Escapar del diluvio

Del Zóhar, Noé. Hubo una inundación y el saboteador estaba sentado en medio de ella (Baal HaSulam, Shamati 104, “Y el saboteador estaba sentado”).

Pregunta:

El sufrimiento corporal es una inundación. ¿Puede existir un saboteador sin una inundación? ¿Y cuál es la diferencia entre un saboteador en la inundación y sin ella?

Respuesta:

Una inundación es un estado en el que una persona siente que está siendo inundada por todos lados, derribada, asfixiada y muriendo.

 

Y el saboteador nos distrae del Creador con la ayuda de diversas sensaciones dolorosas. Su función es asustarnos, mostrarnos que hay estados peores y que Él puede sumergirnos en ellos.

 

Por tanto, debemos saber posicionarnos frente a ella para que su impacto sobre nosotros no sea tan fuerte, grave o amenazante.

Pregunta:

¿Qué pensamientos nos salvarán durante el diluvio cuando sintamos que nos asfixiamos y ya nada nos salvará?

Respuesta:

Deben mantenerse unidos e intentar salir juntos del agua, tirando uno del otro. Para protegernos unos a otros del saboteador, es necesario unirnos aún más estrechamente y volvernos hacia el Creador para que Él pueda ayudarnos. Esto es lo más importante.

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