Usted dijo que a los amigos que no quieren estudiar no se les debe tocar porque esto será peor, tanto para ellos como para nosotros. Últimamente ha dicho que debemos ser más pacientes con esos amigos, pero al mismo tiempo, surgen fuerzas en la decena que nos desgarran por dentro y nos debilitan. ¿Cómo podemos protegernos de esto?