Pregunta:
¿Recuerda usted cómo se encontraba, antes de experimentar una conexión espiritual? Cuando halló a un maestro, ¿le hizo preguntas sobre el sentido de la vida?
Mi Respuesta:
Me hacía estas preguntas, probablemente desde la edad de cinco o seis años. En verdad me consumían, no quería vivir en absoluto, tenía claro en mi mente que si la vida no tenía sentido, ¿entonces para qué estar ahí? No encontraba propósito, a menos de que recibiera una respuesta sobre el sentido de la vida misma.
Fué muy difícil para mí, hasta que encontré la Cabalá, siempre estuve buscando.
En mi juventud, me podía distraer, pero se trataba solo de una distracción externa. Observaba a los demás e intentaba imitarlos: “Si ellos encuentran sentido en lo que hacen, entonces me les uno”; tenían algunas reuniones y se apasionaban con ciertas cosas y yo trataba de hacer lo mismo, pero por alguna razón, no me convencía, así fué a lo largo de mi vida.
Creo que eso no solamente es mío, le pasa a muchas personas, hay quienes se distraen y llenan su cabeza con otras cosas, mientras que otros no pueden. Pero luego se casan, tienen hijos, los atrapa el trabajo y el compromiso económico; y ya no pueden darse un tiempo libre ni pensar acerca del sentido de la vida.
Comentario:
Pero, más tarde, eventualmente conoció a su maestro.
Mi Respuesta:
Lo conocí porque estaba buscando, no podía estar tranquilo de otra forma.
Pregunta:
Cuando estaba con su maestro, ¿sentía usted que esta persona tenía las respuestas a sus preguntas?
Respuesta:
Sí, pero él no podía hacer nada por mí ni por los demás estudiantes. Como cualquier cabalista, él sólo nos entregaba la metodología y nosotros teníamos que hacer todas las correcciones por nosotros mismos. A cada uno corresponde pasar por este estado, de lo contrario, no se podría alcanzar la sensación del mundo Superior.
Esta sensación se crea individualmente, dentro de uno mismo, a lo largo de distintas sensaciones que contrastan: positivas y negativas. Hay que acumular todas estas sensaciones, estar atentos de sí mismos, compararlas internamente y estar dispuesto a saborear el mundo superior. Es cuando se descubre.
El maestro no puede hacerlo por el estudiante. El Creador no lo puede hacer por nosotros.
MÁS INFORMACIÓN Una nueva vida #505 – La búsqueda del sentido en Daesh

