Pregunta:
¿Cómo puede una persona (que es algo de la nada) alcanzar el plan del Creador si en esa etapa aún no existía?
Respuesta:
Se dice: “Por tus acciones Te conoceremos”.
¿Qué dice la segunda etapa del desarrollo del deseo? “Quiero ser como Tú”, es decir, como Kéter. Cuando revela la acción de Kéter desde el interior de Jojmá, dice: “No quiero ser como Jojmá, no quiero disfrutar de su luz, sino que quiero ser como la raíz, como Kéter, que da placer a Jojmá”.
Y entonces Biná desea alcanzar la misma acción que Kéter y lleva a cabo esta acción en Zeir Anpin, y al otorgar como Kéter, llega a comprender qué placeres existen en Kéter y quiere disfrutar precisamente de ellos. Por lo tanto, Maljut desea disfrutar del grado del Creador, el grado de Kéter, que Él es el dador.
Digámoslo así: un niño disfruta de lo que le da su madre. Entonces piensa: “Quiero darle mi alegría a mi madre para que se sienta bien”. Y hace algo por ella. De este modo, llega a comprender lo mucho que disfruta la madre al darle algo.
El placer de la madre al darle un caramelo al niño no es el placer que él siente por el caramelo ni el placer que él luego le transmite a la madre. Él comprende que, para la madre, ese placer equivale a un millón de caramelos. Y entonces él quiere disfrutar exactamente de ese mismo placer.
Esto significa que en Maljut, en la cuarta etapa, surge un deseo adicional que antes no existía. El ser creado ha alcanzado este deseo. Por lo tanto, la cuarta etapa se denomina “Maljut” (reino); es una etapa que no procede directamente del Creador y constituye la raíz de los seres creados. Sigue conectada al Creador, sigue llena de luz, no está separada de él, pero el deseo que hay en ella no proviene directamente de él.
El niño se ha dado cuenta: “La madre disfruta un millón de veces más de ese caramelo que me da porque me quiere, quiere otorgar, tiene una medida colosal de otorgamiento. Entonces yo quiero disfrutar como lo hace la madre”
Por lo tanto, ante este deseo adicional, que no proviene directamente de la etapa fundamental, la creación no puede interponer una barrera. Ahora no puede decir: “Pero yo quiero otorgar, quiero ser como Él”. No puede, es incapaz de hacerlo.
Ahora quiere disfrutar del otorgamiento tal y como la disfruta el Creador, pero quiere experimentar ese placer en su deseo de recibir. Y por eso, el ser creado solo es capaz de imponer una restricción.
Aquí surge una pregunta importante: ¿de dónde puede sacar la fuerza para la restricción? En otras palabras, aquí se revela la brecha entre él y el Creador, denominada “vergüenza”, y entonces el ser creado establece la restricción.
La tercera fuerza – según la Cabalá
Pregunta:
Una vez dijo que un judío y un romano no son más que dos fuerzas que intentan aclarar la tercera fuerza. Es decir, su desarrollo no carece de propósito. ¿La tercera fuerza nace de forma independiente, o a partir de estas dos?
Respuesta:
La tercera fuerza es la intermediaria entre ellas, y es la que ahora debemos restaurar y hacer realidad.
Todo lo que ha sucedido hasta este momento no ha sido más que una preparación para lo que debemos hacer ahora: corregir el mundo. No los judíos ni las otras naciones, sino específicamente nosotros, lo cual hacemos tomando la Cabalá como la fuente de la corrección.
Pregunta:
¿Esta tercera fuerza ya existe o simplemente no la percibimos?
Respuesta:
Debemos crear esta tercera fuerza juntos porque no existe; no desciende de Arriba. Solo dos fuerzas vienen de Arriba: la fuerza del Creador y la fuerza de la creación, la propiedad del otorgamiento y la propiedad de la recepción.
Ya existe o simplemente no la percibimos La tercera fuerza
El dominio del otorgamiento
Siempre debemos arrancar las malas hierbas que nos rodean, ya que nos afectan; debemos mantenernos alejados de los entornos nocivos, de las personas que no favorecen el camino de la verdad. Debemos estar muy atentos para no dejarnos llevar y seguirles.
A esto se le llama «aislamiento», cuando uno tiene pensamientos de la «autoridad única», llamada «otorgamiento», y no de la «autoridad pública», que es el amor propio. A esto se le llama «dos autoridades»: la autoridad del Creador y la propia autoridad (Rabash, «Sobre la importancia de la sociedad»).
Todo esto está claro; el problema surge solo con la implementación. Cada uno de nosotros está bajo su propia autoridad, y no entendemos lo que significa estar bajo la autoridad de otra persona. «¿Significa que debo convertirme en un esclavo? Si hay autoridad, ¿Entonces hay un dueño?»
De hecho, debemos estar bajo la autoridad del deseo altruista, en lugar del egoísta. Nos resulta muy difícil comprender estas cosas. Simplemente no vemos dónde y cómo ocurre todo esto.
Pero con el tiempo, a través del estudio y la participación en la vida del grupo, si una persona atrae hacia sí la influencia de la pequeña luz, gradualmente comienza a despertar. Entonces se vuelve capaz de discernir la verdadera naturaleza de la distinción entre la autoridad pública y la autoridad individual, la autoridad del Creador y la autoridad de la criatura, la cualidad del otorgamiento y la cualidad de la recepción. Estos detalles se revelan con gran dificultad, pero una vez que se disciernen, la persona comienza a comprender lo que se está desarrollando ante ella.
«Es un camino largo», dijeron los sabios, «pero puedes acortarlo si sigues varios consejos». El consejo es sencillo. Si deseas percibirte a ti mismo en un grado superior, en la siguiente dimensión, entonces constrúyelo, forma ese grado. Únete a quienes desean lo mismo y juntos invoquen la fuerza Superior, de modo que entre ustedes, en su comprensión y sentimiento comunes, se cree una red que se convertirá en el siguiente grado.
Todo tiene lugar en la percepción de una persona. El Creador en sí mismo es inalcanzable; solo lo percibimos en las relaciones entre todas las partes de la realidad que están dentro de nuestra percepción. Si cambias tu actitud hacia la realidad, esa misma actitud se convertirá en tu Creador (Boré), de las palabras «Bo» (ven) y «Re» (ve).
En este momento, para ti el Creador es la fuerza egoísta que gobierna toda la realidad que ves. De esta forma lo percibes y lo sientes. Así que cámbialo a través de la Luz que reforma. Existe tal fuerza que despiertas; es tu siguiente grado.
Todos los grados ya existen en esa dimensión, en ese «canal de fuerza informativa» del cual puedes recibir todo. Conéctate y recibe. Si quieres saber qué pasará mañana, lo sabrás. Si quieres saber cómo llevar a cabo los cambios, sabrás cómo. Solo conéctate. Esta es la Luz que reforma.
En general, nuestro enfoque es este: unámonos unos con otros y evocamos la Luz que realizará correctamente esta unidad. Debemos demostrar nuestra disposición acorde con el estado en el que nos encontramos, y pedir corrección.
Para la implementación, es muy, muy sencillo. Por eso los artículos de Rabash sobre el grupo son tan sencillos y directos. Son pocos en número, y todos estos materiales caben en unas pocas docenas de páginas. En ellos está todo el método. Todo lo demás son solo añadidos que ayudan a atraer la Luz. Para describir cómo organizar el grupo en el que atraemos esta Luz, bastan diez páginas.
Por lo tanto, hoy nuestro trabajo consiste, en primer lugar, en organizarnos en la estructura correcta y, luego, acudir con una petición de corrección.
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