Está claro que somos pocos en número, pero dentro de Israel se siente precisamente así. Cuanto más tiempo vives aquí, yo llevo viviendo aquí 40 años, más sientes que no hay mucha diferencia entre los que hablan hebreo, los que hablan ruso, y la gente de otros países.
Aquí hay tal fusión de culturas que todo junto se convierte en un «plato». Por lo tanto, no creo que los inmigrantes rusoparlantes desempeñen un gran papel en el futuro, solo si vinieran muchos, y no están viniendo muchos.