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En la era de la reconstrucción del mundo

Pregunta: La opinión pública enseñó a la gente a vivir de acuerdo a los principios del consumo sin fin, diciendo que es el pináculo de la civilización ¿cómo podemos no cometer un error ahora, mientras construimos nuevas relaciones en la sociedad? 

Respuesta: La pandemia es sólo el principio, el primer pequeño golpe. Ni siquiera un golpe, sino un ligero empujón para acercarnos un poco. Pero también, el coronavirus puede darnos una nueva forma de la manera más terrible. 

Veremos un mundo colapsado, destruido, que ya no podremos controlar con nuestro estilo pasado. Ni fábricas ni líneas aéreas, nada funcionará como debiera. Todo debe pasar por una etapa completamente nueva de reconstrucción, un cambio correcto, hacia las nuevas condiciones que se despliegan. 

El coronavirus, de alguna manera, volvió al mundo integral. Sin embargo, provenimos de este y entendemos que no estamos adaptados al nuevo mundo. Ni siquiera entendemos cómo podemos regresar al pasado. Y no podemos regresar al pasado. 

Pero en este caso, dos mil millones de personas se quedarán sin trabajo ¿cómo se alimentarán? ¿cómo vamos a darles lo que necesitan? 

Hoy, los países están gastando miles de millones de dólares para, de alguna manera calmar las cosas. Esos dólares desaparecen, no  podremos exigir su regreso al tesoro del estado. Por lo tanto, vemos que los poderosos de este mundo tienen sólo fuerza, pero no cabezas. Vamos a enfrentar un problema muy grande.
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De Kabtv “Era post coronavirus” 30/abr/20

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Naceremos nosotros mismos en un nuevo mundo

Vivimos en un mundo que cambia justo ante nuestros ojos. Toda nuestra vida puede ser dividida en dos etapas: antes del coronavirus y después de ello.

La vida fluía de acuerdo a cierta rutina, el virus, de pronto, hizo un cambio drástico, lleva a la humanidad hacia un nuevo estado, que aún es percibido como crisis global. 

La crisis está crece y es más profunda, no es claro hacia dónde se va, pero es claro que vamos hacia un mundo nuevo que aún no conocemos. La palabra “crisis” (Mashber) proviene del nombre de la piedra en la que en tiempos antiguos, las mujeres daban a luz a sus hijos. En otras palabras, crisis es el lugar de un nacimiento y el estado actual, que le llamamos crisis, es el nacimiento de un nuevo mundo. 

Han existido muchas crisis diferentes en la historia de la humanidad, pero hasta ahora, ninguna cambió al mundo de forma tan dramática. Sólo existieron cambios en la sociedad humana, en su forma. Pero la crisis de hoy es la primera real, aun cuando no parece muy seria, porque no es una guerra, un meteorito cayendo sobre nosotros o una destrucción masiva. 

Y aun así, podemos llamarla crisis, precisamente porque un nuevo mundo está naciendo ante nuestros ojos. Pronto veremos que la sociedad humana, nosotros, nuestras familias y nuestra actitud hacia el mundo cambió. El mundo interior del hombre, su percepción de la realidad cambiará y veremos un nuevo mundo. 

Aún no lo vemos, igual que el bebé que está dentro de su madre y no ve el mundo. Incluso cuando nace, al principio no ve nada. Después desarrollará oído y vista y comenzará a responder mientras crece y se familiariza con el mundo. 

Así exactamente los adultos necesitamos nacer y cambiar nuestra percepción y visión para ver un nuevo mundo. Esto sucederá pronto. 

El nacimiento es un dolor enorme, incomparable, una sensación de que el cuerpo entero está a punto de explotar. Por una parte es una condición muy seria, que amenaza la vida. Pero por otra, vemos que no hay opción: la naturaleza nos obliga a hacerlo. 

Sin embargo, el nacimiento del niño está basado en el deseo natural de una mujer de tener hijos. Además, existe la opinión pública que motiva a la mujer a dar a luz y no sólo un hijo. La naturaleza le dio a la mujer mucha fortaleza para soportar los dolores del parto; este es un estado difícil y peligroso. 

La humanidad entera está en esta crisis del coronavirus, tanto hombres como mujeres. Las mujeres siempre le reprochan a los hombres que no conocen los dolores del parto. Bueno, las mujeres pueden estar satisfechas: los hombres pasarán por dolores de partio reales, severos. Sentirán que la crisis los sofoca, sin darles la oportunidad de resistirse: estás desgarrado por dentro, pero no puedes hacer nada. 

Aún así podremos nacer con la plegaria y el esfuerzo por unirnos. Pero será un nacimiento muy difícil y especial, porque estamos naciendo nosotros mismos en un nuevo mundo. Cruzamos la frontera hacia el mundo espiritual y nacemos en una nueva forma.
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De Kabtv “La mujer en el nuevo mundo” 9/jul/20

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“¿Qué piensa de si el mundo en general puede aprender una lección del coronavirus? ¿podemos esperar unidad?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Qué piensa de si el mundo en general puede aprender una lección del coronavirus? ¿podemos esperar unidad?

Hasta ahora, los dolores que han caído sobre el mundo no han dado soluciones ni discernimientos efectivos. 

La gente, simplemente, espera que termine para regresar a hacer negocios como acostumbran, todos piensan en cómo minimizar sus pérdidas e incluso más, cómo obtener ganancias de la pandemia. 

No me sorprende, dado que es sólo un resultado esperado de nuestra actitud innata egoísta hacia el mundo, que funciona en nosotros de forma involuntaria.

Por eso, el coronavirus está aquí para quedarse por mucho más tiempo, pues apareció para hacer cambios serios en el mundo. 

Justo ahora, estamos en la fase de intentar revivir muchos negocios de los que no tenemos necesidad real y regalar dinero por trabajo que no existirá en el futuro. 

La autoridades no pueden entender la nueva era en la que entramos, es una era donde necesitamos dar a todos lo básico para vivir y poner todo el excedente de nuestra concentración en una forma actualizada de educación, que nos enseñe  este nuevo mundo interdependiente que se está revelando ante nosotros, sus leyes y cómo poder llevarnos bien en esas nuevas condiciones. Es decir, es una forma de educación que necesitamos hoy y que no recibimos mientras crecíamos. 

En su lugar, intentamos aferrarnos a nuestros valores materiales pasados, esperando mantener nuestra cultura de compras en boutiques, joyerías y relojes y carros caros. 

Por lo tanto, en relación al cambio que la naturaleza exige de la humanidad, el día de hoy, la pandemia ni siquiera inicia. 

Por eso espero que abramos los ojos y veamos que estamos en un mundo nuevo, más interdependiente e interconectado y para vivir en este mundo debemos hacer ajustes serios a lo que conocemos, se reduce a enfocarnos más en lo esencial y aprender qué es este nuevo mundo, cómo nos hemos desarrollado hasta este punto y qué podemos hacer para sobrevivir y prosperar en las nuevas condiciones más estrechas de interdependencia de hoy. 

Foto por Thought Catalog en Unsplash

La corona del súper-egoísmo

Nuestra conexión debe convertirse en las diez Sefirot del alma o el Tercer Templo. El Templo es una estructura, una red de conexiones mutuas. 

La epidemia del coronavirus nos revela la ruptura, la destrucción del Templo, la transgresión. Nos muestra lo egoísta de nuestras relaciones y que no podemos conectarnos, que somos indiferentes a lo que le sucede a otros: si viven o mueren. 

Esta es una enfermedad -estoy enfermo porque no puedo siquiera acercarme a ninguna persona a mi alrededor. El coronavirus revela nuestro odio y rechazo mutuo. Esta es la enfermedad. La corona es colocada sobre nuestra cabeza como el súper-egoísmo que nos domina.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 29/jul/20, “Tishá BeAv (Nueve de Av)”

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¿Cuándo terminará el coronavirus? ¿hay alguna vacuna cerca de ser liberada?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “Cuándo terminará el coronavirus? ¿Hay alguna vacuna cerca de ser liberada? 

A pesar de la alta anticipación de la muerte del COVID-19, está aquí para quedarse por un tiempo. 

El coronavirus surgió con el fin de cambiar la forma en que pensamos y permanecerá con nosotros hasta que complete su transformación. 

Dado que la humanidad es un colectivo enorme y diverso de diferentes personas, nos tomará algo de tiempo adaptarnos a un mundo mucho más interdependiente del que estábamos acostumbrados en la era pre-coronavirus. 

Similar a cómo la gente se acostumbró a vivir con enfermedades crónicas, así también la humanidad se acostumbrará al coronavirus. 

Simplemente se volverá parte integral de nuestra vida. 

Como cualquier comienzo de una enfermedad se siente de forma severa, como un impacto para los sistemas del cuerpo, de la misma manera estamos en este momento pasando por las punzadas iniciales de la “inyección” del coronavirus a la humanidad. 

Sin embargo, esta transición se hará y la sociedad humana asumirá una forma nueva, más independiente. 

Incluso muchas de las obligaciones que nos trae el coronavirus actúan para ejemplificar nuestra dependencia mutua, es decir, dependemos de que el otro lleve cubrebocas, tenga buena, higiene personal, mantenga distancia y haga cuarentena, si sabe que estuvo en contacto con personas con el virus. 

Por eso, vemos que un pequeño virus nos ayuda a ver un mundo más conectado, que cual opera en todos y donde cada uno está sujeto a una influencia mutua y mientras permanezca con nosotros, continuará “educándonos” con esa sabiduría. 

Por lo tanto haríamos bien en internalizar que somos parte de un solo sistema que se desarrolla hacia un nuevo estado de equilibrio con la naturaleza. 

Es decir, la naturaleza es interdependiente e interconectada y nosotros también descubrimos más y más de la naturaleza y de nuestra propia interconexión mientras más nos desarrollamos. 

Además, mientras más revelamos este proceso, de cada vez mayor interdependencia, más encontraremos nuevos escenarios de encrucijadas, etapa tras etapa. O estamos de acuerdo con nuestra cada vez mayor interdependencia y aceptamos más responsabilidad y consideración para los otros o nos oponemos y por lo tanto sentimos nuestra cada vez más estrecha conexión como una situación más y más horrible y dolorosa. 

Sin embargo, de cualquier manera, la naturaleza nos presiona para conectarnos más, como una aplanadora evolutiva que aplana nuestras actitudes dañinas y egoístas. Destroza nuestro ego como una cáscara de limón en un exprimidor y continuará haciéndolo hasta que todos nuestros jugos egoístas sean extraídos. 

En esa etapa, encontraremos un nuevo tipo de satisfacción en cualidades que en este momento nos parecen poco importantes e incluso desagradables, como benevolencia, altruismo, entrega y consideración de otros. 

Si sólo pudiéramos ver que existe una línea clara a partir de nuestra realidad actual hacia una realidad nueva, unida y perfecta, que la naturaleza tiene un estado de perfección esperándonos y de forma cuidadosa nos guía hacia ahí, así nos encontraríamos con todo en nuestra vida con más confianza y con sentido de propósito. 

Ahora, nos divide nuestra actitud mutua y más que otra cosa, esta división causa todos nuestros dolores. Nuestra división es expresada nuestra preocupación principal por nuestro beneficio, por encima del beneficio de otros, que es opuesto a la característica holística de la naturaleza. El sufrimiento es la diferencia que sentimos entre nuestro estado y el de la naturaleza y opera en nosotros para hacer que nos conectemos. 

Mientras más avancemos en nuestra conexión, más equilibrados con la naturaleza nos volveremos y experimentaremos una inversión de nuestros dolores y penas hacia placeres y alegría. 

Necesitamos estar de acuerdo en conectarnos por encima de nuestros impulsos de división que constantemente tiran de nosotros en todas direcciones y cuando lleguemos a ese acuerdo, de la misma manera experimentaremos sus beneficios. 

Por eso, al ver a la humanidad como un solo organismo y a la naturaleza como su superior, podremos ver que la naturaleza vacunó a la humanidad con el coronavirus, para sanarnos de nuestras actitudes de división. 

Podemos esperar salir de la pandemia como una humanidad más fuerte, con actitudes más sanas en su interior, entre pueblos y naciones. Mientras somos forzados a mantener nuestra distancia, al hacerlo, haríamos bien en pensar en que podemos volvernos más internamente conectados.

Entonces, ¿qué es necesario para que el coronavirus termine? 

Entender que es mucho más que una simple enfermedad física, que llegó para cambiar nuestro pensamiento de; división a conexión, egoístas a altruistas, individualistas a interdependientes, así al ajustar nuestra actitud, realmente pondríamos fin a la pandemia, pues la naturaleza ya no necesitaría enseñarnos la lección. 

Por eso, debemos ser atentos y cuidadosos con los demás, pensar en cómo podemos prevenir que virus de cualquier tipo se transmitan a otros, desde enfermedades físicas hasta todo tipo de pensamientos dañinos y al ejercitar esta responsabilidad y consideración mutua, el coronavirus desaparecerá de nuestra vida. 

¿Por qué a la gente buena se le da un destino dificil?

Pregunta: ¿Por qué a la gente buena, justa, pura, se le da una carga pesada en la vida, dificultades relacionadas con el coronavirus y eventos similares y lo que sucede en el mundo no afecta para nada a los malos? 

Respuesta: Nuestro mundo egoísta está tan distorsionado que piensa que las buenas personas deben obtener sólo buenas cosas y las malas, lo malo, es totalmente incorrecto. 

Las buenas personas que parecen esforzarse por el bien, algunas veces tienen destino malvado, los golpes del destino, es muy natural. Pues el mundo es egoísta y malo. Por eso, no hay que esperar nada bueno, especialmente ahora, que estamos entrando en la última etapa de nuestra corrección, acompañados por una pandemia. 

Habrá muchos giros constantes que nos enseñarán a cambiar y a corregirnos para estar en línea con el mundo integral que se manifiesta cada vez más. 

Pregunta: Pero ¿de alguna manera podemos prepararnos, hacer cierto tipo de profilaxis? 

Respuesta: “Profilaxis” es una buena palabra. Te diré algo: estamos haciendo esa prevención. 

El punto es que el hombre debe adaptarse al mundo futuro que está naciendo. Para eso, debemos volvernos menos egoístas. Por eso, el virus actual nos sacudirá y nos volverá personas completamente diferentes. Más aún, por cualquier medio, tanto duro como delicado, dependiendo de cómo lo aceptemos. Esto es lo primero. 

En segundo lugar, necesitamos aprender a unirnos por encima de nuestro egoísmo y a pesar de él. Es muy difícil. 

Todo comienza aceptando que nuestra naturaleza es malvada y anhelar relaciones correctas y buenas, entre nosotros. 

Estamos entrando a un estado tal en el que las fuerzas de la naturaleza nos educarán de forma muy seria.
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De Kabtv “Juntos en lo importante” 14/jul/20

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Una lucha en la que todos estamos

Pregunta: En la lucha contra el coronavirus, es claro que ya recibimos un cerebro global: información y experiencia que divergen en todos los países.  

¿Cómo podemos alcanzar un corazón global? ¿cómo sentir a los demás? Y, ¿de qué sensaciones se habla? ¿los doctores que salvan vidas, trabajando 16 horas al día, no lo hacen por sentimientos? Finalmente, muchas personas tienen opción de no trabajar. 

Respuesta: No pienso que los doctores tienen opción de trabajar o no. No pienso que ellos por sí mismos decidan quedarse en casa. En principio, su profesión y circunstancias no les exime del sacrificio propio.  

Pero el hecho es que llegó el tiempo de entender que estamos conectados a los demás y ningún país puede cuidarse solo, por sí mismo, de forma aislada, porque prácticamente el virus no tiene límites. 

Cómo se transmite y cómo crece, aún seguimos sin saberlo todo. Por lo tanto, absolutamente todos participamos en la lucha contra él. Hasta ahora, este es el mejor logro que la pandemia nos trajo.
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De Kabtv “Eral post coronavirus,”30/abr/20 

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“¿Cómo cambiará el coronavirus el comportamiento del consumidor para siempre?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “¿Cómo cambiará el coronavirus el comportamiento del consumidor para siempre?” 

El coronavirus le puso un freno al paradigma egoísta-competitivo que habíamos aceptado como norma hasta tiempos recientes. 

Es porque llegamos a un punto en el desarrollo humano, donde necesitamos comenzar a crecer más allá de nuestra naturaleza humana egoísta que es la inclinación en beneficio personal a expensas de otros. 

En otras palabras, nuestra era presente está caracterizada por la naturaleza que nos presiona para entrar en equilibrio con su forma interconectada e interdependiente, por eso, ya no es tolerante con nuestro abuso. 

Como tal, los negocios que implican explotación de la gente y de la naturaleza, gradualmente desaparecerán. Los días de abrir los negocios que queríamos -con el motivo de ganancia al frente y la consideración ecológica y social al final, si acaso- terminó. 

Tenemos una enorme tarea esperándonos. Requiere de no menos que equilibrio con la naturaleza, es decir, ajustar nuestra actitud mutua para adaptar las relaciones integrales con todo lo que existe en la naturaleza. 

Así como la naturaleza funciona de acuerdo a leyes de altruismo e interdependencia, así también nosotros necesitamos actualizar la calidad de nuestras relaciones -de egoístas a altruistas, de divisivas a conectadas de buena forma- con el fin de experimentar vidas sanas, seguras y felices, en equilibrio con la naturaleza. 

Nos esperan tiempos interesantes. Pienso que cuando, eventualmente, nos liberemos de las condiciones de la pandemia, sentiremos más claramente que no hay retorno al marco capitalista impulsado de manera artificial en el que estábamos antes que el coronavirus entrara a nuestra vida. 

En esa etapa, también veo que empezamos a reconocer el grado al que cambiamos. 

Si bien, hasta tiempos recientes, la gente respetaba la idea de incrementar los márgenes de ganancia, prestando más atención a los dígitos en las respectivas cuentas de banco que al bienestar de los demás. Pienso que más y más gente despreciará esa tendencia. 

Entraremos en un periodo difícil y confuso. Habrá mucho esfuerzo para intentar revivir el mundo pre coronavirus, junto con un creciente disgusto hacia ese mundo. 

Los negocios y hábitos de consumo serán más enfocados en lo esencial y la gente se aferrará a valores más normales y universales. 

Mientras nos dirigimos al futuro, la gente que quiera dirigir negocios necesitará pensar mucho en que su negocio le de a los demás algo sin lo cual no puedan vivir. 

La naturaleza misma ya no nos dejará dilapidar recursos en entretenimientos en exceso. El alto desempleo barrerá la sociedad y los desempleados no podrán encontrar trabajos asociados a bienes y servicios no esenciales. 

Los gobiernos enfrentarán un problema enorme en términos de qué hacer con su enorme número de población desempleada. 

He propuesto un modelo, que recomienda pagar a esas personas un estipendio que cubra sus necesidades, a cambio de involucrarse en una nueva forma de educación que enseñe a vivir de forma armoniosa en la realidad interdependiente de hoy, una forma de educación ausente en el sistema escolar que nos educó. 

El resto de la población tendrá un trabajo necesario y vital para la humanidad, no en aras de obtener ganancias, riqueza y éxito individual a expensas de otros. 

Sinceramente espero que lleguemos a ese tipo de organización, más temprano que tarde, porque llegaremos de una forma u otra. 

Mientras nos percibamos separados de la naturaleza, capaces de, aparentemente pensar y actuar de forma libre, simplemente fracasamos en ver que somos parte de la naturaleza y la naturaleza nos está guiando a ser correspondientes a sus leyes con o sin nuestra conciencia. 

Llegamos a una etapa de desarrollo, donde, en forma de coronavirus, sentimos el desacuerdo de la naturaleza con nuestra excesiva explotación de sus recursos y de los demás. Veo esta pandemia como nuestra primer etapa importante de purificación. 

Foto de Ryoji Iwata en Unsplash.

“Israel tuvo el récord de coronavirus el fin de semana del 4 de julio, con los casos elevándose en un 13 por ciento ¿cuál piensa que fue la causa?” (Quora)

Michael Laitman, en Quora: “Israel tuvo el récord de coronavirus el fin  de semana del 4 de julio, con los casos elevándose en un 13 por ciento ¿cuál piensa que fue la causa?

Ahora nos dirigimos al final de julio del 2020 y los casos de coronavirus crecieron cerca del 92% en el transcurso del mes, de 28,400 casos en julio 5 a 54,400 casos en julio 23. 

¿Por qué?

 

Como he escrito y hablado de forma extensa, desde que el coronavirus se convirtió en pandemia global, no es simplemente un problema económico ni de salud, sino un fenómeno enviado por la naturaleza, que vino a reprogramar a la humanidad: para hacernos más conscientes de nuestra interdependencia e interconexión y para darnos condiciones para que nos veamos forzados a ejercer nuestra dependencia mutua. 

Además, antes que el coronavirus golpeara al mundo, de forma extensa escribí y hablé de que el pueblo de Israel tiene una misión especial en el mundo: ser pionero de la transformació de la la humanidad hacia una conexión positiva por encima de su cada vez mayor división. 

Mientras más dividida sea la sociedad, más necesidad hay de unidad, de la que el pueblo de Israel tiene el método. 

Por eso si nosotros, el pueblo de Israel, tratamos de conectarnos positivamente para ser ejemplo unificador para la humanidad, experimentaremos una reacción positiva de la naturaleza y de las otras naciones. 

Si fracasamos en unirnos, nuestra negligencia y desunión se propagará en oleadas hacia la humanidad en muchas formas de división social y aguijoneará a unos contra otros en el mundo, y tendremos una respuesta negativa. 

En lugar de ser ejemplo de unidad y poder llevar al mundo a un estado más armonioso, nos volvimos lo opuesto: ejemplo de discordia social, como parte rezagada de la humanidad, que arrastra su paso y hace más lento el progreso de la humanidad hacia un estado más positivamente conectado. 

Esta es la situación actual. Por eso no me sorprende que hayamos encontrado un alza importante en el coronavirus este mes. Y no tiene nada qué ver con si cumplimos o no los lineamientos del departamento de salud. 

Hasta que lleguemos a entender nuestra misión, que no existimos para nosotros mismos sino para la humanidad y sentir en nuestra carne que necesitamos contribuir con la humanidad con ejemplo de unidad por encima de nuestra división, podemos esperar más y más malos funcionamientos que operen contra nosotros. 

El cálculo con respecto al pueblo de Israel es siempre en relación con la unión o desunión de la humanidad: si actuamos para incrementar la unidad entre nosotros y la humanidad, experimentaremos una respuesta positiva junto con una fuerza de conexión que incrementará la felicidad, seguridad y salud de la humanidad. 

Y mientras más la humanidad necesite de la unidad, es decir, más experimente los efectos negativos de su división, más seremos presionados para responder de acuerdo a nuestra misión crucial.

Un vistazo a la perspectiva a corto plazo

Pregunta: ¿Cómo cambiará la demanda del consumidor ahora durante la pandemia? ¿en qué deberían centrarse los emprendedores y las nuevas empresas?

Respuesta: Llegamos a un estado en el que la humanidad debe salir de su ego. Por eso, todas las empresas egoístas se desvanecerán gradualmente. Es cuestión de unos años.

El punto es que la siguiente generación debe alcanzar similitud con la naturaleza: integralidad y dependencia de todos en todos. Aunque nos parece que la sociedad egoísta se desarrollando, en general ya está en estancamiento interno.

Creo que el golpe del coronavirus es el comienzo del estancamiento. La naturaleza ya no nos permitirá hacer lo que queramos con ella. No podremos abrir ningún negocio con impunidad, de forma imprudente y estropear el medio ambiente sólo para ganar dinero y no saber qué hacer con él.

Tenemos una gran tarea por delante, comprender cómo equilibrarnos. Creo que, con la liberación del aislamiento, comenzaremos a sentir, por primera vez, que no podemos volver al mundo egoísta y capitalista habitual, hasta el punto en que veremos que la gente cambió. Veremos que está molesta por todo lo que está asociado con el deseo de ganar, suprimir a los demás, estar orgullosos de la cantidad de dinero que tiene en el banco en comparación con los demás.

Salir de la crisis no será fácil. La gente realmente no querrá volver a su vida anterior. De repente sentirán que no es fácil, que tiene alguna otra actitud en comparación con el período anterior al coronavirus. Al menos no abriremos peluquerías para perros y cosas así, en cada esquina. No habrá negocios innecesarios. Todos se limitarán a valores universales más normales.

La naturaleza misma ya no nos permitirá hacerlo, junto con la situación sociológica. Habrá hasta un 70% de desempleo en el mundo y no podremos crear puestos innecesarios para ellos.

Puede que no sea el futuro del mañana, pero Cabalá sugiere que este 70% debería recibir educación universal y recibir un estipendio del tamaño de su salario. El 20-30% restante de la población se dedicará a un trabajo vital necesario para la humanidad, no para vender, comprar y luego vender más.

Así veo el futuro inmediato. Espero que sea así, porque si no ahora, después de un tiempo llegaremos a esto.

También somos parte de la naturaleza y no nos permitirá contaminar aún más el medio ambiente, desperdiciar recursos naturales, etc., porque ya llegamos al límite razonable. Por eso están surgiendo estos virus. Aún tendremos muchas sorpresas similares, de la naturaleza. Creo que el coronavirus es nuestra primera etapa de purificación.

Si alguien quiere abrir algo o crear algún negocio, debe actuar con normalidad y sensatez, con muchas probabilidades de que haga lo que la gente necesita y que realmente no puede hacer.
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De Kabtv «Fundamentos de Cabalá» 24/may/20

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