Si, en un estado pequeño (Katnut), el inferior se aferra con fuerza al Superior —que ha descendido hasta él para ayudarle y se encuentra cerca—, entonces, cuando el superior comienza a elevarse, levanta al inferior junto con él. Y todo lo que el inferior tiene que hacer es aferrarse a él con más y más fuerza.
El ascenso del superior a su lugar significa que constantemente añade otorgamiento y vuelve a su propio estado. El inferior debe añadir constantemente esfuerzo por su parte. No puede añadir otorgamiento, no tiene esas cualidades; lo único que puede hacer es aferrarse al Superior, cada vez con más fuerza.
Es como si agarraras el extremo de una cuerda y, de repente, esta comenzara a elevarse, tirando de ti y levantándote cada vez más alto. Y cuanto más te alejas del suelo, más miedo sientes y más fuerte te aferras a la cuerda. Esto es lo que significa aferrarse con más fuerza a lo Superior: ese es el trabajo del inferior.
El Superior realiza los actos de otorgamiento, mientras que el inferior no puede otorgar, solo se anula a sí mismo.
La diferencia entre los grados —si yo estaba en un grado y ascendí a otro— está en la profundidad del deseo que es corregido por la pantalla. Por ejemplo, si yo tenía Aviut Álef y ascendí y recibí Aviut Bet, entonces debo anularme aún más.
El Superior añade profundidad al deseo y asciende. El ascenso no es un movimiento en el espacio; es un aumento en la profundidad del deseo y la fuerza de la pantalla. Así es como el superior asciende. Y, en consecuencia, el inferior debe anularse a sí mismo. Pero, ¿en relación con qué se anula a sí mismo?
El Superior, al haber añadido el deseo y una pantalla, alcanza un mayor nivel de otorgamiento. Y el inferior observa este otorgamiento y se siente mal. No lo quiere, es incapaz, no sabe qué hacer. Por lo tanto, debe aferrarse aún más a la parte Superior para que esta pueda ayudarle a anular su ego, su deseo egoísta, en relación con el otorgamiento que ahora ve ante él, de modo que este otorgamiento no le asuste.