Siempre debemos involucrar al Creador; de lo contrario, no seremos capaces de sentir correctamente dónde estamos, en qué dirección nos dirigimos, qué nos está influenciando. Sin la fuerza del Creador en medio de nuestras fuerzas, mostrándonos qué es mejor y qué es peor, cómo separar un conjunto de kelim de otro, no seremos capaces de aclarar quiénes somos, o de qué estamos hechos, y qué es lo que realmente queremos alcanzar.