Existe el camino de la Torá y el camino del sufrimiento. Yo avanzo ya sea recibiendo golpes o esforzándome por llegar a ser similar al Creador. En ambos casos, la meta es la misma. Se dice que la tienda está abierta y que el tendero lleva la cuenta. Tú tomas de esta tienda en cualquier caso, lo quieras o no. Debes tomar, debes vivir, debes recibir placeres.
A una persona se le cobra por lo que toma, sea consciente de ello o no. Baal HaSulam escribe sobre esto en el artículo «La Paz». «¿Qué diferencia hay entre que una persona sea consciente o no?», pregunta allí. ¿Acaso no veo al comerciante y simplemente tomo de la tienda, de esta vida (ya que así es como estoy hecho)? ¿O sé que hay un comerciante y que lo que tomo, lo tomo a crédito y eventualmente debo pagarlo?
La diferencia es que al comerciante no le importa cuánto cojas; la tienda es para ti, todo es para ti. No es casualidad que al final del artículo se diga que todo está listo para el festín. Todo fue creado para ti desde el principio y, por supuesto, al final lo recibirás todo.
Pero lo que le importa al tendero es que te relaciones con todas tus «compras» en este mundo, en esta tienda, de forma intencionada. Porque de esta manera, te relacionarás con la creación como Él lo hace y alcanzarás Su grado. Este es el verdadero placer: estar en la posición del Creador; Él quiere que Lo alcances.