Hoshaná Rabá: una súplica de salvación

Hoshaná es como una súplica de salvación. Una persona le pide al Creador que la salve, y para alcanzar este estado una persona debe pasar por muchas etapas. Cuando una persona llega a estudiar la ciencia de la Cabalá, al principio no sabe exactamente lo que está buscando.

Gradualmente, como resultado de sus estudios, recibe nuevos valores en la vida y entonces comienza a entender qué vale la pena pedir, a quién pedir y de qué quiere ser salvado. Tiene que someterse a un escrutinio interno muy difícil para dejar de pedir soluciones a los problemas de su vida o la salvación de obstáculos menores o más graves.

La persona no entiende a quién dirigirse, ¿a qué otra fuerza superior, al Creador o a otra naturaleza? Solo conoce su vida material, este mundo. Otros, por el contrario, imaginan que el Creador les está castigando por sus fechorías y piden clemencia. El tiempo pasa hasta que una persona entiende a quién y qué pedir después de desesperarse por entender la vida, el destino, o de revelar el cielo con sus propias fuerzas.

Siente que una nube negra desciende repentinamente sobre él y, luego, por el contrario, todo se aclara y se vuelve transparente, comprensible, agradable y fácil. Luego, de nuevo, cae sobre él una increíble pesadez, una torpeza en su mente y en su corazón.

Así es como pasamos por muchos estados hasta que aceptamos que estamos totalmente controlados desde Arriba, porque somos criaturas bajo el control del gobierno Superior. Una fuerza Superior general gobierna a todos individualmente y a todos juntos, haciendo lo que quiere con nosotros. Una persona se desespera con respecto a cambiar algo y pierde toda esperanza de influir en la fuerza Superior.

Pasará mucho tiempo antes de que uno finalmente crea a los cabalistas que podemos cambiar nuestro destino. Sin embargo, es imposible dirigirse a la fuerza Superior solo, porque ella escucha solamente una petición completa, es decir, una plegaria grupal, de diez personas juntas.

Tal vez reunamos a diez personas, pero cada una pide algo diferente. ¿Cómo podemos conocer las aspiraciones ocultas del corazón de otra persona, de las que incluso ella misma puede no ser consciente?

Necesitamos un deseo para las diez personas, un corazón común y, entonces, el Creador realizará gradualmente el acto de corrección para que entendamos lo que queremos y lo que vale la pena desear, y nos movamos hacia el estado de «Yo soy para mi Amado y mi Amado es para mí».

De hecho este es todo el trabajo, es por eso que hemos caído en el estado llamado «este mundo», en completo ocultamiento, una realidad imaginaria, como explican los cabalistas.

Nos imaginamos a nosotros mismos en algún tipo de mundo, en el globo, divididos en diferentes naciones, en un vasto universo. Todo es una ilusión. En realidad, solo existe el mundo Superior. Pero, ¿dónde está? Al fin y al cabo no lo sentimos.

No tenemos órganos de percepción que nos permitan percibir que lo material es ilusorio mientras que lo espiritual existe. Todavía tenemos que llegar a este punto para ver que nuestra «realidad» actual es solo una pantalla que oculta la verdad y, entonces, revelar el mundo real en nuestros nuevos sentidos. Todo depende de nuestra corrección.

En vez de vista, oído, olfato, tacto y gusto, adquiriremos nuevos órganos de percepción: Kéter, Jojmá, Biná, Zeir Anpin y Maljut. Al elevarnos por encima de nuestro deseo de disfrutar, para dar por encima de recibir, al tener fe por encima de la razón, revelaremos la verdadera realidad.

Nos sentiremos existir en dos mundos a la vez: en este mundo, en una realidad imaginaria, y también en la verdadera realidad, en el mundo espiritual. Un mundo está representado por los deseos de recibir y el otro por los deseos de otorgar.

El camino está abierto ante nosotros. No hay duda de que estamos avanzando, y el Creador y todas las fuerzas de la naturaleza nos están guiando y acompañando, organizando, reuniendo, protegiendo y proyectando.

Necesitamos acelerar su impacto sobre nosotros porque Israel, es decir, las personas que buscan revelar al Creador, tienen el poder de acelerar el tiempo. Si trabajamos como un canal de transición entre el Creador y toda la humanidad, mereceremos el cuidado del Creador y aceleramos nuestro desarrollo.

La noche de Hoshaná Rabá es una gran petición común, completa, con todas las fuerzas y todas las correcciones necesarias. La luz que regresa a la fuente penetra a través de la cubierta de la Sucá y corrige el deseo de recibir debajo de la pantalla.

Así nos haremos dignos de ser una sola unión. Lo principal es no olvidar que el objetivo final es corregir el mundo entero y llevarlo al Creador para que Él pueda regocijarse en Sus creaciones. Esforcémonos y triunfemos.

La verdadera realidad:  Siente la verdadera realidad

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