El Creador creó el deseo de recibir conforme a su propósito de «hacer el bien a Sus creaciones», para llevarla a un estado de perfección. Pues «hacer el bien», según el Creador, significa hacerlo con perfección, como Él. Cualquier cosa inferior a la perfección no se considera verdadera bondad, solo el Creador es perfecto.
Para llevar al ser creado a la equivalencia, a tal perfección, es necesario que este desee corregirse, cambiar y llevar el estado opuesto a la perfección a la perfección suprema. La perfección se alcanza desde su opuesto, como «la ventaja de la luz en la oscuridad», como «fue la tarde y fue la mañana». De una vasija que siente deficiencia, se siente la plenitud y de una carencia sentida, se percibe el deleite. No podemos comprender ni alcanzar nada excepto desde su opuesto.
La esencia del deleite, la esencia de la luz, es el Creador. Alcanzarlo y sentirlo es posible mediante la forma opuesta. Significa que la naturaleza del ser creado debe ser opuesta a la naturaleza del Creador para disfrutar del estado de perfección, el grado del Creador. Por lo tanto, se produce la ruptura de las vasijas. Al romperse las vasijas en el deseo de recibir del ser creado, que es «existencia desde la ausencia», surgen las cualidades del Creador («existencia desde la existencia»). Por lo tanto, adquirimos deseos de satisfacción, que necesariamente provienen del Creador.
El camino para alcanzar el propósito de la creación comienza desde el nivel más bajo, donde tenemos deseos básicos corporales-animales de comida, sexo, honor; deseos que también se encuentran en los animales, los anhelamos incluso cuando vivimos solos. A continuación, desarrollamos deseos humanos-sociales de riqueza, honor y conocimiento, que la sociedad inculca. Después de que conocemos, reconocemos y satisfacemos en mayor o menor medida estos deseos, alcanzamos los llamados «deseos espirituales», que ni el cuerpo ni la sociedad pueden satisfacer, solo el Creador puede.
La esencia del deleite Espiritualidad es intención, corporeidad es deseo
Existen, pues, tres etapas en el desarrollo del deseo. Este comienza con la satisfacción de los deseos animales y humanos, conocidos como «deseos de este mundo». Comenzamos a hablar de un ser humano desde el momento en que despiertan los deseos espirituales, deseos que solo pueden satisfacerse con la luz superior, con el Creador, con la sensación del Creador. Estos se denominan «deseos del mundo venidero», el mundo espiritual.
Quienes desarrollamos un deseo espiritual, donde se concibe el deseo de espiritualidad, trabajamos para desarrollarlo y satisfacerlo, a pesar de todos los demás deseos. Trabajamos en el punto del corazón, el deseo de plenitud espiritual, contra todos los demás deseos corporales y humanos. Trabajamos contra estos opuestos con todas nuestras fuerzas, utilizando la sociedad, el estudio y la introspección. Queremos cultivar y nutrir el punto del corazón, el deseo de espiritualidad, contra todos los demás deseos corporales.
Más información El grupo es la conexión con el mundo espiritual
Si completamos este trabajo (y no sabemos cuándo), anhelamos solo la espiritualidad, día y noche, en un estado descrito como «hasta que no me deja dormir», y satisfacemos los demás deseos por necesidad básica, no como lujos. Si se cumplen todas estas condiciones, es señal de que hemos terminado nuestro trabajo en este mundo y entonces recibimos un nuevo grado: el nivel de trabajo se eleva. En lugar de los deseos corporales generales en el corazón, recibimos deseos llamados Klipot.
Frente al punto en el corazón, en lugar del punto expandido, recibimos la sensación del Creador. Ahora, en lugar de un corazón lleno de deseos animales y humanos, y un pequeño punto con un vago anhelo de espiritualidad, recibimos un nuevo corazón, una Klipá en cuyo interior se encuentra la Kedushá. Las Klipot son diversos pensamientos y deseos contra el Creador, contra Su unidad, colectivamente llamada «Faraón». La Kedushá es el deseo y el anhelo por el Creador, el alma. La relación entre la Klipá y la Kedushá es como la relación entre el corazón y el punto en el corazón a nivel de este mundo.
Así, continuamos nuestra labor. Toda nuestra conexión, vida y anhelo se dirigen hacia el Creador, mientras que el Faraón (las Klipot, las perturbaciones) se resiste constantemente. Sin embargo, como está escrito: «El Faraón acercó a los hijos de Israel a su Padre Celestial». Es precisamente a través de estas perturbaciones, a través de las Klipot, que fortalecemos y magnificamos nuestra conexión, anhelo y deseo por el Creador.
Cuando completamos la obra, el final se llama «el fin de la corrección». Entramos en un estado donde todos nuestros deseos se corrigen por completo según la perfección y la Divinidad, y nos llenamos plenamente de la luz Superior. Estas son las diferencias entre los grados de este mundo y los del otro mundo, entre el alma animal y el alma divina.
Piensa en las buenas acciones
Pregunta:
¿Cómo podemos entender que un amigo se encuentra en estado de descenso?
Respuesta:
Lo más importante es pensar constantemente en cómo deseas que la fuerza Superior una a todos los amigos, los acerque, los conecte y los jale hacia Arriba.
Eso es lo que debemos hacer. Debemos pensar en las buenas acciones.
El deseo de espiritualidad Regreso al deseo original

