Percibo nuestro mundo como una especie de barrera impuesta entre el Creador y yo; se me oculta el significado de esta imagen, quién me la proporciona por qué y con qué propósito. Por lo tanto, debemos atravesar de algún modo estas capas de ocultación para captarlo y empezar a revelarlo.
El comienzo mismo de esta revelación, consiste en el hecho de que primero comienzo a imaginar, que todo lo que me rodea es una imagen que el Creador desarrolla a través de un esfuerzo de voluntad. Este mundo entero en su imagen tridimensional con todas las personas que actúan en él, con todo lo que sucede es lo que el Creador dibuja ante mí.
Segundo, el hecho de que yo exista con mis cualidades, propiedades, deseos, mi visión de este mundo y todos mis datos iniciales con la ayuda de los cuales lo veo y lo siento exactamente así también está planeado y creado en mí por el Creador de antemano. Por lo tanto, la imagen externa del mundo, todo lo que está a mi alrededor y dentro de mí y todo lo que se obtiene en la conexión entre mis propiedades internas y las influencias externas, llamado “el mundo”, todo proviene del Creador.
¿Y dónde estoy yo? Yo mismo soy solo un esfuerzo que se esfuerza por sostener el cuadro de tal manera que todo lo que se dibuja ante mí, proviene del Creador. Todo lo que está en mí, todas mis propiedades con la ayuda de las cuales veo y analizo este mundo, también provienen de Él.
Y todos mis esfuerzos provienen de Él. Quien me incita a buscar la fuente de la vida, el sentido de la vida, la esencia de la existencia y por qué todo sucede así a mi alrededor es también el Creador.