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El remedio para la ansiedad económica causada por la pandemia del coronavirus

Mi nuevo artículo: «El remedio para la ansiedad económica causada por la pandemia del coronavirus«

A medida que la pandemia de coronavirus avanza a nivel mundial, es preciso pensar que nadie en el mundo estará exento de su impacto económico.

Así como el avance de la capacidad global para contener la pandemia de coronavirus es incierta, también lo es el pronóstico económico, se estima que el efecto de COVID-19 en la economía mundial, este 2020, superará el trillón dólares en pérdidas.

Sorprendentemente, el miedo a un terrible daño económico se vuelve más fuerte que la ansiedad por el daño a la salud. La pérdida de empleos está dejando estancada a mucha gente y esa amenaza, a diario toma nuevas formas.

Indudablemente, los ciudadanos comunes que dependen de un ingreso mensual básico o promedio, para poner comida en la mesa de su familia y cuya pareja se ve obligada a quedarse en casa para cuidar a los niños, se enfrentan a una nueva realidad aterradora. Las largas colas para comprar artículos de primera necesidad, como papel higiénico y las reglas que les advierten que se mantengan alejados de las multitudes, les producen temor por su vida, piensan en su destino y en la paralizante incertidumbre ante lo desconocido.

Los dueños de negocios, grandes y pequeños, están en grave peligro. Rápidamente, sus cuentas caen en déficits, su rutina diaria se rompe. Los clientes, proveedores y pedidos se detuvieron y nadie sabe cuándo ni en que medida se reactivarán. Nadie da nada a los dueños de negocios ¿quién se encargará de ellos? ¿quién puede garantizar que el virus será eliminado de la tierra mañana y que la vida volverá a la normalidad?

La sociedad humana se desintegra y se escurre de nuestras manos desinfectadas. Durante años hemos vivido unos de otros, de repente, en un momento, todo se congeló y neutralizó. La amenaza provocada por el coronavirus llegó a todas las esferas económicas, pero el golpe más fuerte es para el sector turístico. No hay vuelos ni hoteles ni restaurantes, es la sentencia de muerte para la industria del turismo.

Por eso, los gritos de desgracia y desesperación que surgen con cada nueva limitación y el nuevo nivel de severidad posterior, derivado de la pandemia, son comprensibles. Sin embargo, también podemos encontrar consuelo en que la humanidad se está viendo en el espejo, descubre que creó una sociedad disfuncional que exalta su propia importancia. Ahora, con la economía paralizada, tenemos en la boca, el fuerte sabor de los frutos en mal estado que cosechamos durante mucho tiempo, con nuestra conducta egoísta y debemos afrontar nuestra situación actual.

Así que, este es un momento exaltado para buscar el alma nacional y global. Es tiempo de preguntarnos ¿qué quiere la naturaleza de nosotros? ¿para qué nos dio la vida? ¿fue sólo para encontrar la forma de sobrevivir en este planeta? ¿qué hemos logrado? En los primeros treinta años de nuestra vida, pasamos por los niveles de educación primaria, secundaria y superior. Viajamos por el mundo, luego pasamos otra década construyendo una familia, trabajamos compramos casa, automóvil y criamos hijos.

¿Y que sigue? Nos arrojaron a un remolino del cual es difícil salir. Vivimos una forma moderna de esclavitud, encerrados en jaulas doradas y en redes sociales. Ahora, de repente, aislados de todo por el coronavirus, tenemos oportunidad de cambiar. Sólo tenemos que descubrir por qué nos llegó este problema global, para entender cómo aprovecharlo al máximo.

Este es el aspecto positivo del coronavirus. Ayuda a dilucidar el sistema integral en el que vivimos, el sistema de la naturaleza, que es interdependencia, donde cada parte ayuda a la otra. La excepción es el ser humano, que sabemos que está dispuesto a destruir todo, a invadir y conquistar, sólo para sentirse bien. No quiere integrarse con las leyes interconectadas e interdependientes de la naturaleza.

Luego, llega el coronavirus y destruye el edificio de anti-integración que creamos en la sociedad humana. Esto nos forzará a hacer un nuevo examen del orden de la vida y a comprender que si seguimos actuando de esta manera salvaje, como egoístas con mente estrecha y no atendemos sólo las necesidades básicas de nuestro cuerpo -igual que cualquier otro animal o planta en la naturaleza-, haremos daño a nosotros y al entorno. Esta “excepción” humana es lo que necesitamos equilibrar, para conectarnos con el sistema integral de la naturaleza, para que podamos ser felices y estar satisfechos con nuestra vida.

El programa de la naturaleza nos obliga a hacer este ajuste crítico. Anticipemos el antídoto contra el virus, abramos nuestros oídos a los mensajes de los cabalistas y a lo que está escrito en sus libros: que vivimos en un mundo donde todo es bueno, que sólo nosotros, los seres humanos, con nuestras relaciones egoístas, somos los que lo desequilibramos y sacamos de balance.

Si nos tratamos bien, con responsabilidad y consideración mutua, comenzaremos a descubrir la naturaleza plena y eterna en la que vivimos; tendremos, en la Tierra, una vida sin miedo, libre de presión, una vida larga, saludable y hermosa .

Debemos restaurar las conexiones espirituales en medio de la pandemia

Mi artículo en Newsmax: «Debemos restaurar las conexiones espirituales en medio de la pandemia«

No estamos acostumbrados al coronavirus. No tenemos idea de cómo terminará ni de hacia dónde nos llevará.

Si piensan que pasará en unas pocas semanas, no lo hará. Estamos en un nuevo estado que durará todo el verano y llegará al invierno.

¿Cuándo terminará esta pandemia?

Llegará a su fin cuando mejoremos nuestra conexión humana. Para entender por qué es así, necesitamos tener una conciencia más profunda de cómo funciona la naturaleza.

Antes de que el coronavirus cayera sobre nosotros, actuábamos con el deseo de bombear esteroides para nuestro beneficio, en detrimento de otros y cada uno satisfacía sus propios intereses.

La preocupación por otros y por nuestro planeta fue eclipsada por la preocupación por nosotros mismos. Así, nuestra preocupación nos hizo ver a la naturaleza y a los otros a través de una lente que nos indicaba cómo usarlos para beneficiarnos al máximo.

Por lo tanto, la naturaleza necesitaba enseñarnos una lección. Y lo hizo de manera muy dramática, astuta, cariñosa y rigurosa.

Parecíamos hermanos peleando por nuestro juguete y la naturaleza, como padre estricto, nos ordenó detener nuestras peleas, ir cada uno a nuestra habitación, pensar que nos comportamos mal y en cómo debemos comportarnos unos con otros, cuando la naturaleza nos permita salir de nuevo.

Por eso, espero que pensemos en serio en el período en el que estamos, que usemos el tiempo que tenemos para darnos cuenta de la estrecha interconexión e interdependencia, entre nosotros y con la naturaleza.

El coronavirus nos ayuda a ver que somos iguales. No distingue entre rico y pobre, jefe y trabajador, famoso y desconocido: todos somos iguales ante este golpe.

Entiendo que es muy complicado ver a todos iguales, porque fuimos educados para encasillar y clasificar a la gente de cierta manera, pero no tenemos otra opción: con este virus, la naturaleza nos muestra que para ella somos iguales. Si fuéramos prudentes trataríamos de vernos como lo hace la naturaleza.

Incluso las élites multimillonarias que escaparon a su isla privada o búnker subterráneo, no están a salvo del coronavirus. El virus apareció en muchos lugares y aún no entendemos cómo pudo haber llegado. Por eso, incluso en esas áreas de escape, la gente es propensa al virus, igual que todos, porque la presencia del virus tiene una razón totalmente diferente de la que pensamos actualmente.

Por lo tanto, cuanto antes nos relacionemos con todos como iguales, nos preocupemos por el mundo, tanto como nos preocupemos por nosotros mismos, podremos elevarnos más rápido por encima de este golpe que la naturaleza nos envió y lograremos una conexión cada vez mejor entre nosotros, en condiciones más tranquilas y pacíficas.

La epidemia no es castigo, sino remedio

A lo largo de la historia, hemos recibido muchas señales de atención del Creador, el bueno que hace el bien. Pero al existir en cualidades egoístas, opuestas al Creador, percibimos estas manifestaciones de amor y cuidado como golpes y no sentimos necesidad de cambiar.

Así es como un padre amoroso obliga a su hijo a aprender, el niño solo quiere jugar, no escucha y piensa que su padre lo odia.

Esto es exactamente lo que sucede en el mundo: crisis, guerras, desastres, epidemias, el camino del sufrimiento por el que ha pasado la humanidad. Esto se debe a que nos negamos a aceptar el gobierno del Creador, como absolutamente bueno, que siempre trae el bien, es decir, adaptarnos a este gobierno.

Queríamos huir de las instrucciones del Creador como niños que no escuchan a sus padres y se esconden y discuten todo el tiempo. Por eso nuestra vida es tan amarga.

Pero ahora experimentamos un golpe especial como ningún otro. Se trata de calmar al mundo entero, a toda la humanidad y convertirnos en un todo único. Justo como cuando los padres pierden la paciencia y le dicen a los niños:¡»Es suficiente, cálmate ya»! Y obedecen esa acción tan estricta y se calman.

El gobierno superior desciende y se acerca cada vez más a nosotros, empieza a tratarnos de manera cercana, individual y directa.

¿Por qué la humanidad tomó este golpe de forma tan fuerte? ¿por qué le tenemos tanto miedo al coronavirus? Estamos acostumbrados a que cada año muchos mueran y nazcan en todos los países ¿por qué tenemos tanto miedo de este virus en particular?

Sabemos que dentro de cien años toda la población del mundo cambiará: todos morirán y nacerán nuevas personas, pero no es una tragedia. El virus, sin embargo, es un golpe psicológico. Hay una plaga oculta entre nosotros, no la vemos ni la sentimos, y no sabemos desde dónde nos golpeará.

Sin embargo, el virus realmente actúa en nuestro beneficio al ordenarnos que nos separemos unos de otros y que no salgamos de casa. Es como si nos dijeran: “¡Si no pueden tratarse bien, quédense en casa! Si aparece un poco de bondad, pueden salir, pero mantener una distancia de diez metros entre ustedes ”.

El virus nos muestra nuestras verdaderas relaciones: que no podemos estar juntos y si nos conectamos, nos transmitimos virus porque somos egoístas. Este virus es la revelación del gobierno superior.

El virus separa a la gente, en la medida de su egoísmo. La obliga a quedarse en casa en lugar de involucrarse en cosas inútiles y descabelladas. Nos muestra que podemos tener una mejor conexión. No vino a dañarnos ni a matarnos, sino a organizar nuestra vida correctamente. Esta es manos del Creador que nos educa con misericordia.

La epidemia no es castigo sino remedio. El virus enfría las relaciones alimentadas por el egoísmo, el deseo de ganar, triunfar y explotar a otros para beneficio personal. Detiene toda esta carrera.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 18/mar/20, lección sobre: «Pésaj (Pascua)»

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Recompensa y castigo en nuestra vida, parte 2

Anticuerpos contra el ego

El coronavirus es consecuencia de la conexión rota entre la gente. Todo está armoniosamente conectado en la naturaleza, a nivel de las partículas elementales, es decir, de la materia inanimada, así como a nivel vegetal y animal.

En estos niveles, todos usan a los demás sólo en la medida en que lo requiere su instinto natural. El lobo atrapa y se come a la oveja, no porque quiera lastimarla, sino que necesita comérsela para sobrevivir. Pero cuando el lobo ya no está hambriento, no toca a otras ovejas. No tiene ya deseo de matarlas.

Si fuera una persona en lugar del lobo, matará a todas las ovejas, enviará la carne a la tienda, ganará dinero y lo gastará para su propio placer.

El ego del hombre no tiene límites. Su deseo de disfrutar no termina dentro de los placeres animales de comida, sexo y familia. Intenta utilizar a otros para su ventaja, conquistar el mundo entero, elevarse por encima de todos con ayuda de dinero, honor y poder. Y este deseo destruye nuestra vida, nos hace enemigos unos de otros.

Riqueza, fama y conocimiento son satisfacción egoísta que requieren que una persona esté por encima de las demás. Y hace todo tipo de trucos para ganar dinero a partir de otros. Esto ya implica competencia.

No competimos por comida, sexo y familia; simplemente lo disfrutamos como lo haría cualquier animal. Sin embargo, el nivel humano se caracteriza porque requiere dinero, honor y conocimiento. Este deseo egoísta nunca puede ser satisfecho; exige más y más.

Pero la naturaleza, que es un sistema global e integral, no está de acuerdo, así como un árbol no está de acuerdo con ser cortado. La naturaleza resiste y produce anticuerpos que evitan que el hombre invada y destruya los sistemas naturales.

La naturaleza es una ley integral que une todos los elementos y no permite que alguno gobierne, todos están conectados con el resto de los elementos. Por lo tanto, tan pronto como vamos demasiado lejos con nuestro interés propio, sentimos la resistencia de otros, de la sociedad o de algunas partes de la naturaleza.

El avance adicional es posible sólo bajo la condición de que se observe la ley integral de la naturaleza, sin olvidar que todos estamos dentro de la misma esfera conectados por una red.

El universo y la Tierra y todo lo que contienen: la naturaleza inanimada, las plantas, los animales y el hombre están incluidos en un solo mecanismo y dependen unos de otros. En todo este sistema, sólo hay una ley que requiere que todos se complementen.

El ego humano es el único componente que odia a todos y quiere usar todo para su propio beneficio. Los humanos no sólo queremos usar a la naturaleza, también luchamos entre nosotros.

El egoísmo nos lleva a un mundo global en nuestra búsqueda por obtener más y más  ganancias unos de otros. Pero nunca aspiramos a tener una buena conexión mutua que contribuiría con todas las partes de la naturaleza. Por el contrario, cada vez que el hombre se infiltra en la naturaleza, intenta subyugarla, destruye especies enteras por capricho, sin pensar en las generaciones futuras, ni siquiera en su propio mañana.

Se dice: «Vayan y gánense la vida uno del otro». Es decir, cada uno produce algo propio: uno cultiva pepinos y el otro hornea pan e intercambiamos. Pero gradualmente, este fenómeno positivo se vuelve negativo porque cada egoísta quiere tener el monopolio y derrotar a todos.

Alguien abre una panadería, luego otra, luego una tercera y comenzamos a competir, agregamos aditivos químicos al pan, drenamos la tierra sin pensar en el futuro. Lo principal es tener éxito ante los ojos de los demás, ganar dinero, honor y poder. Estamos dispuestos a actuar, incluso en nuestro propio perjuicio, como Estados Unidos y Rusia, que gastan enormes cantidades de dinero en armas, pero no pueden detener su confrontación.

El hombre se se vuelve más egoísta y quiere esclavizar y explotar a otros, cada vez más, hasta que, de pronto, desde el nivel biológico llega una reacción en forma de virus ¿cómo se asocia exactamente el nivel humano con un virus primitivo? El hecho es que todos los niveles están conectados: la naturaleza inanimada, vegetal y animal y los humanos están conectados en un solo sistema.

Por lo tanto, se produce una disputa entre la gente y hay un terremoto en respuesta. Todo en la naturaleza comenzó con una pequeña partícula que comenzó a unirse cada vez más con otras partículas. Y así surgieron átomos y luego las moléculas vivas comenzaron a transmitir energía e información entre sí hasta que aparecieron organismos más complejos.

No hay ni una pequeña partícula en el universo que no esté conectada en este campo con el universo, con cada uno de sus elementos en todos los niveles: inanimado, vegetal, animal y humano. La conexión más importante está en el nivel humano, en el nivel del pensamiento, es decir, en las relaciones -eso determina y controla todo.

La velocidad del pensamiento es infinita; no está limitada por la velocidad de la luz, por lo tanto, todo se aclara en el pensamiento. Y el que no comprende que todas las partes de la naturaleza están conectadas en un solo sistema, es como un niño que dice que la copa se cayó y se rompió sola.

Así, la principal conclusión de la epidemia global del coronavirus será que las relaciones del hombre, la red que nos conecta, es el fenómeno más importante y más elevado en este mundo y define toda nuestra vida. Si la equilibramos, restauraremos la armonía en todos los niveles y viviremos como si estuviéramos en el cielo.
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De Kabtv «Nueva Vida #1211: anticuerpos contra el egoísmo», 10/mar/20

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Hagamos de ésta, una epidemia de bondad

La carga del corazón nos es dada para asegurar nuestro libre albedrío. La crisis global que envuelve al mundo, debido a la epidemia del coronavirus, muestra que la fuerza superior cuida a cada uno, nos da oportunidad de ejercer nuestro libre albedrío para que equilibremos el bien y el mal, construyamos la línea media y siempre nos inclinemos hacia el bien. 

El coronavirus revela a cada uno, a cada país y al mundo entero, la verdad acerca de nuestras relaciones. Nos obliga a estar en casa encerrados y a pensar en ¿por qué sucede esto y cuál es el propósito? 

Si nosotros mismos tomamos conciencia de que podemos vivir de forma diferente, no de la manera en que lo hemos hecho, sino en armonía con la naturaleza, en buenas relaciones entre nosotros, elevándonos por encima de nuestro egoísmo, entonces no tendremos que pasar por una larga y dolorosa crisis. Podemos salir de esta epidemia muy rápido. El virus nos muestra que sacamos al mundo de equilibrio. 

Cada vez, el Creador organiza una situación más efectiva para nuestra corrección. Por lo tanto, la epidemia del coronavirus y la cuarentena son buenas para la corrección del mundo. El virus nos muestra que no podemos estar juntos. 

En lugar de transmitir cosas buenas y útiles entre nosotros, transmitimos enfermedad y nos condenamos unos a otros a la muerte. Así aprenderemos a conectarnos con buenas conecciones, para transmitir buenas emociones, placer, alegría, amor, unidad y calidez unos a otros. Así se supone que debe ser entre la gente. 

Analicemos por qué nos transmitimos este virus mortal y cómo convertir ese mal en bien para avanzar hacia un nuevo mundo. Realmente espero que lo entendamos nosotros mismos y podamos explicarlo a todos.
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De la 2a parte de la lección diaria de Cabalá 17/mar/20, clase con el tema “Pésaj

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“Dispersa a los impíos; mejor para ellos y mejor para el mundo».

Comentario: Las medidas tomadas por muchos gobiernos contra el coronavirus literalmente han paralizado la vida de la población.

Mi respuesta: Los gobiernos tienen mucho miedo por sus conciudadanos. Debemos entender que son responsables de la salud de la población y de la economía. Y la economía depende totalmente de nuestras relaciones y comercio internacional. Es un gran dolor de cabeza para los gobiernos. Si ya decidieron cortar todos los lazos, significa que no tienen otra opción.

Por ejemplo, el otro día, el presidente de EUA, Trump, anunció que cancelará todos los vuelos de Estados Unidos a Europa ¿entiendes lo que esto significa para la industria de la aviación estadounidense? Ciertamente lo tomó en cuenta, en especial porque viene una elección.

Probablemente tiene datos que confirman que no exagero. Le hubiera gustado tomar una decisión más indulgente, pero obviamente con la información que tiene, detuvo los vuelos.

Comentario: Lo mismo sucede en el país donde vivo. Israel está totalmente aislado. No puedes salir del país. He oído que sólo esto, causa una pérdida de cuatro mil millones de shekels, sin mencionar lo demás…

Mi respuesta: Algunas personas piensan que esto es una exageración. Yo creo que se subestima.

Pregunta: Resulta que la única forma de combatir el virus es por aislamiento. Sin embargo, esto va en contra de la tendencia de las leyes de la naturaleza, que constantemente nos empuja a unirnos, a integrarnos  ¿cómo puede explicarlo?

Respuesta: Muy simple. Está escrito en una antigua fuente cabalista: “Dispersa a los malvados; mejor para ellos y mejor para el mundo». Y viceversa: “Reúne al justo; mejor para ellos y mejor para el mundo «.

Pregunta: ¿Cuál es nuestro pecado?

Respuesta: Que no nos conectamos correctamente. En nuestra conexión, no deseamos lo mejor para otros y no se puede llamar unidad. Se puede llamar deseo de obtener ganancias a expensas de los demás.

Por lo tanto, en nuestro desarrollo, la naturaleza no puede aceptar que esos intentos de unirnos, comerciar, etc., sean positivos, correctos ni que nos lleven al estado de unión al que debemos llegar. Creo que esa conexión es dañina para nosotros y para todo el universo. Por lo tanto, nos pone dificultades en forma de virus y de todo tipo de excesos desagradables. Estos golpes continuarán hasta que cambiemos nuestra actitud mutua.
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De Kabtv “El coronavirus está cambiando la realidad, parte 2” 12/mar/20

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«¿Cómo se compara el coronavirus con las pandemias pasadas?» (Quora)

Michael Laitman, en Quora: «¿Cómo se compara el coronavirus con las pandemias pasadas?«

Hoy, la humanidad es mucho más interdependiente que nunca antes, por eso el impacto socio- económico del coronavirus es tan diferente de otras pandemias.

Si las pandemias pasadas en Europa y en otras partes no tuvieron influencia en otros continentes y naciones, el coronavirus es completamente diferente.

Hoy, estamos unidos cultural, económica y comercialmente en todo el mundo.

Por eso, el coronavirus nos afecta a todos.

Se extendió de una parte del planeta a otra con relativa rapidez, y no hay forma de escapar. pues no podemos separarnos de las conexiones que establecimos.

Y, vemos que la pandemia del coronavirus recibe una atención completamente diferente de la que recibieron las pandemias pasadas, pues nunca estuvimos tan conectados como lo estamos hoy.

Además, si bien muchos de nosotros en todo el mundo estamos en cuarentena y tenemos instrucciones de permanecer dentro de nuestra casa, vemos que no podemos separarnos unos de otros. Es imposible imaginar cómo sería todo si nos separamos de nuestra conexión global.