No, en valor absoluto no se trata de un opuesto, sino de una igualdad completa.
Su nombre es otorgamiento, lo valoro porque recibo de Él y me relaciono con Él de la misma manera, ambos nos otorgamos mutuamente. El Creador da la luz de la plenitud, la luz de la alegría, la luz del conocimiento. Y la persona le da al Creador la oportunidad de ayudarla, llenarla y acercarla a Él.