Cada uno de nosotros recibe una porción de la parte de Adam HaRishon que está en nosotros y que ya hemos corregido. Lo que aún no ha sido corregido también está dentro de nosotros. Esto es lo que estamos haciendo.
Lo más importante para nosotros es unirnos, tanto hombres como mujeres, como un todo común. A través de esto, podemos empezar a sentir el pedazo de Adam dentro de nosotros.