Convención: ¡lista para empezar!

Debemos recordar que todos estamos en el mismo barco y somos partes de una sola alma.

 

Por eso, cuando se reúne un número tan grande de personas que buscan la espiritualidad, como en la próxima convención, cada persona debe comprender que se trata de un regalo de lo alto. El Creador me ha dado la oportunidad de participar en un evento tan especial en el que partes de mi propia alma se acercan a mí.

 

Y si me relaciono con ellos de esta manera, entendiendo que me he encontrado en una asamblea de las almas más cercanas dispuestas a conectarse conmigo, y si cada uno de nosotros piensa y siente de esta manera, entonces ¡no será nada difícil!

 

Todo depende de la preparación. Debo prepararme constantemente y sintonizarme para pensar, actuar y sentir exactamente de esa manera cuando llegue allí.

 

No importa si sucede hoy en un lugar o mañana en otro, el tiempo y el espacio no determinan nada. Pero este ejercicio, en el que pienso intencionadamente hoy en cómo será mañana, me ayudará más tarde, cuando todas las condiciones se reúnan en la convención para alcanzar el esfuerzo colectivo necesario.

 

Esto es sumamente importante y lo determina todo. Después de eso, todo será fácil. Es como una preparación antes de una batalla.

 

Si todo está listo y estás dispuesto a darlo todo por la espiritualidad, verás cómo todo se desarrolla exactamente como lo imaginaste. Si has puesto un esfuerzo sincero y grande desde lo más profundo de tu corazón, todo sucederá como corresponde. No habrá sorpresas desagradables, todo irá bien.

 

Imaginemos una banda de ladrones que se reúne en la oscuridad, preparándose para una peligrosa misión: robar un banco. Cada uno de ellos se siente dependiente de los demás y se preocupa por el grupo. Tenemos algo que aprender de ellos.

 

La única diferencia es el objetivo. Si el objetivo es egoísta y obvio, lograr la unidad es muy fácil y natural.

 

Pero si el objetivo es alcanzar el otorgamiento, elevarse por encima de los intereses egoístas personales, entonces se vuelve mucho más difícil.

 

Sin embargo, incluso en ejemplos de nuestro mundo, vemos el inmenso beneficio que trae la unidad. El único problema es que nada puede sostenerla excepto la luz Superior. Solo el amor puede mantener unida una conexión.

 

¿En qué estado debo estar en un congreso?

 

Pregunta

Por un lado tengo que imaginar a mis amigos como perfectos, que el Creador reside en ellos y que tengo que absorber todo lo que hay en ellos. Por otro lado, debemos orar por ellos, ¿Qué petición puedo hacer por ellos si imagino que están en un estado de perfección y que el Creador los llena?

Respuesta:

Por un lado, tengo que imaginar a mis amigos como perfectos, ser parte de ellos y permanecer en ellos, en su perfección. Por otro lado, tengo que pedir y orar por ellos. ¿Cómo se pueden conciliar estos dos estados?

De hecho, es imposible conciliarlos al mismo tiempo. Ambos estados se dan y yo necesito estar en ambos alternativamente.

En el congreso también debo ver en qué estado me encuentro. Pero, en general, un congreso conlleva más estados de alabanza al grupo, al Creador y al camino de nuestro acercamiento.

Reacción en cadena

 

El Creador es lo absoluto, la cualidad de otorgamiento y bondad, la cualidad del amor que desea conducirnos a un estado perfecto, y este estado ya está arraigado en el fundamento de toda la creación. Si, después del desarrollo preliminar, nos esforzamos por alcanzar este estado de manera independiente, nos acercamos a él a través de la bondad.

 

Desde el lado del Creador, nada se hace, Él no cambia. Pero al no cumplir el programa de la creación, al no comprender lo que nos sucede, al actuar de manera completamente irracional, al perdernos en nuestras pequeñas alegrías terrenales que en esencia no resultan alegrías, nos condenamos al sufrimiento.

 

Por eso, a medida que maduramos irracionalmente, a medida que nuestro egoísmo crece y no logramos corregirlo a tiempo, nuestra oposición a la naturaleza se intensifica de forma natural y comenzamos a experimentar cada vez más problemas. Estos problemas surgen desde dentro del individuo, desde dentro de la humanidad y desde el mundo externo.

 

Imaginemos, por ejemplo, las consecuencias de la ruptura de las conexiones entre países y continentes. Esto traería enormes cambios para la humanidad, en el comercio, la industria y las relaciones interpersonales, sin mencionar que los viajes representan el 20% de los ingresos de muchos países, las aerolíneas, las agencias de viajes y la producción de innumerables bienes dependen de ellos. Cuando esto comience a disminuir, la gente comprará y gastará menos, y esto conducirá también a un declive en otras industrias. En otras palabras, es una reacción en cadena.

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