Por un lado, incluso en los últimos minutos, la reevaluación y la reflexión sobre el camino recorrido tienen sentido. Pero, por otro lado, ¿qué nos impide realizar periódicamente esas auto-evaluaciones?
Esos ejercicios nos ayudarían y nos cambiarían a mejor. Después de todo, una persona tendría tiempo para «trabajar en los errores».
Necesitamos sacar conclusiones por adelantado, al principio de la vida y no al final, cuando solo podemos lamentarnos. Esto es lo que nos invita a hacer la ciencia de la Cabalá.