A fin de cuentas, podemos llegar, después de que estemos absolutamente seguros de que con nuestros propios deseos, creamos un lugar para las guerras y todas las acciones negativas.
El Creador, como la fuerza gobernante más elevada, manifestándose en la guerra externa, influye en la humanidad para que se dé cuenta de la futilidad de sus intentos de corregir el mundo.