El grupo es un medio en la dirección a la meta

Pregunta:

¿Cómo aumentamos la importancia del grupo?

 Respuesta:

Depende de la grandeza de la meta. En la medida de su grandeza, alcanzas la grandeza de los medios para lograr el objetivo.

 

El grupo es el único medio para alcanzar la meta.

 

Es decir, puedo alcanzar la eternidad y la perfección solo si me uno al grupo como un elemento integral absolutamente homogéneo, encuentro mi lugar, lo ocupo, conecto con precisión a todos los demás a mi alrededor, como un lego, y repongo con precisión lo que debo reponer. Entonces empezaré a sentir la vida común de todo el grupo, de todo el sistema, incluido el Creador.

 

Imagina que el Creador se revela dentro de este sistema en las conexiones entre sus elementos; en otras palabras, el sistema en general es más importante que el Creador. Aunque este sistema es un medio para Su revelación, y Su revelación es la meta, puesto que Él está en él, es como si lo incluyera dentro de él. Desde este punto de vista, es más grande que el Creador.

 

Aunque el Creador lo ha creado y lo llena, pero es como si lo incluyera a Él, cuando alcanzas la percepción plena, no ves la diferencia entre ellos porque en sus propiedades son absolutamente similares e iguales.

 

El grupo:    Un anclaje seguro

 

Pregunta:

Los seres humanos tenemos todo tipo de emociones: buenas, positivas y negativas. Como cabalistas ¿Debemos aprender a regularlas y mantenerlas dentro de nosotros mismos?

 Respuesta:

Somos humanos y somos seres emocionales, especialmente cuando comenzamos a estudiar Cabalá, entramos en varios estados -tensiones internas y externas y sensaciones que a veces son difíciles de contener. De repente nos volvemos débiles en relación a nuestras cualidades y nos confundimos de alguna manera.

 

Se producen cambios tan incomprensibles en nuestros corazones y mentes que a veces parece que estás perdiendo la cabeza. Todo esto son procesos naturales, y lo único que podemos hacer es trabajar sobre nosotros mismos dentro del grupo.

 

El grupo es ese ancla, el punto central en el que debemos esforzarnos constantemente por alcanzar el equilibrio. Así que, aunque me lancen de un lado a otro y sienta que pierdo mis cualidades y emociones habituales, no importa. Debemos buscar constantemente el centro del grupo para equilibrarnos dentro de él. No hay otro camino.

 

¿Te imaginas cuánto nos elevamos por encima de nosotros mismos cuando pasamos de ser un animal a un ser humano corriente? Qué diferencia de pensamientos y sentimientos, qué gran salto cuando empiezas a comprender lo que ocurre, mientras que el animal no puede ocultarte nada. No tiene tales motivaciones; todo en él está claro: o mueve la cola como un perrito o te gruñe. Todo está en la superficie.

 

Cuando empezamos a entrar en el mundo Superior, se desarrollan en nosotros nuevas cualidades hasta el punto de que experimentamos pesadez y no sabemos qué hacer con ella.

 

Por eso es necesario un grupo estable, que al menos se llame a diario, se reúna semanalmente y, una vez al mes, comparta una comida o haga algo juntos. Esto te equilibrará.

 

Por supuesto, puedes pensar: «¿Qué puede hacer por mí esta comida compartida?». ¡No puedes imaginar cuánto te equilibra interior y espiritualmente! Y bajo ninguna circunstancia debes rechazarlo.

 

¿Qué determina la calidad de la decena?

 

Pregunta:

Cuando decimos: «Estamos construyendo un hogar para el Creador», ¿Cuál es la medida de la responsabilidad personal en esta acción y la medida de la responsabilidad de cada uno de la decena? ¿Son equivalentes, o todo se basa en la responsabilidad personal?

Respuesta:

Todo depende de la calidad de la decena. Debemos aceptar nuestros estados como revelados en nosotros por el Creador por lo cual debemos elevarnos y rendirle cuentas a Él, es decir, dirigirnos a Él en el nivel de estos estados.

Pregunta:

¿Qué determina la calidad de la decena?

Respuesta:

La calidad de la decena depende solo de los siguientes componentes: cuán seriamente los amigos toman su trabajo, cuánto se esfuerzan por acercarse al Creador a través de él, cuánto quieren unirse al Creador para ayudarlo. Y Él los ayudará, y juntos crearán una tremenda estructura espiritual, una para todos.

Teniendo el poder suficiente     El grupo como una locomotora

 

¿Qué hace avanzar al grupo?

 

Pregunta:

¿Podemos decir que nuestro sentimiento común hace avanzar al grupo?

Respuesta:

Lo que nos hace avanzar es precisamente nuestra unidad en el esfuerzo por revelar al Creador que hay en ella, este es el punto más central, el punto de nuestro equilibrio.

 

Cuando juntos deseamos otorgarnos unos a otros y recibir unos de otros para mantener el equilibrio dinámico, construimos desde nuestra decena una plataforma que se eleva constantemente.

 

Dentro de este proceso, algunos experimentan el egoísmo de la línea izquierda mientras que otros experimentan el otorgamiento de la línea derecha. De este modo, ascendemos continuamente como en un disco que varía y se eleva debido a estos movimientos. La clave, sin embargo, es el punto central del disco donde todos estamos unidos, y es en esta unidad a través de nuestra conexión con el Creador, donde le revelamos.

 

En el lugar donde se revela el Creador, comenzamos a construir un Partzuf con la ayuda de la Restricción (Tzimtzum), una Pantalla (Masaj) y una Conexión por golpe (Zivug de Hakaá) con el Creador. Todo esto debe ser dominado por nosotros.

 

El ADN del grupo

 

Pregunta:

Todos los que estudian Cabalá saben de la importancia del grupo y de la unidad. Pero a veces existe el deseo de alejarse del grupo, de tomar las fuentes y resolver las cosas por uno mismo.

 

¿Tiene sentido ceder a este deseo o es mejor resistirse? ¿O tal vez habría que satisfacer esa necesidad: estudiar a solas alguna sección que te interese especialmente?

Respuesta:

Debes verte a ti mismo como un representante del grupo y nunca desligarte de él. Te conectas con los demás para devolver esta conexión a tu grupo. Cuando te relacionas con ellos, estás dispuesto a disolverte en ellos, pero tu «yo» interior permanece, que es el ADN del grupo, su esencia. Y lo mismo ocurre con cada uno de ustedes.

 

No nos separamos de nuestro «yo» egoísta; sigue dentro de nosotros y trabajamos en él. Lo mismo se aplica al grupo: permanece dentro de mí y trabajo en él. Sólo así podemos combinar todos los atributos que nos ha dado el Creador y alcanzar la meta.

 

No te disuelvas del todo, no te olvides de ti mismo y no olvides al grupo. Yo existo para reunir a todos. Si existo como representante del grupo, entonces reúno al Kli del mundo entero junto con mi grupo en un todo único. Pero si mi «yo» desaparece, ¿qué ocurrirá? Nada.

 

Lo repito una vez más: La Cabalá no destruye el egoísmo; no destruye mi «yo», y no destruye el «yo» del grupo. Por el contrario, construye el atributo de otorgamiento, el atributo del Creador, por encima de él.

 

Kéter de la decena

 

El Kéter de la decena es nuestra percepción del Creador, de quién es Él. Él existe por encima de nosotros y nos dirige, y todo lo que hacemos es únicamente para conectarnos con Él. 

 

Esta percepción de la fuerza que organiza todo dentro de nosotros y con la que nos relacionamos se llama Kéter, como una corona que adorna la cabeza.

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