Existe un poderoso ejercicio que es bastante sencillo y que empecé a utilizar hace muchos años.
A quienquiera que haya encontrado en mi camino, sea hombre o insecto, el primer pensamiento que le permito es: «¡Te deseo felicidad!»
Pero lo más importante es que este pensamiento sea lo primero: «Te deseo felicidad».
Este pensamiento cambiará por completo lo que ocurra entre esta persona y tú. Lo digo por experiencia personal.
A veces es muy difícil cuando te encuentras con un enemigo, cuando te encuentras cara a cara con una situación inesperada y dura. Pero es en ese momento cuando tienes la oportunidad de crear un espacio diferente a tu alrededor. Antes de que la emoción negativa se apodere de ti, tienes tiempo de transformarla: «Te deseo felicidad».
Pruébalo y verás cómo cambia todo en tu vida» (Richard Gere).