Es una cualidad especial: la fe de la persona en que, en primer lugar, uno no se esfuerza por curarse, sino por comprender la raíz de la curación, su causa. Luego, la persona encuentra el método de recuperación.
Esta fe siempre surge de la comprensión de la propia impotencia, de modo que la persona encuentra al Creador como la causa de todo lo que le sucede.
La intensidad de la petición al Creador depende de la comprensión de la razón de nuestra condición, que es que todo proviene de Él. Por lo tanto, debemos pedirle al Creador que nos acerque a Él para revelar la esencia de toda la existencia. De esta manera, podemos avanzar hacia la cura.