El único sueño será la unificación con el Creador

Así, quienes acordaron entre ellos unirse en un grupo comprendieron que no hay una distancia tan grande, en el sentido de que reconocen la necesidad de trabajar en el amor al prójimo. Por lo tanto, cada uno de ellos podrá hacer concesiones a favor de los demás y todos podrán unirse en torno a eso  (Rabash, art. 8, “Hazte Rav y cómprate un amigo-2”).

 

De los muchos deseos que existen en cada uno de nosotros, hay uno que es el mismo para todos, es el deseo de alcanzar al Creador, de dirigir toda nuestra mirada hacia Él. Cada persona que acepta comprometerse en el amor a los demás siente que no hay grandes diferencias de opinión entre ellos.

 

Si queremos revelar al Creador, pero todos somos egoístas, y todos tenemos que hacer el mismo trabajo con nosotros mismos, al unir nuestros esfuerzos, podemos ceder unos a otros, podremos unirnos y alcanzar al Creador.

 

Sin embargo, hay aquí una pequeña contradicción: solo juntos podemos llegar al Creador; para estar juntos es necesario que nos unamos, y para unirnos es necesario que nos entreguemos el uno al otro.

 

Por lo tanto, es necesario hacer un cálculo sobre lo que es más importante: mi «yo», un pequeño egoísta con su vida inútil, mezquina y temporal, o el alcance del Creador, mi futuro estado de eternidad, la perfección.

 

Y luego, al poner mi vida en la balanza para decidir qué hacer, podré ceder todo en favor de los demás para lograr la semejanza con el Creador. Así, la unificación será el logro más importante de mi vida, mi único sueño.

¿Cómo trabajar en la unificación?    Unificación de las Almas = Equivalencia con El Creador

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