Hay una historia de Alan Mayer llamada «Mala Suerte».
Me desperté con un dolor punzante en todo el cuerpo. Abrí los ojos y vi a una enfermera junto a mi cama. «Sr. Fujima», me dijo. «Tuvo suerte de sobrevivir al bombardeo de Hiroshima hace dos días. Pero ahora está a salvo en este hospital». Débilmente, pregunté, «¿Dónde estoy?» «Nagasaki», dijo ella.