En efecto, lo más difícil es mantener la intención correcta. Las acciones de una persona implican dar algo a alguien o de alguna manera ayudar.
Pero solo pueden hacerlo cuando ven algún beneficio para ellos mismos. Si no ven ningún beneficio, entonces no pueden hacer nada.
Sin embargo, en el trabajo espiritual, todo es al revés. La persona debe realizar el acto de otorgamiento en todo, independientemente de si siente algún beneficio por ello o no.