Y dado que tiene una Mitzvá, que siempre cumple, la Mitzvá de la circuncisión, una Mitzvá a la que el cuerpo no puede resistir, si puede ser feliz con una cosa, incluso si está guardando el mandamiento del Creador, si está pensando en guardar Mitzvá, sobre la cual el cuerpo no tiene opinión, mediante la cual puede despertar su trabajo y esforzarse diligentemente una vez más, como lo hacía antes del descenso. (RABASH. Artículo 17. (1985). “Conoce hoy y responde a tu corazón”)