Significa que debemos renunciar por completo a los deseos egoístas, así dejamos Egipto, es decir, nuestras intenciones egoístas colectivas para “uno mismo”. Por lo tanto, debemos limpiarnos del pan leudado (Hametz) que simboliza estas intenciones y diversas acciones en todos los niveles: inanimado, vegetativo, animado, hablante, de todo lo que nos rodea y dentro de nosotros. Está escrito: “Quitarás la levadura de nuestras casas”.