¿Cuál es la importancia de la subyugación para los amigos?

Baal HaSulam escribe que la conciencia de la fuerza de la grandeza del Creador y la importancia de la meta nos impulsan a la espiritualidad. Obtenemos esa fuerza de la sociedad. Sin embargo, solo podemos recibirla si sentimos en nuestro corazón que somos pequeños en comparación con nuestros amigos.

 

Si no sentimos ninguna subyugación en nuestro corazón, entonces podemos realizar acciones como si la sintiéramos. Sin embargo, la verdadera subyugación debe ser un sentimiento en el corazón. Si podemos sentir subyugación ante la sociedad, podemos recibir algo de ella y ser inspirados por nuestros amigos. Desde este estado de subyugación, podemos obtener la fuerza para progresar espiritualmente.

 

Por lo tanto, es necesario que comencemos a desenredar la cadena desde el extremo: para progresar en la espiritualidad, además de la chispa que recibimos de lo alto, debe haber una atracción hacia el Creador. Podemos obtener esta fuerza adicional de la sociedad. Para recibirla de la sociedad, debemos vernos a nosotros mismos como más pequeños en comparación con la sociedad, según el principio de que solo los pequeños pueden recibir de los grandes. Para sentirnos más pequeños que la sociedad, debemos realizar acciones específicas para sentir en nuestro corazón, incluso antes de comprender intelectualmente, que en realidad somos pequeños.

 

Aunque todos nos elogien y digan lo grandes que somos, no debemos dejar de sentirnos pequeños. Pero, incluso así, podemos volvernos arrogantes para ocultar nuestra pequeñez. Cuanto más nos sintamos pequeños, más fuerza recibiremos de la sociedad, que es la única manera de progresar espiritualmente.

 

En este sentido, debemos ser contundentes, esforzarnos por llegar al momento en que nos sintamos verdaderamente pequeños y nos preguntemos cómo podemos llegar a esa pequeñez. Debemos exigir a la sociedad, sobre todo, que nos dé razones para ello, una y otra vez. Por naturaleza, carecemos de ese sentido de pequeñez. El papel de la sociedad es ayudarnos a sentirnos pequeños. Los amigos deben acercarse unos a otros y hablar de las virtudes de los demás, diciendo, por ejemplo, “He oído que este o aquel amigo actuó o dijo tal o cual cosa, y lo que hizo o dijo fue verdaderamente extraordinario. Es tan sabio y maravilloso”, etc. Como está escrito: “La envidia de los contrarios aumenta la sabiduría”.

 

Necesitamos utilizar las fuerzas que tenemos a nuestra disposición, incluida la envidia. La envidia es la fuerza principal. Está escrito que tres cosas sacan a una persona de este mundo. ¿Cuáles son? La envidia, la lujuria y el honor. Podemos dirigir la lujuria hacia el Creador, lo que en sí mismo es una gran hazaña. También podemos honrar al Creador. Pero la envidia es de menor valor, es un sentimiento que dirigimos principalmente hacia los amigos. Por lo tanto, debemos utilizar, cultivar y vincular estos rasgos con el objetivo para que trabajen en beneficio de nuestro progreso espiritual.

 

 

¿Por qué el progreso solo puede verse a través de la subyugación a la sociedad?

 

El progreso solo puede verse a través de la subyugación, ya que de lo contrario, el trabajo permanece invisible. La subyugación nos permite recibir fuerza desde arriba y nos permite actuar más en el otorgamiento. Pero, ¿Qué significa “otorgamiento”? Es confuso. Podemos ganar fuerza para volvernos más fuertes, más exitosos o más influyentes y pensar que hemos alcanzado el otorgamiento. Pero eso es falso, tal sensibilidad requiere la máxima sutileza.

 

Necesitamos mantenernos en Lo Lishmá por un tiempo y recibir diversos incentivos que nos ayuden a crecer. Es similar a prometerle una bicicleta a un niño si estudia mucho y obtiene buenas calificaciones. El niño trabaja duro todo el año, se destaca y obtiene la bicicleta. Del mismo modo, debemos permanecer en la etapa de Lo Lishmá.

 

Esclavo del entorno espiritual


Pregunta:

Usted dice que Internet y los teléfonos móviles pueden proporcionar a una persona una simulación de conexión espiritual continua con nosotros. ¿No existe el peligro de quedar atrapado en este juego hasta el punto de que nos consuma como una droga?

Respuesta:

 Eso es exactamente lo que necesitamos. No creo que un juego así se convierta en una fuerte adicción, porque la persona se tendrá que enfrentar constantemente a retos y habrá de resolverlos.

 

Será un juego consciente, un estado real del ser. Verá todos sus problemas, todos sus desajustes internos, entre él mismo y el grupo, entre él mismo y el Creador. Por ello, el agarre sobre su egoísmo no será el mismo que pueden tener otras cosas adictivas.

 

Por otra parte, el espíritu de competición, el deseo de alcanzar la meta, la envidia de que otros avancen mientras yo no lo hago, el amor propio, la vanidad, la ambición de poder… todas estas cualidades, aparentemente negativas, en realidad nos ayudarán. Veremos por qué fueron creadas.

 

El egoísmo mismo es una ayuda contra nosotros: «He creado una ayuda contra ti», se le dijo a Adán respecto a Eva. Esto es precisamente nuestro egoísmo. En otras palabras, todas las cualidades negativas de una persona son necesarias para sacarla del egoísmo.

 

Los peores rasgos egoístas -el poder, la fama, los diversos impulsos negativos hacia los demás, el deseo de dominar y controlar- son en realidad los que me atan a mi entorno. Y aquí me convierto realmente en su esclavo.

 

Si no tuviera envidia, deseo de estar por encima de los demás o necesidad de su respeto, pasaría al lado de ellos con la misma indiferencia con la que un gato pasa delante una orquesta sinfónica. Pero como quiero aprovechar al máximo el entorno que me rodea, me vuelvo dependiente de él.

 

En este momento, empezamos a darnos cuenta de lo maravillosamente diseñado que está el egoísmo, porque desde nuestro estado actual, la única manera de conectar con nuestro entorno es a través del egoísmo. Y así se te da esta oportunidad, tu dependencia del entorno.

 

Ahora el entorno dictará sus condiciones: «¡Ah! ¿Así que, somos importantes para ti? ¿Quieres nuestro respeto? ¿Nos envidias?». Y te impondrán condiciones mediante las cuales puedas, de alguna manera, cumplir y satisfacer tus necesidades egoístas.

 

Y sus condiciones son estrictas: otorgar, amar y sacrificarte por nosotros. Y empiezas a comprender que estas condiciones son necesarias para satisfacerte y avanzar. Verdaderamente, esta es la ayuda que existe dentro de ti.

 

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