¿Qué tipo de mecanismo se puede crear que me obligue a mantenerme constantemente enfocado en cambiar mis estados internos? Sin duda, es el grupo. ¿Cómo puedo despertar? ¿Cómo puedo crear un mecanismo dentro de mí que me despierte constantemente? No puedo. Me resulta imposible hacerlo.
En esencia, mi cuerpo es un deseo de recibir, un deseo de disfrutar. Si se encuentra en un estado de satisfacción relativa y parece que permanecer en ese estado le resulta ventajoso, entonces simplemente se sentará o se acostará allí. Esa es su naturaleza.
Para cambiarlo, tengo que construir algunos estados externos que aún no percibo, que no existen en el cuerpo, pero que lo obligarían a cambiar.
Ahora no soy más que un deseo de recibir. Sin embargo, tengo que cultivar en mi interior una actitud específica hacia la meta, una que ejerza suficiente presión sobre el deseo de recibir como para que se sienta incómodo e inquieto a menos que se mueva activamente en dirección a la meta.
Solo entonces comenzará a agitarse: «Me siento mal, ¿qué debo hacer?, ¿dónde puedo encontrar algo bueno?». ¿Qué constituye lo «bueno»? Es ir a un bar, a un partido de fútbol, a una discoteca o ver una película. Pero, ¿qué es verdaderamente bueno? En cada estado con el que se encuentra mi deseo, este no encuentra suficiente satisfacción. ¡Todo está envuelto en oscuridad hasta que de repente una luz comienza a brillar en algún lugar en la distancia!
Una persona tiene que pasar por estos discernimientos internos para que el deseo de recibir se despierte solo hacia la búsqueda del verdadero placer. Para ello, debe recibir suficiente combustible, es decir, presión y la sensación de sufrimiento que lo obligarán a liberarse de su estado actual. Esta presión lo obliga a buscar la verdad, una verdad que, una vez encontrada, se convierte en una fuente de profunda dulzura.
Además, requiere un entorno de apoyo, un grupo, que lo aliente, que le facilite el camino y que lo lleve adelante. Todo esto no es fácil. Cuando comienzas a construir este mecanismo y ves de qué dependes, cuando comienzas a analizar todos estos estados, llegas a la comprensión de la que escribió Baal HaSulam en el artículo «La libertad de elección». En resumen, es que estoy yo y mis propiedades que cambian constantemente; está el entorno cuyas propiedades también cambian, y no hay nada más.
No tengo poder sobre mi «yo» y mis propiedades. Sin embargo, potencialmente puedo cambiar mi entorno y sus propiedades. Ejerceré influencia sobre el grupo y, a su vez, este me influirá a mí. La única fuerza que puede influirme es el grupo. Puede provocar mi transformación al evocar un sentimiento de vergüenza cuando me asesta golpes con la comprensión de cuánto lo necesito. Acepto recibir golpes y el ajuste fino que estos implican, lo que sea necesario, siempre que me guíen en la dirección correcta.
Si una persona está de acuerdo con ello, tiene derecho a ser colocada en el grupo correcto. Elige un grupo que lo transformará y le ejercerá presión, y está dispuesto a pagar por ello con sus esfuerzos, sirviéndoles de todas las formas posibles. Todo proviene del reconocimiento de que su única elección libre es elegir un grupo que le ejerza presión y lo obligue a avanzar en la dirección correcta.
No hay ninguna alarma dentro de ti que te despierte de repente para que cambies de estado. La sensación de deficiencia (Jisarón) no surgirá desde dentro. Eventualmente llegará, pero a un ritmo natural tan lento que tu progreso solo será impulsado por el sufrimiento. Solo el grupo, tu entorno inmediato, puede impulsarte hacia adelante. Si ya has comenzado a comprenderlo, entonces puedes acelerar el cambio de tus estados.
El campo de batalla entre la santidad y las fuerzas impuras
Hay recomendaciones que no están prohibidas ni permitidas. Es precisamente ahí, como escribe Baal HaSulam, donde se encuentra el campo de batalla entre la santidad (Kedushá) y las fuerzas impuras (Sitra Ajra).
Todavía no distinguimos esto del todo, pero después de que una persona determina por sí misma qué es Klipá y qué es santidad, comprueba: No hago estas cosas porque hay una pantalla que las impide, y hago estas otras porque ya tengo intenciones claras.
Descubre que dentro de él hay algo que no se puede dividir ni asignar a una parte específica. No es ni la cualidad del Creador, ni la cualidad opuesta a Él, la creación, Klipá. Pero, ¿qué más existe en realidad además de esto? Porque están las cualidades del Creador y su huella, las cualidades de la creación.
Entonces, ¿qué hay entre ellas que no pertenezca a una u otra? En el medio está la libre elección de la persona. Esto no significa que haya algunos deseos adicionales que el Creador haya creado y que supuestamente no le pertenezcan ni a Él ni a lo opuesto a Él.
En la elección entre la santidad y la Klipá hay cosas en las que eres libre de hacer lo que quieras, sin ningún resultado negativo para ti. Y ahí es donde realmente hay una elección.
Trabajar por la unidad Lucha constante entre dos fuerzas: a favor y en contra de la unidad

