿realmente progresamos? El mundo avanza de acuerdo al programa de la creación y revela más y más ruptura en sí mismo. 

¿Qué hacemos en la misma medida para corregirlo? ¿qué tanto avanzamos y queremos conectar al mundo o al menos intentar explicar la tendencia de su desarrollo, hacia dónde va y para qué? ¿avanzando al ritmo de su desarrollo? No veo otros grupos en el mundo que puedan hacerlo. 

La humanidad debe aprender el programa de la creación, su propósito, la fuerza superior que nos gobierna y hacia dónde nos lleva. Pero hasta ahora, vemos que otro día pasa y la humanidad se hunde cada vez más y así sigue. Aún no sentimos que podemos ir a la par de la corriente y ser el Shofar que notifica lo que sucede. 

En nuestro tiempo, lo más importante es explicar para que todos sepan lo que sucedió, quién lo hace, para qué, en qué dirección avanzamos y cómo debemos actuar. La fuerza superior opera sobre nosotros, nos ayuda a cambiar, a avanzar con ella y a usar todas las fuerzas de nuestro desarrollo. 

Espero que todos se sientan responsables por el mundo. Por eso Israel es llamado el pueblo elegido, para dar ejemplo y explicar a la humanidad lo que se debe hacer. El mundo llegó a la última etapa de corrección, a la revelación del mal y necesitamos ayudarlo a revelar este mal tan pronto como sea posible. De eso depende cuán rápido avancemos hacia la siguiente etapa y comenzaremos a llegar a la bondad. 

La revelación del mal es en nuestro ego, que nos divide y nos hace sentir más distantes cada día. Todos sufrimos y aún así no queremos acercarnos ni entre países, ni entre personas, vecinos e incluso con la familia. Nadie está conectado con nadie ni nos sentimos parte de la humanidad como un solo sistema. 

Es la revelación del mal por la que debemos pasar primero, para entender la esencia de nuestra naturaleza. Sin no, no podemos mejorar ni conectarnos para convertirnos en un solo sistema, un hombre, Adam

Dependiendo de cuán rápido lo entendamos y sintamos, transmitiremos esta sensación y entendimiento a la humanidad, el coronavirus se convertirá en una fuerza positiva que nos une. Ahora nos separa al llevarnos a nuestro rincón y encerrarnos. 

Si nuestros pensamientos se corrigen, podemos acercarnos y el virus no nos dañará. Es ahora, cuando el ego es revelado en forma de coronavirus, que éste nos ayuda a distanciarnos el uno del otro. 

Pero si estamos armados con restricción, pantalla y luz reflejada, para no pensar en nosotros mismos, sino en nuestra conexión, si no nos preocupamos por nuestro bienestar sino por nuestra conexión, podremos elevarnos por encima de la fuerza de separación y conectarnos apropiadamente como un hombre con un corazón. 

Todo esto depende de ver la tendencia negativa y entender que es por nuestro bien, porque nos ayuda a cambiar a una buena manera. La inclinación malvada es llamada malvada por nuestra intención egoísta. Pero si convertimos esa intención en otorgar, todo el poder del mal se convertirá en bien. Todo depende de nosotros. 

Necesitamos entenderlo rápidamente e implementarlo entre nosotros para ser ejemplo para el mundo. Todos los caminos están abiertos para nosotros. Cada día más y más oportunidades se abren, sólo necesitamos implementarlas entre nosotros y después en el mundo. Nuestro avance y corrección personal dependen de ello. Cada uno puede lograr su meta personal sólo si logra la meta común. Es la cualidad única de nuestra generación. 

El mundo está cambiando con gran velocidad y comienza a ser consciente de que llegó a la impotencia, no era el caso hace seis meses ¿Sentimos que avanzamos muy rápido y entendemos más para encarnar la forma correcta de la humanidad entre nosotros y mostrarla al mundo? Nuestro grupo es una mini humanidad. 

Nuestra conexión debe ser tan correcta y fuerte que no tengamos miedo de ninguna epidemia ni virus. Nada puede dañarnos ni personas ni virus ni desastres naturales si nos conectamos correctamente, con la intención correcta y construimos buenas relaciones. Un ejemplo de esa conexión será la mejor y más efectiva diseminación para la humanidad.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 25/sep/20, Shamati 42 “¿Qué significan las siglas ELUL en el trabajo?

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«¿Cómo me deshago del coronavirus de forma natural?» (Quora)

Michael Laitman, en Quora: «¿Cómo me deshago del coronavirus de forma natural?«

El remedio para el coronavirus es muy simple: las relaciones positivas entre la gente neutralizan el virus.

Todos tenemos el remedio contra el virus en nuestro corazón: activando conexiones positivas, acercándonos al corazón de los demás, todos seremos testigos de la desaparición del virus.

Puede parecer inverosímil, pero si entendiéramos que la naturaleza nos desarrolla y que espera que en esta etapa de desarrollo damos pasos para conectarnos positivamente y, al hacerlo, asemejarnos a la interconexión de la naturaleza, lo haríamos. alcanzar el equilibrio con la naturaleza, para no sentir que su influencia es negativa.

Si la humanidad escuchara y absorbiera un poco este mensaje, ya sería una parte importante de la cura del virus.