Falta cuidar el uno del otro. Esta no es una acción fácil porque necesitamos reemplazar nuestros propios corazones con los de los demás.
Supongamos que hay un amigo que involuntariamente solo piensa en sí mismo. Y estás tú, que también de igual forma piensas en ti mismo, ¿Cómo puedes intercambiar deseos para que cada uno piense en su corazón, no en sí mismo, sino en el otro? Tienes que pensarlo detenidamente, tal vez encuentres una solución.