Pregunta
Existe un concepto del karma que promueve la idea de que hay algún tipo de carga que me impide ser feliz, pero que si realizo acciones positivas o he sufrido inocentemente, reduzco mi karma.
Respuesta:
Así es como se estructura la conciencia religiosa, como si el sufrimiento nos mejorara de alguna manera. ¡Por supuesto que no!
Acojo con agrado cualquier influencia sobre mí, tanto negativa como positiva. Mi problema radica únicamente en prepararme para percibir ambas como una motivación Superior para avanzar hacia la unificación. Y resulta que, en principio, no me importa qué tipo de influencias sean, negativas o positivas.
Me miro a mi mismo con objetividad. Si mi egoísmo es el que se ve más afectado por las influencias negativas, entonces estas son beneficiosas. Su efecto es negativo en relación con mi egoísmo, no en relación conmigo mismo, porque lo que quiero es elevar mi «yo», de manera que no tengo ningún problema con ello.
No pido sufrimientos, no rezo por ellos para obtener algún tipo de recompensa más adelante, ¡no! Simplemente me sirven como motivo positivo para seguir adelante. Pero, en principio, no los acojo con agrado en sí mismos, y no lucho por ellos; eso es imposible. Solo un masoquista podría creer que el sufrimiento supuestamente purifica, que será recompensado con el paraíso o algún tipo de recompensa por sufrir: sufrir aquí y recibir allí. ¡Todo esto es incorrecto!
Después de todo, en principio, la naturaleza misma provee para nuestro buen progreso. Y por lo tanto, todo depende de cuánto nos situemos por encima de las sensaciones, es decir, de si las vemos únicamente como la causa por medio de la cual avanzamos.
Es mejor avanzar por cuenta propia que bajo el látigo
Si nos mostramos incapaces de despertar al mundo al avance espiritual para que una Luz brille ante él, entonces el sufrimiento comenzará a empujarlo desde atrás, obligándolo a avanzar. Y este es un camino muy largo hasta que el sufrimiento obliga a una persona a pensar qué hacer y por qué está sufriendo. ¡Imagina cuánto tiempo y sufrimiento requiere esto! Sin embargo, si contribuimos aunque sea un poco al desarrollo difundiendo la sabiduría de la Cabalá, despertaremos rápidamente el desarrollo y evitaremos todos estos golpes.
Se sabe que todo lo que ocurre en el nivel inerte (inanimado) equivale a una sola acción en el nivel vegetativo. Todo lo que ocurre en el nivel vegetativo equivale a una sola acción en el nivel animado. ¡Imagina la diferencia entre estos grados!
Las guerras, el sufrimiento y las terribles catástrofes deben ocurrir para que podamos avanzar aunque sea un paso hacia el siguiente nivel. ¡En lugar de eso, podemos atraer la luz Superior y evitar todos estos problemas en el plano de este mundo!
¡Diez años llenos de sufrimiento pueden ser reemplazados por un pequeño movimiento personal hacia el desarrollo espiritual con la ayuda de la Luz! Tal es la diferencia entre los grados de los niveles inerte, vegetativo, animado y humano. Por lo tanto, debemos relacionarnos con plena responsabilidad con las oportunidades que se nos brindan.
Cómo superar todos los miedos
Pregunta:
El miedo a la vida en este mundo surge en nosotros de forma instintiva e incontrolable. ¿Cómo podemos alcanzar el mismo pánico y miedo a no alcanzar el otorgamiento?
Respuesta:
No somos impotentes ante el miedo de este mundo. Cuando una persona comienza a avanzar espiritualmente, se le envían miedos tan extraños que la persona comienza a comprender que no se trata de miedo real, sino de un juego.
Siente que desde Arriba, como por medio de un rayo, este miedo se le está proyectando, y lo único que se puede hacer es elevarse por encima de él mediante «la fe por encima de la razón», en otorgamiento. Después de todo, si se entrega, ¡no tiene nada que temer! Puede cerrar los ojos con tranquilidad ante todos los miedos que solo surgen para obigarnos a elevarnos por encima de la preocupación por nosotros mismos, para enseñarnos a vivir con el anhelo del otorgamiento.
No se trata solo de un miedo animal e inconsciente, sino más bien de un estado que una persona percibe conscientemente, con cierta «iluminación desde la fuente», de que sus sentimientos le están siendo proyectados desde alguna fuente con el propósito de hacerle avanzar. Por lo tanto, entiende que nada puede ser sin razón, que no hay miedos sin motivo.
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