El asunto es que las fuerzas espirituales que descienden a nuestro mundo y organizan todo en él son llamadas por diferentes nombres en distintos niveles. Ellas forman el mundo que nos rodea. Por lo tanto, un cabalista que quiere hablar de ello utiliza diferentes niveles de estas fuerzas en su narrativa.
Resulta que, por un lado, esto se puede describir alegóricamente (que aparecieron brotes de debajo de la tierra, la voz de la tórtola se oye en el cielo, etc.) y, por otro, se puede describir por las acciones de las fuerzas físicas y no por sus ramas.
En general, hay muchas posibilidades de describir las acciones de la naturaleza para acercar a una persona a lo que debe hacer, a la realización de sus capacidades.