Esto sucede cuando estás en completa desesperación y no tienes otra opción más que recurrir a Él. Ya has pedido muchas veces y siempre has recibido un poco, pero claramente no era suficiente.
Así que rezas una y otra vez hasta que estás decepcionado por completo de tus capacidades, y pides como si fuera la última vez, como si ya no tuvieras ninguna oportunidad de llegar al Creador, de acercarte a Él o de obligarlo a que te responda. Alzas tu voz al Creador para que la escuche y finalmente te ayude y, entonces, obtienes una respuesta.