Eso es asunto de ellos, si me escuchan e intentan en su alma estar de acuerdo con lo que les explico, a lo que les conduzco, entonces sí. Y si no, entonces no; yo no presiono, ni obligo a nadie, cualquier persona puede irse mañana, diciendo: «Lo siento, pero esto no es para mí». ¿Alguien va a retenerlo aquí? Nunca, nadie te da garantías de nada.