En efecto, no hay nada más importante. Yo diría que es lo único que necesitamos, ya que el congreso representa el poder de unificación de miles y miles de personas en todo el mundo.
Y todo aquel que vuela, llega, viene o se arrastra al congreso, debe prepararse para entrar en él. La persona debe saber de antemano que participa en el congreso con el propósito de anularse a sí misma, no puede eliminar su ego como si no existiera. Esto no se puede lograr, es una mentira. Es nuestra naturaleza y cuanto más avanzamos, más se desarrollará en nosotros.
Es necesario saber cómo elevarse por encima del ego y al mismo tiempo, comenzar a sentir en nosotros mismos la propiedad opuesta, es decir, soy egoísta, quiero esto, quisiera aquello. Es necesario reducir la acción del egoísmo, su realización, pero en ningún caso debemos pensar que debemos aniquilarlo o destruirlo.
Al contrario, proviene del Creador, el egoísmo es un poder superior, es lo único que tenemos. No podemos rechazarlo, porque entonces rechazaríamos nuestra naturaleza; necesitamos crear otra capa sobre el egoísmo, como un sándwich, que lo convertiría en su propiedad opuesta, el altruismo, en una conexión entre nosotros.
Además, estamos creando esta conexión solo entre los miembros de Bnei Baruj del mundo, y no en relación con otras personas en el mundo, no estamos listos para esto todavía.
Por lo tanto, sintonicemos y dejemos de pensar en nuestro egoísmo, eso no nos interesa ahora. A todos nos interesa cómo uno recibe tal impacto de miles de personas para sentir que uno se eleva por encima de su ego y que consta de dos capas: el egoísmo y el altruismo, la propiedad de recibir y la propiedad de otorgar.
Así es como debemos prepararnos para el congreso. Y en el congreso sentirás la fuerza que existe entre todos. Cómo utilizarla depende de tu preparación.