En la medida en que podamos revelar el egoísmo en nosotros mismos, podemos pedirle al Creador que lo corrija. De lo contrario, será una petición de algo vacío.
Por lo tanto, debemos trabajar en nosotros mismos, en nuestros deseos y en nuestra relación con nuestros amigos para sentir cuánto estamos a merced del egoísmo. Y luego pedirle al Creador que nos saque de debajo del poder del ego. A eso se le llama la salida del exilio egipcio.