¡De ninguna manera! Estuvo esperando hasta que se desarrollara dentro de mí. Ahora soy mucho más activo con mis estudiantes, que como él fue conmigo, en el sentido de hacerlos avanzar. Ni un solo cabalista se permitía tal cosa.
Los dirijo a distintos estados incómodos, al punto en que se puedan ir. No me importa, los presiono tanto para que me odien, al grado en que ellos y todo a su alrededor, existen con el único propósito de alcanzar una decisión grupal. Voy por una ruta muy dolorosa.