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La epidemia no es castigo, sino remedio

A lo largo de la historia, hemos recibido muchas señales de atención del Creador, el bueno que hace el bien. Pero al existir en cualidades egoístas, opuestas al Creador, percibimos estas manifestaciones de amor y cuidado como golpes y no sentimos necesidad de cambiar.

Así es como un padre amoroso obliga a su hijo a aprender, el niño solo quiere jugar, no escucha y piensa que su padre lo odia.

Esto es exactamente lo que sucede en el mundo: crisis, guerras, desastres, epidemias, el camino del sufrimiento por el que ha pasado la humanidad. Esto se debe a que nos negamos a aceptar el gobierno del Creador, como absolutamente bueno, que siempre trae el bien, es decir, adaptarnos a este gobierno.

Queríamos huir de las instrucciones del Creador como niños que no escuchan a sus padres y se esconden y discuten todo el tiempo. Por eso nuestra vida es tan amarga.

Pero ahora experimentamos un golpe especial como ningún otro. Se trata de calmar al mundo entero, a toda la humanidad y convertirnos en un todo único. Justo como cuando los padres pierden la paciencia y le dicen a los niños:¡»Es suficiente, cálmate ya»! Y obedecen esa acción tan estricta y se calman.

El gobierno superior desciende y se acerca cada vez más a nosotros, empieza a tratarnos de manera cercana, individual y directa.

¿Por qué la humanidad tomó este golpe de forma tan fuerte? ¿por qué le tenemos tanto miedo al coronavirus? Estamos acostumbrados a que cada año muchos mueran y nazcan en todos los países ¿por qué tenemos tanto miedo de este virus en particular?

Sabemos que dentro de cien años toda la población del mundo cambiará: todos morirán y nacerán nuevas personas, pero no es una tragedia. El virus, sin embargo, es un golpe psicológico. Hay una plaga oculta entre nosotros, no la vemos ni la sentimos, y no sabemos desde dónde nos golpeará.

Sin embargo, el virus realmente actúa en nuestro beneficio al ordenarnos que nos separemos unos de otros y que no salgamos de casa. Es como si nos dijeran: “¡Si no pueden tratarse bien, quédense en casa! Si aparece un poco de bondad, pueden salir, pero mantener una distancia de diez metros entre ustedes ”.

El virus nos muestra nuestras verdaderas relaciones: que no podemos estar juntos y si nos conectamos, nos transmitimos virus porque somos egoístas. Este virus es la revelación del gobierno superior.

El virus separa a la gente, en la medida de su egoísmo. La obliga a quedarse en casa en lugar de involucrarse en cosas inútiles y descabelladas. Nos muestra que podemos tener una mejor conexión. No vino a dañarnos ni a matarnos, sino a organizar nuestra vida correctamente. Esta es manos del Creador que nos educa con misericordia.

La epidemia no es castigo sino remedio. El virus enfría las relaciones alimentadas por el egoísmo, el deseo de ganar, triunfar y explotar a otros para beneficio personal. Detiene toda esta carrera.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 18/mar/20, lección sobre: «Pésaj (Pascua)»

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Anticuerpos contra el ego

El coronavirus es consecuencia de la conexión rota entre la gente. Todo está armoniosamente conectado en la naturaleza, a nivel de las partículas elementales, es decir, de la materia inanimada, así como a nivel vegetal y animal.

En estos niveles, todos usan a los demás sólo en la medida en que lo requiere su instinto natural. El lobo atrapa y se come a la oveja, no porque quiera lastimarla, sino que necesita comérsela para sobrevivir. Pero cuando el lobo ya no está hambriento, no toca a otras ovejas. No tiene ya deseo de matarlas.

Si fuera una persona en lugar del lobo, matará a todas las ovejas, enviará la carne a la tienda, ganará dinero y lo gastará para su propio placer.

El ego del hombre no tiene límites. Su deseo de disfrutar no termina dentro de los placeres animales de comida, sexo y familia. Intenta utilizar a otros para su ventaja, conquistar el mundo entero, elevarse por encima de todos con ayuda de dinero, honor y poder. Y este deseo destruye nuestra vida, nos hace enemigos unos de otros.

Riqueza, fama y conocimiento son satisfacción egoísta que requieren que una persona esté por encima de las demás. Y hace todo tipo de trucos para ganar dinero a partir de otros. Esto ya implica competencia.

No competimos por comida, sexo y familia; simplemente lo disfrutamos como lo haría cualquier animal. Sin embargo, el nivel humano se caracteriza porque requiere dinero, honor y conocimiento. Este deseo egoísta nunca puede ser satisfecho; exige más y más.

Pero la naturaleza, que es un sistema global e integral, no está de acuerdo, así como un árbol no está de acuerdo con ser cortado. La naturaleza resiste y produce anticuerpos que evitan que el hombre invada y destruya los sistemas naturales.

La naturaleza es una ley integral que une todos los elementos y no permite que alguno gobierne, todos están conectados con el resto de los elementos. Por lo tanto, tan pronto como vamos demasiado lejos con nuestro interés propio, sentimos la resistencia de otros, de la sociedad o de algunas partes de la naturaleza.

El avance adicional es posible sólo bajo la condición de que se observe la ley integral de la naturaleza, sin olvidar que todos estamos dentro de la misma esfera conectados por una red.

El universo y la Tierra y todo lo que contienen: la naturaleza inanimada, las plantas, los animales y el hombre están incluidos en un solo mecanismo y dependen unos de otros. En todo este sistema, sólo hay una ley que requiere que todos se complementen.

El ego humano es el único componente que odia a todos y quiere usar todo para su propio beneficio. Los humanos no sólo queremos usar a la naturaleza, también luchamos entre nosotros.

El egoísmo nos lleva a un mundo global en nuestra búsqueda por obtener más y más  ganancias unos de otros. Pero nunca aspiramos a tener una buena conexión mutua que contribuiría con todas las partes de la naturaleza. Por el contrario, cada vez que el hombre se infiltra en la naturaleza, intenta subyugarla, destruye especies enteras por capricho, sin pensar en las generaciones futuras, ni siquiera en su propio mañana.

Se dice: «Vayan y gánense la vida uno del otro». Es decir, cada uno produce algo propio: uno cultiva pepinos y el otro hornea pan e intercambiamos. Pero gradualmente, este fenómeno positivo se vuelve negativo porque cada egoísta quiere tener el monopolio y derrotar a todos.

Alguien abre una panadería, luego otra, luego una tercera y comenzamos a competir, agregamos aditivos químicos al pan, drenamos la tierra sin pensar en el futuro. Lo principal es tener éxito ante los ojos de los demás, ganar dinero, honor y poder. Estamos dispuestos a actuar, incluso en nuestro propio perjuicio, como Estados Unidos y Rusia, que gastan enormes cantidades de dinero en armas, pero no pueden detener su confrontación.

El hombre se se vuelve más egoísta y quiere esclavizar y explotar a otros, cada vez más, hasta que, de pronto, desde el nivel biológico llega una reacción en forma de virus ¿cómo se asocia exactamente el nivel humano con un virus primitivo? El hecho es que todos los niveles están conectados: la naturaleza inanimada, vegetal y animal y los humanos están conectados en un solo sistema.

Por lo tanto, se produce una disputa entre la gente y hay un terremoto en respuesta. Todo en la naturaleza comenzó con una pequeña partícula que comenzó a unirse cada vez más con otras partículas. Y así surgieron átomos y luego las moléculas vivas comenzaron a transmitir energía e información entre sí hasta que aparecieron organismos más complejos.

No hay ni una pequeña partícula en el universo que no esté conectada en este campo con el universo, con cada uno de sus elementos en todos los niveles: inanimado, vegetal, animal y humano. La conexión más importante está en el nivel humano, en el nivel del pensamiento, es decir, en las relaciones -eso determina y controla todo.

La velocidad del pensamiento es infinita; no está limitada por la velocidad de la luz, por lo tanto, todo se aclara en el pensamiento. Y el que no comprende que todas las partes de la naturaleza están conectadas en un solo sistema, es como un niño que dice que la copa se cayó y se rompió sola.

Así, la principal conclusión de la epidemia global del coronavirus será que las relaciones del hombre, la red que nos conecta, es el fenómeno más importante y más elevado en este mundo y define toda nuestra vida. Si la equilibramos, restauraremos la armonía en todos los niveles y viviremos como si estuviéramos en el cielo.
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De Kabtv «Nueva Vida #1211: anticuerpos contra el egoísmo», 10/mar/20

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Nueva Vida #307 – Trastornos en la alimentación

Nueva Vida #307 – Trastornos en la alimentación
Dr. Michael Laitman en conversación con Oren Levi y Tal Mandelbaum ben Moshe

Resumen

La solución a los trastornos alimentarios es tener un entorno social positivo en el que todos aspiren a un objetivo superior. La calidez, la tranquilidad, la seguridad y el amor humanos deben valorarse más que la figura o la apariencia física. Para liberarnos de la adoración al cuerpo y de la necesidad de usar alimentos para compensar nuestras emociones, necesitamos una sociedad que nos valore de acuerdo con nuestra vida interior. Todos los problemas en la vida pueden corregirse ascendiendo a un nivel superior.
De Kabtv «Nueva Vida #307 – Trastornos en la alimentación», 27/feb/14

Hagamos de ésta, una epidemia de bondad

La carga del corazón nos es dada para asegurar nuestro libre albedrío. La crisis global que envuelve al mundo, debido a la epidemia del coronavirus, muestra que la fuerza superior cuida a cada uno, nos da oportunidad de ejercer nuestro libre albedrío para que equilibremos el bien y el mal, construyamos la línea media y siempre nos inclinemos hacia el bien. 

El coronavirus revela a cada uno, a cada país y al mundo entero, la verdad acerca de nuestras relaciones. Nos obliga a estar en casa encerrados y a pensar en ¿por qué sucede esto y cuál es el propósito? 

Si nosotros mismos tomamos conciencia de que podemos vivir de forma diferente, no de la manera en que lo hemos hecho, sino en armonía con la naturaleza, en buenas relaciones entre nosotros, elevándonos por encima de nuestro egoísmo, entonces no tendremos que pasar por una larga y dolorosa crisis. Podemos salir de esta epidemia muy rápido. El virus nos muestra que sacamos al mundo de equilibrio. 

Cada vez, el Creador organiza una situación más efectiva para nuestra corrección. Por lo tanto, la epidemia del coronavirus y la cuarentena son buenas para la corrección del mundo. El virus nos muestra que no podemos estar juntos. 

En lugar de transmitir cosas buenas y útiles entre nosotros, transmitimos enfermedad y nos condenamos unos a otros a la muerte. Así aprenderemos a conectarnos con buenas conecciones, para transmitir buenas emociones, placer, alegría, amor, unidad y calidez unos a otros. Así se supone que debe ser entre la gente. 

Analicemos por qué nos transmitimos este virus mortal y cómo convertir ese mal en bien para avanzar hacia un nuevo mundo. Realmente espero que lo entendamos nosotros mismos y podamos explicarlo a todos.
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De la 2a parte de la lección diaria de Cabalá 17/mar/20, clase con el tema “Pésaj

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“Dispersa a los impíos; mejor para ellos y mejor para el mundo».

Comentario: Las medidas tomadas por muchos gobiernos contra el coronavirus literalmente han paralizado la vida de la población.

Mi respuesta: Los gobiernos tienen mucho miedo por sus conciudadanos. Debemos entender que son responsables de la salud de la población y de la economía. Y la economía depende totalmente de nuestras relaciones y comercio internacional. Es un gran dolor de cabeza para los gobiernos. Si ya decidieron cortar todos los lazos, significa que no tienen otra opción.

Por ejemplo, el otro día, el presidente de EUA, Trump, anunció que cancelará todos los vuelos de Estados Unidos a Europa ¿entiendes lo que esto significa para la industria de la aviación estadounidense? Ciertamente lo tomó en cuenta, en especial porque viene una elección.

Probablemente tiene datos que confirman que no exagero. Le hubiera gustado tomar una decisión más indulgente, pero obviamente con la información que tiene, detuvo los vuelos.

Comentario: Lo mismo sucede en el país donde vivo. Israel está totalmente aislado. No puedes salir del país. He oído que sólo esto, causa una pérdida de cuatro mil millones de shekels, sin mencionar lo demás…

Mi respuesta: Algunas personas piensan que esto es una exageración. Yo creo que se subestima.

Pregunta: Resulta que la única forma de combatir el virus es por aislamiento. Sin embargo, esto va en contra de la tendencia de las leyes de la naturaleza, que constantemente nos empuja a unirnos, a integrarnos  ¿cómo puede explicarlo?

Respuesta: Muy simple. Está escrito en una antigua fuente cabalista: “Dispersa a los malvados; mejor para ellos y mejor para el mundo». Y viceversa: “Reúne al justo; mejor para ellos y mejor para el mundo «.

Pregunta: ¿Cuál es nuestro pecado?

Respuesta: Que no nos conectamos correctamente. En nuestra conexión, no deseamos lo mejor para otros y no se puede llamar unidad. Se puede llamar deseo de obtener ganancias a expensas de los demás.

Por lo tanto, en nuestro desarrollo, la naturaleza no puede aceptar que esos intentos de unirnos, comerciar, etc., sean positivos, correctos ni que nos lleven al estado de unión al que debemos llegar. Creo que esa conexión es dañina para nosotros y para todo el universo. Por lo tanto, nos pone dificultades en forma de virus y de todo tipo de excesos desagradables. Estos golpes continuarán hasta que cambiemos nuestra actitud mutua.
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De Kabtv “El coronavirus está cambiando la realidad, parte 2” 12/mar/20

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La era del coronavirus: es hora de calmarse y repensar nuestras vidas

La era del coronavirus: es hora de calmarse y repensar nuestras vidas

Medium publicó mi nuevo artículo «La era del coronavirus: es hora de calmarse y repensar nuestras vidas«

Antes de que el coronavirus se convirtiera en un fenómeno mundial estábamos en un estado global muy peligroso.

Sentí que se disparaban las alarmas cuando la tensión global y la ansiedad alcanzaban un máximo histórico. Si se trataba de una deuda mundial cada vez más implacable o relaciones internacionales tensas, así como de enormes cantidades de contaminación, entre muchos otros problemas a escala personal, social, global y ecológica, sentí que nos dirigíamos desenfrenadamente hacia otra guerra mundial.

De una forma u otra, todas nuestras relaciones competitivas, incorrectas y egoístas que habíamos establecido alrededor del planeta necesitaban calmarse.

Entonces, de repente, aparentemente de la nada, vino el coronavirus. Surgió precisamente en un momento muy amenazante cuando todas las tensiones globales estaban a punto de estallar.

Por lo tanto, es mejor que las cosas hayan salido como están por el momento, y que no hayan resultado mucho peores.

Además, más allá de las teorías que se expanden sobre las causas del coronavirus, la fuerza suprema de la naturaleza guía a todos y a todo de una manera muy precisa y cuidadosa. En otras palabras, la naturaleza organizó nuestra salida de una manera muy exacta del terrible estado que estábamos enfrentando.

Nosotros, la humanidad, nos empujábamos a un callejón sin salida. Luego, con relativa suavidad, la naturaleza organizó un nuevo estado y una salida a nuestro enredo.

Y así es que hoy muchos de nosotros nos sentamos en casa sin nada que hacer. Las cosas artificiales y no esenciales con las que nos manteníamos ocupados desaparecerán rápidamente debido a que cada vez sentimos menos la necesidad de usarlas.

En cuanto a nuestras vidas, y las de nuestros hijos y nietos, sería prudente crear nuevos departamentos y equipos, tanto a nivel gubernamental como social, que se ocuparán de brindar una atmósfera de apoyo mutuo a la sociedad. Al hacerlo, todos sobreviviremos a través de esta nueva etapa única de nuestro desarrollo hasta que nos acostumbremos a una nueva forma de vida.

Espero que después de esta crisis, todos los países de las superpotencias que estaban flexionando sus músculos y extendiendo sus tentáculos por todo el mundo, financiera, militar e industrialmente, tales como los países de la Unión Europea, China, Estados Unidos, Rusia, Irán y otros, recuperarán la compostura y se normalizarán. Además, espero ver a la gente calmarse de todo el frenesí de viajes en todo el mundo.

Estoy seguro de que veremos tales fenómenos a medida que salgamos de esta era del coronavirus.

Estoy imaginando un mundo nuevo, uno en el que liberemos más y más espacio en nuestras mentes y corazones para considerar por qué estamos vivos, cuál es el significado de la vida y poner fin a todo el ajetreo.

Hasta que el coronavirus nos golpeó, éramos como niños pequeños corriendo de una esquina a otra de la habitación. 

De ahora en adelante, todo va a cambiar.

Nos volvimos más maduros y la naturaleza, como un padre disciplinador, nos señala con el dedo y nos dice: “¡Eso es suficiente! ¡Siéntate y piensa en lo que estás haciendo! “

Hemos entrado en una nueva era histórica en la que debemos detenernos y contemplar cómo y por qué vivimos nuestras vidas, que necesitamos refrescarnos y, después de ser más pacientes, avanzar con más introspección, experiencia y conocimiento sobre cómo vivir nuestras vidas de una manera más equilibrada entre nosotros y con la naturaleza.

El coronavirus está cambiando la realidad, parte 1

Propósito de la naturaleza y epidemia global

Pregunta Desde el punto de vista de Cabalá ¿la naturaleza tiene inteligencia? Todo lo que nos está pasando, todos estos golpes, ¿están planeados? ¿hay una mente superior o es la naturaleza ciega?

Respuesta: La naturaleza es completamente inteligente. Tiene un principio y un fin para el desarrollo, es decir, un plan para la evolución de la naturaleza inanimada, vegetal, animal y humana y se ejecuta estrictamente.

Sin embargo, durante su ejecución, surgen todo tipo de problemas, pues la naturaleza inanimada, vegetal, animal y humana participan en el plan. La naturaleza humana, como la más alta, está sujeta a todo tipo de fluctuaciones y cambios en ambas direcciones.

El hombre tiene libre albedrío, puede cambiarse a sí mismo, ser similar o no muy similar a la naturaleza. En consecuencia, cambia el camino de su movimiento. Pero, de todos modos, su movimiento va al mismo punto, al mismo propósito.

Pregunta: Las leyes de la naturaleza ¿se determinan a nivel del hombre y la sociedad?

Respuesta: El hombre tiene libre albedrío, es decir, se le da oportunidad de pasar del punto A al punto B de diferentes formas.

Pregunta: Pero, ¿el objetivo final está determinado?

Respuesta: No solo el objetivo final, sino todo el camino. Se puede dividir en pequeños segmentos y en cada uno podemos ir de forma más amable o más indeseable.

Pregunta: En la etapa actual del camino, apareció una epidemia global: el coronavirus. Todos entendemos que hay muchos de estos virus y que son mucho más peligrosos.

¿Cómo difiere esta situación de otras en nuestra historia? ¿es porque hoy somos más interdependientes, integrales y esto naturalmente deja huella?

Respuesta: Sí. Las epidemias anteriores en Europa y en otras partes del mundo no afectaron a otros continentes ni naciones, pero ahora no es el caso. Hoy, estamos tan interconectados por cultura, economía, comercio mundial y todo lo demás, que no podemos evitar ser una humanidad unida.

Por eso, los virus nos afectan a todos, se extienden gradualmente de un extremo a otro de la Tierra. Y no podemos escapar, no podemos romper nuestros lazos.

Comentario: La peculiaridad de esta situación es nuestra interdependencia actual y, lo más importante, las restricciones desproporcionadas impuestas por los gobiernos. Después de todo, hubo varias epidemias, pero nadie las trató de esta manera.

Mi respuesta: Eso fue antes, cuando no estábamos conectados hasta este punto. Hoy, esta conexión es absoluta. Es difícil imaginar un lugar donde no exista. Aunque, por el virus, debemos distanciarnos y todos debemos aislarnos, pero es imposible en el mundo actual.
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De Kabtv «El coronavirus está cambiando la realidad», 12/mar/20

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En la línea roja

La epidemia de coronavirus afecta a todo el mundo, sin importar dónde sea; Italia, Israel, Corea o Rusia. El mundo entero está preocupado. El virus se propaga sin reconocer fronteras y no hay un fin a la vista. Los expertos predicen que la epidemia durará un año hasta que aparezcan algunos medios para combatir el virus.

El coronavirus cambió en forma importante la relación de la gente en la sociedad humana al plantearnos preguntas serias. ¿Qué se debe hacer para que podamos volver a la vida normal? ¿qué nos exige la naturaleza y por qué nos trae tantas sorpresas? ¿cuál es la solución a los problemas que enfrentamos en nuestra vida?

Por un lado, estos problemas nos muestran lo conectados y dependientes que realmente somos. Por otro, que nuestra conexión no es amable y necesitamos aprender a cambiarla. El coronavirus acaba de comenzar a revelar la gravedad de nuestra afección. La situación no es tan mala todavía.

Veamos qué sucederá una vez que los países de América y Europa cierren sus fronteras. La humanidad volverá a las barreras fronterizas.

La única solución es averiguar a fondo cuál debería ser nuestra conexión correcta y cómo construir relaciones suficientemente buenas para que ningún virus pueda penetrar. El virus es una señal de que nuestra conexión es incorrecta.

El coronavirus es un problema común, por eso, requiere una unidad correcta y garantía mutua de toda la humanidad. ¿Por qué constantemente vienen nuevas desgracias sobre nosotros? ¿por qué la naturaleza siempre nos golpea con un látigo, a cada uno por separado y todos juntos?

¿Por qué estos golpes, año tras año, son más fuertes y por qué se extienden tanto, que envuelven a toda la humanidad? La naturaleza trata de llevarnos a la conciencia de la necesidad de la garantía mutua para que nos volvamos como un hombre, un sistema.

Todos, en el mundo, necesitamos comprender que:

  • El coronavirus no es coincidencia, sino parte del proceso por el que las fuerzas de la naturaleza guían a la sociedad humana. Es su esfuerzo por unirnos en un sistema.
  • En este sistema único, hay leyes que la naturaleza nos obligará a adoptar, si no voluntariamente, “con un palo”. El coronavirus es una de las desgracias enviadas a la humanidad para sacudirla y forzarla a que haga introspección, para que aprendamos a vivir correctamente.

Idealmente, tenemos que ser como un hombre con un corazón, en un sistema. No hay salida. Tendremos que lograrlo. La epidemia de coronavirus es la primera plaga en una cadena de ataques que se revelarán mensualmente. Pues, si nos tratamos mal, damos lugar al virus. Parece que falta la garantía mutua que deberíamos haber creado.

El objetivo de la creación es llevar al hombre a una buena conexión, a amar al prójimo como a sí mismo. Si no lo hace, habrá problemas que actuarán como remedio y que nos empujarán hacia la conexión.

Nos vemos y no nos deseamos lo mejor. Las miradas desagradables y las palabras críticas se materializan y pasan de uno a otro en forma de virus.

La humanidad depende cada vez más de otros, en industria, comercio y en todo lo demás, pero al mismo tiempo, no mejoramos nuestras relaciones humanas. Nuestras relaciones están en contradicción con los lazos crecientes entre nosotros; Me conecto con todos en la Tierra, pero con el objetivo de exprimirles todo el jugo. Cuando estas conexiones se vuelven insoportables, la naturaleza las golpea y las rompe.

Imagina que el mundo se separa de China, Japón y Corea del Sur, cómo afectará al sector manufacturero. Incluso si la producción de algún pequeño elemento electrónico se detuviera, la mitad del mundo se detendría. Debemos organizamos correctamente en el nivel humano. No seguimos la ley de garantía mutua. Se exprime hasta la última gota de todo, para que la élite pueda ganar unos cuantos millones de dólares más.

El virus ya provocó despidos masivos. No parece que esta ola disminuya. Parece que sacudirá a toda la humanidad para que sintamos que llegamos a la línea roja y que la naturaleza ya no nos permitirá vivir así.

Por primera vez en la historia de la humanidad, entendemos que lo que sucede es un golpe desde arriba, como los hechiceros egipcios le dijeron al faraón, que una de las plagas venía de la mano de Dios. Todos sentirán que es castigo de lo alto y que de arriba nos están deteniendo.

Cuando veo mal a otro, le estoy transmitiendo el virus. Pues, todos estamos atados a un solo sistema y al pensar mal de alguien, traigo al sistema, un virus negativo, una señal negativa, rompo la garantía mutua. Puede ser sólo un pensamiento, pero todos estamos interconectados por pensamientos, conversaciones y acciones.

Lo queramos o no, estamos encerrados en una esfera común. Por eso no es importante si lo hablo, escribo, pienso o hago con las manos. El efecto del pensamiento es aún mayor, tal como se dijo «todo se resuelve en el pensamiento». El pensamiento se materializa en acciones físicas.

Las amenazas invisibles se extienden entre nosotros. Estamos en un campo de conexiones. El pensamiento es el nivel más alto de conexión y desciende a niveles más simples. Podemos corregir todos los virus en el pensamiento. La garantía mutua es nuestra interconexión correcta a nivel de pensamiento. Si lo mantenemos, no habrá necesidad de nada más, incluidos medicamentos materiales.
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De la lección diaria de Cabalá del 7/mar/20

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Más allá de muchas teorías de las causas del coronavirus, en un nivel más profundo, necesitamos entender, que es una reacción de la naturaleza a la manera en que hemos estado conduciendo nuestra vida. 

La naturaleza nos obliga a tomar conciencia de que estamos en un sistema integral. 

Si desobedecemos las leyes de este sistema integral, su ley básica de responsabilidad mutua que conecta todas las partes del sistema, el sistema responde con golpes. 

Debemos tomar el coronavirus, así como otros virus que aún están por ser revelados, como señal de nuestra conexión incorrecta, donde cada uno piensa y se comporta de forma egoísta, es decir, considerar el beneficio personal por encima del beneficio de otros. 

Además, debemos aprender que existimos en el sistema integral de la naturaleza, donde todas las partes están interconectadas y son interdependientes y que sólo existe una fuerza disruptiva en todo el sistema- el ser humano, con su naturaleza egoísta. 

Por lo tanto, necesitamos corregirnos, cambiar nuestra conducta egoísta y volvernos altruistas, así sentiremos la interconexión e interdependencia de la naturaleza de forma positiva. 

La naturaleza, de todas formas, nos forzará a mejorar nuestras relaciones, hasta que se vuelvan totalmente positivas, nos conectará a todos con lazos de consideración mutua, apoyo, estímulo y responsabilidad. Cuando eso suceda, el coronavirus y todos los fenómenos negativos en nuestra vida, desaparecerán. 

Cuarentena: primer paso para superar la crisis

La responsabilidad mutua global es la ley para todos los elementos, conectados en un solo sistema. Esta ley obliga a todos a saber cómo deben relacionarse con el sistema para equilibrarlo y perfeccionar las relaciones mutuas entre todas sus partes.

Y, por supuesto, ni siquiera podemos comprender esta ley, menos, cumplirla. No puedo hacer un compromiso así, porque si no cumplo con mi función en el sistema integrado, todo se saldrá de balance y yo tendré la culpa.

Todos sentirán que violé la perfección del sistema. Pues cada elemento es equivalente al sistema general, es una responsabilidad terrible. Todos somos responsables del mundo entero. Por eso, se dice: «Es mejor sentarse y no hacer nada».

Así que ahora, se le pidió a la gente ponerse en cuarentena, que no salga a ningún lado ni vuele ni tengan contacto con nadie. Entonces, ¿qué vamos a hacer?

Necesitamos estudiar que estamos en un sistema integral y global, donde opera la ley de responsabilidad mutua, es decir, la dependencia mutua y sabremos cambiar esta dependencia, de obligatoria a deseable. Queremos estar conectados, no porque la naturaleza nos obligue, sino porque nosotros mismos comenzamos a revelar lo bueno que es estar en contacto.

Sería una vida celestial -unirnos, ser una unidad perfecta y comenzar a sentir la perfección de la naturaleza. Así sentiremos todas las partes de la naturaleza, desde las estrellas más distantes hasta formas de vida que ahora no conocemos. El hombre puede convertirse en un exaltado creador de la perfección.

El primer paso para superar la crisis es la cuarentena, es decir, «siéntate y no hagas nada», solo aprende. El problema de la humanidad es que comenzamos a actuar incluso antes de comprender lo que hacemos. Mientras estamos en cuarentena, tenemos tiempo para pensar: en qué mundo existimos, quiénes somos, cuál es el sistema de la naturaleza en el que vivimos, cómo dependemos del sistema de la naturaleza y ella depende de nosotros?

¿Cómo, con nuestras relaciones, influimos en el sistema global de la naturaleza: materia inanimada, plantas, animales y humanos y cómo reacciona la naturaleza ante nuestras acciones? Así, comenzaremos a aprender a construir una hermosa casa para todos: no sólo cómoda, sino eterna y perfecta, por encima de vida y muerte biológica, en un nivel superior.

Al corregir nuestra conexión, nos elevamos a un sistema infinito, ilimitado en tiempo. Comenzamos a vivir en un mundo en el que la muerte no existe y no hay restricciones, solo logros y existencia ilimitada. Ahora tenemos la oportunidad de llegar a esa vida.

En primer lugar, necesitamos estudiar el sistema global de la naturaleza, nuestro papel en él y cómo podemos organizarnos para conectarnos con el sistema global de la naturaleza. Finalmente, todos somos egoístas, lo contrario de la naturaleza, ¿cómo puedo adaptarme al sistema de la naturaleza, que es integral y existe de acuerdo con la ley de responsabilidad mutua, con conexión, amor y siendo complementarios, si fui construido con las cualidades, exactamente opuestas?

Aquí es donde la sabiduría de la Cabalá viene en nuestra ayuda; nos enseña, a los egoístas, a construir una conexión mutua, similar al sistema integral de la naturaleza. Esto se llama «decena», ahí, diez personas se unen para establecer relaciones consistentes con el sistema de la naturaleza.

El ego humano siempre trata de adaptar el mundo a sus necesidades. Pero ese tiempo se acabó. La epidemia revolucionó la conciencia del mundo y comenzamos a comprender que no podíamos usar todo, sólo para beneficio propio, que deberíamos buscar ser útiles para todo el sistema.

Diez personas son como un pequeño laboratorio, donde tratamos de desarrollar un antivirus, ahí acordamos establecer entre nosotros, las mismas leyes que operan en la naturaleza perfecta, integral y global, es decir, otorgamiento mutuo. Todos caen y se elevan por encima de ellos mismos, logran relaciones más altas que el ego personal de todos. Esto sirve como vacuna contra el virus.

Por lo tanto, surgirán nuevos grupos hasta que toda la humanidad reciba una vacuna antivirus y volvamos a un comportamiento que corresponde a una naturaleza saludable. Será un nuevo humano, porque percibirá el deseo de los nueve amigos como suyo y los cuidará más que a sí mismo.

En esta medida, recibirá apoyo de la ley integral de la naturaleza, que lo convertirá en parte integral. La ley de garantía mutua nos obliga a conectarnos con el sistema, por encima del ego.

La naturaleza hizo al hombre el mayor egoísta de todas las criaturas. Pero la naturaleza global quiere mostrarnos con esta crisis, que ha estado esperando para hacernos sus partes inextricables. Es como si la naturaleza nos dijera: «Ya estoy lista para incluirlos dentro de mí como elementos integrales».

Y eso a pesar de que fuimos creado anti-integración y sólo queremos gobernar y usar a los demás. La naturaleza nos hizo contrarios a ella, para que comparemos los estados negativos y positivos y apreciemos la «ventaja de la luz de la oscuridad». Así podremos sentir y conocer el estado integral, perfecto y querer lograrlo. De lo contrario, no entenderíamos dónde estamos.

La naturaleza originalmente instaló un programa egoísta en nosotros y ahora deja de funcionar. Necesitamos entender que un programa egoísta es incompatible con un mundo global y conectado.

La crisis nos empuja a aceptar conectarnos y cumplir con la ley integral de la naturaleza. Necesitamos instalar en nosotros un programa de garantía mutua nuevo y mejor, el único programa que existe en la naturaleza.

Este programa funciona en todo, excepto en el hombre, pero no podemos percibirlo con nuestra mente egoísta y malcriada. Juzgamos el mundo en función de nuestras deficiencias y lo vemos dañado. Tan pronto como comencemos a corregirnos y queramos convertirnos en parte integral de la naturaleza, veremos un mundo totalmente diferente, sabremos  que siempre fue así, sólo que no nos dimos cuenta.

La ley de garantía mutua establece que todos pertenecemos a un sistema y estamos obligados a sentirnos como engranajes de un mecanismo en el que todos dependen de todos. Así tendremos una vida eterna, perfecta y hermosa. No se necesita nada más, la crisis creada por la epidemia del coronavirus nos acerca a esto. Deseemosle a todos éxito y una resolución adecuada.
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De Kabtv “Nueva Vida #1212: responsabilidad mutua”, 10/mar/20

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