¿Cómo captar la espiritualidad?

Todas las almas se extienden desde el alma de Adam HaRishon, porque después de que pecó en el pecado del Árbol del Conocimiento, su alma se dividió en 600.000 almas.

Esto significa que la única luz que tuvo Adam HaRishon, que El Zóhar llamó Zihara Ila’a (brillo superior), que tuvo en el Jardín del Edén de una vez, se esparce en numerosos pedazos (Rabash, Artículo 10 (1984) “A qué grado debe uno llegar para no reencarnarse”).

El Creador creó un deseo opuesto a Él, aparentemente separado de Él, el Creador es el atributo de otorgamiento, el deseo es una propiedad de recepción. Pero en el estado en el que fue creado, el deseo no experimenta oposición al Creador; por lo tanto, experimenta la división en 600.000 partes.

Seiscientos mil es un concepto condicional, en la espiritualidad, no hay división en partes o estados, la dividimos así para nosotros mismos para calificarla, etiquetarla, pesarla y determinar los estados espirituales; en realidad, la espiritualidad es un campo continuo sin distinciones.

Solo cuando intentamos sentirla y comprenderla, y necesitamos captarla de algún modo en nuestros sentimientos y pensamientos, la dividimos en relación con nosotros mismos en graduaciones y facetas, aunque sea indivisible.

Pensemos, por ejemplo, en el aire, supongamos que intentamos definir qué es el aire, debemos dividirlo con respecto a nosotros en algunas cantidades, valores, y cualidades; por sí mismo, puede que no los tenga en absoluto, pero si no, no podemos captarlo ni definirlo.

Por lo tanto, para que comprendamos al Creador, Él creó específicamente dentro de Sí, el deseo de otorgar y dar placer; sin embargo, Él no representa el deseo de otorgar, de llenar, un deseo bueno o malos, todos estos se manifiestan solo en relación con las creaciones.

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